Poemas

  • 3 Poemas inéditos de Juan José Pérez Luis #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Juan José Pérez Luis #PoesíaVenezolana

    Juan José Pérez Luis  (J.P.Luis), nació en Maracay estado el 12 de abril de 1996. Hijo  menor de Clara Esperanza Luis y Juan Carlos Pérez.  Vive en Belén y al terminar sus estudio de bachillerato entra  a la escuela de Medicina en la universidad de Carabobo donde crece su amor a las letras y en 2014 ingresa a la facultad de Idiomas en la Universidad Arturo Michelena. En ese tiempo es diagnosticado con trastorno maníaco depresivo. En 2017 se muda a Chile a la ciudad de Antofagasta, el desierto, donde participa anualmente el concurso “Antofagasta en 100 palabras”. Se muda en 2022 buscando ideas y huyendo de problemas de adicción al estrecho de Magallanes en la región de la Antártica chilena, ciudad de hielo. Donde pasa un año sanándose y terminando su poemario “De seres”.  Actualmente vive en Santiago de Chile, donde trabaja en una recopilación de cuentos cortos  y su primera novela “Las cuevas del horno”.

      VI

             Heredero

    Tendrás lo que pidas, te daré cada uno de mis momentos.

    Quiero que hagas una familia con los hijos del mar, los del reloj de piedra

    y con los nietos de Júpiter.

    Solo eso quiero.

    Tendrás lo que quieras, no es posible ir contrario a esas     mejillas. Ya es notable tu sabiduría,

    tu aura transparente.

    Maestro o maestra, serás la clave del aprendizaje,

    del amor para siempre. No hemos nacido, aun así, quiero

    que tengas todo lo que no me pertenece.

     

    XXXV

    Bucle

    Crecer, volverse hombre, trabajar.

    Preso de lo mismo piensa lo mismo mientras hace lo mismo de ayer y anteayer y la semana pasada.

    Perder el rumbo, doblar día a día un poco más los renglones de dios. La fe no se pierde.

    No es que se confíe menos en lo divino, mira que se olvidó como rezar.

      

    XXXI

    Cacería

    Porque amó, el desdichado paga con vacío, Mientras de vacío se sigue llenando.

    Sus huesos perdieron la fuerza.

    Como un gusano su vientre va arrastrando.

    Estos poemas pertenecen a su poemario inédito «De seres».

  • 3 Poemas de Ming Chuan Wu, poeta taiwanesa

    3 Poemas de Ming Chuan Wu, poeta taiwanesa

    Ming-Chuan Wu también conocida como la chica de la isla, creció con amigos en círculos artísticos y literarios de la ciudad taiwanesa de Kaohsiung. Es descendiente de la tribu aborigen de Dawulong en Pingpu, Liugui Erpi, y ha establecido un taller de joyería de plata PA-IN. Ha participado en muchas actividades artísticas y medioambientales con sus padres. Es hija del famoso novelista Wu Ching-Fa. En los dos últimos años, ha publicado sucesivamente varias obras en el «li Poetry Club» de Taiwán. «Chief Poetry Club». Su primer poema, «Island Girl», se publicó en diciembre de 2021 y su primera colección de relatos, «Chagall’s Starry Sky», en agosto de 2023. Y seguirá escribiendo poemas.

    Sueño

    Dijiste,

    «Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral;

    El fuego se apaga

    sólo para hibernar.

    Abejas y mariposas danzan en la primavera de una mujer,

    sintiendo con ligereza las voluptuosas curvas de la juventud».

    Pero todo lo que quiero es dormir

    en un agujero oscuro y profundo

    como un grano de semilla, antes de recibir agua y luz

    que sólo vaga en sueños

    en la luz y las sombras

    buscando tus contornos».

    Dijiste,

    «Los capullos de las flores serán despertados por la brisa primaveral,

    pero todo lo que quiero es dormir,

    convertir los rugidos de los cañones en truenos en el desierto.

    Los cuerpos en el barro son muñecas dormidas.

    Yo sólo deambulo en sueños.

    Mientras los años son como trapos manchados de té

    que se extienden sobre mi espíritu y mi cuerpo,

    sólo estoy

    soñando,

    despierto,

    teniendo sueños

    y despertando de nuevo

    como un grano de semilla

    que no tiene la certeza de dónde germinar mañana».

    5 de abril de 2022

    Siega y cosecha

    Ella dijo que no se iría

    y que se sentaría a esperar

    que sonara la campana de la muerte.

    Una cierva espera el monzón

    en una zona pantanosa de la colina.

    Invoca a un cocodrilo hambriento

    engulle la cabeza.

    No más mujeres líderes

    entonces, rompe los miembros

    alimenta a los que viven sin armas

    Esos cuerpos hinchados

    pueden ser totalmente reclamados por la Madre Naturaleza.

    ella no se irá

    sin embargo, siéntate y espera

    codiciando el poder,

    el demonio vicioso mira con fijeza para conseguir a los que tienen cuerpos catastróficos

    y vidas.

    #La alcaldesa de Afganistán que aparece en las noticias no quiere abandonar la patria, a la espera de que los talibanes le quiten la vida a ella y a su familia.

    Hay una especie de espíritu

    Tocar las campanas de guerra a principios de primavera

    es un tabú.

    La primavera debería ser la época en que todas las criaturas

    abandonan su letargo.

    cuando las hembras crían a sus camadas

    Pero traen mensajes de primavera con bombas en lugar de petirrojos

    extinguiendo la vida a balazos

    La primavera temprana debería ser la época en que todas las criaturas

    abandonan su letargo

    Pero subestimaron

    la rosa que brota de la tierra arrasada

    es el espíritu de una nación

    Ellos sitúan la democracia y la libertad

    en vidas.

    Pero subestimaron

    los mensajes que se deslizaron con la nieve derretida

    la gente que adora la democracia y la libertad

    vino a defender este país

    poniendo a otros por encima de sus vidas

    El comienzo de la primavera debería ser el momento en que todas las criaturas

    abandonan su letargo

    De las ruinas

    veo un espíritu que despierta

    cegador, hasta un punto que ninguna nación puede ignorarlo

    Veo una especie de flor

    que encierra la más pura elegancia

    floreciendo en los corazones de la gente de todo el mundo.

    #A Ucrania y a todos los que luchan por ella

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    Rosario, de Blanca Berjano (Valparaíso Ediciones, 2023)

    En cuanto una entra en este poemario, Rosario nos recibe con una escopeta y el dedo en el gatillo. Esa imagen tan abrumadora e intensa será la que marcará el libro entero. Una imagen pequeña, un gesto mínimo, un dedo en un gatillo, una escopeta apuntado. El lector se siente abrumado y atrapado de manera inevitable por Rosario; la Tía Rosario. Una mujer que podría ser cualquier mujer que vivió y sintió el dolor en sus propias carnes de una guerra y una postguerra que dejó huella en sus ojos. En ella están todas, las vivas, las muertas. Las que a día de hoy todavía lloran y recuerdan, haciéndose llagas en la memoria, el dolor y el vacío que quedó tras el paso poderoso de una guerra. La Tía Rosario, o tu tía, o la abuela, o tu abuela.

    Es un poemario ensangrentado y, sin embargo, lleno de vida. El dolor y las heridas reinan sobre los versos, como amenazas oscuras, como recuerdos llagados de una época y de la huella que esa época dejó en los ojos, las manos y el gesto de las mujeres. De las mujeres de Blanca y, por extensión, de las mujeres de esta tierra.

    Es un poemario que sabe a barro, a almas, a armas, a dolor y a vida. Cobran mucha importancia las miradas, los ojos, ese lugar que va más allá de un simple globo ocular, que es la ventana a través de la cual se ve lo que se ha vivido, lo que se ha sentido, donde las heridas bailan sin conseguir hacerse jamás cicatrices definitivas.

    y mis mujeres con los ojitos hundidos en sus cuencas

    me observan

    postradas frente la muralla del lavadero

    vestidas e luto

    pisando la uva en el lagar

    me observa

    mi bisabuela

    con sus ojitos rasgados

    -Fragmento de poema Mis Mujeres

    Es un poemario que es como un disparo que nunca termina, que hiere, que duele, que abre la carne hasta llegar al alma para desollarla. Esa tristeza, ese dolor y esa desolación van más allá del alma, se extrapola al exterior, se ve, se siente y se palpa en los paisajes que Blanca nos describe con un doloroso acierto

    Las Sindicales

    proyectos de casas vacías

    donde anidan las palomas a sus anchas

    donde todavía los portales ostentan

    aquella placa metálica

    de tétricas flechas negras

    -Fragmento del poema Una ramita de laurel

    Paisajes que parten de un lodazal, que son barro, que están vacíos, heridos también, como la tierra misma, faltos de interés, pero tan llenos de historia, que uno quisiera detenerse en ellos. Son las marcas que deja una época cruda y cargada de dureza, la que hace más fuerte la vida, más intensa, la que hace que la memoria nos haga volver a ser aquella niña que jugaba en del salón a la cocina.

    Rosario, de Blanca Berjano. Valparaíso Ediciones, 2023

    Creo que las piedras tienen una gran importancia en este poemario y un gran simbolismo. Las piedras se me atojan como los estratos de los años que se han ido acumulado y han configurado el hoy como lo que es; una realidad hecha sobre esas piedras de color fango, a veces amorfas, estáticas, pero convirtiéndose casi en la raíz y el sustento de lo que una es:

    aprehender el color de la piedra

    sus diferentes estratos que eran mi carne

    hasta llegar a la grasa

    de mi cuerpo de niña

    -Fragmento del poema Quise

    A pesar que podría parecer un poemario oscuro, frío, de plomo y cargado de odio, en el fondo tiene una calidez y que sorprende. Hay amor en Rosario, mucho amor. Mucho amor por esas mujeres anteriores que lucharon y soportaron lo mejor que pudieron (no que supieron, sino que pudieron) todo lo que devino a raíz de la guerra. La fortaleza de estas personas hizo posible la existencia del mundo y de lo que somos ahora. Su memoria, un tesoro que quieren difuminar, la memoria que cuenta lo que ocurrió y cómo la sangre poco a poco teñía el paisaje para acabar en cualquier cuneta o fosa. Los restos de vida que se han unido para crear otra vida más fuerte todavía. Es un poemario lleno de amor hacia esas manos que a pesar de sostener un arma por un lado, por el otro abrazaban con todas sus fuerzas su propia esencia y la de los suyos, que hicieron de un lugar en ruinas un hogar. Y en cierta forma, nos salvaron.

    hundo los brazos en las aguas

    de este pantano espeso

    a tientas busco a mis muertas

    -Fragmento del poema Mis Muertas

    Encuentro entre los poemas una conexión sutil que hace que todos formen un todo inseparable. Cada uno vive independiente, pero se sostiene en el poema anterior, en el siguiente, tal como las mujeres se sostienen en sus antepasadas, para proteger la vida de sus descendientes. Es un poemario que forma un todo que es una losa que pesó en el corazón de todas esas mujeres, de las niñas que vivieron la guerra a través de sus madres, o sus abuelas. Ese peso horrible y frío de la violencia, de los gritos. Pero no hay miedo; el miedo retrocede ante la valentía de unas manos y una mirada que luchan. Unas manos o cientos. Una mirada o miles. El miedo queda arrinconado por la fuerza y la valentía. El único miedo que vive es el miedo a no recordar.

    En algún poema Blanca cede su voz a Rosario, y es ella misma, esa mujer que vivió esos horrores, la que cuenta el sentimiento de dureza y crueldad que la rodean

    estoy como el país partida en dos

    qué suplicio este silencio

    así me dobla la cintura,

    y me queda qué lengua

    si me arrebataron

    la voz

    y mi hermana no es mi hermana

    ni mi casa es ya mi casa

    -Fragmento del poema Rosario

    Este hecho aporta un plus de fuerza a las palabras de Blanca. Duele sentir casi la propia voz de esas mujeres narrando el horror, las pérdidas, mostrando sin reparo sus heridas, su desconcierto, su desencanto y su dolor que sintió en sus propias carnes causado por los que hacían la guerra. La guerra transforma; de algún modo, Tía Rosario nunca volvió a ser la misma. Ellas nunca volvieron a ser las mismas.

    A medida que nos acercamos al final del libro, nos damos cuenta de la guerra palpita todavía; que algunos de esos mismos siguen ahí, protegiendo el camino del que no quieren que nadie se salga. Esa desesperanza por la violencia legitimada, en forma de ley, en forma de gobernante, marca la mirada de estos versos finales en el presente.

    a esos que hoy alzan su brazo impunemente

    quiero increparles

    que me dejen hacer memoria

    la memoria de mis mujeres

    que solo escribo estos versos

    para reconciliarme con mis muertas

    -Fragmento del poema La memoria de mis muejres

    Rosario es un poemario duro, vivo, afilado, que muestra ante nuestros ojos la crudeza de una época y todo su legado, que todavía persiste. Con un lenguaje estudiado y acertadísimo, Blanca rinde un homenaje doloroso, imposible huir del dolor de una guerra, a sus mujeres, a todas las mujeres, y reivindica el poder de la memoria, el existir de esos recuerdos que, al fin y al cabo, son parte de nuestras vidas.

    Un poemario que recomiendo sin ninguna duda, porque está excelentemente escrito, porque transmite el dolor muy de cerca; una no puede más que cerrar los ojos de vez en cuando para soportar esa crudeza poética que viste el poemario de principio a fin. Un poemario que marca y hiere, pero que enseña y muestra que el olvido, a veces, es el peor de los males. Este poemario es un pedacito de historia, de su historia; de nuestra historia.

    Blanca Berjano es Doctoranda y profesora de español en la Universidad de Boulder, en Estados Unidos. Tiene publicados Ratas en el Alféizar (Ménades, 2019), y La Barrera más bonita del mundo (Luces de Gálibo, 2021.), del cual podéis encontrar la reseña en esta misma revista (La barrera más bonita del mundo). Así mismo, ha escrito numerosos artículos en diversos medios literarios y es colaboradora de la revista digital Aullido, donde se ocupa de la sección de poesía escrita por mujeres “Alguien se acordará de nosotras”.

  • 3 Poemas de Yuleisy Cruz Lezcano, poeta cubana

    3 Poemas de Yuleisy Cruz Lezcano, poeta cubana

    Yuleisy Cruz Lezcano. Nació en la isla Cuba el 13 marzo del 1973, vive en Marzabotto (Bolonia; Italia). La poeta emigró a Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. En su tiempo libre ama dedicarse a la escritura. Numerosos son los premios literarios donde ha obtenido reconocimientos importantes. Es Jurado de dos importantes premios literarios italianos: Premio Literario de narrativa, ensayo y poesía “Nabokov” y el Premio Literario Internacional “Napoli Cultural Classic” Última obra publicación -L’infanzia dell’erba, 2021.

    Fui

    Fui primavera,
    con los cabellos sueltos
    recogía violetas.
    Cada hebra de hierba

    besaba mis sueños.
    Fui verano,
    profundas estrías de oro
    encendían blancas esperanzas,
    con notas de Mozart
    vibrando a cada rayo.
    Fui el otoño,
    jugaba sobre la escalera
    con los racimos de uvas,
    tibias tardes regalaban dulces sueños.
    Desde el profundo, el eco,
    encendía un murmullo de cantos.
    Soy invierno
    y miro el paisaje con nostalgia,
    los sueños son dardos arrojados
    por la ventana,
    pero todavía tengo ganas
    de inventar nuevos sueños.

    Te dejaré morir

    No te mato,
    te dejaré morir
    cuando salga la luna,
    cuando vendrás un ángel
    con afilada lama
    desnudo en el oscuro silencio
    que mancha tu lecho pálido.
    Te dejaré morir y sentirás
    que eyaculas
    cuando el estertor de muerte
    baja por tu garganta.
    El frío entre las piernas
    llamará sustancias tibias
    y tu cuerpo perderá todo,
    menos las cosas que yo amaba.
    Te dejaré morir
    para continuar a amar tu fantasma
    para correr en tu tumba y llevarte
    la frescura de cálidos jardines,
    una cruz que haga sombra en la nada.


    Huellas sin paso

    No habla la arena en el vacío
    de horizontes y paisajes
    el sol achica los ojos
    henchidos por la luz
    que se propaga en el viento.

    El viento que sopla lleva y trae
    los brazos hermanos de la muerte
    que no sabe de qué ausencias
    el vacío está hecho.

    El silencio es ya vacío,
    con paredes de tumbas levantadas
    que olvidan el lugar
    donde se esconden los abrazos.
    La muerte brinda sus espectros
    llenos de incorpóreas sombras
    que han olvidado lo que une
    el hombre a sus promesas.
    Las sombras bailan en los ojos que miran
    el oscuro mundo que los llama
    desde allá donde se pierde
    la forma exacta de la huella.
    ¿Dónde, dónde?
    ¿En qué lugar nos perdimos?
    Nadie habla, nadie sabe donde estuvimos
    antes de llegar a este desierto.
    ¿Dónde se perdió el sueño despierto
    del hombre que vivía los tiempos del alma
    que le daba felicidad y alas?
    Ahora sólo quedan pétalos marchitos
    y el amor que era un don infinito
    se perdió en el incógnito mundo
    que muchos llaman destino.
    ¿Dónde está el viejo camino
    de esa palabra usada
    de quién daba su amor sin pedir nada?
    El hombre bajo el peso de sus espinas
    tiene el alma mutilada y el corazón preso
    que se cierra suicida al beso.
    Como una semilla de luz apagada
    el hombre perdió el tiempo del abrazo
    en el largo camino de pupilas dormidas
    y perdió también el sentido de la vida
    en el intento de dejar una huella sin paso.

  • 3 Poemas de Emanuele Martinuzzi, poeta italiano

    3 Poemas de Emanuele Martinuzzi, poeta italiano

    Emanuele Martinuzzi, nacido en 1981, de Pratese. Se licenció en Filosofía en Florencia. Desde hace algunos años escribe crítica teatral para Teatrionline, el portal italiano de teatro. Algunas de sus anteriores publicaciones poéticas: «L’oltre quotidiano – liriche d’amore» (Carmignani editrice, 2015) «Di grazia cronica – elegie on time» (Carmignani editrice, 2016) «Spiragli» (Ensemble, 2018) «Storie historias inacabadas» (editorial Porto Seguro, 2019) «Notturna gloria» (Robin edizioni, 2021) «L’idioma del sal» (Nulla Die, 2022). Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el de Embajador Literario de la Sociedad Dante Alighieri. Ha participado en el proyecto «Parole di pietra» (Palabras de piedra), que consiste en esculpir uno de sus poemas en pietra serena y colocarlo en una exposición permanente en el territorio de Sambuca Pistoiese. territorio de Sambuca Pistoiese junto con los de numerosos artistas y personalidades de la cultura. Es comisario del el blog «Emanuele Martinuzzi y la poesía» http://andthepoetry.blogspot.it/.

    Transmutada

    Transmutada

    piel en espera

    comprende el final.

    De Da storie incompiute di Emanuele Martinuzzi, Porto seguro Editorial

    Cada destino

    Todo destino

    es la soledad

    del devenir.

    Da spiragli de Emanuele Martinuzzi, ediciones Ensemble

    Marea dentro de una marea

    Marea dentro de marea, cuando somos

    el desencanto del otro,

    en uno de nuestros perfiles abstractos, atravesados

    y rancios como dulces revoluciones de aburrimiento,

    sin nada más para curarnos

    que el tiempo, en todas partes y en desorden.

    Brote dentro de brote, como suspira

    en los pétalos solitarios de nuestros rasgos

    un destino de rosa, que nos despeina

    en primavera y nos abruma con su torbellino

    de nuestros recuerdos alma y crepúsculo.

    Vacío dentro del vacío, porque las sílabas

    y gemidos son abismos de poesía y oscuridad

    en los que se posan nuestros sentidos

    distraídos, gota a gota, dedo a dedo.

    De l’oltre quotidiano – liriche d’amore de Emanuele Martinuzzi, Editorial Carmignani 

    Traducción del italiano al español por Mariela Cordero

    Foto del autor por Angelo Celsi

  • Zuihitsu de Ricardo Vega: letras puertorriqueñas en las Filipinas

    Zuihitsu de Ricardo Vega: letras puertorriqueñas en las Filipinas

    Llega a mi manos el poemario, Zuihitsu, de Ricardo A. Vega, poeta y narrador puertorriqueño, radicado en las Filipinas. El libro está gratamente presentado en la edición de Isla Negra, que dirige el también escritor Carlos Roberto Beras. El diseño de la portada fue realizado por José Maria Seibo. Me parece que reproduce un paisaje filipino. Ya el libro anuncia desde su portada el interés de un escritor caribeño en lo universal.

    Ricardo A. Vega ha vivido en los Estados Unidos, Mexico y Brasil, antes de radicarse de modo permanente en las Filipinas. Es parte de esa literatura puertorriqueña escrita en el exilio o en la diáspora. En el caso de Vega el escribe en español, pero recordemos que esta literatura puede estar escrita en inglés o incluso en ese dialecto fronterizo, como diría el Dr. Valentín Soto, que es el “Spanglish”. 

    Zuihitsu,  “El título toma prestada la tradición japonesa del diario poético que con pequeñas notas aspira a agrupar el registro de una época”, me ha explicado su autor. Y en efecto, el libro es una especie de diario donde Vega en poemas breves o más extensos hace una inventario de las cosas que lo informan como autor: el amor a sus hijos y a su esposa; sus posiciones en cuanto a lo político y social; sus lecturas; y su visión de la escritura. 

    Voy a citar algunos de sus versos que desvelan su poética. “Primero…” dice: “Primero,/la idea./Luego,/cuarenta años/intentando decirla”. Lo que apunta a un poeta que trabaja su obra con tesón. Como antítesis a ese poema señalado tenemos “Puedo escribir poemas…”.

    “Puedo escribir poemas/con relativa rapidez/Luego,/se me va la vida/borrándole palabras”. Ahora no es sólo su tesón lo que se subraya sino su deseo de perfección.

    Un texto que no podré citar totalmente por su extensión es “Hay quienes creen que…”. Un escrito ingenioso donde Vega sugiere que mientras el hombre crea falacias como “las vacunas causan autismo” o “la colonia puede ser soberana”, es “un tiempo excelente para escribir y publicar literatura”. 

    La visión poética de Vega se expande antes nuestros ojos: ahora recuerda que para él la literatura tiene un carácter moral y/o educativo. Esto en un escritor que ha estudiado ciencias naturales y que fue un educador por décadas.

    Zuithisu es pues poética, conciencia poética y ética, dejada sentada como en un  diario en poemas breves o más extensos. El poema “Cosecha” apunta a la conciencia social y política de Vega, que surge a lo largo del poemario. Escribe Vega: “Mientras ellos resisten/el candente sol/para por centavos/alimentar el mundo./Yo,/desde mi ventana,/tan solo ofrezco poemas/entre lecturas de Beckett y Pizarnik”. 

    Este poema parece aludir a los campesinos en Filipinas, más podría ser un poema que honra a los trabajadores del agro en el mundo. Sobre “Filipinas” este autor puertorriqueño nos ofrece un poema jocoso donde compara las formas de manejar en esas tierras con lo que pasa en Puerto Rico, México, Brazil. 

    Zuihitsu es un diario poético, a la vez que uno humano. Porque Vega es al final del día un hombre cuyo oficio actual es escribir. Por eso es conmovedor ver en este texto las alusiones de Vega al amor, a su esposa y a sus hijos.

    Así dice en “Amar…”: “Amar/el misterio/de otro”. 

    Poderoso es también el poema, “Si me tocara decidir” donde el autor declara: “Si me tocara decidir/entre mis hijos y mis libros/de inmediato escogería a los niños”. Y añade: “Los abrazaría/agradeciendo la oportunidad/el corazón lleno de amor/y una mirada en babia/sobe sus hombros/fija y congelada/hacia el horizonte/ de lo que pudo ser”. Esto en un escritor que es un lector voraz, con una cultura muy sólida, como se demuestra en las múltiples alusiones a grandes autores y obras en este breve texto. 

    Zuihitsu es un libro emotivo y precioso que leo, en ocasiones, con pudor. Como  si entrara a leer un diario, unas notas, muy íntimas y personales de quien lo escribió. Invito al lector a acompañarme en ese acto transgresor para que lea este poemario. 

    • El libro se puede adquirir a través de este enlace de Isla Negra: 

    https://www.islanegra.com/index.php?option=com_virtuemart&view=productdetails&virtuemart_product_id=419&virtuemart_category_id=5

    @ Ricardo A. Vega, Zuihitsu. San Juan/Santo Domingo: Isla Negra Editores, 2020. 

  • 3 Poemas de Niloy Rafiq, poeta bengalí

    3 Poemas de Niloy Rafiq, poeta bengalí

    Niloy Rafiq es un poeta bengalí nacido en Kalarmarchara, Moheshkhali, el 6 de agosto de 1983. Ha publicado siete colecciones de poesía: Bishoddha Bishadey Bhashi Aami Raajhnash (Soy el cisne flotando en el aire puro)-2014-Pipasar Paramayu (La eternidad de la sed)-2016-Nona Manusher Mukh (Rostro humano salado)-2017. Aggato Agun (Fuego desconocido)-2019. Ankhi Anka Aadinath (Aadinath en los ojos)-2021. Momer Prarthonay Noto Matir Shorir (Cuerpo de tierra doblado, adorando la vela)-2023-Hoja del Sol (Rud Pata)-2023

    Flor de fuego

    La adicción a la oscuridad prevalece en la escuela de la luz

    los ojos están el interior oculto, travesuras en las montañas 

    el rostro levantado en vergüenza, fragancia de las flores de fuego 

    el sonagaji resonante es una forma de verdad.

    La rosa de un diario valiente está en llamas

    la verde oscuridad de los pétalos quemados por el fuego

    un cuento de las palabras del mapa se cuenta en los gritos

    Nusrat Rafi de arcilla quemada están en el corazón.

    el día ciego amigo de la memoria es la llama del dolor

    una mente llorosa escrita en una infancia maravillosa

    una investigación del manuscrito del asesinato está bajo cubierta

    el poder del testigo es la escritura del tiempo

    un espejo bien hecho ve el mandato por la pluma

    pena de muerte, la dirección final del pecado está colgando a medio camino,

    Sonadwip la isla dorada

    Partículas de fuego en la dulce hoja de betel, cosiendo montañas

    el árbol de la mente se lamenta por el desalojo

    Sonadwip está en la trampa de la fragancia antigua

    la dirección del vagabundo falta en el camino

    Los sanguinarios bajo máscaras crean las espumas engañosas 

    un sueño de París no está tan lejos, ¡rojos y azules en los ojos!

    las flores de agua están indefensas, los rostros cubiertos de vergüenza

    los deportes de la infancia son ahora recuerdos como las hojas caídas.

    Alrededor flamboyanes y fuegos bárbaros

    las viejas raíces se queman hasta convertirse en cenizas, ¡sonidos de llanto!

    la tierra del sueño está en una zona impura y desconocida

    no hay nadie, los gestos son mudos, los ojos por supuesto están nublados.

    Traducido al inglés por Jyotirmoy Nandy

    Nurjahan 

    (En nombre de mi madre que acaba de fallecer) 

    La tierra, el cielo nocturno se apagan

    himnos de lluvia incesante, lámparas de tierra

    ojos heridos son semilleros, artes en artesanía

    ventanas descoloridas a izquierda y derecha, fragancia de sonido

    Jabón perfumado, cuerpo consagrado en el baño

    ‘Nurjahan’ es un hada de cuatro alas en el jardín del Edén

    un rosario de letras cantado por el carro de tierra

    líneas rotas están en el camino del pájaro de la melodía.

    Hileras de árboles en las colinas de la luz

    oración por la proximidad en la cueva principal de la paz

    deja felizmente en el norte y el sur, oh mi madre dadora de nacimiento

    Nonachhari, el manantial salado, sonríe contento con el oro del tiempo.

    Los trozos de vida huyeron al santuario del cero

    volarán como hojas secas a las costillas de las aurículas.

    Traducido al inglés por Jyotirmoy Nandy

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

    “PORQUE NADIE SABÍA CÓMO LLAMARTE” DE IVAN NAVARRO

    «Porque nadie sabía cómo llamarte» es el segundo poemario de Iván Navarro. Este joven valenciano, psicólogo de profesión y fotógrafo y poeta de pasión, presenta su confirmación como escritor mediante esta publicación de Ole Libros.

    En este segundo poemario Iván Navarro avanza en la senda que comenzó con «Necesaria Subjetividad», sus libros aúnan todas sus facetas vitales arrastradas por la corriente de un rio que fluye como el pensamiento. Iván Navarro es, por encima de todo, un pensador.

    «Porque nadie sabía como llamarte» se compone de cuarenta poemas distribuidos en cien páginas, que además de versos, acogen fotografías del autor y aforismos. 

    La primera selección de poemas tiene como título: «Peripecias» una sucesión de poemas y fotografías tomadas por el propio autor. Toda una declaración de intenciones. Iván no renuncia a ese tira y afloja entre sus varios yos. Los poemas que componen esta parte están muy anclados a tierra, casi recreándose en los pequeños objetos y en los gestos más cotidianos. Además, están íntimamente ligados con las fotografías que los acompañan. Se puede asegurar que son écfrasis. 

    “Tengo un cajón que mantengo cerrado

    es pequeño

    y está en mi mesita de noche.

    Si fuese mesita de día,

    no tendría ese cajón.”

    El libro comienza con tres poemas Basura perfumada, Única opción y Mi pequeño cajón, después nos encontramos con La mujer es mirada que es el primer poema al que prosigue una fotografía titulada del mismo modo: La mujer es mirada.  El siguiente poema repite la combinación con una fotografía titulada de la misma forma: El invierno en la cota. Es aquí cuando nos damos cuenta de que el hilo conductor es la écfrasis, o cómo decía Roland Barthes, el “punctum”.

    El lingüista francés explicaba en su libro «La cámara lucida» que hay algo en las fotografías más allá de la técnica y la composición: algo que no buscas en la foto cuando la miras, si no que sale de la imagen y viene a punzarte. Y para definirlo utilizaba esta palabra latina – punctum – que significa pinchazo, pero que en otra acepción también significa casualidad. 

    Es aquí cuando el lector se detiene y vuelve atrás, revisa los tres primeros poemas, pensando en que probablemente han sido sacados de alguna fotografía que el autor nos ha escamoteado y, no sabemos si es así, pero los poemas cobran otra dimensión. Adquieren la capacidad de materializarse.

    Quiero volver a Barthes y a su Cámara Lúcida, libro en el que después de exponer su teoría sobre la semiótica de la fotografía, reflexiona sobre el tiempo y la muerte a partir de una fotografía de su propia madre en la que Barthes se expone con una escritura íntima al tiempo que muestra el esfuerzo por encontrar la esencia de esa fotografía de su madre. Es aquí donde viene el dato curioso que engrana con la poesía de Iván Navarro: Esa es la única fotografía que no se encuentra en el libro de Barthes y, sin embargo, la más recordada por sus lectores.

    Regresando a «Porque nadie sabía cómo llamarte», la secuencia de poemas, fotografías, y huecos donde debería haberlas se sigue repitiendo en todas estas Peripecias hasta la última imagen, titulada como el libro y que además es también la portada.

    Ella se da al cigarro, mirando a la vecina de enfrente
    mientras hablan de la vida,
    la ajena,
    y espero
    absorbiendo cada bocanada,
    con el deleite que envuelve su cara,
    y entonces pregunta sin mirar:
    «¿tú sabes por qué te llamas así?»
    Me mira sorbiendo la cerveza de lata verde
    mientras arrastra el silencio con una mueca:
    «Porque nadie sabía cómo llamarte».

    En resumen, el autor nos ha dado unas claras instrucciones de uso para entender que esta primera parte se asienta sobre dos figuras retóricas, la écfrasis y la elipsis, con la peculiaridad de que esta última la realiza no con las palabras, sino con las imágenes. 

    Iván Navarro ha puesto el listón alto y nos tememos que no pueda mantenerlo en la segunda parte, a la que titula: “Esbozo de una voz: Aforismos poéticos”.  Vemos aquí una decisión inteligente, el Iván fotógrafo da paso al Iván psicólogo, le cede la voz dándole un claro pie: el lenguaje. El testigo de Barthes lo recoge Wittgenstein para elaborar toda una gestación del lenguaje, desde la forma de la boca y su articulación, pasando por ser pensamiento, palabra, lenguaje, habla y voz. 

    Es un reto difícil el que afronta Iván en esta parte y decide sustentarlo en una estructura de poemas formados por aforismos que remite en su forma al “Tractatus Phillosophycus” de Wittgenstein.

    El Iván Navarro psicólogo sienta al filósofo  y lingüista austriaco en el diván, le dice: ¡Habla, te escucho!: 

    “ 2.15121 Sólo los puntos extremos de las marcas tocan el objeto a medir.” 

    Y de las notas de Iván se esboza una voz:

    “Formación de una boca

    Un agujero depende de los bordes que lo configuran. Para que se dibujen es necesario el roce o el tacto: es ahí cuando empiezan a perfilarse. Necesitan de un objeto externo que dé forma al vacío que contienen.” 

    Para acabar nos encontramos con una parte más similar a su primer poemario “Necesaria Subjetividad” (Cuadranta, 2021), que lleva por nombre Vértigo pero que bien podría haberse llamado Necesaria Ambigüedad. Aquí nos reencontramos con el Iván de su primer poemario, donde se esforzaba por poner en valor la subjetividad y encontrar las verdades objetivas que encierra. Siguiendo el hilo conductor de lenguaje, el autor es aquí un salmón que nada a contracorriente por el caudal de versos y palabras hasta llegar a su origen, a su primer poemario, en una suerte de poética circular.

    Escribe Vicente Luis Mora en su Circular 22:

    “El modo cámara es quizá el modo literario más complejo que existe. Es la subjetividad misma con la que el escritor, el cineasta, observan el mundo. ¿Objetividad? Bastará con que la tengáis los críticos. Además, el realismo no puede ser total, tiene que ser selectivo.”

    Imagino entonces lo que cuesta aplicar ese modo cámara a la poesía. Podría hablar del verso libre en el que se elabora el poema o alguna cuestión técnica, pero esto se quedará vano en la poesía de Iván. Si hay que hablar de sus recursos técnicos habría que acudir a términos cinematográficos como dónde ha puesto el objetivo, a qué plano corresponde el poema o la iluminación que ha utilizado. Una poética de profundidad de campo, esa es la poética de Iván

    Encuentro en tu mejilla,

    seguida por tus labios

    que se estiran con sutileza,

    algo cercano a la forma.

    Lo efímero se vuelve íntimo

    que acaba convirtiéndose en inútil,

    necesariamente inútil.

    Lo bello se vuelve fútil,

    necesariamente fútil,

    para escapar del tiempo impropio.

    Así que siguiendo las palabras de Mora, me veo en la tesitura de ser objetivo y asegurar que Iván Navarro Lluesma es un escritor de trabajo duro, que pica en la piedra de su poética hasta tenerla moldeada. Transmite la sensación de que aún no hemos visto la obra terminada porque cada uno de sus poemarios son solo las marcas de los golpes de una obra total. 

  • 3 Poemas de Yang Geum-Hee, poeta surcoreana

    3 Poemas de Yang Geum-Hee, poeta surcoreana

    Yang Geum-Hee nació en 1967 en Jeju (Corea). Ha publicado dos poemarios, «Happiness Account» e «Ieodo, Island of Legend and Existence», así como una colección de ensayos titulada «Happy Companion». Fue la primera presidenta de la Asociación de Literatura de Ieodo, redactora jefe de Jejuin News y trabajó como investigadora en la Sociedad de Investigación de Ieodo. Fue investigadora en el Jeju Sea Grand Center de la Universidad Nacional de Jeju y profesora nombrada especialmente en la Universidad Internacional de Jeju. En la actualidad, es editorialista del New Jeju Ilbo, investigadora especial del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jeju, vicepresidenta del Comité Regional de Jeju del Centro PEN Coreano, ejecutiva del Instituto Jeju para la Unificación de Corea y ejecutiva de la Asociación Coreana de Ética. Ha ganado cuatro premios literarios.

    El viento no pregunta el camino

    No importa cuánto tiempo pase

    el viento nunca envejece

    aunque el viento no tenga boca…

    siempre dice lo que tiene que decir.

    Aunque el Viento no tenga ojos

    nunca pierde su dirección

    Cuando el viento se enfrenta a un rostro anguloso

    siempre sopla hacia otro lado

    sin arañar ni herir

    El viento nunca se queda

    aunque el rostro sea suave

    Cuando puede recorre el camino sinuoso de la tierra

    sin pedir direcciones.

    Nidos de aves

    Las aves no construyen sus casas

    para sí mismos 

    sino para sus crías

    Construyen nidos en arbustos o huecos de árboles

    y comparten calor entre ellos

    Con esa fuerza

    se convierten en el viento,

    se convierten en las nubes,

    para abrirse camino hacia el cielo

    sabiendo que su destino es volar alto,

    los pájaros no construyen nidos para quedarse.

    El vuelo de la hoja de hiedra

    La bandada en la pared, bañada en el resplandor del atardecer,

    danzando y revoloteando con alas de rojo carmesí.

    En el escarpado acantilado, en su nido,

    orgullosas de sus alas verdes en verano.

    Gracias al muro allí erguido,

    la pasión hizo aún más radiante la luz del sol.

    Como si trenzaran un tejido, las alas se pegaron al muro,

    alargándose para un solo vuelo.

    Sin saber que iba a ser su vuelo final,

    fortalecieron sus alas en medio de la tormenta.

    Esas aves,

    viviendo dentro del reino del muro,

    desean volar más lejos.

    Hojas de hiedra elevándose a un mundo diferente,

    revoloteando suavemente hacia el suelo,

    alcanzando el ápice de la vida a través de un vuelo extático.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Arzu Cura Altunbulak, poeta turca

    3 Poemas de Arzu Cura Altunbulak, poeta turca

    Arzu Cura Altunbulak, nació en 1970 en Yalova. Se graduó en el Departamento de METU. Trabajó como Jefa de Grupo de Calidad en el sector manufacturero durante muchos años. En 2022 fundó su propia empresa. Consultoría de Sistemas de Gestión. Además de poesía, ella también escribe letras de canciones. Está casada y es madre de una hija. Ella vive en Yalova. Sus poemas se han publicado en diversas revistas literarias. Su poema “El pecado se agrieta” que escribió para Mahsa Amini y todas las mujeres asesinadas, se publicó en persa en el octavo número de Honar y Jamee, revista de Sociedad y Arte, publicada en Tebriz, Irán.

    Pájaros sin alas

    Mi rostro era un cielo azul índigo

    árbol, niño y nube en mi jardín

    pájaros encendidos

    mi corazón está en la balanza

    ¿lleva una pluma mis pecados?

    el sol de la tarde con un ala rota vaga por el patio

    las penas aterrizan en las ramas

    sombras ansiosas se mezclan

    recónditos llantos solitarios

    las estaciones cambian en el jardín de la vida

    los pájaros despegan sin alas

    pájaros que son la voz de Dios

    Sonido húmedo del otoño

    Fue un llanto profundo que se mezcló con el valle

    tu amor con el alquitrán de las olas profundas

    golpeado en tu cuerpo

    el sonido húmedo del otoño se convirtió en un ulular

    ruido aislado en el espejo roto

    a los brotes viudos de tu pecho

    venció su amor en años espinosos

    colgó en su red el fino instrumento del destino

    esperanzas aladas en una gasa

    sentó quemaduras de sol en su hombro

    venció su amor en el aire del tiempo

    oyó el sonido de la piel de la rosa

    las lágrimas golpearon las montañas

    nadie murió.

    Cuántos rostros tiene el sonido

    Tu mirada de hiedra vaga lejos

    pasa un carguero desolado, se desgarra azul

    cae sobre las olas férreas del sol

    en la orilla mi sombra se moja

    los barcos se hunden en el recoveco y combaten con el viento

    defensas dormidas en un parpadeo

    veleta silbante

    dime, ¿cuántos rostros tiene la voz?

    mis faldas son flores centáureas mis espinas luchan

    los recuerdos se amontonan en mi carcaj

    las disculpas de patchwork no se pegan

    mi pañuelo blanquecino

    velas de tamarisco a vueltas de encaje

    Traducción : Murat Yurdakul

    Traducción al español: Mariela Cordero