Empecemos desentrañando de qué va Han cantado bingo de Lana Corujo. La historia se desarrolla en las Islas Canarias durante los noventa y pico años que vive la protagonista. Desde su niñez, hasta la vida adulta y madura nos va dando pinceladas de su vida, retazos de sus traumas y nos revela poco a poco un misterio que tiene en vilo a toda su familia. El telón de fondo es «el Ahorcado», un volcán que la observa y la persigue, del cual ella intenta huir, pese a sentirse observada en cada movimiento que hace.
¿Es esta una historia original y novedosa tal y como rezan muchísimas opiniones de bookstagram? No. Negativo. Ni siquiera se acerca a nada novedoso, a mi parecer. Empiezo mencionando que la autora es «escritora e ilustradora» según Google. Esto ya debió de ser un signo de alerta para mí. No es la primera ilustradora que leo que intenta escribir y, en mi opinión, no atina. Pero esto solo son prejuicios míos.
Centrémonos en el porqué de mi pésima nota a esta novela de apenas 184 páginas. Voy a ir punto por punto desgranando mi más sincera opinión en cuanto a todo lo destacado en los comentarios positivos que he leído de ella.
En primer lugar, quisiera destacar la poca profundidad en varios niveles: personajes que no evolucionan. Teniendo en cuenta que la historia tiene retazos desde los 2 años hasta los 90 de la protagonista, esta no evoluciona. No supera nada, no deja ir el trauma, simplemente sigue en sus trece durante todos sus 90 años de vida. Además, solamente conocemos la visión de la protagonista. No conocemos la de nadie de su familia más que por algunos diálogos sueltos, lo cual hace que los personajes se diluyan en toda la novela y solo quede la protagonista, dando vueltas (por cierto) al mismo tema una y otra vez.
En segundo lugar, muchos lectores destacan su «lenguaje poético». No sé muy bien si es que la gente no ha leído mucha poesía o no distingue el lenguaje poético del simple uso de adjetivos, pero la falta de alguna figura retórica es muy patente. Incluyo aquí otro punto destacable en el uso del lenguaje que es la sencillez de este: frases cortas y simples a lo largo de páginas y páginas de la novela. Este tipo de lenguaje se utiliza para agilizar, dar velocidad al texto que, si lo juntamos con el poco desarrollo de los personajes, nos ofrece una novela fragmentada e inmediata. Parece hecha para el público de las redes sociales, que solo es capaz de prestar atención durante 10 segundos seguidos. Los capítulos son de máximo dos páginas. ¿No nos da esto una idea de la vertiginosa velocidad que requiere esta novela? No hace falta procesar nada, no pasa más que un evento durante toda la novela en torno al cual esta da vueltas y vueltas y divaga y sigue pensando a sus 30, a sus 40 y a sus 90 años la protagonista. ¿De verdad es esta novela el gran fenómeno del año? Permítanme dudarlo.
Pasemos al siguiente punto: las «inspiraciones» o, según yo, plagios de otros libros.
¡Aviso de spoiler!
– Carcoma de Leyla Martínez: he establecido el paralelismo de la casa en Carcoma y el volcán en Han cantado bingo. En ambas, pretende crear un ambiente de terror psicológico y actúa como ente monstruoso que persigue, engulle y acecha a las protagonistas. Pero mientras en Carcoma se hace de manera magistral, Corujo no llega a crear el ambiente idóneo para que el elemento sobrenatural tenga suficiente fuerza para darnos mal rollo. Es un quiero y no puedo. Queda diluido entre diálogos absurdos que no aportan nada a la trama y cavilaciones de la protagonista. Alguien mencionaba el realismo mágico… Para que haya realismo, tiene que haber descripción y esta novela carece de una descripción elaborada para poder ofrecer al lector la sensación de no entender si es real o no lo que está leyendo. Todo un chasco.
– La casa al final de Needless Street de Catriona Ward. De aquí se inspira en la discusión de ambas hermanas. En ambos libros, la mayor está harta de que le encasqueten siempre a la pequeña y discutan, le digan algo feo y la pequeña se vaya corriendo. Después de reflexionar, la mayor va a buscarla y se da cuenta de que ha pasado algo terrible, lo que hace que viva atormentada por la culpa toda su vida. Además, en La casa al final de Needless Street la hermana hace algo con ese trauma, intenta buscar respuestas, investiga, toma las riendas de la situación, en cambio, en Han cantado bingo, pese a estar atormentada (supuestamente) la hermana mayor no hace absolutamente nada relativo para desentrañar el misterio. Simplemente lo recuerda a lo largo de sus 90 años, se lamenta y sigue con su vida. ¿Es esto creíble? Eso que lo responda cada uno.
– En el lado salvaje de Tiffany McDaniel. Esta es la «inspiración» más descarada: padres negligentes adictos a alguna sustancia (unos al alcohol y los otros a las drogas), una abuela que intenta paliar el trauma de las dos hermanas, hacerles la vida más llevadera. Abuela como salvadora. Volvemos a las dos hermanas. A una le pasa algo terrible y la mayor se culpa toda su vida, traumatizada, sentimientos de inferioridad, búsqueda de algo, vacío. De hecho, En el lado salvaje está mucho más desarrollado y la historia tiene pies y cabeza. Aquí no. Aquí no desarrolla nada, rellena páginas de diálogos absurdos que no aportan absolutamente nada a la trama. Para una muestra de ejemplo:

Sí, esto es todo un capítulo que no dice absolutamente nada que no haya dicho tropecientas veces antes. Apreciamos aquí también otro de los puntos que la gente alaba: la forma de escribir. El hecho de que cada personaje tenga una tipografía (subrayado, negrita, paréntesis, cursiva…) distinta no es ninguna novedad en literatura, pues ya a principios del s.XX surgió la corriente futurista que precisamente hacía esto en poesía.
Cada capítulo está acompañado de un número que representa la edad de la protagonista cuando ocurre lo que se cuenta en él. Quizás esto sea algo más novedoso, pero tampoco le veo nada que aplaudir a esto, la verdad.
¡Fin del spoiler!
Por último, y esto es una sensación personal que pongo entre comillas, me pareció que el dibujo del volcán con ojos era una imitación burda del sombrero del Principito. Hay muchísimos estilos de dibujo y todos los lectores sabemos de este dibujo en particular. No pude evitar pensar en él cuando lo encontré en esta novelita.
Ahora les toca a ustedes juzgar el libro. ¿Qué les ha parecido?













