Daniel Corbu (Rumanía). Nació el 7 de abril de 1953 en Tg. Neamt. Es miembro de la Unión de Escritores Rumanos desde 1990. Se graduó en la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest (1983). Desde 2004 es director fundador de la revista Feed Back. Debutó en 1984 con el libro de poemas Entering the Stage. Ha publicado más de 20 libros (poesía, ensayos, memorias). La Presidencia de Rumanía le concedió la Medalla de la Orden del Mérito Cultural en grado de Caballero en 2004. En 2011, la Academia Rumana le otorgó el Premio Mihai Eminescu. Está considerado uno de los poetas rumanos contemporáneos más importantes.
El manual del buen solitario
Mi boca aún te conoce besando delgadas cuchillas
mis manos aún te conocen llorando sin razón
pobre de mí, errante a través de los espejos
los fragmentos de la canción han quedado en silencio
y hay tanta quietud como si hubiera muerto en varios cuerpos a la vez.
Alguna vez nos encontramos entre los disparos de la risa
desafiamos las horas sin hojas desde lejos
ahora avanzo más y más asustado por miedo a vivir el futuro de alguien más.
Mi boca aún te conoce besando delgadas cuchillas
mis manos aún te conocen llorando sin razón
en las calles crepusculares alguien proclama el tótem del amor
el regreso a los libros que nos derrotan las palabras pasan cansadas
como lavanderas al atardecer
los ángeles duermen los amigos envejecen en las fotografías
el manual del buen solitario se lanza a la habitación.
Entre un grito y otro
A mis críticos provocadores
Entre un grito y otro
así es como viví.
Ustedes, que sostienen los bordes de mi laberinto rugiendo,
que me esperan cada mañana con un rostro diferente,
que han inventado diques de lágrimas,
¡no detengan el fluir de mi mano hacia mi corazón!
sueño como si estuviera incrustando jeroglíficos en las nieves movedizas.
Observo las líneas del destino mezclándose
a veces me quedo escondido en los rincones de la canción.
En el mundo, las pasiones de una mujer lisiada se muelen lentamente.
Ustedes, que sostienen los bordes de mi laberinto rugiendo,
¡no cubran mi grito y no me tienten con la felicidad pospuesta!
Poema sobre la ausencia susurrante
Bueno, ha terminado otro año lleno de errores.
Podría mentir en cualquier momento
podría darte las vocales de un idioma
hablado solo por mi para ti, ausencia susurrante durante tanto tiempo
No te he dado rosas, en ti yace la locura
desde lejos y los disparos se oyen en mí
las puestas de sol unen sus brazos y lloran con las manos girando
como si tuviera un corazón en cada dedo.
Me liberaste del azul de la piedra, de la hierba verde,
solo de tus ojos de cabello largo, nadie me enseña.
Por ti perdí todas mis máscaras,
LLEVO A MI ESPALDA LOS DOMINGOS,
ESCUPO EL HORIZONTE COMO LOS HEREJES LAS IDEAS SAGRADAS.
Hacia el atardecer entro en mí mismo como en una catedral desierta,
grito y el eco me llena de miedo.
Traducción al español por Mariela Cordero


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