Elisabetta Bonaparte, egresada en Derecho con una sólida formación humanística del Liceo Clásico de Locri y la Universidad de Reggio Calabria, es una poeta cuya obra destaca por su lenguaje refinado y su profunda sensibilidad hacia temas existenciales y la naturaleza. Su creciente producción se consolidó en 2024 con la publicación de dos notables antologías: «Il volo della rondine» (Aletti Editore) y «Antiche Verità» (Grace Edizioni). Ha sido reconocida con prestigiosos premios en 2025, incluyendo el Primer Puesto en la 5.ª edición del concurso «Liberi di Essere» (Festival «Incostieraamalfitana.it») y el Primer Puesto en la 7.ª edición del concurso «Poesie d’Amore» de Nápoles, además de recibir la Gran Medalla con Mención de Honor en el Premio «Pace in Terra» y la Placa en el Concurso Nacional de Poesía «Nuova Acropoli». Sus poemas, traducidos a varios idiomas, han sido incluidos en diversas antologías y revistas especializadas, y su importante trayectoria fue reconocida con su inclusión en la Enciclopedia de los Poetas Contemporáneos (Aletti Editore, 2024).
Mujer
Cofre de palabras
evocadas por el viento
vórtice de sueños que se deslizan lento
en un tumulto implacable
de instantes fervientes.
Fiera y solemne
el alma se fuga
en una mirada
que no tiene fronteras.
Ahora que te veo
te reconozco
viva como entonces
fuerte como una nube
que amable se disuelve
o temible se abate
como una tormenta que no deja escapatoria.
Haz que sea el tiempo
tu más fuerte aliado
que desvele lo eterno del ser
con sus aparatosas caricias
y aun cuando cansada
te sientas derrumbar
el amor que nutres dentro
como un volcán que grita
una vez más hará brillar tus ojos
etéreos y fulgurantes.
A tus palabras
Como agua sinuosa
fluye y se agita
canta en el gorgoteo exultante
libre, se sumerge intrépida
en la vasta profundidad
para encontrar alivio
y espacio gozoso así,
a tus caricias
cuando me abrazas serena
y susurras despacio mi nombre,
el universo entero
de repente se esclarece
desde la profunda penumbra
resurge
recobra su luz
y en la superficie
me abandono
y me transporta el viento
que sobre todo fluye
ligero
cesa y se alza
irreverente audaz
y me envuelve de paz
la espumeante ola
y sus espirales.
Agridulce
Del principio conserva
el candor
del asombro ante la belleza,
como el de una flor recién abierta.
Te envuelve y te transporta
su perfume
más allá de los sentidos del tacto humano,
donde atisbos de infinito
revelan rastros
de esencias profundas.
Saborea -hijo mío-
sin reparo alguno,
hasta lamer en el fondo
la última gota, el néctar agridulce
de la vida.
Traducción al español por Mariela Cordero


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