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  • 13 preguntas y un poeta, Alfonso J. Paredes: «Le diría a un joven escritor que cante mucho»

    13 preguntas y un poeta, Alfonso J. Paredes: «Le diría a un joven escritor que cante mucho»

    Alfonso J. Paredes es un escritor autodidacta, un lector empedernido y amante de la literatura y la poesía, además de un asiduo participante en Poémame.

    Acaba de publicar su segundo poemario con la Editorial Punto Didot, “Y en el fondo te digo”, del cual ha publicado algunos poemas en Poémame. Nos pusimos en contacto con él para hacerle una entrevista y a continuación podréis leer el contenido de la misma. Esperamos que la disfrutéis y si queréis saber algo más de Alfonso, os invitamos a visitar a su página web.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Podría contarles mi vida literaria desde que era pequeño, como cualquiera que se dedique a escribir, pues es en sí misma una vocación y con vocación se nace, en mi opinión. Pero también se va adquiriendo la vocación. En cuanto a mi actividad literaria, como en un principio les decía, empieza a muy temprana edad ganando algunos concursos escolares literarios. Aún recuerdo la frase que me dijo mi profesor de lengua a colación de un poema a la muerte que escribí y que he perdido como otros muchos que hice en mi infancia y juventud, “Alfonso, con tu poema me has hecho llorar”. Aquella frase me marcó y supe que tarde o temprano me dedicaría, al menos como hobby o como amateur, a la literatura. Asistí durante algún tiempo a tertulias literarias con un amigo mío que hoy se dedica profesionalmente a la literatura y al fomento de la lectura, Daniel Casado. Allí conocía escritores de importancia como Javier Moro o Pilar Fernandez e incluso llegué a conocer a Almudena Grandes.  Aún no me había decidido a escribir para publicar. Fue luego más tarde, cuando en un momento de mi vida, me pregunté ¿por qué no? Y decidí recopilar algunos poemas y escribir otros, que subí a las redes sociales donde tuvieron gran aceptación. Fue entonces cuando publiqué mi primer poemario “Trilogía Agua, Aire, Vida y Otros Relatos”, a través de Amazon.

    A partir de aquí se sucedieron una serie de acontecimientos favorables para mí en cuanto a literatura. Empiezo a colaborar con revistas como “Club Siglo XXI Arte y Poesía”, “Revista Almiar de Margen Cero” y otras que ahora no recuerdo.  Empiezo a recibir premios como el premio a la mejor poesía de 2016 en la Comunidad Internacional Hispana “Rincón de los Escritores”, finalista en el “1er Certamen Internacional de Poesía Valilux”, seleccionado durante dos años consecutivos por la editorial Diversidad Literaria en dos antologías “Luz de Luna II” y “Versos del corazón III”. He colaborado con un programa de radio dedicado a la poesía, con mi programa “El Misterio del Poeta”, así como, esporádicamente, en otras emisoras de radio como Top Radio Online. He de decir que ya tenía experiencia como locutor de radio convencional (no digital), en Radio Fórum de Mérida, Capital de Extremadura España.También escribo o mejor dicho estoy escribiendo novela histórica, de ficción y una basada en un hecho real como fue el naufragio del pesquero “Enero”. En la Plataforma Wattpad estoy subiendo algunos capítulos de mi novela inédita “El Tributo”. Actualmente, colaboro en el programa de fomento a la lectura que promueve la Diputación Provincial de Badajoz, así como la Junta de Extremadura. Formo parte de la Asociación Extremeña de Escritores y soy Coordinador del club de lectura de mi localidad de residencia “Club de Lectura Don Álvaro”, Don Álvaro es una localidad pequeña de unos 700 habitantes, muy cerca de la capital Extremeña, a 8 Km.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas, estrictamente poéticas, fueron al poeta del pueblo Miguel Hernández, fue quizá quien más influyó en mi estilo y en la decisión de escribir poesía. También Federico García Lorca, su famoso “Poema de la saeta (cante jondo)” “Por la calleja vienen extraños unicornios”. “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez marco mi infancia. Y bueno también he leído y cantado algunos madrigales de la edad media: Alfonso X El Sabio, Juan Vázquez, Juan Del Encina. Y como no “Los Cantares del Mio Cid”. Todo esto en cuanto a poesía, luego en prosa me he leído todo lo de Julio Verne, Mario Vargas Llosa y he de confesar que empecé a leer el Quijote a los 14 años y todavía, con 52 que tengo, voy por la página 30. Pero sí he leído versiones más resumidas del Quijote, por eso de que te obligaban. Voluntariamente de Cervantes he leído otras obras menos importantes peno no por ello peores, que ahora no voy a enunciar porque son muchas, pero puedo decir por ejemplo “Rinconete y Cortadillo”, “La Galatea”, “La Gitanilla”, “El Celoso Extremeño”, y otras muchas.

    Mis primeras lecturas

    Mis dos primeras lecturas “La Tía Tula” y “Cumbres Borrascosas”,
    qué diferencia tan grande entre el Unamuno de la pasión y muerte
    y los brumosos y sombríos páramos de Yorkshire de Émily Brontë,
    entre la trágica maternidad y la venganza y odio de pasiones ansiosas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Eso me preguntó una vez una sevillana amiga mía, Lucía Rodríguez, a la que dediqué un poema en mi primer poemario. Mi poesía es hacer música con las palabras, cuanto más sencilla y entendible mejor. No busco palabras rimbombantes ni metáforas imposibles, ni sinónimos estrambóticos, que llegado el caso si es necesario los uso, pero procuro no hacerlo. La poesía para mí debe modernizarse y poder llegar a la juventud, que le guste y que la entienda. También debe tener un orden y seguir unas normas básicas, y me refiero a normas básicas a que por lo menos haya dos versos que rimen entre treinta o cuarenta, por poner un ejemplo. La poesía también es musicalidad, pienso que quien no tenga oído musical, le cuesta mucho más hacer un poema que quien lo tenga; todo esto lo digo por lo del ritmo en un verso o estrofa, Diría más, si la rima es difícil de encontrar en el poema, el ritmo supliría esa carencia de rimas, por su lectura melódica. Lo que sí tengo claro, como dije antes, es que la poesía debe llegar a todos de manera natural y sencilla. Todo esto debe estar cimentado en una base, lo que llamamos poesía clásica: sonetos, romances, cuartetos, espinelas etc., que son la base de la poesía moderna y que sin ella no se entendería la poesía como tal.

    Muerte al alba

    Entre hojas camino despacio
    escuchando el rumor de mis pisadas,
    absorto contando el eco que produce
    al crujir, la dichosa hojarasca.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La evolución en la escritura depende de cada poeta, unos evolucionan otros no. Si se refiere al poeta en general pienso que sí pues, según pasa el tiempo, podemos encontrar nuevas formas estróficas, nuevos estilos e incluso nuevas corrientes.

    Mi lenguaje poético ha evolucionado con los tiempos, siempre me he fijado y he aprendido mucho de los demás. En Poemame, lo digo muy a menudo, cuando comentan algún poema mío, “Yo solo aprendo de vosotros que lo hacéis de maravilla”, es lo que suelo responder a los comentarios. Yo no puedo decir cómo ha cambiado, pues mi punto de referencia es atemporal, eso solo lo puede decir quien me lee, le pongo un ejemplo: un padre no se da cuenta del crecimiento de su hijo/a a cada milímetro que crece, pero un amigo del padre sí nota la diferencia desde la última vez que lo vio, si hace algún tiempo que no lo ve.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El poema para mí es una historia contada en versos, pueden ser 14, como puede ser un romance interminable. Lo que quiero decir es que el poema tiene una estructura como en una novela, planteamiento del tema, desarrollo, unión y desenlace. Ese esquema es el que tengo claro y es el que me indica cuando un poema está terminado. Emocionalmente me siento cansado y a la vez satisfecho.

    Corregirlo lo hago primero sobre la marcha, luego lo leo por si hay alguna falta de ortografía (todos somos humanos) o de gramática, luego me fijo en la redundancia de palabras para sustituirlas, llegado el caso, por otras de igual significado. Lo leo como si fuera una canción y si tiene ritmo quedo conforme, si no, lo corrijo hasta que tenga ritmo. Por supuesto intento que haya rima, pues sin rima no concibo un poema, aunque como dije antes si hay ritmo puede suplir o enmendar la carencia de rima, pero no en su totalidad. Y por último, como no me fio de mí mismo, hago lo que la mayoría, pasarlo por el procesador de textos y revisarlo ortográfica y gramaticalmente.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    No soy vanidoso, no pretendo el Princesa de Asturias, ni el Nobel de Literatura ni tan siquiera el Nadal. Solo divertirme y transmitir mis emociones y mi amor a la lectura a los demás. Enseñar a la juventud que leer es beneficioso para que nadie les engañe y, sobre todo, disfrutar. Si además obtengo algún reconocimiento, lo tomo como sobrevenido y lo comparto con quienes me apoyan y me siguen

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Es muy importante que te vean y oigan leer. En mi casa leo delante de mis hijas y mi mujer, en la calle leo. Leo cada vez que tengo ocasión y no me escondo para ello. En cuanto a leer públicamente para un evento, le doy la misma importancia, pues es una forma de fomentar la lectura y hacer ver que la edad no es inconveniente para leer. Me gustaría poner de moda leer, cualquier cosa, novela, poesía, historia, trabajos científicos, lo que sea con tal de leer.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Depende: si es para promocionar un libro, poema o relato, como promoción, es una vía con muchas posibilidades ya que te sitúa en cualquier parte del mundo en cuestión de nanosegundos.

    Si lo que se pretende es formar debates, foros de discusión etc., en los que la gente interviene dando su opinión. Esto puede ser beneficioso o peligroso, me explico: peligroso porque en una tertulia literaria a través de la red, no ves la cara del interlocutor, con lo que puede que lo que exprese sea mal entendido o sacado de contexto. Esto mismo puede llevarte a la desilusión, si no tienes una personalidad fuerte y sabes diferenciar la realidad virtual de la convencional. Beneficioso por la rapidez con que llega tu opinión, por la cantidad de tertulianos que te están leyendo y por la diversidad de culturas y países a las que puedes llegar.

    No todo lo que se dice en la red, por desgracia, es verdad y no todo lo que se expresa por Internet es correctamente interpretado.  Lo puedes comprobar cuando escribes un poema en Internet, tú lo lees e interpretas de una forma y los internautas, en la mayoría de las ocasiones, no coincide con lo que has expresado ni en la forma de leerlo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Si es de un autor famoso, “La Elegía” de Miguel Hernández. Si es de un autor de Poémame, por ejemplo, me gustan mucho los poemas de Miguel Adame o Alejandro Poetry, no sabría ahora decirte uno en concreto, pero cualquiera de ellos suele ser para mí muy buenos. Pero para que no digan que los he elegido al azar y que no los he leído te digo uno de cada uno: “Te Extraño” de Miguel Adame y el soneto con eco de Alejandro “Serpentina de Sol”

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Como ahora estoy inmerso en escribir mi novela histórica “El Diario de la Judía”, leo para recopilar datos e informarme sobre la época y circunstancias en las que sitúo mi novela, es por ello que ahora mismo estoy leyendo “El Manuscrito Nazi” de Juan Martorell, que trata de una arqueóloga que se ve envuelta en una aventura que le lleva a adentrarse en los secretos y las creencias esotéricas de los grandes jefes del nazismo.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    En primer lugar, que antes de escribir debe haber leído mucho e incluso mientras escribe. Que no sea vanidoso y que pregunte a alguien con experiencia. Otra de las cosas que le diría es que aprenda las diferentes formas estróficas que existen. También le diría que cante mucho. Si se decide a publicar, que de a leer el manuscrito a cuatro o cinco personas de su confianza para que le den su opinión y, en base a esa opinión, rectifique o no el manuscrito. Es importante que lea y relea el manuscrito e incluso que lo cambie totalmente o elimine ciertas cosas que quedarían mal antes de publicar. Sobre todo, que se deje asesorar. Que no se rinda y que confíe en los profesionales para corregir cualquier falta gramatical u ortográfica. De todo esto depende en gran medida el éxito de una publicación. Por supuesto que el márqueting hace mucho. Por último que no se desilusione si al principio no logra vender o no logra lo esperado, que no se rinda, ya será en otra ocasión

    Algunos versos quiebran albores

    Algunos versos quiebran sabores
    de esos agridulces de la repentina luz de la mañana,
    conjugada con el almizcle de la larga noche
    que de dulces besos y caricias dejaron olores.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial clásica la veo mal parada. Con las nuevas tecnologías y con las nuevas formas de publicar, la auto publicación, por ejemplo, la industria editorial ha cambiado mucho y la editorial clásica se debe poner las pilas si quiere seguir compitiendo. Dentro de poco, van a ser las editoriales que se han modernizado y que han adoptado otra política de publicación, las que se van a llevar el gato al agua. La prueba la tienes con Amazon, La Casa del Libro, Bubok, Letrame, Wattpad, etc.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    La siguiente: ¿Cual es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se le ha hecho?

    Antes de acabar, y ya que Alfonso nos ha hablado de otro poeta al que admira, Miguel Adame. Aquí os incluimos el soneto que le escribió: Soneto Alejandrino a @MiguelAdame 

    No podemos acabar sin escuchar a Alfonso recitar alguno de sus poemas. Más que escoger uno, os dejo que vosotros y vosotras decidáis el que más os guste haciendo click aquí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Baudelaire: la belleza de la modernidad

    Baudelaire: la belleza de la modernidad

    Baudelaire en el texto El pintor de la vida moderna, señala que la belleza de la modernidad, según el Señor G., es: «La belleza particular, la belleza circunstancial y los rasgos de las costumbre»[1] es decir, que la belleza es la forma en la que está constituida la ciudad, el quehacer diario, la vida parisina y la sociedad. El señor G., encuentra la belleza en la calle, en la gente, en los ambientes superficiales.

    Tomaré como ejemplo la crónica La ciudad nocturna del poeta ecuatoriano Medardo Ángel Silva,  para no descuidar esa belleza particular de la que habla el texto. En este escritor, se evidencia la influencia de Baudelaire, es decir, la idea de la sociedad; una manera de exaltar la belleza de lo horrible y lo horrible de la belleza. Silva se lanza a la calle y su vida recién comienza a medianoche. « ¡La voluptuosidad de la sombra y el silencio! Bien sabía Juan Jacobo, amargado por los hombres, el precio de un paseo solitario, en una noche silenciosa. El día urbano me es odioso, con su desfile de vulgaridades […] Pero ¡que piedad tiene la noche!».[2] Silva no está tan distante del señor G:

    Ahora, a la hora en que los otros duermen, éste está inclinado sobre su mesa, asestando sobre una hoja de papel la misma mirada que dedicaba anteriormente a las cosas, esforzándose con su lápiz, su pluma, su pincel, haciendo saltar el agua del vaso al techo, secando su pluma en su camisa, apresurado, violento, activo, como si temiera que se le escaparan las imágenes, pendenciero aunque solo, y atropellándose a sí mismo. Y las cosas renacen sobre el papel, naturales y más que naturales, bellas y más que bellas, singulares y dotadas de una vida entusiasta como el alma del autor.

    (Baudelaire, 2014: 20)

    Para Baudelaire la modernidad es «lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable»[3]. Baudelaire nos dice, además, «todo pintor antiguo tuvo su modernidad»[4]. Cada época tiene un estilo que la define, una cualidad propia de cada tiempo, y ese estilo, según Baudelaire, es el que se debe representar en la pintura. Entonces, Baudelaire nos presenta dos tipos de pintores: aquel pintor que pinta lo que ve y aquel pintor que vive en la modernidad, que se nutre de ella.

    Si un artista solo reproduce lo que ve en otros artistas es posible que haga una obra falsa, ya que se pierde la memoria del presente, es por esto, que el señor G., se empapa de la contemplación de la vida y a partir de ello empieza a crear. «El señor G. la absorbe sin cesar; tiene la memoria y los ojos llenos».[5]

    La naturaleza «mueve al hombre a matar a su semejante, a comérselo, a secuestrarlo, a torturarlo; pues, en cuanto salimos del orden de la necesidad para entrar en el del lujo y los placeres, vemos que la naturaleza solo puede aconsejar el crimen»[6] Para Baudelaire la naturaleza per se no es solo lo bello; la naturaleza es lo brutal: un animal destrozando los huesos de otro animal y siendo indiferente al hecho de destrozarlo, porque simplemente se está alimentando de él, eso es  natural. La naturaleza tiene la crueldad por sí misma.

    El artista lo que aplica no es la naturaleza sino la razón, porque la razón es la que nos lleva a ver, buscar, construir y transformar ‘algo’; la razón como refinamiento.

    Baudelaire nos presenta a la naturaleza como sinónimo del instinto animal; el artista no solamente se dedica a ver lo bonito o lo agradable, sino que debe buscar desprenderse de lo que nace de su ser: extraer la belleza de esa crueldad natural hacer como hace el señor G. empezar por contemplar, y después ver cómo se la expresa de manera original, a esto, considero que el arte nace como redención de lo monstruoso, del espanto que llevamos dentro.

    En el poema «El Albatros», Baudelaire nos pone en escena un poema donde usa un animal como título, como representación, comparándolo con el poeta, y aquellos marineros de los que habla somos nosotros los observadores en el mundo de la poesía. Tiene 4 cuartetos en donde predomina la  rima consonante. Y lo que llama la atención es que el tema es la concepción del poeta romántico, un poeta que es rechazado y maltratato, viviendo en un lugar que es superior a él.  El poema se transforma en una alegoría al representar realidades distintas.  «El albatros» consta de dos partes: las primeras tres estrofas constituyen la primera parte en la que se refiere al Albatros y la segunda se aclara la alegoría y se refiere al poeta.

    Por distraerse, a veces, suelen los marineros dar caza a los albatros, grandes aves del mar, que siguen, indolentes compañeros de viaje, al navío surcando los amargos abismos. Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas, estos reyes celestes, torpes y avergonzados, dejan penosamente arrastrando las alas, sus grandes alas blancas semejantes a remos. Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil! Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco! ¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa, Aquél, mima cojeando al planeador inválido! El Poeta es igual a este señor del nublo, que habita la tormenta y ríe del ballestero. Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío, sus alas de gigante le impiden caminar.[7]

    Baudelaire a través de la simbología, ha intentado comparar al poeta con el albatros, poniendo énfasis en la libertad, en el brío, en el ímpetu, que tienen ambos para intentar permanecer en su mundo, y olvidarse del mundo materialista. Para el poeta la poesía es su mundo, así como para el albatros el cielo es su mayor destino. Pero ambos se ven obligados a estar en la sociedad.

    Ya que para Baudelaire el mal reside en la naturaleza,  «la virtud, al contrario, es artificial, sobrenatural, pues han hecho falta, en todas las épocas y en todas las naciones, dioses y profetas para enseñarlas a la humanidad animalizada; el hombre, por sí solo, habría sido incapaz de descubrirla»[8] La virtud es artificial, es producto del Arte y del espíritu cultivado.

    Asimismo, el artificio también significa lo bello. En esa época, el maquillaje era símbolo de modernidad. Entiendo que lo importante para Baudelaire es superar a la Naturaleza y para eso recurre a lo artificial. Como ejemplo podría proponer un poema del propio autor: El monstruo o el paraninfo de una ninfa macabra[9]. En este poema, Baudelaire exalta a la belleza de un cuerpo descompuesto. Esto quiere decir, que la fealdad es el nacimiento de la belleza, en donde a través del artificio se puede alcanzar algo más. El diamante, por ejemplo, son «átomos puros de carbono en forma polimorfa y que, bajo condiciones de presión y temperatura extremas se transforman en esta piedra preciosa».[10] Esas condiciones de presión son el artificio que logra la transformación de lo feo a bello.

    Para Baudelaire «lo bello consiste en un elemento eterno, invariable, cuya cantidad es muy difícil determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será, si se quiere, por turno o en su conjunto, la época, la moda, la moral, la pasión».[11] «Lo bello es lo artificial, lo sobrenatural, aquello que proviene de la razón y del cálculo».[12] Lo característico de lo bello, no es que se rechace la belleza, sino el tipo de belleza a la que recurre el autor.

    En El retrato de Dorian Gray, la manera en la que el protagonista es representado, artísticamente, refleja la manera en la que concibe su naturaleza moral. Oscar Wilde toma al dandi de Baudelaire para enfrentarse a las convenciones burguesas de la época. «Lo bello no es sino la promesa de la felicidad»[13], la felicidad consiste en tener un mayor número de sensaciones y mientras más bellas sean, mejor. Salomé, del mismo Oscar Wilde, es un relato decadente donde los personajes simbolizan las pasiones ocultas y lo prohibido.  La pasión es puesta en escena como máxima expresión de la vida[14], si se podría decir, representando la belleza, la pasión y el artificio del que nos habla Baudelaire.

    Baudelaire es sin duda el poeta de la modernidad francesa. Considerado uno de los más grandes poetas del siglo XIX, por la originalidad de su concepción y la perfección de la forma. Representa al poeta de la civilización urbana contemporánea. Con él, la poesía empieza a liberarse delas ataduras tradicionales y despliega nuevos conceptos de creación poética, iniciando una fase diferente, que llega hasta nuestros días.

    Bibliografía

    Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    (Último acceso: jueves 31 de mayo)

    Baudelaire, Charles. El pintor de la vida moderna. Buenos Aires: Taurus, 2014.

    Silva, M. (2004) Obras Completas. Editorial De La Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil. Biblioteca Municipal de Guayaquil.

    Wilde, Oscar.  El retrato de Dorian Gray. Madrid: Edimat, 2011. Prólogo por Rocío Pizarro.

    Wilde, Oscar. Salomé. Universidad de Chile. Librodot.com. Archivo en PDF. En: http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/articles-107059_Archivo.pdf  (Último acceso: jueves 01 de junio)

    Referencias

    [1] Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna. (Murcia: Colección de arquitectura, 1995), 7

    [2] Silva, M. (2004) Obras Completa. Editorial de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil. Biblioteca Municipal de Guayaquil, 514

    [3] Charles Baudelaire. El pintor de la vida moderna. (Murcia: Colección de arquitectura, 1995, 22

    [4] Ibíd.

    [5] Ibíd., 25

    [6] Ibíd., 47

    [7] Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    [8] Ibíd., 47-48

    [9]  Baudelaire, Charles. Las flores del mal. En: http://biblioteca.org.ar/libros/133456.pdf

    [10] Diccionario LNS.

    [11] Ibíd., 10

    [12] Ibíd., 47

    [13] Ibíd., 10

    [14] Wilde, Oscar.  El retrato de Dorian Gray. Madrid: Edimat, 2011. Prólogo por Rocío Pizarro.

  • La poesía serena de José Manuel Gómez Mira

    La poesía serena de José Manuel Gómez Mira

    A las personas nos encanta clasificar. Debe ser algo insertado en nuestro cerebro. Cuando hablamos de poesía, nos fijamos en su estilo, en su forma, o en los temas que trata: verso clásico o verso libre, poesía superficial o profunda, accesible o sofisticada, sencilla o compleja.

    Pero la poesía no es sólo el poema, como objeto de lectura en sí, es también el efecto que produce en el lector. Y desde esta perspectiva descubrimos poesía que resulta difícil de clasificar, poesía que independientemente de su apariencia transmite no solo un mensaje, sino también una actitud, un estado de ánimo.

    Es este el caso de la poesía de José Manuel Gómez Mira. Sus poemas nos hablan desde la serenidad -como el eco de una larga conversación junto a la hoguera- del paso del tiempo y de la naturaleza: tardes de lluvia, árboles y arroyos, inviernos pasados y futuros… En sus versos se intuye un poso de Neruda y de Machado, y una observación íntima y atenta del entorno que le rodea y que le inspira, de la vida.

    Escribe José Manuel en primera persona, dirigiéndose con frecuencia a ella, amada o acompañante, o interpelándonos directamente como lectores. Sus poemas, ajenos a los textos de consumo rápido tan habituales hoy en día, nos exigen una lectura sosegada; aquella en la que, llegados al último verso, volvemos atrás para entretenernos en alguna estrofa o contemplar el poema en su totalidad, como el caminante que tras ascender a un altozano se detiene para admirar y recordar el camino recorrido, y descubrir así nuevos significados y matices.

    Sin extenderme más, comparto con vosotros una breve muestra de la obra de José Manuel y os invito a seguir descubriendo y disfrutando su poesía.


    Amores largos

    Mi amor es largo
    en tiempo y distancias,
    largo en ausencias,
    es camino largo
    de tierra y aguas
    con una meta:
    alcanzar tu cintura,
    tu piel serena.

    Llegaré hasta tu puerta;
    una rosa en la mano,
    y unos besos prendidos
    entre los labios
    para entregarte
    en la noche de fuego
    que nos espera.

     

    Sabiéndonos presentes

    Se hincan de rodillas las nubes
    ante el fragor sereno de tu transparencia,
    se postran con el diálogo permanente
    del vuelo de tus flores aladas.

    Soy tuyo
    cuando con la amanecida
    se transforman tu Luna y mi Fuego
    en patria de eclipses creadores
    de un mismo caudal casual de voluntad,
    eres mía
    en la búsqueda con tus pensamientos
    de cualquiera avalancha cálida y vibrante
    entre tus labios,
    somos nuestros
    con la charla plácida donde cerramos,
    abandonadas,
    las ventanas maleducadas del ayer,
    somos nosotros
    al hacernos barrenderos de las hojas secas
    y en la confesión de las aceras.

    Es entonces nuestra la lumbre,
    tú las pavesas,
    y yo la ventolera
    que las eleva hasta donde cruje
    nuestra madera sagrada,
    eres entonces perfume indomable de acacias,
    perímetro constante a conquistar
    en mis tardes y en mis noches
    congestionadas ante el poder de tu pasión,
    es para entonces nuestro también el azar
    cuando se afina con el anochecer
    en nuestro lecho de distancias.

     

    En tu cintura

    Ardiendo en tu cintura
    un nido de hipocampos
    me anuncia amaneceres
    cruzados por cascadas,
    al lado de tu pecho
    se acogen terremotos,
    renuncian los temores,
    se esconde el viento sabio.

    Callado a ti me acerco,
    armado de inocencia,
    hundido en ti me pierdo.

    Sintiendo la cadencia
    del alma en tus latidos
    adorno con guirnaldas
    los valses de tu vientre,
    decoro de rubores
    las llamas de tus senos.

    Ardiendo en tu cintura
    se incendian cataratas
    de hielo y de rocío,
    de nieves en tu espalda
    rozada por el tibio
    temblor de la esperanza.

     

    Que estalle la paz

    Afilemos viejos lápices,
    esgrimamos tizas blancas,
    unámoslos en barrera de armonías,
    detengamos con su fuerza
    la agonía de cañones
    del hambre de los hombres,
    escribamos las palabras
    con las que remendar auroras
    en ofrenda de las selvas.

    Que nos inunde la paz,
    volteada como diábolo
    en su cuerda,
    disparada como flecha
    hacia la diana
    de los sentimientos libres,
    que estalle repentina
    la esperanza contundente y absoluta
    cuando cese la epopeya
    de los duelos,
    el combate por el pan
    de cada día.

    Soñemos
    ocho estrellas blancas,
    soñemos limpia la bandera
    hoy ultrajada por manos negras,
    soñemos en la paz,
    en la esperanza,
    volvernos sobre el mar
    como una lanza
    cargada de justicia y de prudencia.

    Roguemos
    por el tiempo en que será
    la libertad
    con la que abrazar la tierra,
    con la que respirar presencias,
    en la que dibujar
    sin sombras
    ni silencios ni cadenas.

    De pronto se hará el mañana,
    y este tiempo,
    inflado de paciencia,
    verá crecer los hongos y los setos,
    y hasta el río,
    guardián de los secretos,
    hará remansos,
    deteniendo el curso de su llanto.

    Asaltados nuestros diques
    reventará la paz en mil burbujas,
    con cada espina,
    en cada esquina,
    en tus ventanas,
    bajo mis puertas.

     

    Tu silencio rueda

    A la vera de tu torre,
    aderezada por el batir de las tormentas,
    vas olvidando el tiempo
    entre el solo de una flauta
    y en la gratitud de tu grito sincero.

    Más allá de las leyendas
    (y de los años)
    está el clamor de tus esferas abatidas,
    llora y vibra
    en el quejido solidario
    del hierro oxidado de tus rejas
    el solfeo áspero de las abejas despistadas,
    la alquimia desmembrada
    por tus rúbricas de insomnios.

    Tu silencio respira en un reloj de Sol,
    se bebe el tiempo a sorbos
    (y a tientas)
    más allá de las brumas,
    cuando marca las diez
    en tu ermita de paredes invisibles
    y en el canto madrugador y sin consuelo
    de un petirrojo en su espadaña.

    Sabes que callas para escuchar
    con el ronroneo meritorio de la lluvia
    la vergüenza del satélite
    agachado tras tu sombra,
    sabes que caminar es el destino
    de los que buscan la paz,
    y se hunden sin pudor en el vértigo del valle,
    conoces cómo has de tallar las piedras
    para olvidar esas torres
    hoy presentidas de tristeza,
    ahora confusión de letras rotas
    y de pecados del habla.

    Más allá de donde las fuentes
    regalan sus gotas doloridas
    sobre tu torso helado
    tu silencio ha de mudar
    en sonido de la hiedra creciente
    agarrada con ansiedad al mampuesto,
    expuestas sus raíces hacia el aire,
    cuaderno de bitácora desde donde redactar
    la historia descosida de sus cabrestantes,
    será diez kilogramos de ideas
    suspendidas en lo alto
    de una columna y de un capitel
    sencillos y tallados de agua,
    trasiego perpetuo del convencimiento,
    espejo trashumante
    en perspectiva de destino.

    No será tu silencio túnel desfallecido
    o inmenso secarral
    de presente y de futuro,
    no se tornará escala de patíbulo,
    raíz cuadrada de la nada
    o higuera infértil,
    pues tus lágrimas las disipará el contraste
    de un tañido ufano de campanas.

     

    Piel del roble

    Mi árbol antiguo,
    roble viejo,
    renacido en la colina en primavera,
    haz que el aire hable en ti,
    que te dé voz
    para contarme en cada frase tuya
    lo que sientes,
    lo que vives,
    lo que esperas.

    Díctame con tus hojas,
    con su envés,
    los secretos más profundos,
    nárrame a través de tus raíces
    como es la tierra nuestra
    que te envuelve,
    para sentirte en mí,
    para gozarte,
    para darme la paz
    que ahora presiento
    en la columna suave de tu tronco.

    Como lluvia que golpea
    tu estructura centenaria
    háblame con calma de los tiempos,
    como Sol que le da luz
    a tus nidos y a tus brotes,
    dibuja en mi alma trazos nuevos,
    de juventud en tantos años renacida.

    Viejo amado,
    roble viejo,
    perspicaz anacoreta de los bosques,
    anciano redimido por los años
    de tus musgos,
    de tus hiedras,
    canta con mi abrazo
    la eternidad de la sonata de tus sendas,
    sé mi albergue
    cuando llegue el día,
    y que sean mis cenizas
    alimento de tu herencia.

     

    Pluma de tarde y aguas

    No menguan los instantes
    que tus frases rozan,
    ni se borran los minutos
    cuando te ausentas.

    Flota cada noche en mis moradas
    tu voz de incipiente incienso verde,
    boga en la penumbra
    el canto imaginario de tus cejas,
    leo entre la llama de una vela blanca
    el Todo de este tiempo,
    el Ahora presente entre nosotros.

    Me vuelvo jinete
    en cabalgada hacia los prados
    donde presumo que te apostas,
    calzo espuelas de aires suaves.

    Floto ante la carantoña de los vidrios,
    rumio versos sobre un diván de lluvias
    en estas líneas breves
    redactadas con la pluma de mis tardes.

     

    Hinojos

    Mientras siga sonando
    la canción de los grillos en celo
    he de lograr que estos mansos pasos
    pueblen veredas.

    Si veis que continúo
    hablándoos sin descanso
    de mis edades sin pausa,
    comprendedme,
    pues quiero explicaros
    cada minuto de permanencia
    entre este alma y esta piel,
    explicaros una a una cada una de las grietas
    del tiempo que respiro y atrapo
    en un segundo de coraje,
    y de cómo es la sombra permanente
    del árbol que se acerca
    cuando detengo mis pasos
    entre las rutas sacras de mi verde país.

    Mientras suene
    la canción de los grillos en celo
    arrancaré las hojas y semillas del hinojo
    tal y como mi abuelo me enseñó
    en un día lejano de un junio,
    las restregaré entre mis manos,
    y así seguiré
    reservando el aroma de vida
    sobre los dedos
    hasta nutrirme con su olor,
    así seguiré,
    explicándoos el por qué de las arrugas
    que ensalzan gozosas mi frente.

  • Enrique Morente, flamenco y poesía

    Enrique Morente, flamenco y poesía

    Enrique Morente Cotelo (Granada, 1942- 2010) fue un cantaor considerado como uno de los grandes renovadores del flamenco.

    Foto: John Levin. Flickr/CC.

    Desde un inicio Morente sorprende por su vuelta a los viejos cantes y por las selecciones de temas de sus primeros discos, donde destaca una sensibilidad poética y musical que surge de la poesía popular andaluza.

    En 1971 Morente sacó a la luz su tercer disco: Homenaje flamenco a Miguel Hernández. El poeta de Orihuela sacrificado por el franquismo (para buscar algún familiar víctima del franquismo, haz click aquí: ihr). Esta pieza discográfica transformó  el flamenco.

    El Homenaje flamenco a Miguel Hernández coincide con el acercamiento de Morente al Partido Comunista español. Algunos años después, cantó una canción republicana frente al rey Juan Carlos.

    De Hernández, Morente pasó a la poesía de San Juan de la Cruz: de cantar la libertad del hombre a cantar la libertad de su alma.

    Aparte de su interpretación de versos de Alberti y de Nicolás Guillén, Morente busca la fusión del flamenco con las músicas de África y el Caribe.

    En su disco titulado Omega colaboró con el grupo de rock granadino Lagartija Nick y numerosos artistas del flamenco, como Vicente Amigo, Tomatito o Cañizares, para experimentar y crear adaptando poemas de Federico García Lorca y temas del cantautor canadiense Leonard Cohen. Este disco ha sido todo un referente en la revolución del flamenco.

    Foto: Alterna2. Flickr/CC.

    Su afición por la poesía le abrió un nuevo horizonte. También su búsqueda de letras en el habla popular o en los cancioneros antiguos.

    Con Morente, además del gran innovador del flamenco que revolucionó este arte, se marchó  en 2010 un notable lector de poesía y un gran cantaor de poetas.  Su hija Estrella cantó delante del féretro una estrofa de «Habanera imposible» de Carlos Cano y el poema de Federico García Lorca «El llanto de la guitarra».

    Esta nueva temporada de artículos vamos a estrenar una nueva forma de finalización de los mismos: un poema.

    Hoy nos vamos del llanto de la guitarra al llanto por Europa.

    Europa oscura

    La mañana refleja en el Mediterráneo
    momentos oscuros de vida,
    luminosos como el sol.
    Europa, ¿no temes la oscuridad?
    La luna escupe una mínima luz:
    ella se aferra al cuerpo del niño muerto; él llora.
    Iluminados.

    Podéis leer más en Poémame y en #Regeye

  • 13 preguntas y tres poetas de Poémame… (V)

    13 preguntas y tres poetas de Poémame… (V)

    Mes de agosto, mes de calor y de relajo. Tanto que los y las poetas ya no quieren contestar a nuestras preguntas, por eso hemos decidido resumir las que hemos hecho estos últimos meses por si os habéis perdida alguna.

    Mes de agosto, buena oportunidad para leer aquellas que os perdisteis:

    13 preguntas y un poeta, Santiago Arroyo: “Tengo un único fin, erizar los sentidos”

    13 preguntas y una poeta, Hortensia Márquez: “Nunca he buscado ningún fin: escribo por necesidad y por satisfacción”

    13 preguntas y una poeta, Ze Pequeño: “Cuando escribo, siento cierta sensación de liberación”

  • 13 preguntas y varios poetas… (IV)

    13 preguntas y varios poetas… (IV)

    Mes de agosto, mes de calor y de relajo. Tanto que los y las poetas ya no quieren contestar a nuestras preguntas, por eso hemos decidido resumir las que hemos hecho estos últimos meses por si os habéis perdida alguna.

    Mes de agosto, buena oportunidad para leer aquellas que os perdisteis:

    13 preguntas y una poeta, Paloma Fadón Salazar: “Llegar a pintar una poesía es muy arduo. Hay que sentir su presencia y su hacer bien dentro.”

    13 preguntas y un poeta, Rafa Aranda: “No hace falta ser un virtuoso de la palabra para crear poemas demoledores cargados de contenido”

    13 preguntas y un poeta, Ferran Fernández: “Escribo por necesidad”

  • Poemareflexiona de verano VIII

    Poemareflexiona de verano VIII

    Durante el paréntesis estival os vamos a recordar algunos de los Poemareflexiona con …. que hemos publicado en la revista.

    En esta entrega veraniega vamos a reflexionar con cuatro poetas:

    Poemareflexiona con… Liu Xia

    Poemareflexiona con… Gaspar M. de Jovellanos

    Poemareflexiona con… Warsan Shire

    Poemareflexiona con… Ida Gramcko

  • La respuesta de la poesía frente al terrorismo

    La respuesta de la poesía frente al terrorismo

    John Donne

    En el acto del homenaje del atentado de las Ramblas de Barcelona y Cambrils cometido el 17 de agosto de 2017, además de la marcha y de la ofrenda realizada, se ha llevado a cabo la lectura de un poema: Las campanas doblan por ti, de John Donne.

    Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

    Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

    Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

    Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

    El poema procede de la Meditación XVII de Devotions Upon Emergent Occasions, obra perteneciente al poeta metafísico John Donne, y que data de 1624. El texto de Donne es interpretado como una metáfora sobre el ser humano que forma parte de un «ser colectivo» constituido por todos los seres humanos.

    En este acto de recuerdo a las víctimas del atentado terrorista, el poema ha sido leído en ocho idiomas. Aquí os dejo la grabación de RTVE. Es una lástima que el comentarista no deje oír el poema leído en cada una de las lenguas puesto lo ha traducido SIETE veces , sólo ha dejado oír en directo la versión en castellano. Sobran las palabras.

    Por último, solo queda recordar que este poema fue inspiración para Ernest Hemingway quien en 1940 publicó su novela For Whom the Bell Tolls ( Por quién doblan las campanas). El título de la novela proviene de la conocida expresión popular que hace referencia a la costumbre de hacer sonar las campanas de la iglesia cuando alguien muere.

  • Poemareflexiona de verano VII

    Poemareflexiona de verano VII

    Durante el paréntesis estival os vamos a recordar algunos de los Poemareflexiona con …. que hemos publicado en la revista.

    En esta entrega veraniega vamos a reflexionar con cuatro poetas:

    Poemareflexiona con… Arthur Rimbaud

    Poemareflexiona con… Julio Cortázar

    Poemareflexiona con… Jesús Lizano

    Poemareflexiona con… Marina Tsvetáieva