Tuve el placer de conocer a Dafne y su poesía y quedé fascinado, es por ello que la contacté para escribir esta breve entrevista y compartir sus puntos de vista sobre literatura con el resto del mundo. Este no es más que mi parte para romper el cerco capitalista contra la cultura proletaria. En cursiva se encuentran todas las respuestas de la poeta queretana. 

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El capitalismo y sus métodos de disciplina constantemente nos bombardean con la idea de cuerpos perfectos, de medidas naturales y necesarias, exige inocencia mientras obliga a miles de cuerpos a una sexualización que llega a un nivel caricaturesco del cual nadie está a salvo, pero tú, como parte de una disidencia sexo-genérica te encuentras doblemente expuesta ¿Cómo reaccionas ante la violencia estética y social capitalista en tu poesía?

Mentiría si dijera que todo esto no me atraviesa. Evidentemente, hay una carga política y poética en el cuerpo y esa carga la llevamos todas y todos, pero principalmente aquellas personas que nos enunciamos desde fuera de la norma. Yo intento no pensar activamente en esa violencia, por lo menos cuando escribo poesía. Ideológicamente seré todo lo marxista que quieras, pero en la poesía soy romántica, creo en el cuerpo y su sabiduría, que no me parece distinta en absoluto a la razón. En todo caso, me parece que la razón y esa otra cosa, que algunos llaman intuición, otra mística, son dos partes del mismo fenómeno. Soy materialista, luego creo que todo es materia viva, incluyendo lo que parece escapar a la posibilidad de enunciarse racionalmente. Y creo yo, precisamente, que ahí es donde entra la poesía, en la capacidad de hablar donde la palabra se congela. Subir esas cumbres y bajar a esos abismos en donde poco se puede decir de manera lógica. Por eso digo que más que pensar en esas violencias y escribir desde la reflexión, procuro habitarlas, sentirlas y cuando se vuelven insoportables, entonces sí, las convierto en un poema. Creo que el poema es una suerte de alquimia para el dolor. También para el gozo, para el placer. Pero, insisto, es porque soy una romántica incurable. El camarada Stalin me habría enviado sin duda al gulag. Más que descartar lo subjetivo, creo que nuestra tarea como materialistas dialécticos es incorporarlo al mundo de lo material, de donde nunca salió.


Pocos hablan de la relación de las personas en el espectro autista en la política, conocemos al patético reaccionario de Musk (tan enajenado que ni siquiera otros psicópatas millonarios adoradores del Demiurgo creen que sea agradable pasar tiempo a su lado) pero poco se habla desde posiciones proletarias ¿el autismo ha modificado lo que comprendes por político en poesía?

El autismo y la transexualidad, que son experiencias materiales que vivo y encarno en mi vida diaria, han modificado como comprendo todo, no solo en poesía, sino en términos generales. Habitar ambas identidades me ha hecho sentir fuera de lugar desde que iba en la primaria, pero a mí no me basta con el rencor individual, yo siempre quise una explicación ¿Por qué me tratan mal los otros? ¿Por qué se ríen de mí? ¿Por qué mi mamá es tan dura? Que esas particularidades intersectaran con mi pertenencia a la clase trabajadora para mí fue una bendición porque me parece que, sin esa intersección, difícilmente habría brotado en mi la conciencia de clase. A lxs autistas se nos da bien el pensamiento sistémico, identificar patrones. Yo me di cuenta, muy fácil que todo ese sufrimiento, ese dolor, ese rechazo, estaba relacionado con el sufrimiento, dolor y rechazo que también vivían otras personas y cuando llegué a Marx, a Lenin, no me costó trabajo entender que mi liberación estaba unida a la de los demás, yo sola no podría salvarme.


En general hay ciertas características en la poesía de varios autores que serían imposibles sin su experiencia corporal, se me ocurren autoras como la poeta Yu Xiuhua o la militante negra marxista Claudia Jones, ahora bien, adivinar autismo en poetas del pasado es un ejercicio esteril, pero puedo preguntarle a una poeta autista viva ¿Puedes compartir cómo se traducen esas experiencias sensoriales y emocionales en posiciones formales dentro de tus poemas?

Como mencioné anteriormente, para mí la sensorialidad es quizá el aspecto más relevante dentro de la poesía, no concibo una poesía que no atraviese el cuerpo y las emociones. Lo que hago entonces es sentir todo eso, someterlo a una suerte de incubación y después dejarlo salir ya con forma de poema. Soy una poeta muy visual y muy auditiva, la semántica no me interesa tanto y si me interesa, es en subordinación a esas otras cualidades. Para mí el peso de una palabra está, ante todo, en su sonido. El español es una lengua muy vocal en el que cada sílaba tiene un peso. Encontrar el equilibrio entre balancear ese peso y el significado de cada palabra es donde, para mí en lo personal, está la gracia de la poesía.

Hay una gran fuerza en tu poesía que me recuerdan los esfuerzos más politizados en la escena contracultural, pero también del cabaret clásico ¿Hay alguna banda o género que consideres como parte de tu panorama emocional y creativo?

Lamentablemente no, digo, me gusta mucho la música rítmica, sobre todo la de influencia afroamericana: El blues, el funk, el jazz, el r&b. También me gustan el soul y el City Pop, últimamente el Lofi y escribo escuchando eso, pero no soy muy de seguir bandas. Esa cultura siempre me resultó un tanto ajena, incluso diría extranjera.

El fanfictión es campo de batalla en la lucha de clases, forma de desposeer a la burguesía de nuestros modernos mitos con los cuales dialogas ¿Crees que la cultura pop puede convertirse en un lenguaje revolucionario dentro de la poesía?

Por supuesto que sí, mi militancia marxista tiene cierta deuda con la internacional situacionista, creo que eso es perceptible en mi trabajo. Y los situacionistas creían que es posible recuperar significados desde la hegemonía. Vaciarlos de su contenido reaccionario, pues, devolvérselos al pueblo. Mickey Mouse será todo lo repulsivo que queramos, pero como ícono tiene su valor. En la época de oscurantismo religioso, los poetas subversivos profanaban cristos y vírgenes, escribían blasfemias. En una sociedad secular como la nuestra, esto ha perdido todo su valor, así que, en todo caso, toca profanar símbolos capitalistas, pero cuidándonos de no devolvérselos al capital. Esta recuperación es una autopista de dos sentidos.

Eso explica lo mucho que disfrutaste y me hiciste disfrutar este elemento de fanfiction en tu poesía pero ¿Hasta dónde puede llegar esa desprivatización de mitos?

Hasta donde la poeta quiera, jajajaja. No, insisto, sí existe un riesgo de que el capital recupere lo que le arrebatamos, sobre todo en el plano simbólico. Lo que tenemos que evitar, en todo caso es la autocomplacencia. Los mitos siempre son recuperables, socializables, el único límite sería el dejar de verlos como tales, creer que tienen más poder que nosotros. Es la inteligencia humana colectiva la que le da vida al mita y mientras sepamos eso, nada tenemos que temer.


Al liberar el mito y apropiarlo para un fandom socialista ¿Cuáles considerarías que serían sus parámetros creativos? ¿una deconstrucción? ¿una restitución? ¿la deconstrucción de lo ya deconstruido?

Más que deconstrucción, que es un término que no me encanta, pienso en una reapropiación. Quitarles los mitos a las corporaciones y devolverlo al canto colectivo, que es el reino al que pertenece. Mi praxis artística es muy posmoderna, pero porque soy hija de mi tiempo, fluyo con la historia y si quiero transformar el arte, debo hacerlo con las herramientas que tengo ante mí. Como en el budismo varjra, que sostiene que quien entra en la senda del buda es como la serpiente atrapada en una vara de bambú, creo que el único camino posible es hacia adelante, por lo menos en el arte. El arte ha de usar lo que tiene para agitar las conciencias, luego estas conciencias incidirán en el modo de producción y lo transformarán, lo que, eventualmente, transformará también al arte. Creo que pensar cualquier otra cosa es reaccionario, el arte no puede transformarse a sí mismo porque en esos intentos terminará intentado reproducir lo que ya estaba sepultado. No tenemos alternativa, hay que atascarnos con el festín rancio de la posmodernidad y después vomitar sobre las alfombras aterciopeladas de los burgueses.

Aceptando tu tesis como parte entonces de comprendernos sobre hombros de gigantes ¿Cómo articulas la tensión entre tu herencia literaria y ruptura radical en tu escritura?

Es una pregunta que yo misma me hago todos los días.

¿Y cómo nos lleva ello a tu tesis sobre la pertinencia del marxismo en el arte?

Recordando que el materialismo de Marx es dialéctico, es decir vivo, como la poesía misma, que es inquieta y no le gusta estancarse. Si se entiende esto, es muy fácil escribir sin caer en el panfleto o ignorar las contradicciones históricas que nos atraviesan. Marx era un heracliteano, creía en el flujo permanente, la poesía es eso: un río donde nadie se baña dos veces.