Juan José Pérez Luis (J.P.Luis), nació en Maracay estado el 12 de abril de 1996. Hijo menor de Clara Esperanza Luis y Juan Carlos Pérez. Vive en Belén y al terminar sus estudio de bachillerato entra a la escuela de Medicina en la universidad de Carabobo donde crece su amor a las letras y en 2014 ingresa a la facultad de Idiomas en la Universidad Arturo Michelena. En ese tiempo es diagnosticado con trastorno maníaco depresivo. En 2017 se muda a Chile a la ciudad de Antofagasta, el desierto, donde participa anualmente el concurso “Antofagasta en 100 palabras”. Se muda en 2022 buscando ideas y huyendo de problemas de adicción al estrecho de Magallanes en la región de la Antártica chilena, ciudad de hielo. Donde pasa un año sanándose y terminando su poemario “De seres”. Actualmente vive en Santiago de Chile, donde trabaja en una recopilación de cuentos cortos y su primera novela “Las cuevas del horno”.
VI
Heredero
Tendrás lo que pidas, te daré cada uno de mis momentos.
Quiero que hagas una familia con los hijos del mar, los del reloj de piedra
y con los nietos de Júpiter.
Solo eso quiero.
Tendrás lo que quieras, no es posible ir contrario a esas mejillas. Ya es notable tu sabiduría,
tu aura transparente.
Maestro o maestra, serás la clave del aprendizaje,
del amor para siempre. No hemos nacido, aun así, quiero
que tengas todo lo que no me pertenece.
XXXV
Bucle
Crecer, volverse hombre, trabajar.
Preso de lo mismo piensa lo mismo mientras hace lo mismo de ayer y anteayer y la semana pasada.
Perder el rumbo, doblar día a día un poco más los renglones de dios. La fe no se pierde.
No es que se confíe menos en lo divino, mira que se olvidó como rezar.
XXXI
Cacería
Porque amó, el desdichado paga con vacío, Mientras de vacío se sigue llenando.
Sus huesos perdieron la fuerza.
Como un gusano su vientre va arrastrando.
Estos poemas pertenecen a su poemario inédito «De seres».
Ming-Chuan Wu también conocida como la chica de la isla, creció con amigos en círculos artísticos y literarios de la ciudad taiwanesa de Kaohsiung. Es descendiente de la tribu aborigen de Dawulong en Pingpu, Liugui Erpi, y ha establecido un taller de joyería de plata PA-IN. Ha participado en muchas actividades artísticas y medioambientales con sus padres. Es hija del famoso novelista Wu Ching-Fa. En los dos últimos años, ha publicado sucesivamente varias obras en el «li Poetry Club» de Taiwán. «Chief Poetry Club». Su primer poema, «Island Girl», se publicó en diciembre de 2021 y su primera colección de relatos, «Chagall’s Starry Sky», en agosto de 2023. Y seguirá escribiendo poemas.
Sueño
Dijiste,
«Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral;
El fuego se apaga
sólo para hibernar.
Abejas y mariposas danzan en la primavera de una mujer,
sintiendo con ligereza las voluptuosas curvas de la juventud».
Pero todo lo que quiero es dormir
en un agujero oscuro y profundo
como un grano de semilla, antes de recibir agua y luz
que sólo vaga en sueños
en la luz y las sombras
buscando tus contornos».
Dijiste,
«Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral,
pero todo lo que quiero es dormir,
convertir los rugidos de los cañones en truenos en el desierto.
Los cuerpos en el barro son muñecas dormidas.
Yo sólo deambulo en sueños.
Mientras los años son como trapos manchados de té
que se extienden sobre mi espíritu y mi cuerpo,
sólo estoy
soñando,
despierto,
teniendo sueños
y despertando de nuevo
como un grano de semilla
que no tiene la certeza de dónde germinar mañana».
5 de abril de 2022
Siega y cosecha
Ella dijo que no se iría
y que se sentaría a esperar
que sonara la campana de la muerte.
Una cierva espera el monzón
en una zona pantanosa de la colina.
Invoca a un cocodrilo hambriento
engulle la cabeza.
No más mujeres líderes
entonces, rompe los miembros
alimenta a los que viven sin armas
Esos cuerpos hinchados
pueden ser totalmente reclamados por la Madre Naturaleza.
ella no se irá
sin embargo, siéntate y espera
codiciando el poder,
el demonio vicioso mira con fijeza para conseguir a los que tienen cuerpos catastróficos
y vidas.
#La alcaldesa de Afganistán que aparece en las noticias no quiere abandonar la patria, a la espera de que los talibanes le quiten la vida a ella y a su familia.
Hay una especie de espíritu
Tocar las campanas de guerra a principios de primavera
es un tabú.
La primavera debería ser la época en que todas las criaturas
abandonan su letargo.
cuando las hembras crían a sus camadas
Pero traen mensajes de primavera con bombas en lugar de petirrojos
extinguiendo la vida a balazos
La primavera temprana debería ser la época en que todas las criaturas
abandonan su letargo
Pero subestimaron
la rosa que brota de la tierra arrasada
es el espíritu de una nación
Ellos sitúan la democracia y la libertad
en vidas.
Pero subestimaron
los mensajes que se deslizaron con la nieve derretida
la gente que adora la democracia y la libertad
vino a defender este país
poniendo a otros por encima de sus vidas
El comienzo de la primavera debería ser el momento en que todas las criaturas
abandonan su letargo
De las ruinas
veo un espíritu que despierta
cegador, hasta un punto que ninguna nación puede ignorarlo
Veo una especie de flor
que encierra la más pura elegancia
floreciendo en los corazones de la gente de todo el mundo.
En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.
Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.
Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.
y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas
me observan
postradas frente la muralla del lavadero
vestidas e luto
pisando la uva en el lagar
me observa
mi bisabuela
con sus ojitos rasgados
-Fragmento de poema Mis Mujeres
Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto
Las Sindicales
proyectos de casas vacías
donde anidan las palomas a sus anchas
donde todavía los portales ostentan
aquella placa metálica
de tétricas flechas negras
-Fragmento del poema Una ramita de laurel
Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.
Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023
Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:
aprehender el color de la piedra
sus diferentes estratos que eran mi carne
hasta llegar a la grasa
de mi cuerpo de niña
-Fragmento del poema Quise
A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.
hundo los brazos en las aguas
de este pantano espeso
a tientas busco a mis muertas
-Fragmento del poema Mis Muertas
Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.
En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean
estoy como el país partida en dos
qué suplicio este silencio
así me dobla la cintura,
y me queda qué lengua
si me arrebataron
la voz
y mi hermana no es mi hermana
ni mi casa es ya mi casa
-Fragmento del poema Rosario
Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.
A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.
a esos que hoy alzan su brazo impunemente
quiero increparles
que me dejen hacer memoria
la memoria de mis mujeres
que solo escribo estos versos
para reconciliarme con mis muertas
-Fragmento del poema La memoria de mis muejres
Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.
Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.
Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.
Yuleisy Cruz Lezcano. Nació en la isla Cuba el 13 marzo del 1973, vive en Marzabotto (Bolonia; Italia). La poeta emigró a Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. En su tiempo libre ama dedicarse a la escritura. Numerosos son los premios literarios donde ha obtenido reconocimientos importantes. Es Jurado de dos importantes premios literarios italianos: Premio Literario de narrativa, ensayo y poesía “Nabokov” y el Premio Literario Internacional “Napoli Cultural Classic” Última obra publicación -L’infanzia dell’erba, 2021.
Fui
Fui primavera, con los cabellos sueltos recogía violetas. Cada hebra de hierba
besaba mis sueños. Fui verano, profundas estrías de oro encendían blancas esperanzas, con notas de Mozart vibrando a cada rayo. Fui el otoño, jugaba sobre la escalera con los racimos de uvas, tibias tardes regalaban dulces sueños. Desde el profundo, el eco, encendía un murmullo de cantos. Soy invierno y miro el paisaje con nostalgia, los sueños son dardos arrojados por la ventana, pero todavía tengo ganas de inventar nuevos sueños.
Te dejaré morir
No te mato, te dejaré morir cuando salga la luna, cuando vendrás un ángel con afilada lama desnudo en el oscuro silencio que mancha tu lecho pálido. Te dejaré morir y sentirás que eyaculas cuando el estertor de muerte baja por tu garganta. El frío entre las piernas llamará sustancias tibias y tu cuerpo perderá todo, menos las cosas que yo amaba. Te dejaré morir para continuar a amar tu fantasma para correr en tu tumba y llevarte la frescura de cálidos jardines, una cruz que haga sombra en la nada.
Huellas sin paso
No habla la arena en el vacío de horizontes y paisajes el sol achica los ojos henchidos por la luz que se propaga en el viento.
El viento que sopla lleva y trae los brazos hermanos de la muerte que no sabe de qué ausencias el vacío está hecho.
El silencio es ya vacío, con paredes de tumbas levantadas que olvidan el lugar donde se esconden los abrazos. La muerte brinda sus espectros llenos de incorpóreas sombras que han olvidado lo que une el hombre a sus promesas. Las sombras bailan en los ojos que miran el oscuro mundo que los llama desde allá donde se pierde la forma exacta de la huella. ¿Dónde, dónde? ¿En qué lugar nos perdimos? Nadie habla, nadie sabe donde estuvimos antes de llegar a este desierto. ¿Dónde se perdió el sueño despierto del hombre que vivía los tiempos del alma que le daba felicidad y alas? Ahora sólo quedan pétalos marchitos y el amor que era un don infinito se perdió en el incógnito mundo que muchos llaman destino. ¿Dónde está el viejo camino de esa palabra usada de quién daba su amor sin pedir nada? El hombre bajo el peso de sus espinas tiene el alma mutilada y el corazón preso que se cierra suicida al beso. Como una semilla de luz apagada el hombre perdió el tiempo del abrazo en el largo camino de pupilas dormidas y perdió también el sentido de la vida en el intento de dejar una huella sin paso.
Emanuele Martinuzzi, nacido en 1981, de Pratese. Se licenció en Filosofía en Florencia. Desde hace algunos años escribe crítica teatral para Teatrionline, el portal italiano de teatro. Algunas de sus anteriores publicaciones poéticas: «L’oltre quotidiano – liriche d’amore» (Carmignani editrice, 2015) «Di grazia cronica – elegie on time» (Carmignani editrice, 2016) «Spiragli» (Ensemble, 2018) «Storie historias inacabadas» (editorial Porto Seguro, 2019) «Notturna gloria» (Robin edizioni, 2021) «L’idioma del sal» (Nulla Die, 2022). Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el de Embajador Literario de la Sociedad Dante Alighieri. Ha participado en el proyecto «Parole di pietra» (Palabras de piedra), que consiste en esculpir uno de sus poemas en pietra serena y colocarlo en una exposición permanente en el territorio de Sambuca Pistoiese. territorio de Sambuca Pistoiese junto con los de numerosos artistas y personalidades de la cultura. Es comisario del el blog «Emanuele Martinuzzi y la poesía» http://andthepoetry.blogspot.it/.
Transmutada
Transmutada
piel en espera
comprende el final.
De Da storie incompiute di Emanuele Martinuzzi, Porto seguro Editorial
Cada destino
Todo destino
es la soledad
del devenir.
Da spiragli de Emanuele Martinuzzi, ediciones Ensemble
Marea dentro de una marea
Marea dentro de marea, cuando somos
el desencanto del otro,
en uno de nuestros perfiles abstractos, atravesados
y rancios como dulces revoluciones de aburrimiento,
sin nada más para curarnos
que el tiempo, en todas partes y en desorden.
Brote dentro de brote, como suspira
en los pétalos solitarios de nuestros rasgos
un destino de rosa, que nos despeina
en primavera y nos abruma con su torbellino
de nuestros recuerdos alma y crepúsculo.
Vacío dentro del vacío, porque las sílabas
y gemidos son abismos de poesía y oscuridad
en los que se posan nuestros sentidos
distraídos, gota a gota, dedo a dedo.
De l’oltre quotidiano – liriche d’amore de Emanuele Martinuzzi, Editorial Carmignani
Traducción del italiano al español por Mariela Cordero
Llega a mi manos el poemario, Zuihitsu, de Ricardo A. Vega, poeta y narrador puertorriqueño, radicado en las Filipinas. El libro está gratamente presentado en la edición de Isla Negra, que dirige el también escritor Carlos Roberto Beras. El diseño de la portada fue realizado por José Maria Seibo. Me parece que reproduce un paisaje filipino. Ya el libro anuncia desde su portada el interés de un escritor caribeño en lo universal.
Ricardo A. Vega ha vivido en los Estados Unidos, Mexico y Brasil, antes de radicarse de modo permanente en las Filipinas. Es parte de esa literatura puertorriqueña escrita en el exilio o en la diáspora. En el caso de Vega el escribe en español, pero recordemos que esta literatura puede estar escrita en inglés o incluso en ese dialecto fronterizo, como diría el Dr. Valentín Soto, que es el “Spanglish”.
Zuihitsu, “El título toma prestada la tradición japonesa del diario poético que con pequeñas notas aspira a agrupar el registro de una época”, me ha explicado su autor. Y en efecto, el libro es una especie de diario donde Vega en poemas breves o más extensos hace una inventario de las cosas que lo informan como autor: el amor a sus hijos y a su esposa; sus posiciones en cuanto a lo político y social; sus lecturas; y su visión de la escritura.
Voy a citar algunos de sus versos que desvelan su poética. “Primero…” dice: “Primero,/la idea./Luego,/cuarenta años/intentando decirla”. Lo que apunta a un poeta que trabaja su obra con tesón. Como antítesis a ese poema señalado tenemos “Puedo escribir poemas…”.
“Puedo escribir poemas/con relativa rapidez/Luego,/se me va la vida/borrándole palabras”. Ahora no es sólo su tesón lo que se subraya sino su deseo de perfección.
Un texto que no podré citar totalmente por su extensión es “Hay quienes creen que…”. Un escrito ingenioso donde Vega sugiere que mientras el hombre crea falacias como “las vacunas causan autismo” o “la colonia puede ser soberana”, es “un tiempo excelente para escribir y publicar literatura”.
La visión poética de Vega se expande antes nuestros ojos: ahora recuerda que para él la literatura tiene un carácter moral y/o educativo. Esto en un escritor que ha estudiado ciencias naturales y que fue un educador por décadas.
Zuithisu es pues poética, conciencia poética y ética, dejada sentada como en un diario en poemas breves o más extensos. El poema “Cosecha” apunta a la conciencia social y política de Vega, que surge a lo largo del poemario. Escribe Vega: “Mientras ellos resisten/el candente sol/para por centavos/alimentar el mundo./Yo,/desde mi ventana,/tan solo ofrezco poemas/entre lecturas de Beckett y Pizarnik”.
Este poema parece aludir a los campesinos en Filipinas, más podría ser un poema que honra a los trabajadores del agro en el mundo. Sobre “Filipinas” este autor puertorriqueño nos ofrece un poema jocoso donde compara las formas de manejar en esas tierras con lo que pasa en Puerto Rico, México, Brazil.
Zuihitsu es un diario poético, a la vez que uno humano. Porque Vega es al final del día un hombre cuyo oficio actual es escribir. Por eso es conmovedor ver en este texto las alusiones de Vega al amor, a su esposa y a sus hijos.
Así dice en “Amar…”: “Amar/el misterio/de otro”.
Poderoso es también el poema, “Si me tocara decidir” donde el autor declara: “Si me tocara decidir/entre mis hijos y mis libros/de inmediato escogería a los niños”. Y añade: “Los abrazaría/agradeciendo la oportunidad/el corazón lleno de amor/y una mirada en babia/sobe sus hombros/fija y congelada/hacia el horizonte/ de lo que pudo ser”. Esto en un escritor que es un lector voraz, con una cultura muy sólida, como se demuestra en las múltiples alusiones a grandes autores y obras en este breve texto.
Zuihitsu es un libro emotivo y precioso que leo, en ocasiones, con pudor. Como si entrara a leer un diario, unas notas, muy íntimas y personales de quien lo escribió. Invito al lector a acompañarme en ese acto transgresor para que lea este poemario.
El libro se puede adquirir a través de este enlace de Isla Negra:
Niloy Rafiq es un poeta bengalí nacido en Kalarmarchara, Moheshkhali, el 6 de agosto de 1983. Ha publicado siete colecciones de poesía: Bishoddha Bishadey Bhashi Aami Raajhnash (Soy el cisne flotando en el aire puro)-2014-Pipasar Paramayu (La eternidad de la sed)-2016-Nona Manusher Mukh (Rostro humano salado)-2017. Aggato Agun (Fuego desconocido)-2019. Ankhi Anka Aadinath (Aadinath en los ojos)-2021. Momer Prarthonay Noto Matir Shorir (Cuerpo de tierra doblado, adorando la vela)-2023-Hoja del Sol (Rud Pata)-2023
Flor de fuego
La adicción a la oscuridad prevalece en la escuela de la luz
los ojos están el interior oculto, travesuras en las montañas
el rostro levantado en vergüenza, fragancia de las flores de fuego
el sonagaji resonante es una forma de verdad.
La rosa de un diario valiente está en llamas
la verde oscuridad de los pétalos quemados por el fuego
un cuento de las palabras del mapa se cuenta en los gritos
Nusrat Rafi de arcilla quemada están en el corazón.
el día ciego amigo de la memoria es la llama del dolor
una mente llorosa escrita en una infancia maravillosa
una investigación del manuscrito del asesinato está bajo cubierta
el poder del testigo es la escritura del tiempo
un espejo bien hecho ve el mandato por la pluma
pena de muerte, la dirección final del pecado está colgando a medio camino,
Sonadwip la isla dorada
Partículas de fuego en la dulce hoja de betel, cosiendo montañas
el árbol de la mente se lamenta por el desalojo
Sonadwip está en la trampa de la fragancia antigua
la dirección del vagabundo falta en el camino
Los sanguinarios bajo máscaras crean las espumas engañosas
un sueño de París no está tan lejos, ¡rojos y azules en los ojos!
las flores de agua están indefensas, los rostros cubiertos de vergüenza
los deportes de la infancia son ahora recuerdos como las hojas caídas.
Alrededor flamboyanes y fuegos bárbaros
las viejas raíces se queman hasta convertirse en cenizas, ¡sonidos de llanto!
la tierra del sueño está en una zona impura y desconocida
no hay nadie, los gestos son mudos, los ojos por supuesto están nublados.
Traducido al inglés por Jyotirmoy Nandy
Nurjahan
(En nombre de mi madre que acaba de fallecer)
La tierra, el cielo nocturno se apagan
himnos de lluvia incesante, lámparas de tierra
ojos heridos son semilleros, artes en artesanía
ventanas descoloridas a izquierda y derecha, fragancia de sonido
Jabón perfumado, cuerpo consagrado en el baño
‘Nurjahan’ es un hada de cuatro alas en el jardín del Edén
un rosario de letras cantado por el carro de tierra
líneas rotas están en el camino del pájaro de la melodía.
Hileras de árboles en las colinas de la luz
oración por la proximidad en la cueva principal de la paz
deja felizmente en el norte y el sur, oh mi madre dadora de nacimiento
Nonachhari, el manantial salado, sonríe contento con el oro del tiempo.
Los trozos de vida huyeron al santuario del cero
volarán como hojas secas a las costillas de las aurículas.
«Porque nadie sabía cómo llamarte» es el segundo poemario de Iván Navarro. Este joven valenciano, psicólogo de profesión y fotógrafo y poeta de pasión, presenta su confirmación como escritor mediante esta publicación de Ole Libros.
En este segundo poemario Iván Navarro avanza en la senda que comenzó con «Necesaria Subjetividad», sus libros aúnan todas sus facetas vitales arrastradas por la corriente de un rio que fluye como el pensamiento. Iván Navarro es, por encima de todo, un pensador.
«Porque nadie sabía como llamarte» se compone de cuarenta poemas distribuidos en cien páginas, que además de versos, acogen fotografías del autor y aforismos.
La primera selección de poemas tiene como título: «Peripecias» una sucesión de poemas y fotografías tomadas por el propio autor. Toda una declaración de intenciones. Iván no renuncia a ese tira y afloja entre sus varios yos. Los poemas que componen esta parte están muy anclados a tierra, casi recreándose en los pequeños objetos y en los gestos más cotidianos. Además, están íntimamente ligados con las fotografías que los acompañan. Se puede asegurar que son écfrasis.
“Tengo un cajón que mantengo cerrado
es pequeño
y está en mi mesita de noche.
Si fuese mesita de día,
no tendría ese cajón.”
El libro comienza con tres poemas Basura perfumada, Única opción y Mi pequeño cajón, después nos encontramos con La mujer es mirada que es el primer poema al que prosigue una fotografía titulada del mismo modo: La mujer es mirada. El siguiente poema repite la combinación con una fotografía titulada de la misma forma: El invierno en la cota. Es aquí cuando nos damos cuenta de que el hilo conductor es la écfrasis, o cómo decía Roland Barthes, el “punctum”.
El lingüista francés explicaba en su libro «La cámara lucida» que hay algo en las fotografías más allá de la técnica y la composición: algo que no buscas en la foto cuando la miras, si no que sale de la imagen y viene a punzarte. Y para definirlo utilizaba esta palabra latina – punctum – que significa pinchazo, pero que en otra acepción también significa casualidad.
Es aquí cuando el lector se detiene y vuelve atrás, revisa los tres primeros poemas, pensando en que probablemente han sido sacados de alguna fotografía que el autor nos ha escamoteado y, no sabemos si es así, pero los poemas cobran otra dimensión. Adquieren la capacidad de materializarse.
Quiero volver a Barthes y a su Cámara Lúcida, libro en el que después de exponer su teoría sobre la semiótica de la fotografía, reflexiona sobre el tiempo y la muerte a partir de una fotografía de su propia madre en la que Barthes se expone con una escritura íntima al tiempo que muestra el esfuerzo por encontrar la esencia de esa fotografía de su madre. Es aquí donde viene el dato curioso que engrana con la poesía de Iván Navarro: Esa es la única fotografía que no se encuentra en el libro de Barthes y, sin embargo, la más recordada por sus lectores.
Regresando a «Porque nadie sabía cómo llamarte», la secuencia de poemas, fotografías, y huecos donde debería haberlas se sigue repitiendo en todas estas Peripecias hasta la última imagen, titulada como el libro y que además es también la portada.
Ella se da al cigarro, mirando a la vecina de enfrente mientras hablan de la vida, la ajena, y espero absorbiendo cada bocanada, con el deleite que envuelve su cara, y entonces pregunta sin mirar: «¿tú sabes por qué te llamas así?» Me mira sorbiendo la cerveza de lata verde mientras arrastra el silencio con una mueca: «Porque nadie sabía cómo llamarte».
En resumen, el autor nos ha dado unas claras instrucciones de uso para entender que esta primera parte se asienta sobre dos figuras retóricas, la écfrasis y la elipsis, con la peculiaridad de que esta última la realiza no con las palabras, sino con las imágenes.
Iván Navarro ha puesto el listón alto y nos tememos que no pueda mantenerlo en la segunda parte, a la que titula: “Esbozo de una voz: Aforismos poéticos”. Vemos aquí una decisión inteligente, el Iván fotógrafo da paso al Iván psicólogo, le cede la voz dándole un claro pie: el lenguaje. El testigo de Barthes lo recoge Wittgenstein para elaborar toda una gestación del lenguaje, desde la forma de la boca y su articulación, pasando por ser pensamiento, palabra, lenguaje, habla y voz.
Es un reto difícil el que afronta Iván en esta parte y decide sustentarlo en una estructura de poemas formados por aforismos que remite en su forma al “Tractatus Phillosophycus” de Wittgenstein.
El Iván Navarro psicólogo sienta al filósofo y lingüista austriaco en el diván, le dice: ¡Habla, te escucho!:
“ 2.15121 Sólo los puntos extremos de las marcas tocan el objeto a medir.”
Y de las notas de Iván se esboza una voz:
“Formación de una boca
Un agujero depende de los bordes que lo configuran. Para que se dibujen es necesario el roce o el tacto: es ahí cuando empiezan a perfilarse. Necesitan de un objeto externo que dé forma al vacío que contienen.”
Para acabar nos encontramos con una parte más similar a su primer poemario “Necesaria Subjetividad” (Cuadranta, 2021), que lleva por nombre Vértigo pero que bien podría haberse llamado Necesaria Ambigüedad. Aquí nos reencontramos con el Iván de su primer poemario, donde se esforzaba por poner en valor la subjetividad y encontrar las verdades objetivas que encierra. Siguiendo el hilo conductor de lenguaje, el autor es aquí un salmón que nada a contracorriente por el caudal de versos y palabras hasta llegar a su origen, a su primer poemario, en una suerte de poética circular.
Escribe Vicente Luis Mora en su Circular 22:
“El modo cámara es quizá el modo literario más complejo que existe. Es la subjetividad misma con la que el escritor, el cineasta, observan el mundo. ¿Objetividad? Bastará con que la tengáis los críticos. Además, el realismo no puede ser total, tiene que ser selectivo.”
Imagino entonces lo que cuesta aplicar ese modo cámara a la poesía. Podría hablar del verso libre en el que se elabora el poema o alguna cuestión técnica, pero esto se quedará vano en la poesía de Iván. Si hay que hablar de sus recursos técnicos habría que acudir a términos cinematográficos como dónde ha puesto el objetivo, a qué plano corresponde el poema o la iluminación que ha utilizado. Una poética de profundidad de campo, esa es la poética de Iván
Encuentro en tu mejilla,
seguida por tus labios
que se estiran con sutileza,
algo cercano a la forma.
Lo efímero se vuelve íntimo
que acaba convirtiéndose en inútil,
necesariamente inútil.
Lo bello se vuelve fútil,
necesariamente fútil,
para escapar del tiempo impropio.
Así que siguiendo las palabras de Mora, me veo en la tesitura de ser objetivo y asegurar que Iván Navarro Lluesma es un escritor de trabajo duro, que pica en la piedra de su poética hasta tenerla moldeada. Transmite la sensación de que aún no hemos visto la obra terminada porque cada uno de sus poemarios son solo las marcas de los golpes de una obra total.
Yang Geum-Hee nació en 1967 en Jeju (Corea). Ha publicado dos poemarios, «Happiness Account» e «Ieodo, Island of Legend and Existence», así como una colección de ensayos titulada «Happy Companion». Fue la primera presidenta de la Asociación de Literatura de Ieodo, redactora jefe de Jejuin News y trabajó como investigadora en la Sociedad de Investigación de Ieodo. Fue investigadora en el Jeju Sea Grand Center de la Universidad Nacional de Jeju y profesora nombrada especialmente en la Universidad Internacional de Jeju. En la actualidad, es editorialista del New Jeju Ilbo, investigadora especial del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jeju, vicepresidenta del Comité Regional de Jeju del Centro PEN Coreano, ejecutiva del Instituto Jeju para la Unificación de Corea y ejecutiva de la Asociación Coreana de Ética. Ha ganado cuatro premios literarios.
El viento no pregunta el camino
No importa cuánto tiempo pase
el viento nunca envejece
aunque el viento no tenga boca…
siempre dice lo que tiene que decir.
Aunque el Viento no tenga ojos
nunca pierde su dirección
Cuando el viento se enfrenta a un rostro anguloso
siempre sopla hacia otro lado
sin arañar ni herir
El viento nunca se queda
aunque el rostro sea suave
Cuando puede recorre el camino sinuoso de la tierra
sin pedir direcciones.
Nidos de aves
Las aves no construyen sus casas
para sí mismos
sino para sus crías
Construyen nidos en arbustos o huecos de árboles
y comparten calor entre ellos
Con esa fuerza
se convierten en el viento,
se convierten en las nubes,
para abrirse camino hacia el cielo
sabiendo que su destino es volar alto,
los pájaros no construyen nidos para quedarse.
El vuelo de la hoja de hiedra
La bandada en la pared, bañada en el resplandor del atardecer,
danzando y revoloteando con alas de rojo carmesí.
En el escarpado acantilado, en su nido,
orgullosas de sus alas verdes en verano.
Gracias al muro allí erguido,
la pasión hizo aún más radiante la luz del sol.
Como si trenzaran un tejido, las alas se pegaron al muro,
alargándose para un solo vuelo.
Sin saber que iba a ser su vuelo final,
fortalecieron sus alas en medio de la tormenta.
Esas aves,
viviendo dentro del reino del muro,
desean volar más lejos.
Hojas de hiedra elevándose a un mundo diferente,
revoloteando suavemente hacia el suelo,
alcanzando el ápice de la vida a través de un vuelo extático.
Arzu Cura Altunbulak, nació en 1970 en Yalova. Se graduó en el Departamento de METU. Trabajó como Jefa de Grupo de Calidad en el sector manufacturero durante muchos años. En 2022 fundó su propia empresa. Consultoría de Sistemas de Gestión. Además de poesía, ella también escribe letras de canciones. Está casada y es madre de una hija. Ella vive en Yalova. Sus poemas se han publicado en diversas revistas literarias. Su poema “El pecado se agrieta” que escribió para Mahsa Amini y todas las mujeres asesinadas, se publicó en persa en el octavo número de Honar y Jamee, revista de Sociedad y Arte, publicada en Tebriz, Irán.
Pájaros sin alas
Mi rostro era un cielo azul índigo
árbol, niño y nube en mi jardín
pájaros encendidos
mi corazón está en la balanza
¿lleva una pluma mis pecados?
el sol de la tarde con un ala rota vaga por el patio
las penas aterrizan en las ramas
sombras ansiosas se mezclan
recónditos llantos solitarios
las estaciones cambian en el jardín de la vida
los pájaros despegan sin alas
pájaros que son la voz de Dios
Sonido húmedo del otoño
Fue un llanto profundo que se mezcló con el valle
tu amor con el alquitrán de las olas profundas
golpeado en tu cuerpo
el sonido húmedo del otoño se convirtió en un ulular
ruido aislado en el espejo roto
a los brotes viudos de tu pecho
venció su amor en años espinosos
colgó en su red el fino instrumento del destino
esperanzas aladas en una gasa
sentó quemaduras de sol en su hombro
venció su amor en el aire del tiempo
oyó el sonido de la piel de la rosa
las lágrimas golpearon las montañas
nadie murió.
Cuántos rostros tiene el sonido
Tu mirada de hiedra vaga lejos
pasa un carguero desolado, se desgarra azul
cae sobre las olas férreas del sol
en la orilla mi sombra se moja
los barcos se hunden en el recoveco y combaten con el viento
defensas dormidas en un parpadeo
veleta silbante
dime, ¿cuántos rostros tiene la voz?
mis faldas son flores centáureas mis espinas luchan