Alicja Maria Kuberska es una poeta, novelista, periodista y editora polaca. Ha publicado varios poemarios, entre ellos: La realidad del vidrio (2011) y En la frontera del sueño (2014). Actualmente es editora de la serie de antologías Metáfora de lo contemporáneo (Polonia). Ha obtenido diversos premios y reconocimientos como la Distinción y Medalla en el Concurso de Poesía Nosside en Italia (2014 y 2015), la Medalla de la Academia Europea de Ciencia, Artes y Letras en Francia (2018), el Premio del Festival Internacional Cultural «Tra le «Italia» (2018). También fue nominada dos veces para el Premio Pushcart en los Estados Unidos. Es miembro de las Asociaciones de Escritores Polacos en Varsovia (Polonia) y IWA Bogdani (Albania). También es miembro de la junta de SoflayLiterature Foundation (Pakistán), Our Poetry Archive (India), embajadora polaca de cultura de Inner Child Press y pertenece al Consejo Asesor Editorial de Sahitya Anand (India).
EL TREN
Subí al tren de la vida.
Sin nada
sin ropa
sin sentimientos
una hoja de papel en blanco.
El papel secante absorbe todo.
Salí cargada con fardos
de recuerdos e impresiones.
Los empaqué con esmero.
Algunos de ellos se desvanecieron, como
la tinta de letras antiguas.
Los até con cintas de todos los colores.
Estos blancos son mis
recuerdos insustanciales
y los negros son pesados y traumáticos.
Encontré a muchos pasajeros,
a lo largo de este dilatado viaje.
Y polizones también.
Quienes fueron recogidos
en diferentes paradas.
Cada encuentro,
incluso éste, el más breve,
es como el destello de un sol dorado.
Aleteo de alas de mariposa
que ha enriquecido y colmado mi equipaje de experiencias.
CONVERSIÓN
Es una pena que no pueda comprar un alma nueva.
En los supermercados, no hay ofertas especiales.
– ¡Nueva alma! A la venta!
El alma vieja es disfuncional.
Es mucho más fácil tener una visión simplista del mundo.
Mantén tus pies en el suelo y no tengas sueños.
Ser codicioso protege el corazón.
La vida tiene una dimensión física. Los ideales duelen.
Gana un lugar sobresaliente en la carrera de ratas,
descarta los sentimientos, las lágrimas.
Mi alma es capaz de perdonar.
No puede aprender a confiar de nuevo.
Se dice que no se entra dos veces en el mismo río.
¿Irrazonable? Tal vez.
No escucha a la razón.
Se aleja de la gente.
ES ELLA
Nos cruzamos de cerca cada día,
la distancia del miedo nos separa.
La vida nos obliga al mutuo desprecio y aceptación.
A veces, como un niño revoltoso, ella estropeará algo,
para llamar la atención, para cautivar con un gesto.
La veo en el viento, que con descuido.
Vuelca las hojas marchitas.
Y de pie erguida con orgullo en los tallos endurecidos por las heladas.
Pinta árboles grises y arrugados, rompe las ramas con un crujido.
Ella está muda en las apretadas gargantas de los pájaros,
con fijeza, ella mira con ojos vidriosos.
Ella lo habita todo y nos recuerda su presencia.
Ella explica con paciencia el significado de la certeza.
Sé que ella no nos permite tomar nada,
cuando ella toca el réquiem y nos invita al sueño eterno.
Todos tenemos lugares, ambientes donde nos sentimos seguros, ese lugar donde nos quedamos y desde el que establecemos lazos hacia otros espacios. Nuestro hábitat conecta con los hábitats de nuestros semejantes para configurar lo que podríamos llamar nuestro mundo. Estos lugares, instantes, sentimientos y emociones se dan cita en Hábitats (Belén Olavarría, Editorial CatorceBis, 2018) para ofrecernos una visión más profunda de todos los pequeños mundos que configuran el mundo, desde uno mismo en su propio hábitat, hasta diferentes y diversos habitantes, con sus emociones y sus suertes.
El poemario se nos presenta dividido en tres partes, Nuestro Hábitat, Habitantes de un lugar llamado Tierra y Un habitáculo para el romanticismo.
PRIMERA PARTE: ESTE ES NUESTRO HÁBITAT
[…]
Y la niebla,
que anega el paisaje con su tupido manto,
sólo recula ante la insistencia
de la luz,
el brillo,
el sol,
esa alegría inesperada
que te sobrecogió por un instante.
(Fragmento del poema Niebla en el Camino)
Esta primera parte parece querer acercarnos al hábitat personal, donde quizás se encuentra la esencia de la persona. Es como si fuera nuestro primer período, nuestra introducción a la vida y las emociones que ello conlleva. Se nos presenta un lugar lleno de brillos, sonidos y cierto asomo de alegría mezclado con tintes nostálgicos de recuerdos. La brisa suave del verano parece abrir la cortina de flecos que nos da acceso a ese hábitat íntimo y personal:
CORTINAS DE PLÁSTICO
¿Te acuerdas de cuando las puertas eran de flecos de
plástico?, ¿y el aire caliente tocaba la escala completa
de notas musicales sobre ellas? Esa era la brisa de la
siesta.
Luego estaba el viento del atardecer, nada que ver
tenía con el anterior,
cuando las cortinas eran atravesadas por una
corriente melancólica y reconfortante
que anunciaba el final del verano.
Una brisa descarada, que penetraba por unas ventanas
de cielo violáceo
y jugaba a abombar solamente los flecos del centro,
como si una señora encinta
fuera a entrar de improviso.
No puedo evitar leer este poema y pensar en el origen, la llegada al mundo, la naturaleza de nuestro nacimiento. Como si a partir de ese momento, entráramos en lo que será nuestro propio e íntimo hábitat y, día a día, empecemos a construir, mediante experiencias, instantes, emociones, el que será nuestro lugar en el mundo.
Paralelamente, nos encontramos con cierta calma, con la pereza propia de las tardes calurosas, donde el aire caliente mece con calmada quietud los flecos de cualquier cortina de cualquier hogar, de nuestro hogar, para quebrarse de improviso por la entrada de una mujer encinta; quizás nuestro propio nacimiento.
A lo largo de los poemas de esta primera parte, nos encontramos con variedad de emociones, de sentimientos, pero la gran mayoría aparecen arropados por el calor y la luz del sol, de destellos; eso la convierte en brillante, le da luminosidad y fuerza, pero de manera magistral, Belén de repente nos adentra en cierta tristeza, la melancolía de un ocaso en el que una se convierte, de nuevo, en charco en la arena.
FUI CASTILLO DE ARENA
Fui castillo de arena.
En un corolario naviero
una mañana de junio
tuve forma de agujero.
Una zanja anti-invasores
de crecidas que uno no espera,
mejor preverse ante cambios en los corazones.
Y piscina instantánea,
poza,
o enterradora de los que se dejan.
Pero al caer la tarde
volví a ser charco de arena.
Este poema, uno de los más preciosos del libro, creo que engloba emoción, sentimientos, imaginación, tristeza, recuerdos… es casi como una vida condensada en unas pocas líneas.
SEGUNDA PARTE: HABITANTES DE UN LUGAR LLAMADO TIERRA
[…]
Ahora que lo pienso
creo haberte visto antes, allá por mi adolescencia.
Puede que fuéramos grandes amigas
de esas que comparten confesiones.
Salimos a la luz del día,
pero tú te has marchado ya.
(Fragmento del poema El Reflejo.)
En esa segunda parte, quizás la más intensa del libro, salimos de nuestro hábitat particular para adentrarnos en el mundo. Perdemos nuestro ‘yo’ más puro y avanzamos hacia adelante. Quizás es esa la manera de adentrarnos en la madurez, pero inevitablemente, combatiendo a veces ese deseo de mirar hacia atrás para ver si logramos vernos de nuevo.
Es en esta parte central del libro donde encontramos poemas que presentan una mayor profundidad. Se adentra en diferentes universos o pequeños hábitats que configuran el mundo, regalándonos pequeñas ventanas desde las que podemos observar -y sentir- otros hábitats, otras emociones diferentes, más adultas, más maduras, más intensas, más fuertes.
Vemos, por ejemplo, el poema Hábitats, que precisamente da nombre el libro; un poema intenso, con una profundidad densa que, a su vez, mezcla fuerza y ternura, y que Belén nos presenta Dedicado a todos aquellos que tienen Síndrome de Asperger, a los que tienen cualquier discapacidad y, en especial, a Laura.
HÁBITATS
Habitas en la luz de personas dormidas, ciudadanos de un hogar, llamado Tierra, que siempre sujetan una mano amiga.
Habitas en los dientes de león propulsados por el aire, en las lanas tejidas por insectos que resplandecen al sol, en el agua de lluvia que recogen las aceras y que no es más que un espejo, en las fórmulas complejas que recoge tu libro y que tan poco te cuestan recordar.
Habitas en tu armario y en tu ropa, la que odias elegir cada día, en el cepillo que peina tu pelo y al que tampoco gustas visitar. Habitas en tus virtudes y flaquezas, en la fragilidad de tus evidencias, en la posibilidad de que yo también tenga debilidades, en el ocultismo de mi realidad.
Compañero incansable que devora mis días, soy habitante de tu reino.
Habitas en la luz de personas dormidas.
Diferentes hábitats nos son expuestos, enseñándonos que hay muchos mundos que confluyen en ese lugar llamado Tierra. Sin embargo, son poemas que no escapan del realismo y de la actualidad, tocando temas tan en auge hoy como la inmigración; en el poema ¿Dónde está mi hogar?, un poema desgarrador, sutil e intenso, expone la soledad, el dolor, la valentía y a menudo el desconcierto que supone el verse sin hogar, en lugares extraños y con gente extraña:
[…]
Sin embargo, el tiempo pasó
y en las pieles de otros observé la soledad.
Crecía como una ortiga en un arriate de petunias,
y me pregunté cómo ellos sobrevivían a aquello,
dónde estaría su hogar;
si ya no les quedaba nada en este mundo,
si no había un espacio,
un momento, persona o rutina
que el tiempo no les hubiera arrebatado.
<<Sólo se tienen a sí mismos>>, pensé.
Y ese es su verdadero hogar.
(Fragmento del poema ¿Dónde está mi hogar?)
TERCERA PARTE: UN HABITÁCULO PARA EL ROMANTICISMO
LA CUEVA
Debajo de tus hombros hay una cueva.
Justo entre tu nuca y tu columna,
donde sólo a media tarde accede el sol
y el color de una toalla turquesa bajo tu piel
imita los reflejos que el agua cubierta proyecta sobre
la piedra,
y la piedra eras tú.
Esta tercera parte se nos presenta más suave y más, quizás, emocional que las otras dos. Sentimientos como la identidad, la memoria, la nostalgia más tierna, se encuentran en estos poemas para, como dice el título, constituir un habitáculo para el romanticismo. Y es que sentimientos los hay casi en todas partes, en todas las emociones, y a veces quizás sólo debemos querer sentirlos:
[…]
A veces la felicidad se encuentra en los momentos, en las circunstancias que les dieron paso: una ilusión, un pensamiento, un deseo.
(Fragmento del poema Veinticuatro de Diciembre)
Encontramos recuerdos, encontramos princesas, encontramos poesía, encontramos fecha navideñas, encontramos alma, aromas, sentimientos… ganas de sentir, de vivir, de amor:
HABLÁBAMOS DE AMOR
Algún día hablábamos de amor y fue primavera, que abandonó la estación más lúgubre del año.
Estábamos en plena era del milenio, veríamos los vientos por ser diferentes y peculiares, adorábamos perdernos entre la gente desconocida y ser “otros”, beber del cielo que nació fundente en la mañana con carne de juerga, desplomarse en la piel del sofá, y robar momentos a la vida perenne por llegar.
Hablábamos de amor y el futuro era presente. Lo único que amé en la vida eras tú, la única razón de existencia que encontré para quedarme.
Dijimos que brindaríamos por nuestra permanencia al momento, por no sucumbir al instante, al miedo fugaz que a veces nos amenaza.
Tuve que amar antes la idea de mi vida para encontrar en ti la paz, y fue tan cierto como bello que cuando más me quise a mí misma más difícil me supo amar.
Este pequeño habitáculo para el romanticismo esconde aquellas cosas que, aun sin poderse ver ni tocar, casi sostienen el mundo. Es un final emotivo, sentido y bonito para un libro que nos pasea por multitud de emociones, de personas, de lugares, de hábitats que, al final, configuran el mundo.
«Hábitats» (Editorial CatorceBis, 2018), es el segundo poemario de la sevillana Belén Olavarría. Y lo recomiendo.
Emily Elizabeth Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10 de diciembre de 1830 – Ibídem, 15 de mayo de 1886) fue una prolífica y enigmática poeta americana.
Proveniente de una prestigiosa y
acomodada familia de Nueva Inglaterra vivió en un entorno de fuertes
convicciones ideológicas y políticas en el que la severa religiosidad puritana
aceptaba como única expresión artística la del coro de la iglesia. Por elección
personal, pasó gran parte de su vida recluida en su casa, años en los que
además de alejarse del mundo decidió vestir solamente de blanco («mi
blanca elección» según sus palabras). En vida solamente publicó siete
poemas bajo anonimato y no fue hasta transcurridos cuatro años de su muerte que
se publicaría su primer poemario gracias a su hermana menor, Lavinia, quien sentía una gran admiración por el
talento poético de Emily y respetó hasta
su muerte su deseo de mantener ocultas sus obras.
Emily Dickinson (1830-1886)
En sus poemas se respira la soledad
aunque también una fuerza excepcional, una exaltación privada sin límites…
con una sensibilidad que se palma en cada uno de sus versos en los que le habla
a Dios, a la muerte, a la belleza y al paso del tiempo… dejando entrever en
muchas ocasiones una pasión o un casto sentimiento por un amor que se ve
obligada a ocultar.
Lo mismo que si el mar se retirase
dejando ver un mar aún más lejano,
y este a su vez igual con otro mar,
siendo los tres tan solo conjeturas
de otros mares posibles
que no tiene orillas…
Todos ellos al borde todavía
de mares no nacidos.
Eso es Eternidad.
Emily escribía sin adornos ni reglas
eliminando verbos, signos de puntuación y conectores. Sus mejores poemas son
breves y poseen una concisión que es la condensación de un pensamiento que con
medios muy simples logra los máximos efectos, pues es capaz de crear un
lenguaje metafísico y emotivo. Es, sin duda, una de las grandes poetas en
lengua inglesa de todos los tiempos.
Durante un día o dos desconcertada,
turbada aunque sin miedo,
encontré en mi jardín
a una doncella a la que no esperaba.
Me hace señas y allí empiezan los bosques,
me llama y todo empieza.
Sé bien que en una tierra
así jamás he estado.
No habla nunca mi rey,
y así con mis preguntas me abro paso
penosamente hasta el final del día.
Me conformo de noche, cuando duermo,
si me es posible en sueños, con asomarme
a salones cerrados por el día.
De hacerlo, cuando llega la mañana
es igual que si cientos de tambores
en torno a mi almohada redoblasen,
con mi cielo de niña hecho vítores,
y cantasen victoria
todos los campanarios de mi alma.
Y de no ser así, aquel pajarillo
que hay en el huerto no se puede oír,
y dejo de rezar en aquel día
«hágase tu voluntad»,
porque mi voluntad es lo contrario
y sería un perjurio.
¡Oh noches de locura!
Si estuviera contigo
serían esas noches
nuestro gozo sin fin.
¡Qué inútiles los vientos
si a su puerto ha llegado el corazón!
¿De qué sirven los mapas y la brújula?
¡Remando al Paraíso!
¡Oh este mar! ¡Si pudiera
anclar en Ti esta noche!
No es el morir lo que nos duele tanto,
vivir sí que nos duele mucho más;
pero morir es algo diferente,
lo que está al otro lado de la puerta.
Los pájaros se suelen ir al sur
sin esperar que lleguen las heladas,
van en busca de un clima más benigno.
Los que se quedan son como nosotros.
Ante la puerta de la granja esperan
ateridos limosnas de migajas
que concedemos… hasta que las nieves
nos dicen compasivas que ya es hora
de regresar a casa.
Referencias
Datos biográficos extraídos de Wikipedia y del libro «Morí por la belleza» (Poesía Portátil- Penguin Random House).
Hamdi Meça(1952) es un poeta, escritor y ensayista albanés, cuya obra literaria ha obtenido diversos premios y distinciones. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y publicados en diferentes países. Tiene una Maestría en Lengua y Literatura albanesa de la Universidad de Shkodra y ha ejercido durante muchos años como profesor de literatura (1975-1995).
La hinchada exclamación
Oh exclamación del alma
¿Qué estás escondiendo?
¿Estás escondiendo el nacimiento del mundo?
¿Estás escondiendo la muerte del mundo?
¿Estás escondiendo ambas cosas y su lucha para aniquilarse la una a la otra?
Por primera vez en la poesía contemporánea, las mujeres han asumido un liderazgo generacional, hasta convertirse en la manifestación literaria más importante de inicios del siglo XXI. Patricia Arenillas (Cherie Soleil), nacida en Madrid en 1977, es la primera poeta que aparece en la muestra de mujeres poetas digitales, Decir mi nombre, que reseñamos en las páginas de esta revista. Patricia o Cherie es una poeta que arriesga y por eso nos apeteció entrevistarla. Vamos a escuchar uno de sus poemas primero.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Nací en Madrid, y ya
desde muy pequeña sentí la necesidad de escribir. Llenaba cuadernos y cuadernos
con diarios, poemas y dibujos. Durante
la época de Universidad tuve un grupo de rapsodia en el que poníamos música a
mis textos. Fue entonces cuando tuve mi primer contacto con el mundo editorial,
y no me gustó nada, así que, desde entonces, he seguido escribiendo diariamente
pero siempre sin pretensión de publicar.
Otra parte
fundamental en mí es la música. No soy músico, pero escribo como si hubiera
música de fondo. En mis poemas, la música es importante, aunque no aparezca de
manera explícita.
Actualmente trabajo gestionando grupos musicales, y estoy con el montaje de “El Bultuntún “, una obra de teatro de mi autoría que esperamos estrenar este año. A raíz de un accidente, comencé a plantearme de nuevo la posibilidad de reunir y organizar todo el trabajo de estos años y publicar un libro de poesía, y en mitad de todo eso, Martín Rodríguez Gaona me escribió para que formara parte de “Decir mi nombre. Muestra de poetas contemporáneas en el entorno digital” que acaba de publicar la Editorial Milenio. Por otra parte, estoy completamente absorbida escribiendo una novela, que espero terminar en breve.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Machado, Borges, Lorca, Aleixandre, Miguel Hernández, Rimbaud, Idea Vilariño, Bukowsky, Ginsberg, Maya Angelou, Peri Rossi, Luisa Futoransky, Whitman.
Curiosamente, han dicho de mí que soy una mujer whitmaniana. Me da la risa, porque durante toda mi adolescencia andaba con Hojas de Hierba en el bolso fuera donde fuera. Así que supongo que me ha influenciado más de lo que yo había llegado a vislumbrar.
¿Cómo definiría a su poesía?
No me gusta encasillarme, pero supongo que mi poesía es un compendio de lo que soy. Es sincera. Nunca me ha interesado la parte formal de la poesía. Y aunque es impulsiva, creo que la impulsividad que hay en ella nace de la lucidez, de la reflexión previa y de la crítica. Es como si una vez hubiera meditado algo necesitara expresar la emoción que me produce.
AMORES IMPOSIBLES No hay remedio. Me embarga una tristeza anárquica, se me pega a las costillas y al respirar molesta. No hay remedio, No tengo remedio. Soy adicta a las incompatibilidades: Me siguen gustando el chocolate, los coches caros, y los amores imposibles.
¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Mis poemas han ido cambiando conmigo, conforme aprendía cosas, y cambiaba mi percepción del mundo, según mis intereses y mis circunstancias. Pero creo que hay una esencia en ellos que nunca se ha alterado, algunos temas siempre han sido trascendentales: lo que significa para mi ser mujer, la verdad, la injusticia, la sexualidad, el amor, la muerte. Hay algunas ideas de fondo que se han mantenido a lo largo de todo este tiempo.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
He escuchado a muchos autores decir que un poema no se termina de completar nunca. En mi caso, el poema suele responder a una necesidad concreta, y generalmente siento que está terminado cuando escribo la última palabra. Como he comentado no me interesa tanto lo formal. Por eso, tampoco suelo editar. Para mí, la poesía es una herramienta de expresión desde la pureza, y vestirla o adornarla, solo hace que pierda sentido.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Hasta que me he decidido a publicar lo que escribía, mi único fin era el de reconfortarme a mí misma. Pero si tuviera alguna pretensión más allá de eso, sería la de, en primera instancia, provocar emoción en el lector. Creo que el poder de cualquier disciplina artística reside en eso, primero en emocionar, y después en hacer empatizar y en remover por dentro, en generar una reflexión, y creo que eso es muy positivo en un mundo que tiende a la indiferencia.
¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?
No me gusta exponerme. Me gusta quedarme detrás de mis palabras, y que sean mis palabras las que importen. Pero entiendo que, las lecturas en vivo ayudan a que lo que haces se conozca. En realidad, es un tema que me provoca cierto conflicto, entiendo la necesidad y, por otra parte, lo detesto.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Me parece que el mundo es ya inconcebible sin tener en cuenta Internet. Y creo que el poder de Internet como medio de difusión es casi infinito. Por eso, hay que concienciar a la gente de que las palabras son importantes, y que deben usarse con cierto rigor, o de lo contrario corremos el riesgo de que dejen de tener sentido. Creo que esto es especialmente llamativo en el periodismo, donde las noticias falsas y los bulos proliferan como setas, pero creo que también es aplicable a cualquier terreno en el que la palabra sea la protagonista.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?
Hay cientos, pero voy a aprovechar la oportunidad para reivindicar al poeta palmero Félix Francisco Casanova y su poema: Eres un buen momento para morirme. De entrada, porque es un autor español de gran talento, aunque no demasiado conocido. Murió con solo 19 años y a pesar de ello, dejo un legado que, para mí, es especialmente cercano e interesante, ya que está estrechamente relacionado con su amor por la música, y por su amor por la vida, por aprovechar de forma consciente y plena cada instante y además, porque cuando lo leí por primera vez, me evocó otros versos bellísimos de Luis Rosales, que en su momento calaron en mi profundamente: «Porque la plenitud es un viaje sin estaciones de regreso, / y en el momento en que se logra comienza a decaer: / la termina su propia intensidad…, / esto es tan inevitable y tan humano / que quisiera morir en este instante de alegría…». LUIS ROSALES.
Amaneciendo y anocheciendo a un mismo tiempo, cariño, ¿no es ésta la forma en que te gustaría vivir? En mi cabeza hay un álbum de fotos amarillentas y lo voy completando con mis ojos, con los más leves ruidos, atrapando olores en el aire y en cada sueño que sueño. ¿Sabes una cosa, pequeña? La última página de mi álbum tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio, un disco de rock´n´roll y calcetines de colores. Mis ojos han sido rápidos, te he hecho el amor con la ropa puesta a través de una larga pajita dorada mientras cruzabas la calle con el cabello ardiendo. Pero ahora son tus pies quienes dan mis pasos, ¡así que no te equivoques pues me caería! Te bebo en cada vaso de agua que sacia mi sed, mis palabras son claras como niños pequeños o espesas como semen empapando cortinas, pero hoy tengo que inventar un nuevo idioma para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos y los gritos de euforia de la gente que vive en tu cabeza. Debes saber que a veces soy como un entierro interminable, siempre triste y azul subiendo y bajando por la misma calle. Pero otras veces soy un río de risa corriéndome por toda la ribera, haciendo el amor a la mar, una felicidad contagiosa, un revólver de amor, nena, y voy a disparar justo a tu corazón ¡bang bang! ¿te di? Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte, montaña de aguardiente y tarde rojiza. Eres un buen momento para morirme.
(Félix Francisco Casanova)
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Estoy releyendo Una habitación propia. (Virginia Woolf)
¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Primero que lea. Leer a otros es el primer paso para comenzar a acercarnos a nosotros mismos. Para identificarnos o para diferenciarnos. Y lo segundo es que traten de vivir en la lucidez, de manera consciente, teniendo presente que la vida es de paso. Creo que cuando uno hace eso patente siente de una forma más verdadera y eso se traduce en expresarse mejor. Y nuevamente, no desde el sentido meramente formal, que también, sino desde las propias emociones y su significado.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Creo que como en casi todos los ámbitos, el
consumismo marca el ritmo del sector editorial. Creo que se arriesga más bien
poco, que mayoritariamente se va a lo fácil, a lo que es sabido que se
traducirá en ventas. Creo que hacen mucha fuerza en lo que ya tiene un lugar en
el mercado y se preocupan poco de descubrir autores nuevos. Aunque como en
todo, también hay excepciones.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Creo
que la entrevista está muy bien planteada, y no le faltan preguntas, pero si
tuviera que añadir una que, creo que puede ser bastante representativa para
definir a una persona, sería la siguiente: ¿Venderías tu alma al diablo?
En mi caso es NO. Bajo ningún concepto.
Muchas gracias por la entrevista. Pero antes de despedirnos vamos a escuchar a Patricia Arenillas/Cherie Soleil recitar otro de sus poemas.
Hablar de Octavio Paz es hablar de un gran ensayista y un magnífico poeta. La poesía de Octavio Paz es una poesía genuina de gran sensibilidad, fue un gran estudioso de la poesía clásica, además deun gran admirador de la cultura mexicana y el arte popular. Para muchos fue el mejor poeta de México, para mí lo fue y lo es hasta el momento.
Desde muy joven los grandes poetas contemporáneos vieron su gran futuro en la literatura hispanoamericana. La poesía de Octavio Paz trasciende y profundiza en cada una de su obra poética, su poesía escucha la vida y se escucha a sí mismo, esa es la esencia de su grandeza.
El poeta Octavio Paz.
Escribir es un acto mental, verbal y físico que permite un distanciamiento crítico de lo que se quiere expresar. Al ir componiendo los versos, las estrofas, el poeta contempla como en un lienzo las líneas que va trazando y cuanto se corresponden con su intención creadora. Pero además, la escritura es el puente que se teje entre el poeta y otras personas. La necesidad de entender la experiencia impulsa a escribirla y todo lenguaje tiende a la comunicación. En medio de los demás, la poesía se vive en soledad, pero hecha poema se vuelve fraterna. El poema es una de las formas de trascender hacia los otros.
Octavio Paz es uno de los poetas fundamentales del siglo XX. en su obra encontramos una señal que lo convierte en un escritor único: hay sentido. Esto, el sentido, la gravitación de su pensamiento sea cuando escribe sobre el significado de las diferencias entre la métrica francesa y la española o sobre las memorias de Chateaubriand o las de Vasconcelos, es un rasgo poco habitual que convierte la información o la reflexión en algo precioso.
(…) ese sentido es, en realidad, una búsqueda de sentido, y la búsqueda misma dibuja un rostro. El rostro de Paz es el de la pasión pero también el de la distancia, el enamorado de la geometría de Fourier (la idea, la proporción, el número) tanto como del pasado inextricable de Rousseau. Para letras libres en la obra de Paz encontramos refinadas especulaciones abstractas y exaltaciones de presencias que rehúyen la abstracción. Octavio Paz sabe ver en un poema de cinco líneas un universo, actitud poco frecuente en nuestro actual mundo de gigantismo exhibicionista según el autor. Para Paz el secreto del poeta consiste en ser un buen administrador de sus distracciones, esa es la clave, saberse diluir y aprender de lo que vemos y sentimos y plasmarlo en un lienzo de papel.
(…)
Octavio Paz murió sin creer en la trascendencia. No se fue a otro mundo: se quedó en este. Alguna vez, viendo de cerca la muerte, no pidió la iluminación, sino abrir los ojos: tocar el mundo «con mirada de sol que se retira», «memoria y olvido, al fin, una misma claridad instantánea». Pidió en ese poema, frente a iluminación o liberación, algo más modesto y terrenal: la reconciliación. Abrir los ojos, mirar, tocar el mundo con mirada de sol que se retira no nos da la vida eterna ni nos explica los arcanos del ser, pero quizás nos otorgue, al cabo, algo más importante: el valor de ser hombres.
La obra poética de Octavio Paz es muy inmensa, podemos escoger muchos poemas como nuestros poemas preferidos. Les dejo el mío, “Como quien oye llover”.
COMO QUIEN OYE LLOVER
Óyeme como quien oye llover, ni atenta ni distraída, pasos leves, llovizna, agua que es aire, aire que es tiempo, el día no acaba de irse, la noche no llega todavía, figuraciones de la niebla al doblar la esquina, figuraciones del tiempo en el recodo de esta pausa, óyeme como quien oye llover, sin oírme, oyendo lo que digo con los ojos abiertos hacia adentro, dormida con los cinco sentidos despiertos, llueve, pasos leves, rumor de sílabas, aire y agua, palabras que no pesan: lo que fuimos y somos, los días y los años, este instante, tiempo sin peso, pesadumbre enorme, óyeme como quien oye llover, relumbra el asfalto húmedo, el vaho se levanta y camina, la noche se abre y me mira, eres tú y tu talle de vaho, tú y tu cara de noche, tú y tu pelo, lento relámpago, cruzas la calle y entras en mi frente, pasos de agua sobre mis párpados, óyeme como quien oye llover, el asfalto relumbra, tú cruzas la calle, es la niebla errante en la noche, es la noche dormida en tu cama, es el oleaje de tu respiración, tus dedos de agua mojan mi frente, tus dedos de llama queman mis ojos, tus dedos de aire abren los párpados del tiempo, manar de apariciones y resurrecciones, óyeme como quien oye llover, pasan los años, regresan los instantes, ¿oyes tus pasos en el cuarto vecino? no aquí ni allá: los oyes en otro tiempo que es ahora mismo, oye los pasos del tiempo inventor de lugares sin peso ni sitio, oye la lluvia correr por la terraza, la noche ya es más noche en la arboleda, en los follajes ha anidado el rayo, vago jardín a la deriva –entra, tu sombra cubre esta página.
Estos son algunos de los poemas más representativos de Octavio Paz, disfruten su lectura y lean poesía latinoamericana. Les aseguro que no se arrepentirán.
ENTRE IR Y QUEDARSE
Entre irse y quedarse duda el día, enamorado de su transparencia. La tarde circular es ya bahía: en su quieto vaivén se mece el mundo. Todo es visible y todo es elusivo, todo está cerca y todo es intocable. Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz reposan a la sombra de sus nombres. Latir del tiempo que en mi sien repite la misma terca sílaba de sangre. La luz hace del muro indiferente un espectral teatro de reflejos. En el centro de un ojo me descubro; no me mira, me miro en su mirada. Se disipa el instante. Sin moverme, yo me quedo y me voy: soy una pausa.
VIENTO
Cantan las hojas, bailan las peras en el peral; gira la rosa, rosa del viento, no del rosal. Nubes y nubes flotan dormidas, algas del aire; todo el espacio gira con ellas, fuerza de nadie.
Todo es espacio; vibra la vara de la amapola y una desnuda vuela en el viento lomo de ola.
Nada soy yo, cuerpo que flota, luz, oleaje; todo es del viento y el viento es aire siempre de viaje.
BAJO TU CLARA SOMBRA
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo un cuerpo como día derramado y noche devorada; la luz de unos cabellos que no apaciguan nunca la sombra de mi tacto; una garganta, un vientre que amanece como el mar que se enciende cuando toca la frente de la aurora; unos tobillos, puentes del verano; unos muslos nocturnos que se hunden en la música verde de la tarde; un pecho que se alza y arrasa las espumas; un cuello, sólo un cuello, unas manos tan sólo, unas palabras lentas que descienden como arena caída en otra arena…
Esto que se me escapa, agua y delicia obscura, mar naciendo o muriendo; estos labios y dientes, estos ojos hambrientos, me desnudan de mí y su furiosa gracia me levanta hasta los quietos cielos donde vibra el instante; la cima de los besos, la plenitud del mundo y de sus formas.
LA POESÍA
A Luis Cernuda
Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿A qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa substancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos. Percibo el mundo y te toco, substancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, substancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
Él mismo lo dice: Poetas, escritores… No soy uno de ellos,/ los respeto mucho como para decir eso. Sin embargo, hemos podido encontrar en los poemas de Jorge Inojosa (@JTricker) un mundo de reflexiones que, a veces, dan la impresión de dejar sobre nosotros un toque agrio, creciente, conforme avanzan los versos (Aferrado y sin acción,/meditando mi contexto, mi situación,/no veo la mano indolente acercándose a mí,/aplastándome y haciéndome incapaz de sufrir./Un charco de sangre que ni siquiera era mía, sino de muchos otros,/es lo que queda de mí, lo que permanece para otros ojos.); y otras veces, nos sacuden la conciencia como para hacernos despertar. Esto último lo vemos en su poema La red:
Estamos todos dentro de esta bien llamada red, como un cardumen de peces sin rostro. Como delata su humanidad esta red, al ser tan versátil, tan sabia, tan útil, y tan perversa. Que pintura tan diversa de la humana naturaleza. Ayer alguien opinó igual que yo, jamás lo conoceré. Hoy jugué con alguien, jamás lo conoceré. Mañana veré una mujer hermosa, jamás la conoceré.
El poeta se muestra crítico consigo mismo, pero también con el resto y nos invita a adoptar esa actitud, a no creernos todo lo que tradición nos pone sobre los ojos. Así los versos: “más vale pájaro en mano, que cien volando”. /Frase derrotista, cobarde, asquerosa y conformista; /no vayas por nada más, aun si las oportunidades vuelan ante ti por cientos, /no vaya a ser que pierdas lo poco que tienes como sustento. Podría parecer que guarda pocas esperanzas, que impregna de negatividad su poesía. Nada más lejos para alguien que ve una nueva oportunidad hasta en un día gris: A muchos les parece triste o deprimente, /mi estado favorito del ambiente. /No hay calor que me moleste. /No hay brillo que me encandile.
O también, su poema La muerte, una declaración de intenciones y, por qué no, un desafío a la vida. Con él os dejo, a la espera de nuevos versos que nos arrastren a lo más profundo de nuestras inquietudes, de nuestros deseos y nuestros miedos.
“Al fin va a descansar”. “Tal vez fue lo mejor”. “Lo mejor es aceptarlo”. “No hay que temer, es natural”. “La muerte no es el final”. Todas frases de consolación, mentiras que nos decimos para lidiar con la muerte, mentiras que incluso yo mismo he dicho y creído alguna vez. La verdad es que pocas cosas generan tanto ruido en mi ser, como ella. Un ruido escandaloso, triste, amargo e iracundo. Estaría mintiendo si digo que no le temo a la muerte, pero sin pretender ser fuerte, no es mi mayor emoción. Son la angustia y la ira las que más invaden mi corazón, pues palidece el temor ante la preocupación y la frustración. Preocupación de no lograr la miseria que como humano puedo permitirme ambicionar. Frustración de que sea una miseria lo que mi condición de humano me permite ambicionar. ¿Qué son cien años o menos? En este mundo de límites tan extremos y de tortuoso avanzar. La muerte hace que mis oportunidades sean más preciosas, para las más importantes cosas podré dos o tres veces fallar. La muerte me separa de mis seres queridos, y personas que admiro, todo me quiere arrebatar. Por esto y muchas cosas más, te odio, maldita muerte, y lo haré hasta mi amargo final.
La poesía nos desnuda, nos reconforta, nos abraza, nos da un refugio en la tempestad, nos hace ver como somos muchas veces en realidad.
La poesía también es amor y a veces pasa de un amor platónico a un amor literal. Solo cuando el verdadero corazón es sincero y la fuerza de la poesía nos descubre, nos enamora, nos cautiva, nos apasiona.
Las historias de amor son verdaderas, de carne y hueso, historias con un final feliz, no todo es solo pasión o locura. El amor verdadero también es solidario, empático y reconfortante.
A veces el verdadero amor navega por los versos de Poémame.
Es cada día al ocaso que me desperezo cuando mis brazos estiro y versos compongo -mientras que el sol deja de verse redondo- y qué de tus labios extraño los besos.
Es al atardecer que suelo buscarte para lazos ardientes construir, es cuando mi corazón deja de latir y sé que me toca en suerte no tenerte.
Es en la madrugada que siento una punzada -que suelo trocar por sueños placenteros-, construimos nuestros lazos imperecederos y tu despedida penetra como una estocada.
Es al alba que la almohada vacía me recuerda que la noche es larga y entonces surge una pena amarga y me dice que tú aún no eres mía.
Es durante la mañana que te sigo y CDMX en metrobús entera recorro, -cual tu sombra aunque haga frío- causando en mi empleo algún engorro.
Es al mediodía en que ambos bromeamos contándonos noticias de Uruguay y México -descubriendo vericuetos de los léxicos- y algún que otro chiste fino cruzamos.
Es durante las veinticuatro horas que el tic tac de mi reloj Casio suena, que mi solitaria alma sigue en pena porque aunque lo disimula, te añora.
Esta noche será especial Mi corazón ha preparado una Velada romántica que nunca los dos podremos olvidar…
El jardín es el lugar perfecto donde las antorchas encendidas, embellecen y adornan el sendero que conducen a tus labios y los míos en un solo sentido.
La mesa con mantel blanco y adornada con un centro de rosas flotantes, son tus ojos que reflejan la inocencia que un día fue robada pero que hoy será rescatada….
La música de fondo que despierta los sentidos, son tus brazos que me llevan a hacerle honor al baile de las estrellas en ese universo que me has prometido…
La distinguida cena, de mis manos con amor ha sido preparada, como lo es mi alma de oro y barro, envuelta en tela de satín, en una promesa a ti entregada…
El vino que alegra el alma, son las caricias de tu palabra dulce y exquisita, que expresa lo que en años fue ignorada…
Y por último, el postre que es anhelado por nuestro húmedo paladar, seducido por el chocolate, como el deseo de que nuestros cuerpos uno a otro en un dulce encuentro, se arrebaten…
¿Cuántos mensajes podría enviarte? ¿Cuántos «te quiero» podría susurrar? ¿Cuántas estrellas te podría bajar? ¿Y todo eso sin temor a atosigarte?
¿Cuántas promesas podría hacer aún antes de tu piel tocar, a tu propia sombra acompañar y por tu sonrisa enloquecer?
¿Cuántas noches hemos compartido manteniéndonos siempre unidos? ¿Cuántos silencios, risas y canciones, poemas, odas, cuentos y desamores?
¿Qué placer encuentro en la historia de Ramsés, Cleopatra y Marco Antonio? ¿Akenatón y Nefertitis, el valle del Nilo, Persia, Esparta, Sumeria y Babilonia?
¿Crees que leí de Voltaire sus Memorias? ¿O que visitaré Cádiz, Bilbao y Logroño? Prefiero a todo eso, ver en tu compañía, de los árboles sus hojas caer, en otoño.
Visitar Tenochtitlán juntos, pero solos; correr bajo la lluvia, reírnos como tontos, contar estrellas fugaces, ver cómo nacen y leer, los versos que para mi tú haces.
Hoy de todo lo que ya hemos hablado a la única conclusión que he llegado, es que de nada sirve ser tan versado, si no estoy pronto en CDMX, a tu lado…
Las noches de Octubre tienen algo peculiar, es la luna, la más bella en sus noches, en un derroche de suavidad en la letra de esta canción:
Tú, cubierto de miel, mi piel es hoja satín, donde escribes y escribes sublimes y exquisitos versos sin fin…
Las noches de octubre, la luna curiosa, es testigo de los trazos que en poesías te entregas completo en mis brazos…
Ven amado mío¡ Deja que tu rocío gotee intensamente, lento pero sin pausa, sobre las flores de mi jardín encantado, con movimientos… delicadamente.
Las noches de Octubre, ya no serán iguales, porque nuestros ojos por fin se mirarán. En el llamado Edén, tú y yo en un beso y aliento fundidos también se perderán…
Tú, cubierto de miel, la luna se ha convertido en mi confidente y aliada,,, también de miel, bañada…
¿Por qué las plantas aman la lluvia? Como el silencio extraña el ruido, como la voz susurra al mismo oído, así reciben el agua toda las alubias.
¿Por qué el can ama a su dueño? Al igual que al otoño sigue el invierno al igual que lo efímero a lo eterno así por el amo el can vela su sueño.
¿Quién puede vivir sin amor? Tan solo las mismísimas piedras, y de ellas se aprovecha la hiedra, también el agua las desgasta hasta que solo se tornan arena.
¿Qué es necesario para ser amad@? Tal vez sonreír, tal vez soñar tal vez todos necesitamos un amo sin llegar a ser su esclav@.
Si pudiera te regalaría el astro rey aunque jamás infringiría una ley. Durante meses tan solo tus palabras han sido un bálsamo para mi alma,
Y ahora, que yaces en mi cama que mis besos tan solo reclamas y que mis manos rocen las tuyas, aparece en ti semejante duda.
Por más que mi vida haya sido ruda prefiero seguir el camino de Buda, cortarme antes ambas manos a con ellas causarte algún daño.
Querernos no fue una estrofa tampoco fue un amor de primavera, fue la cosa más maravillosa que podría habernos sucedido en nuestras vidas enteras.
Fue un viaje en líneas aéreas fue un paseo de una semana fue solaz, fue todo calma; fue al querer despedirnos, dejar completamente el alma.
Por eso estás hoy en mi lecho, princesa mía, mi bienamada; pues sin ti, ¿qué habría hecho? tan solo llorar sin pausa.
¿Quién anidaría en mi pecho? ¿Con quién reiría por nada? ¿Por qué habría ido a México, si no fuera porque me amas?
Tres meses harán ya mañana. Parece toda una eternidad; a veces, solo una semana; será por nuestra afinidad, será porque nunca me regañas.
Te amaré en cada segundo usaré esa hermosa fragancia: el Amor, en toda instancia; viajaré por todo el mundo cuidarte, será mi ganancia.
Lo nuestro no fue un sueño mucho menos, una quimera; sí floreció una primavera, aunque para ti fuera otoño porque pese a todo, el Amor, de veras, no tiene fronteras…
En este valle sombrío donde mis pies andan descalzos de esperanzas mi leal vasallo quien un día prometió su vida dar a cambio de la mía…
Hoy a prueba de fuego se ha sometido. Se encuentra fuera de mi alcoba donde un salto de dolor repentino de negro ha hecho sombra, me ha atravesado el alma.
Él espera pacientemente el momento para entregarme de sus ásperas manos, un ramo de flores silvestres que ha encontrado en su camino a mí.
Ha entrado a mi lecho, donde su sonrisa lo aviva todo y me recuerda donde es el lugar secreto de felicidad. Tomo con debilidad el ramo, con el más grande de los cariños que alguien me haya hecho sentir. Pero estas se marchitan en cuanto a mis manos llegan.
Mis lágrimas las enjuagan Se limpian con el recuerdo de su amor prometido, es el amor puesto en cada verso de sus poemas lo que avivan la esperanza de ver el nuevo y radiante día…
Es la voz de mi dulce Vasallo diciéndome con voz sosegada y pacífica que cada noche por mí en su plegaria pide el momento en que mi alma pueda de nuevo brincar de alegría sin importar el día de mañana.
Solo disfrutar la luz de este Día, pero en su beso tierno y dulce, eternizar su leal cariño, hasta que mi dolor Por fin se extinga… Y juntos recorrer los valles verdes, sin soltarnos de la mano y caminar hasta el fin de los tiempos…
Así mismo lo entendí yo el día en que te conocí; mil y una veces la he oído y seguirá siendo así.
El amor surgió ipso facto, tomar la decisión no demoró: mi corazón pronto se enamoró y lo sellamos con un pacto.
Tu dulce voz, tus palabras, tus caricias y tus besos, me sumieron en un embeleso del que nadie jamás escapa.
No me pediste riquezas, tampoco una estrella, tan solo que te quisiera y lo hice con mi alma entera.
Y así fue como supimos que uno para el otro nacimos por lo que preferí casarme y vivir de tu alma cautivo a la ignominia del contubernio.
Conté cada gota de rocío que caía mientras a mi lado en el lecho dormías, plácida, y entonces supe que contigo
Estaría oyendo la más bella canción de amor, que era el palpitar de tu corazón, y que por el resto de mi vida sería yo el ser más feliz que en esta tierra habitó…
Descubrí el amor de los agapornis, y mis pensamientos se despejaron como el cielo cuando las nubes dejan mirar la sonrisa del rey…
Acaricié la seda de los horizontes donde la voz del viento ennoblece el espíritu y los recuerdos mudos se montan en las alas del olvido…
Encontré la puerta llamada libertad y los colores del agua y la tierra apaciguaron la tormenta, dejando el día gris en manos del arcoíris…
Escuché el sonido de los ríos y los salmones alegres se zambullían a contracorriente para dejar nacer las nuevas ilusiones…
Miré los lirios de la media luna y sus movimientos se mecían con inocencia mientras entre mis labios tu nombre pronunciaba con cadencia…
En tus ojos, tu boca y tus manos, recuperé de aquel paraíso, un rincón. Y mi alma anidó junto a ti, encontrando la paz que un día tuve y había perdido…
SOÑAR (DE @VSMC2002 A @LETIZIA)
Soñar… noche y día; por eso, reto a la vida a que me despierte ahora que la tristeza no me ahoga.
Escuchar…la suave brisa; por eso, tejo silencios donde escucho tus latidos que suenan como una melodía.
Querer… quererte aún más; por eso, me causa gracia que haya quienes digan que lo nuestro duró un día.
Gracias… a ti querida; por eso, tiene sentido mi vida: dicha plena, felicidad y algarabía, troqué dolor por paz y gozo, como si fuese un alquimista.
Besar…besar tu cuerpo; por eso, cada vez que despierto miro como respira tu pecho, y pienso qué haría sin ti, en mi lecho.
Aguardar… aguardar la vejez; por eso, ahora no temo a la muerte, porque, a diferencia de otros he tenido mucho más que suerte.
Apresar… juntos cada instante; por eso, de la poesía soy diletante, me gusta como una afición, prefiero tus labios beber con fruición…
Tatiana Terebinova es una poeta rusa que vive en Otradny Región Samara y Moscú. Egresada de la Academia de Artes y Cultura de Moscú (1989), escribe verso libre y haikus. Obtuvo el Premio del Festival Internacional de Verso Libre de Moscú (1996). Sus poemas han sido publicados en diversas antologías rusas, entre ellas Verso librePROMETEI, Arion (Moscú), Diario POetri (2018, №№ 1 – 3, Moscú), Jour-nal sto-litsa (2018, №3, Moscú). Su nombre se menciona en la enciclopedia de Historia y Cultura de Samara (1995).
UN HOMBRE
Un hombre – el camino del universo
hacia la inspiración de los encuentros.
Alguien llama
a la puerta o
al corazón.
La luna – un jinete sangriento –
lava sus heridas
en las limpias aguas de tu alma.
EN LO PROFUNDO DE LAS PALABRAS
Hoy es tu día de
signos y cambios
las ramas de un manzano te esperan
en los pétalos de libélulas.
Amantes y niños
te reconocen por mirar las estrellas.
El cielo es una misteriosa
espiral del alma.
La deidad de las semillas.
Está madurando de nuevo en las hierbas.
Sombras caen
en los espejos.
La esperanza está buscando una tórtola
En las coronas del alma.
Nace tu espíritu
en el yunque del tiempo.
En lo profundo de las palabras
flamas – arden,
pasos – resuenan
y flechas – caen.
EL CIELO INGRÁVIDO SE SIENTA EN TU HOMBRO
Los jardines florecientes vuelan hacia el abismo refulgente del cielo.
Una gatita roja se durmió en los campos azules.
Y una pequeña serpiente de agua mira hacia las estrellas desde un charco.
Hoy la ciudad es un ala de ángel dormido.
Una vez más, el silencio se ha convertido en Dios, y en Sus ojos.
Todos los tiempos de espera te hablan,
como arroyos bajo un fino trozo de hielo del tiempo.
El cubo de oro de las efusiones de la luna
su oro recubierto de voces extrañas.
Y el cielo ingrávido se sienta en tu hombro.
Y cuando una trémula paloma gris azulada se duerma:
¿Alguna vez has sentido que un poema te ha salvado la vida?
La poesía de Jaime Sabines nos ha salvado la vida, no encontraremos otra poesía que nos devuelva el ánimo, nos llene de asombro y entusiasmo que las letras de Sabines. Los versos de Sabines provocan a sobrevivir en esta época.
Es inútil vivir, pero es más inútil morir
Jaime Sabines nos llena de enérgica vitalidad creadora y hondura emocional en su obra poética. Lo consigue al atraparnos con sus versos hechos de palabras ordinarias, que logran contagiar las emociones del poeta, y sobre todo el sentido humano de la poesía misma. No le interesó la forma sino el fondo.
Si no hay emoción, no hay poesía para mí. Hay muchos poetas que por eso no me gustan, porque hacen las cosas con el cerebro.
¡Afuera! ¡Lejos, la función trivial, la musiquita, la rima!… Hay que libertarse. El poeta no es un animal de adorno, ni la poesía un arete o un abanico. Somos hombres, antes que poetas. Y lo hondo, lo profundo, lo oscuro, como lo claro y lo concreto del hombre, debe ir al poema, debe hacerlo, construirlo con su mundo aparte… Y es que hacer un poema es llorar.
La creación poética de Jaime Sabines siempre fue basada en experiencias reales. Sabines decía: “La poesía que ‘sí se entiende’ los toma desprevenidos. No entienden nada porque creen entender. Abandonan las cautelas más elementales. Creen que un poema que no ofrece dificultades para ser leído burdamente es un poema burdo. Creen que está escrito a lo fácil lo que leen a lo fácil.”
Deleitemonos con algunos extractos que considero parte de su obra crucial. Sabines ha influenciado y justificado en todo su sentido mi forma de ver la poesía.
No quiero decir nada,
porque no sé, porque no puedo,
porque no quiero decir nada.
Quiero hablar, barbotar, hacer ruido,
como una olla con su escándalo de agua.
Si grito, van a venir las gentes
a socorrerme. No tengo ganas.
Una boca discreta, desdentada,
que no diga nada.
Parla parlaba.
Igual a la del tío agonizante
glogloteando sin palabras.
Aquí lo enterraron. ¡Basta!
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo.
Uno apenas es una cosa cierta
que se deja vivir, morir apenas,
y olvida cada instante, de tal modo
que cada instante, nuevo, lo sorprenda.
Uno es algo que vive,
algo que busca pero encuentra,
algo como hombre o como Dios o yerba
que en el duro saber lo de este mundo
halla el milagro en actitud primera.
¿No se podrá decir lo que el viento y la hora
hacen sentir de anhelo sin fatiga?
¿no podremos hablar de lo que aquí sucede
inadvertidamente, bajo el cielo vulgar de cualquier día,