Liwin Acosta (Li Keith).Coro-Venezuela, 1990. Escritor y fotógrafo. Ha publicado la plaquette El hogar de las cenizas con Ediciones Awen en el año 2018; los poemarios Arde Plegaria con LP5 editores, Declaración de un niño amanecido con la Editorial Palíndromus en el año 2020, Like a Hobo con la Editorial Palíndromus, Decir del Pájaro con Ediciones Petalurgia en el año 2023 y Toro Celeste y otros poemas en el año 2025; la plaquette Tierras Lejanas bajo el heterónimo Belmira Da Silva en el año 2025 con Ediciones el Péndulo; y la novela El Mar de los Brujos con Ediciones Madriguera en el año2024. Resultó ganador de la VII Bienal Nacional de Literatura Gustavo Pereira y del II Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil “Manuel Felipe Rugeles” en el año 2025.
II
materia oscura tu diseño
tu solitario acorde
habrá que hacer las plegarias
los rituales, las invocaciones,
y meter la cabeza bajo el agua
para no escuchar jamás el ruido del mundo
peces vendrán y nos comerán los ojos
querrán que los traguemos
pero con la boca cerrada
será más blanco el blanco
será más azul el azul
extraña y oscura
trabaja la crisálida para no romperse
todavía no es tiempo
allá en el vuelo
que está en otro aquí
son las casas sus mareas
y sus paredes las olas
habrá que no ser brujo
tampoco nigromante y mucho menos santo
eso sí, cuidado con la sal
dijeron
no hay que dejar que se nos caiga
en el piso puede escribir su viejo nombre
y sobre el rostro tatuarnos su hambre.
III
ha renegado el centro de la noria
cabe en tu mano otra moneda
lanzaron los pájaros y allá
asoma un rostro
detrás de la ventana
si es que es de noche
y alguien abriga el miedo en su regazo
la claridad quedó atrapada en un zapato
el pie que arranca pétalos
su planta es reguero de estrellas y alucinaciones
deja tus súplicas para otro ayer
nadie vigila al pez cuando se hunde
de más acá vinieron a decirme luz
no le creyeron al madero que encendido
habló su lengua
grueso es el paso del cristal que llora
sin otra rueda el camino le es esquivo
marcha sin hembra
y no es la sed ningún lugar
tampoco el cuerpo
que ha guardado el grito
y atardece.
IV
habla el agua desde el alma
cada hielo en la garganta
es palabra en su silencio prístino
quizá el espasmo de un estómago quebrado
cabe en el sueño otra muerte ensimismada
poca es la voz que alcanza a sumergirnos
y no es derrota
nada de eso es, apenas clamo
y una sonrisa estampada en el pétalo de arriba
vaga el fantasma y vena abierta es sangre coagulada
es en sus piernas donde nace la sombra del camino
anda descalzo, como un pez que se hunde y nadie ve
cree importante que las piedras gasten su pasado
no es por fuerza o gravedad que el perro ladra una mentira
el humo asciende y sale del templo como culebra en las ventanas
cada rasguño en este banco es la memoria de los muertos
no habrá discurso que atrape todo el vuelo
serán las aves pequeños árboles creciendo en los pulmones
y en una calle
relinchará un caballo abierto en dos mitades
sobre la zanja se dibujará un capullo
la flor renacerá en lo oscuro de su entraña.


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