Mariela Cordero

  • 3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Georgina Ramírez #PoesíaVenezolana

    Georgina Ramírez, nació en Caracas Venezuela en el año 1972. Actualmente reside en Santiago de Chile. Creadora y directora del movimiento cultural LA PARADA POÉTICA. Sus poemas han sido publicados en las antologías poéticas: El Ojo Errante (Venezuela); La Mujer Rota (México); La voz de la ciudad (Venezuela); Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal (Venezuela); Arte Poética (Argentina); 102 Poetas Jamming (Venezuela); Cien mujeres contra la violencia de género (Venezuela); Aquel invierno que gritamos (España); La Mujer Rota (República Dominicana).Autora de: Piel de Durazno (plaquete de poesía) Taller Editorial El pez soluble; Lo que calla la noche, Ediciones del movimiento; Daño oculto, Oscar Todtmann editores.

    La guerra que no me contaron

    No es la guerra

    niño mío

    quien te borra

    Ese hueco en las entrañas

    no es la bala

    Caes

    con todas las preguntas

    en el rostro

    y todas tus mañanas

    cercenadas

    Es el hambre niño

    es el hambre quien te mata.

    Azores

    Esta isla que hoy habito

    tiene tu nombre

    llegué aquí de tanto naufragio

    contenido en el pecho

    primero fui sirena

    luego sal

    en mar también

    me convirtió tu partida

    un cuerpo

    vestido de ausencia

    de a poco

    el agua fue cesando

    y solo quedó este fragmento de tierra.

    Un poema llamado país

    No es solo partir

    y dejar el hambre en las esquinas

    Es escuchar en tu idioma

    palabras ajenas

    Explicar la miseria que te curte la piel

    y te inunda la mirada

    Defender la dignidad

    de las siete estrellas tatuadas

    Sí

    partir es partirse

    van pedazos de ti

    sin ti

    recorriendo caminos

    que no conducen

    Partes con el hambre de todos

    en la espalda

    y cada bocado duele

    por el que nada

    lleva a la boca

    y buscas algún sabor

    que llene tanto vacío

    Así se parte

    así nos partimos

    mientras vamos en trenes

    que nunca llegarán a casa.

    Estos poemas son inéditos.

  • 3 poemas de Khosiyat Rustamova, poeta uzbeka

    3 poemas de Khosiyat Rustamova, poeta uzbeka

    Khosiyat Rustamova nació en 1971 en la aldea de Olmos, en el distrito de Chust de la provincia de Namangan. Estudió en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de Uzbekistán (1988-1993) y en la Universidad de Literatura Superior (2001-2004). Desde 2015 es jefa de redacción del periódico El mundo del libro. Ha publicado La casa en el cielo (1997), Rescate (2003), El manto (2004), Un muro (2006), Agosto (2008), Ocupación (2011), 40:0 (2011) , Consolación (2005) y Nubes descontroladas (2019). Sus poemas se han traducido al turco, azerbayano, ruso, alemán, kasajo e inglés. Ha traducido al idioma uzbeko poemas de Marina Tsvetaeva, Eugene Eutushenko, Anna Akhmatova, Boris Pasternak, Rasmiye Sabir, Ramiz Rovshen, Nigar Refibeyli, Riza Khalil, Neguib Fazil Kisakurak y Khusnu Daglarja. Ha recibido algunas distinciones como la medalla Shukhrat – Fama (2004). Obtuvo el premio internacional de Azerbaiyán Mikail Mushfeek (2015). Es miembro de la Unión de Escritores de Uzbekistán.

    ¿Dónde estuviste en el curso de tantos años?

    ¿fue tu vida como un  sueño largo y terrible?

    ¿fue difícil para ti llamar 

    a mi puerta al menos una vez al pasar?

    ahora es arduo permanecer en este mundo,

    y mientras me visto y me preparo para irme,

    te quedas en algún lugar de mi vida

    como un anfitrión que sale a despedirme.

    ¡Me miras!

    ¿Quieres decirme algo?

    tu sombra está frente a mí,

    Luna, a pesar de que te esfuerzas,

    tu sombra se proyecta en mi ventana de todos modos.

    Esto pasa todos los días: antes del amanecer,

    antes de que se aproxime la brisa del alba,

    sin falta, el voluminoso rostro del

    toca todas las ventanas una por una.

    Los jardines comparten todo su amor

    con el mundo entero.

    La mancha del sol permanecerá

    en la ventana que limpié con esmero.

    ¿Te vas ahora?

    sería maravilloso que no lo hicieras.

    Si me dejas

    el mundo se colmará con mi dolor.

    Así que sería maravilloso que te quedaras,

    y hagas que el viento sople con fuerza en este mundo.

    Después de todo, ya está oscuro,

    los caminos están en penumbras.

    El cielo está nublado

    puede que pronto llueva.

    ¡Detente! ¿O quizás debería ir contigo

    para abandonar este mundo para siempre?

    Traducción del inglés al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Néstor Mendoza #PoesíaVenezolana

    Néstor Mendoza (Mariara, Venezuela, 1985). Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015) y Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer. Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España.

    SIMULACRO

    I

    Pasífae

    Dédalo, apresúrate. En ti confío. En ti reside mi seducción. Necesito cuero y ubres: hocico y orificio conveniente para su embestida. Madera y carne. No puede fallar el simulacro. Me urge, Dédalo; siento que mis piernas se endurecen y en mis pies resuena ese sonido áspero de cascos. Anatomía salvaje para él, olor de su familia para él. Mis dedos se acomodan a estos pares de pezuñas. Entro en la vestidura. Calzo. Nadie diría que no soy animal. Lo he engañado. Allí viene. Siento el trote en mi quietud inclinada. Me huele, Dédalo. El toro me huele. Sus cuadro patas, bajan; su testa erguida, sube. La unión sucede.

    II

    Dédalo

    Las piezas están dispuestas. He tallado cada hueso. Aquí la tienes: la superficie de vaca, casi de vaca. Se ve como vaca. Sacrifiqué a un animal para retirar su piel. Fino tallado, clavos. Un golpe de martillo te acerca al órgano del toro. Entrarás en esta ropa hecha para la confusión y el acople. Yo comprendo el secreto de la bestia. Tan perfecta es mi creación que casi trota y pasta en el paisaje. Tanto se asemeja a la vaca que un pastor la confundiría en su rebaño. Una vaca sin tripas ni estómagos. Tú serás las entrañas; tu desnudez blanca, disimulada en esa ropa, lo recibirá.

    CONTEMPLACIÓN

    I

    Narciso

    Desconozco mi perfección, la ignoro: solo algunas noches, en siestas entrecortadas, acaricio repetidamente la piel de mis manos y mi cara, en un vano intento de comprender la fascinación de los otros. Ellos me ven y desean tocarme como si tocaran la sábana nupcial de los dioses. Este es mi cuerpo, pretendido cuerpo que vaga entre estos campos y no logra impedir que muchos ojos se posen y traten de adueñarse de él. ¿Por qué tantos me observan? ¿Saben que no soy hombre sino un retrato de carne? Ha llegado la contemplación y el engaño de la fuente. Lo que busco no existe. Amo una ansiedad sin cuerpo, una nariz líquida, empozada, cabellos que se pierden con cada manotazo que doy. Lo que deseo está en mí.

    II

    Eco

    Cuerpo todavía soy, no voz. Lo que mi boca pronuncia se instala en los oídos de quienes me escuchan. Una acción mía me quitará este privilegio —el castigo es rutina entre los dioses—; de pronto, mi lengua pierde la fluidez del arroyo; llega la antorcha que interrumpe el discurso, se va mi canto diario de palabras. Ahora poseo la intermitencia de los finales pronunciados. Lo veo en el bosque, a Él, a la bella criatura que no puede verse a sí misma, que no conoce la elegancia de sus perfiles. Cumplo mi tarea fija de observación: desde este lado tapado del árbol sigo sus pasos. El amor se va abultando con el ojo; se infla, hinchado se eleva. Mis sonidos quieren entrar como carne y como besos. Mis ruidos aspiran a ser matriz tibia, dispuesta, para Narciso. Se avecina el rechazo, lo sé, el ocultamiento y mi inevitable transformación. El aire no me consuela y su fuerza me desliza por vías y montañas. Estoy en todos lados. Mi cuerpo adelgaza —se ha perdido ya— y gobierna el sonido. En el aire, los jugos del cuerpo, todos se pierden.

    LABERINTO

    I

    Minotauro

    Soy mitad hombre, mitad rebaño. Por ahí debe existir mi doble con pies de ganado y rostro de varón. Mi contrario y mi complemento. Soy hermoso de la garganta para abajo. La fealdad está en mi cabeza y en la violencia de mis cuernos. O solo es el encierro y su repetida soledad. Voy y me desplazo y creo en dioses o en la sangre de los sacrificados. Es lo mismo. Pienso en mí, en el hambre que no se termina o declina. Mato en cada embestida, pero en dos patas. Camino como hombre pero soy bestia y pienso como bestia. Ese es mi castigo.

    II

    Teseo

    Estiro el abismo hasta la ruptura de ambos extremos. No se debe romper, solo desplegar. No le exijo profundidad  pero sí extensión. Es una cuerda larguísima, que sube y que baja de mi mano a tu mano. Allí empieza la transformación: ahora es un mecate que frota la polea para extraer agua del pozo. Ya lo había visto antes: ladrillos enmohecidos que rodean el agua. Como no se ve la cara interna de los ladrillos nadie se entristece por ellos; no hay inmolación o sacrificio. La extensión, como las ideas, se ve al salir a flote. También es una cuerda de la infancia junto a los hermanos que no saben saltar. La cuerda de los juegos, el giro de dos manos. Los dos tenemos una punta tensa. Me enseñaron a temerle al abismo, a lo hondo, pero no a la extensión. He crecido y existe el miedo a los acantilados pero no al desierto. No puedo olvidar las cuerdas vocales que me permiten hablar despacio o rápido, según la ocasión; alto o bajo, según el lugar. Así voy atando objetos inútiles a este gran hilo para salir del laberinto y burlar al minotauro.

    Dípticos (inéditos, 2016)

    Fotografía: José Antonio Rosales

  • 3 poemas de Đặng Thân, poeta vietnamita

    3 poemas de Đặng Thân, poeta vietnamita

    Đặng Thân es un poeta bilingüe, escritor de ficción y ensayista de Vietnam. Como «la típica figura de la literatura Post-Doi Moi», es también «el mejor humorista de todos los tiempos». Lamentablemente, sus obras fueron consideradas «perjudiciales» por las organizaciones de publicación gubernamentales. Entre sus numerosas antologías de poesía, sólo se publicó una titulada No Sense (2014). La revista Poets & Writers, con sede en Nueva York, escribió: «Dang es alabado por su prosa idiosincrática y su estilo rebelde». Sus obras de varios géneros literarios, han creado el punto de inflexión importante en el estilo de escritura de la literatura vietnamita. Como representante de una forma completamente nueva de discurso con recursos léxicos alternativos. Es pionero en la poesía de aliteración vietnamita y en un nuevo estilo llamado «phac-nhien» que puede significar en parte lo verdaderamente natural.

    Madre

    ¡Madre! cómo fluyen mis lágrimas cuando  

    recorres mi mente

    distingo el sudor de toda una vida de trabajo

    que fluye al costado del tiempo

    día tras día, nada era nuevo para ti –

    una extenuante rutina… –

    ¡te marchaste antes de vivir lo mejor!

    ¿cómo puedo derramar suficientes lágrimas dulces

    para igualar el sudor del sacrificio de tus cincuenta años?

    1989

     

    Nueva Primavera

    La primavera llega, la primavera se va, y aquí llega la primavera otra vez

    muchas cosas han perecido, y otras permanecen

    en invierno el frío es tan afilado como un cuchillo

    tan silencioso, tan ensordecedor como el fluir de la vida

    hombres, ustedes queman lo que alguna vez adoraron

    rinden culto a lo que quemaron – nadie se los reveló

    así es como eligen – sin piedad

    adoradores sin creatividad

    deseaba ser un pintor colorido

    pero nací bajo revestimientos negros y fríos

    así que no pude hallar la alegría en mi arte

    lo que me dejó sin un lugar para comenzar

    busco verdes de armonioso timbre

    para llevar conmigo al espacio -tiempo púrpura

    nuestras vidas son tan profundas como los mares son fríos

    como los agujeros negros-  y la enorme materia que contienen

    1990

     

    El primero de los primeros.

    Veo el primer rocío

    en la hoja

    de tu ojo

    que llora por las víctimas de los tsunamis ordenados por el creador

    tal como lo prometió

    escucho la primera canción

    desde el corazón

    de tu lengua

    que disminuye el poder de la oscuridad antes del surgimiento de Eva

    en este día de año nuevo

    ahora siento el cambio

    en mis células

    a profundidad

    algo empuja el primer vuelo de mi elección por vivir con autenticidad

    el primero de los primeros.

    Traducción del inglés al español por Mariela Cordero.

  • 3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Alejandro Rodríguez Morales #PoesíaVenezolana

    Alejandro Rodríguez Morales (Caracas, Venezuela) ha publicado los libros de poemas “Mapa de vuelo” (CreateSpace Publishing, 2016), “La suma de todos los elementos” (CreateSpace Publishing, 2015), “Te habías secado el pelo y empezó a llover” (Editorial Luhu, 2014) y “Oración errante” (Ediciones Publicarte, 2013), así como el chapbook “Las ventajas de ser un fantasma” (El sótano del cielo ediciones, 2012). Ganador del I Concurso de Aproximación al Haikú organizado por la Revista de Literatura Círculo de Poesía (2013). Sus poemas han aparecido en diferentes publicaciones y antologías, entre ellas la Revista Literaria “The Hoot and Hare Review” No. 2 (2013) y la antología “La Voz de la Ciudad” (Ediciones Publicarte, 2012). En Internet ha publicado poemas y traducciones en Cráneo de Pangea, Revista Letralia, Los Poetas del Cinco, QueLeer, Mala Digestión Fanzine, Por Qué Tiemblan Fanzine, Despolarizadas, Zoozobra Magazine, Guayoyo en Letras y Círculo de Poesía.

    Releer

    “Releo, lúcido, lentamente, trecho a trecho,

    todo cuanto he escrito. Y creo que todo es nulo

    y más valiera que no lo hubiese hecho”

    Bernardo Soares (heterónimo de Fernando Pessoa)

    Vuelvo una y otra vez

    al párrafo 94

    del libro de Bernardo Soares,

    sé que estas palabras

    y todas las palabras anteriores

    que me atreví a escribir

    son meras divagaciones;

    apenas dicen

    que no tuve el temple necesario

    para dejarlas intactas

    hermosas

    libres

    eternas,

    fuera de las páginas.

    Cuando todavía no se ha escrito

    Cuando todavía no se ha escrito

    el poema es canción

    que escuchamos dentro de nosotros

    y, a veces, durante tanto tiempo

    que no podemos evitar

    tocar su partitura

    de modo que otros

    también la escuchen;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es la cabeza de un fósforo

    y el papel en que se escribirá, lija,

    quien lo lee lo enciende en el mismo acto

    y entonces sus palabras iluminan;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema vuela y canta

    y comparte con otros pájaros

    que también vuelan y cantan

    de manera rítmica,

    si llega a escribirse

    es sólo que ha decidido posarse,

    en un instante eterno,

    sobre la página;

    cuando todavía no se ha escrito

    el  poema es suspiro posible,

    abrazo futuro,

    hallazgo repentino;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es el único vacío repleto

    capaz de llenar a quien lo lea

    luego de que otro lo escriba;

    cuando todavía no se ha escrito

    el poema es todos los poemas,

    todas las lenguas, todos los sonidos,

    todos los acentos,

    todas las herencias,

    todos los afectos,

    todas las nostalgias,

    todos los silencios,

    todos los estruendos,

    toda la poesía.

    Dolor alarma

    Luego de que mi hermana me contara sobre

    la importancia neurológica del dolor.

    Si lo que pasa es lo mejor

    por qué el dolor,

    por qué la nostalgia

    que se torna dolor,

    por qué las hipótesis

    que se tornan dolor,

    por qué los planes

    todavía no cumplidos

    que se tornan dolor,

    por qué los sueños

    que se tienen despierto

    y que se tornan dolor.

    Porque sólo el dolor es golpe,

    sólo el dolor, aullido,

    sólo el dolor, alarma.

    Si hay dolor, todavía se está vivo,

    de lo contrario

    quizá ni siquiera

    notaríamos la cortada,

    moriríamos inevitablemente

    desangrados.

    Estos poemas pertenecen al libro “Pájaros y drones” (de próxima publicación por Ediciones El Drago, España)

  • 3 poemas de Zachariah Rapola, poeta sudafricano

    3 poemas de Zachariah Rapola, poeta sudafricano

    Zachariah Rapola es un escritor y cineasta sudafricano. Sus cuentos cortos y poemas han sido publicados en Tribute Magazine, The Boston Review, Serendipity, Opbrud, Witness y Discovering Home. Sus críticas de películas y libros aparecieron en los principales periódicos como Mail & Guardian, Sowetan, City Press.  Ha publicado literatura para jóvenes adultos: Stanza on the Edge, Stanza and the Jive Mission y Stanza’s Soccer World Cup, Maskew Miller Long Man. Su drama televisivo ¡Hola Mpiniji! fue inspirado en su serie de novelas Stanza. Obtuvo el Premio Noma de Publicación en África en 2008. Actualmente es mentor de jóvenes escritores emergentes en zonas rurales de Sudáfrica. «The Passport that does not Cross Boarder» una antología de viajes africanos que coeditó con la profesora Isabel Balseiro será publicada en el verano de 2020 por Michigan State University Press.

    Diálogo con el sol

    las lágrimas que derramo vienen

    menos saturadas de trazas de cloruro

    entre mis poros escapan del sudor

    rinden homenaje a la vejez

    nacemos cuando queremos

    y barajamos las sombras circundantes

    para perfeccionar nuestro diálogo con el sol

    el ciclo de la vida es tedioso

     el amanecer y el atardecer

    son sílabas monótonas.

    Sueños

    los soñadores han venido y se han ido

    mucho antes del alba del capital

    mucho antes de la marea de la servidumbre

    los soñadores han venido y se han ido

    campesinos soñadores de los sueños

     largos y fugitivos

    he compartido sus anhelos

    cuando las pesadillas sacudían sus pensamientos arrebatados

    campesinos soñadores de sueños largos y fugitivos

    los soñadores han venido y se han ido

    un compañero

    nutrido por el patriotismo

    he sido testigo de su

    viaje centenario   

    los soñadores han venido y se han ido

    yo también he llorado y anhelado

    cuando ellos soñaban con océanos y vientos

    porque yo también soy un soñador

    un soñador

    de sueños largos y fugitivos

    (Inspirado en el poema de Langston Hughes ‘El negro habla de los ríos’)

    El nacimiento es…

    los inicios de un sueño

    una postura meditativa sobre caballeros y  reinas

    esforzándose por interpretar el prodigio del hombre

    maravillas a través del laberinto del minotauro

    el nacimiento es

    una estrella fugaz que surca los cielos oscuros

    en una inmersión suicida para

    pronunciar el desenlace de una gran vida

    y luego ser suspendida en una amnesia perpetua

    el nacimiento es

    siluetas del tiempo que se extinguen

    con cada minuto que pasa

    cantando obituarios a ambiciones no alcanzadas

    y a corazones rotos por el amor no correspondido

    El nacimiento es

    una danza y fusión entre

    el esperma y el óvulo condenados a librar intensas

    batallas por el dominio

    para definir el género del feto.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • 3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

     Luis Gerardo Mármol Bosch. Poeta venezolano (Caracas, 1966). PhD en matemáticas por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Es profesor de pregrado y postgrado en el Departamento de Matemáticas Puras y Aplicadas de la Universidad Simón Bolívar (USB), y fue así mismo miembro del Consejo Editorial de Equinoccio, casa editora de esta universidad. Es Director Asociado de la Editorial Eclepsidra, acompañando a su esposa, la también poeta Carmen Verde Arocha.  Ha publicado los poemarios Sueño de un día (Editorial Eclepsidra, 1997) y Purgatorio (Editorial Eclepsidra, 2012). Su tercer poemario, Entusiasmos, apareció en el segundo semestre del 2016, bajo el sello editorial Kalathos.  Tiene además dos libros inéditos de poesía cuyos títulos tentativos son La Venus del Espejo y otros poemas y Tercer libro de los Entusiasmos. Textos suyos han sido incluidos en Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, El turno y la transición (compilación de Julio Ortega, Siglo XXI Editores, México, 1997) y en El salmo fugitivo: antología de la poesía religiosa latinoamericana (Leopoldo Cervantes-Ortiz, editor; Editorial Clie, México, 2009), así como en algunas revistas impresas y en medios electrónicos dentro y fuera de su país.


    *

    Alguna vez te dije

    que el alba parece no ser tuya;

    pero un poeta olvidado ha dicho

    que todo el río de la noche corre al este

    y desemboca en el alba, como en algún mar.

    Tú, vorágine,

    pareces a veces Simonetta Vespucci.

    Bajo tus pies hay nácar

    o ellos mismos lo son.

    Y una mujer desnuda, frente a nosotros,

    nos parece siempre más grande que nosotros.

    ¿Tuvo o no tuvo Venus, al nacer,

    mirada compasiva?

    La acedía del amor

    te criba desde siempre,

    enjambre de higos.

    ¿Podrá tanto río de noche, tú misma tal vez,

    no ser tu mayor desagravio?

    Todo el estro, tu aroma mismo y el don de cantar,

    (y también el recuerdo de tu pelo y tus ojos,

    que dan, todos, inicio a la noche, o a su desembocadura)

    se abisman con el presentimiento,

    con la ciruela de extrañar:

    son el sentido más alto, y el más bajo

    como la luna y las estrellas fijas,

    una sola esfera.

    Para lo que se oye, música o sonido,

    no hay traducción.

    ¿Y para lo que se toca o apenas se roza,

    por Dios?

    (Inédito)

     Íconos: habiendo contemplado tu resurrección

    La matutina contemplación ahoga en oros

    la niebla y la aspersión, el sueño del índigo;

    la blanca Fe, inmersa en la dorada bruma, ¿qué se hace?

    La Esperanza y el Amor rondan el plexo del sol,

    olas y olas, la dicha de los niños.

    ¿El vino es amargo por ser nuestra vida?

    Grana y verde miran los niños,

    y blanco que se esconde.

    Olas y olas en el plexo del sol.

    El mar es el gran mediador,

    dice mi amigo, muchos años después.

    Todos los ríos son el Tíber o su boca

    frente al gran mediador.

    ¿Cómo se comienza a soñar

    o recordar así? 

    La niebla, viola vieja,                

    ¿cuán lejos nos deja, o cuán cerca

    de los ríos,

    que tal vez son como el Tíber, tal vez son otros,

    como el caño desértico

    del solsticio estival?

    A este último sí que se entra desnudo.

    ¿Esta agua nace o no de nosotros mismos?

    ¿Y cuándo se hace música el aliento?

    Es honda, muy honda, nuestra entrada en la carne.

    ¡Cómo nos duele el pecho cuando de súbito sentimos que nos vamos!

    El pecho, no la consolación

    del pinar en mitad de los ojos;

    los campos, sí, del elíxir inferior.

    ¿No se estremecen el vientre, y el plexo del sol,

    cuando por caso contemplas

    figuras del Más Allá?

    Dicen que las exhalaciones son el otoño,

    pero aquí no lo eran.

    ¿No es siempre una mujer

    la que está en el último umbral?

    Un suspiro lo limpia todo.

    Niebla es música del Más Allá.

    Blanco que se esconde, templo blanco,

    pero un árbol escarlata y un monte verdeoro miran los niños.

    Los ángeles del sepulcro vacío inclinan la cabeza,

    monte y encina roja procuran el Debir

    con nostalgia contemplativa.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

    *

    Si miro en torno a mí veo la hierba
    del paraíso, el río de Kucer,
    la llanura infernal se ha hecho celeste,
    descansa con beldades celestiales.
    Omar Khayyam

    El árbol del confín, ¿son unos pezones?

    ¿Difícil de pensar? Después de allí,

    es preciso andar solo.

    Los herejes somos los verdaderos ortodoxos.

    Como cientos de luces sobre los cerros,

    almas o lámparas o pinos, se acercan,

    y el aire suavísimo hace con nosotros el amor,

    no sabemos, dichosos,

    si contemplamos la fiesta o somos ya parte de ella.

    ¿Cuáles fiestas recordamos más?

    Cada estrella se agarra con las manos.

    La noche, un racimo de uvas o azufaifas.

    Nos hablan de un río confidente:

    ¿hay uno en especial?

    ¿Hay uno que no lo sea?

    Si hay uno en especial,

    ¿cómo haría para no recorrer todos los mundos?

    También, aquí, las llanuras infernales

    parecen páramos de ámbar

    donde crecen azufaifas.

    Las llanuras anticipan la inocencia o la nada

    que se hallan, según dicen,

    después de atravesar los ojos del demonio.

    Pero los juncos que, tras el retorno a la tierra, limpian nuestro rostro

    se cambian, aquí,

    por toda la piel de la ribera;

    y la feliz cabellera de los montes

    es ya la luz que se respira.

    La llaga es el presentimiento,

    pero cuando en medio de la presencia, y aún de la consumación, presentimos,

    esto es verdaderamente la llaga.

    ¿Son estas las palabras

    de un pobre hombre ignorante?

    Decir estas cosas sin conocer las entrañas de la tierra

    conduce sólo hasta los ojos tristes.

    Y aún entonces

    la nostalgia y la soledad salvan a los mejores,

    dice quien danza girando sobre sí mismo, sin morir.

    La hierba del Paraíso

    deja y no deja ver a las huríes:

    ¿qué luz o antorcha llega a ser?

    Y ellas preguntan: “el éxtasis, ¿es flor o fruto? Y tú, ¿qué eres?”

    La piel de la ribera, sonriente,

    ¿es columpio tal vez?

    Estos rastrojos cabrillean.

    ¿Por qué es tan melancólico el color del cielo

    cuando una flor lo tiene?

    La vía seca no es para todos, no es seca nuestra vía;

    pero todos, sin excepción, mirando las chamizas,

    respirando un vino que sólo puede respirarse,

    aprendemos cómo se respira.

    Una pastoral del espíritu.

    El agua es carruaje, el fuego es un velo.

    Un desfiladero con ecos, como las huríes.

    Gracias a ellas

    ya no se respira melancólicamente.

    ¿Cómo las alas del silencio podrán amparar el entusiasmo?

    Las almenas son árboles o estrellas, que tal vez llueven.

    Quietud y golondrina son lo mismo, no hay que olvidarlo.

    Sólo un río de esmeralda, claro hasta el fondo,

    conozco sobre la tierra.

    ¿De un río, de un mar claros hasta su fondo,

    de una pera, de una naranja,

    viene nuestro amor?

    Más allá de la humana ciencia está eso,

    y sin embargo es sólo escarcha,

    súbitamente nada

    ante la suprema cercanía.

    Sólo un río de esmeralda conozco,

    y una aldea visionaria

    sobre un desfiladero siempre.

    ¿Es flor o fruto?

    Mi amor, tal vez pera, río de esmeralda,

    tal vez  naranja, mar.

    Y sin embargo, todo es escarcha,

    súbitamente nada.

    Tú le ves, y no sabes que le ves.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

  • El Cuarto Mágico

     Sobre el Autor:

    Luis Ángel Luzardo Castellanos, “El Ángel,” nació en Caracas un 24 de Agosto de 1950. Se define como un pasajero de la vida que ocupa el puesto de la ventanilla.  Es Perito Agropecuario de corazón a la que ha dedicado cada espacio de su vida desde 1969 en su Gloriosa Escuela Práctica de Peritos (EPA) de Maracay. Abogado egresado de la Universidad de Carabobo en 1991. En ese ejercicio profesional y gremial, ha sido distinguido con la Orden Arminio Borjas en su Segunda Clase, expedida por la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela en el año 2008;  Orden Cristóbal Mendoza  en su segunda clase expedida por el Colegio de Abogados del Estado Carabobo del 2006; Condecoración Ciudad de Guigue en su categoría Botón de Honor en el año 2005; entre otros. Ha cursado estudios complementarios sobre materias agrarias a la que nunca se desvinculó. Cuentista por necesidad. Todavía insiste en reiniciar los archivos de su mente con realidades y fantasías traducidas en cuentos, autor del libro “Huellas de Juventud”, también de “Mundos Distintos” “Senderos Escritos” y el libro para niños “Pastel de Sueños”.

       El Cuarto Mágico.

    A simple vista parece un cuarto cualquiera. Pero en realidad es un cuarto mágico.

    El closet para los zapatos está lleno de juguetes enteros y por partes. Ellos componen una gran reserva de ideas de cómo iniciar un juego.

    Los adultos no comprenden que no es un simple cuarto lleno de juguetes descompuestos y desordenados. No, es un mundo mágico donde se pueden contar muchas historias y hasta vivirlas, cada vez que su dueña se disponga a inventar alguna.

    Tina Martina Patilla, es una niña de lo más bonita. Su pelo largo y ondulado cae como una cascada desde la pollina hacia su espalda. Se sospecha que viene del mar, puesto que todavía le quedaron en sus ojitos dos gotitas azules que se ven de lo más lindo en su cara. También sospechamos que viene de la Colonia Tovar porque una fresita roja y dulce alegra el color de su boca.  En definitiva ya sabemos que viene del cielo porque parece un ángel vestido de colores.

    La gente no comprende porque no le gusta que personas extrañas entren en su cuarto. Las personas de más confianza tienen que ser invitadas por ella cuando así lo decida, y en cada invitación hay un juego que inventar y una aventura que vivir.

    —¡Hola abuelo! ¿Quieres jugar conmigo?

    —¡Si mi niña! ¡Cómo no! ¿Qué vamos a jugar hoy?

    —Nos vamos de viaje para Dubái. Preparemos las maletas y acomodemos las niñas —Le dice a su abuelo mostrándole las muñecas desvestidas—. Tú vas a vestir las niñas y hacer las maletas de viaje, mientras yo, voy para Arabia vestida con este turbante y esta bata de mi mamá que me queda muy bien. También llevaré los pasaportes nuestros y se los presentaré a la policía del aeropuerto de una vez —le dice a su abuelo que está sentado en la cama haciendo lo que se le mandó.

    Tina Martina, abre la puerta de su guardarropa que es de rejillas de madera, y se encuentra con una larga alfombra roja que la conduce hacia un inmenso carruaje de cristal que es tirado por seis ponis chiquitos y gorditos.

    Unos señores muy amables y bien vestidos con casacas doradas y medias de seda hasta las rodillas, le preguntan para dónde quiere ir la princesa en su carruaje; a lo que Tina Martina contesta:

    ¡Lléveme primero a Mayami para visitar a mi tío, luego me lleva para Dubái  a visitar a mis primos, mi tía  y mi abuela que están allá, mientras mi otro abuelo viste y les da de comer a mis niñas. Luego nos regresamos a buscarlos para volver a hacer el mismo viaje pero con ellos.

    Hecho lo propio, despega el carruaje hacia el cielo y en un momentico llegan a Mayami. El paje le abre la puerta de cristal del carruaje y ella se baja a visitar a su tío para luego ordenar seguir viaje hacia Dubái vestida para la ocasión con su turbante y el vestido de mamá.

    Luego de visitar a sus primos, tía y abuela en aquel lejano país, Tina Martina Patilla decide regresar a buscar a sus niñas y a su abuelo, no sin antes despedirse con cariño de sus familiares queridos  y  prometerle otra pronta visita.

    El gran carruaje de cristal, aterriza en la parte mágica del closet y ella se baja hacia la alfombra roja que la conduce hacia la puerta de rejilla a buscar a su abuelo y sus niñas.

    ¡Su abuelo estaba dormido con las muñecas abrazadas! Seguramente esperándola para emprender el viaje con su nietecita hacia todos los sitios del mundo donde ella quiera llevarlos.

    —¡Tendrá que aprender a jugar conmigo! Eso debe ser porque está muy viejito…. Será mejor despertarlo. ¡Abuelooooooooooooo!!!!!!!!!!

      Y colorín colorado, el abuelo se quedó dormido.     

  • 3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    Navil José Naime, Venezuela, 1961, médico pediatra, ganador de la mención honorífica “Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt” 2012 con “Viejos Sonetos y otros poemas”; mención poesía en el IX Concurso Literario Internacional Bonaventuriano 2013, Colombia, con “Mil Palabras para la Tristeza” ; segundo lugar poesía mención ‘DÉCIMAS” la I Bienal de Literatura Lydda Franco Farías 2014 con “Décimas de un Caminante”; segundo lugar poesía IV Concurso “Por una Venezuela Literaria “ 2014, con “ESCARCHA Y CENIZAS”; ganador de la IV Bienal “Julián Padrón”, 2015 con “LA MISMA SED”; ganador de la II Bienal “Manuel Felipe Rugeles”, 2016 con “REGRESOS”; finalista V Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, España 2018 con “Retratos del Silencio”.

    .

    Olvido

    Elijo este lugar para olvidarte.

    No hay desechos de adiós

    sobre el pasto vacío.

    Cruje una hoguera

    de pequeñas cosas

    y en su loma de cenizas

    algo de ti

    se ríe de mi olvido.

    Mudez

    La voz que intenta

    lo que digo,

    trabada en el camino

    de mi sangre

    atrapada en el dolor que ostento.

    No fue posible urdirla

    con palabras.

    Esto que callo

    es todo lo que tengo.

    Nostalgia

    La memoria no encuentra su lugar.

    Herimos la casa

    persiguiendo un recuerdo.

    Alguien perdió la llave

    del último momento,

    el tiempo va horadando

    nostalgias movedizas.

    Madre zurce el abismo

    de sus sueños.

    Padre vuelve otra vez

    de su sonrisa.

    Estos poemas pertenecen al poemario La Misma Sed, NSB EDITORES, 2018

  • 3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Wafi Salih #PoesíaVenezolana

    Wafi Salih (Valera, 1966), es una poeta y escritora nacida en Venezuela de ascendencia libanesa.  Dedicada principalmente la escritura poética, y en menor medida al relato y ensayo. Se le reconoce por el desarrollo del genero poético haiku en Venezuela de la cual es la primera expositora a nivel nacional. Ha publicado 17 libros en diversas editoriales nacionales y del extranjero, 11 enmarcados en el género poético del haiku. En Ecuador se publicó su libro infantil Cielos descalzos, que fue el libro más vendido en 2008 en el ámbito de literatura para niños.También fue fundadora de las revistas literarias: “El Farallón de los Naipes” y la revista: “Lápiz, Papel, y Creación”. En 2017, se celebró: CONCURSO POR UNA VENEZUELA LITERARIA EN HOMENAJE A WAFI SALIH, organizado por la editorial Negro Sobre Blanco.

    TORTUGA

    Una piedra

    tallada

    de secretos

    Lanzada

     lentamente

     al infinito

    Frágil

     y resguardada

     como un pedazo

     de Dios

     caído

      

    ESCARABAJO

    Ante la ciega

    lluvia

    una cascara

     de ébano

    se esconde

    Inocente

     y diminuta

    Filtra

     su oscuridad

     entre las hojas

    EN EL CAMPO

    ¿Es el pájaro

    o el viento

    Asomado

    en la tenue

    mirada

    En la ortografía

     remota

    de las piedras

    En el diálogo

     cautivo

     de las luciérnagas?

    Los poemas pertenecen al libro Pájaro de raíces