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  • 4 poemas de Albert Aoussine, poeta camerunés

    4 poemas de Albert Aoussine, poeta camerunés

    Albert Aoussine es un escritor, poeta y filósofo originario de Camerún. Actualmente reside en Europa del Este. Es el director del Circulo de Filosofía Fundamental y de la Revista Baobab – Revue des mutations du monde noir. Ha publicado ensayos filosóficos y varios poemarios, entre ellos Alquimia Poética (2016), obra de la que compartimos los siguientes poemas.


    Pueblo natal

    Cuando mis pensamientos

    me trasladan a mi pueblo natal,

    escenas ricas en colores,

    avivan mi emoción.

    Allá, bajo los trópicos,

    se vive bien en cualquier estación.

    Los espacios son extensos, vastos

    hechos a la medida de mi respiración.

    Los arboles están rodeados de espeso follaje

    los poderosos baobabs, sirven de abrigo

    y lugares de encuentros

    cuando el sol en el cenit, lanza sus rayos.

    Las chozas agrupadas simétricamente,

    sabiamente espaciadas,

     triunfalmente saliendo de la tierra

    muestran con orgullo, sus tocados de paja.

    Allá, a lo lejos, contemplo

    encantado, la sabana salvaje

    mi sueño de inmensidad.

    Aquí, en estas tierras calientes

    la sabiduría es la norma;

    el hombre es un dulce maestro

    intenta vivir de forma armónica.

    Además, desde el amanecer

    al primer canto del gallo,

    los aldeanos se entregan

    a múltiples ocupaciones.

    Las mujeres, con su tesón habitual,

    se levantan al nacer el alba,

    vestidas con simples paños…

    con los colores-de todas-las estaciones.

    Ellas son las que encontramos

    numerosas, en cada encrucijada.

    a su vez, van a los pozos

    al río más cercano

    y también al más lejano,

    desafían a las colinas, al trabajo de los campos…

    nada parece afectar esta alegría

    profundo, todo lo que ellas hacen:

    pilando mijo, trigo o sorgo

    mientras vigilan al niño dormido.

    Y que bellas lucen,

    cuando en los días festivos,

    se adornan con sus modestas joyas

    con sus mejores galas

    danzan, y cantan con sus voces celestiales.

    Y los hombres bravos y fieros

    a fuerza de pruebas iniciáticas,

    de estatura mediana

    y con una calma olímpica,

    velan activamente, con esmero

    por toda la sociedad.

    Ellos aseguran la paz, la estabilidad

    construyen nuevas chozas

    crean empleos tanto agrícolas

    como artesanales.

    Y durante sus ratos de ocio

    toman un merecido descanso,

    beben vinos locales,

    de sésamo o de dátiles,

    sentados en esterillas

    tejidas por su dedicación.

    Niños y ancianos, mientras tanto

    son testigos a distancia

    de estos eventos.

    Los primeros se inician así de una forma lúdica,

    Los últimos, valen todo su peso

    como guardianes de las tradiciones,

    mediadores, maestros o sabios consejeros.

    Himno a la vida

    Niño,

    fruto de cuerpos tensos.

    rosa de los cuerpos colgados.

    horizonte en flor.

    Así que aquí estás, mañana triunfante.

    en la palma de mis manos

    sonríes con alegría o resignación

    nadie lo sabrá …

    Tengo tanto que decirte

    niño con bronceada frente

    cuando en ti la plena

    conciencia se forme.

    Tu madre ya

    te mece a las canciones de

    orgullosos reinos de África

    libres y florecientes desde la antigüedad.

    Oh sésamo de días felices

    En el país Serer te llamamos oasis.

     Ven frente a mi espejo,

    amuleto hecho por la madre naturaleza.

    Estoy soplando en tu frente,

    que el fuego de la vida

    haga de ti un océano.

    Negro

     – Papá dime, ¿por qué la noche es negra?

    – Porque lo negro está colmado de calma.

    – ¿Por qué es negro el hombre?

    – Porque lo negro es hermoso y gozoso.

    – ¿Por qué lo negro es negro?

    – Para embellecer el cosmos.

    – ¿Por qué el pizarrón es negro?

    – Porque lo negro es inteligente.

    – ¿Por qué el negro es tan pobre?

    – ¡Porque él trabaja para todos!

    Boleto sobre la mesa

    Amigo, querido amigo,

    duermes lejos de los albergues,

    cuando, por un día festivo,

    te marchas al campo.

    Prefiero saberte sobre hierba fresca,

    aspirando los olores del verano

    que, en estas casas tristemente amuebladas,

    madera arrancada del corazón de los bosques.

    Poemas pertenecientes al libro Alquimia Poética (2016). Traducción: Mariela Cordero.

  • I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    I Concurso de Relatos Breves Poémame y BarcelonActua

    Una vez más Poémame se pone del lado de las personas más desfavorecidas a través de las letras. Si hace un año colaboramos con la Fundación BarcelonActua para la elaboración del poemario Versos de Acogida / Versos d’acollida, este año lo volvemos a hacer pero con los relatos breves.

    La idea de este concurso es poder editar una antología de relatos breves para el Día del Libro, el 23 de abril, y para eso contamos con todos vosotros y vosotras.

    BASES

    1. Podrán concursar en este concurso autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
    2. Los relatos deberán guardar relación con uno o varios de los ámbitos de trabajo de la Fundación BarcelonActua:
    • Gente mayor: La precariedad económica, la falta de salud y la soledad son los principales problemas a los que debe hacer frente este segmento de la población.
    • Inclusión social: El porcentaje de personas en riesgo de exclusión social sigue en aumento y muchas de ellas con una renta muy baja. Cada día, más personas no tienen hogar en nuestras ciudades, y también sigue en aumento.
    • Inserción laboral: Más de la mitad de las personas desempleadas tienen más de 45 años, y muchas de ellas llevan más de un año en esta situación. Acceder al trabajo y disponer de un empleo son condiciones necesarias para lograr una inclusión social plena.
    • Jóvenes y niños: Actualmente más de un 30% de los menores de 16 años vive por debajo del umbral de la pobreza. Los efectos de la crisis generan más necesidad de atención al alumnado más desfavorecido o en situación de pobreza, al tiempo que la falta de recursos conlleva más dificultades para compensar las situaciones educativas de más riesgo.
    • Refugiados e inmigrantes: Durante el año 2018 las solicitudes de protección internacional en España se han incrementado. Hay que trabajar en el proceso de integración social de las personas recién llegadas a nuestras ciudades.
    1. Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 15 de febrero de 2019, en la sección BarcelonActua (https://poemame.com/m/concursobac, haciendo click en la opción «Publicar») para ser incluidos en el concurso.
    2. Los relatos podrán estar escritos en castellano o catalán y deberán tener una extensión comprendida entre 500 y 2000 palabras.
    3. El jurado estará compuesto por personas que representarán al mundo editorial, al Aula de Escritores de Barcelona, a la Fundación BarcelonActua y a Poémame.
    4. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de marzo de 2019 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y BarcelonActua y en sus redes sociales.
    5. El premio a los cinco mejores relatos consistirá en dos ejemplares de la antología que publicará la Fundación BarcelonActua y que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indiquen los ganadores o ganadoras del concurso.
    6. La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases y la autorización a incluir y reproducir los relatos en la antología.
    7. Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
  • 5 poemas de Fethi Sassi, poeta tunecino

    5 poemas de Fethi Sassi, poeta tunecino

    El poeta tunecino Fethi Sassi

    Fethi Sassi (Nabul, 1962) es un poeta y traductor de Túnez. Escribe especialmente poesía en prosa, poemas cortos y haikus. Ha traducido todos sus poemas al inglés. Es miembro de la Unión de Escritores de Túnez y del Club de Literatura del Centro Cultural de Sousse. Ha publicado, entre otros, los libros Una semilla de amor (2010), Sueño… y firmo en los pájaros las últimas palabras (2013), Un cielo para un pájaro extraño (Egipto, 2016; Túnez, 2018), Como una rosa solitaria… una silla (Egipto, 2017), Solía colgar mi cara detrás de la puerta (Egipto, 2018).

    Compartimos con vosotros 5 poemas pertenecientes al libro Y tú eres el poema entero (2016),
    traducidos por Mariela Cordero.

    Epitafio

    Las sombras que se alzan sobre su epitafio

    estaban leyendo la apertura,

    para los ángeles de arcilla.

    Idea

    La encontré entre tus labios;

    pura como una estrella

    entonces cayó; y desapareció entre palabras.

    Provocación

    Desde la creación, la luna ha estado provocando a todas las estrellas, para

    arrastrarlas y hundirlas en la depravación.

    Los labios del cielo

    La mañana está besando los labios del cielo,

    pero la noche

    ha olvidado su báculo colgante.

    La dinastía del viento

    Eres descendiente de la tempestad,

    cada vez que el viento gime en tu mejilla,

    tú fluyes como un poema.

  • HotelK: parada y fonda para la poesía

    HotelK: parada y fonda para la poesía

    Hoy quiero hablar de un compañero de versos con una forma muy personal de escribir, y a quien admiro mucho. Su poesía es visceral, urbana, dinámica, ágil, transgresora, única… podría poner mil calificativos y nunca acabaría de hacer una buena descripción. Estoy hablando de HotelK, poeta y músico.

    Desde que leí un poema suyo por primera vez me enganché a su manera de escribir y expresar. Todos sus poemas me han gustado en mayor o menor medida y ninguno me ha dejado indiferente. Sabe escribir de tal forma que en el mismo poema esbozas una mueca triste y en el siguiente verso te saca una sonrisa. Te lleva al cielo y te muestra el infierno en el mismo párrafo.

    No dejéis de pasar por su rincón y leer su magnífica poesía -en Poémame, en su perfil en Twitter o en su poemario «Los zapatos del no volver» (Ediciones Mouse, 2018)- o incluso de disfrutarla recitada en la voz de Zies:

    https://youtu.be/7Mfa9xrbAEc

    A continuación dejo una pequeña selección de algunos de sus poemas, que están entre mis favoritos. Espero que disfrutéis tanto como yo.


    La princesa del cómic

    Cuando la luna come gusanitos
    y la noche te hace prisionero
    de unas pestañas,
    guardo los hilos
    de mi marioneta autodidacta
    e ignoro la red de seguridad.

    Aún no han sido retiradas
    las briznas ajadas
    de mi desubicado maremoto,
    se maceran veletas
    bajo el azulado manto
    de los días sin programar.

    Herederos de un girasol,
    los corazones más duros
    brotan en silencio
    mientras un aliento improvisado
    contiene el grito
    en los tejados tristes.

    La princesa del cómic
    me invitó a su guarida
    sin preguntar si la noche
    está atestada de disfraces.

    Sus misteriosos ojos
    sanaron todas las heridas
    que revoloteaban
    en la página veintiuno.

    Comimos libros desenfocados,
    bebimos licores de
    no esperar nada a cambio,
    dormimos sobre una rugosa alfombra
    al calor de dos cuerpos
    que intentaban encajar
    las dos mil piezas rotas
    de un turbulento pasado.

    Al despertar pedí
    un poco de mi identidad
    para poder regresar a casa.

    «Vuelvo a por ti en unas horas,
    de camino compraré
    algunas hogazas de futuro,
    cuando llegue nada será igual».

    Viejo apósito, herida fresca

    Descubro el apósito
    tras dos años de fermentación,
    el tiempo no ha curado nada
    la herida aún sigue fresca.

    El remiendo
    con parches de humo
    me ha hecho masticar
    diagonales de consuelo de tonto.

    Hoy es buen día para hurgar,
    con lentitud,
    con reposo de tiempo,
    de memoria,
    acariciando el elenco
    de imágenes y sonidos
    perpetuados en mi ser.

    Puedo ver tus manos prohibidas
    deslizarse bajo la mesa,
    puedo oír tu voz
    y los ladridos de tu perro,
    puedo notar el dulce elixir
    del primer encuentro,
    puedo notar el agrio estilete
    de la despedida
    mil novecientos noventa y cinco
    días después.

    Hoy desde la tranquilidad
    hermano un zarpazo más
    en el envés de la herida base.

    Han llovido algunas dualidades
    pero el olvido se resiste
    a pasar al interior,
    siempre se queda en el umbral,
    encadenado al marco de la puerta.

    Domingo 7:00 a.m
    despierto junto a un cuerpo
    que se antoja extraño,
    presento mis respetos
    al saberse de mi corazón empequeñecido.

    Salgo a buscarte
    por la ciudad fantasma
    y lo único que encuentro
    son pasos de vuelta a casa.

    Cuadriláteros

    Tras tocar el timbre felino
    de la última puerta del mundo
    la cancha quedó deshabitada.

    El sol escupió alergias de sombras
    y sueños frustrados,
    despojada la diversión
    cualquier tipo de maquillaje
    ya no tiene cabida.

    He despertado cuatro veces
    sin mirar el reloj del miedo
    y como púgil desdentado
    he tirado las sábanas al suelo.

    Como público
    solo fotos rasgadas
    adheridas a una telaraña.

    Silban los ojos
    implorando un poco de agua anónima
    en el rectángulo submarino
    de aceite hirviendo.

    Resbalé quince veces
    sobre tu rostro tatuado
    en la lona de papel.

    Se abrió mi ser de piernas
    viendo pasar la fortuna de largo
    e instalarse la mala suerte
    en todos los adosados de futuros
    aún no pensados.

    Fuera del observatorio

    El roedor
    deshila versos de Rock
    bajo el puente rojo
    de la no conquista.

    ¿A quién esperas?
    las ráfagas de líos
    han saltado turno
    y creo que nos toca.

    ¡Corre!
    apostemos a la sed impar
    así mudaremos la piel
    para no oler a día anterior.

    Escapé del Observatorio
    con hojas de tabaco
    y algunas monedas
    de rodillas ensangrentadas.

    Tuve la capacidad
    de retener el fuego
    entre mis manos
    pero el precio
    de una barata canción
    desbarató el asalto
    a un cielo no pintado.

    «Secuéstrame,
    arrástrame contigo
    abandonemos el lugar,
    inventemos sueños
    donde no habite el dolor».

    ¡Continúa!
    sigamos profanando la oscuridad
    envueltos en la toxicidad
    que nos depara.

    Un vendaval
    de despedidas urgentes
    atraviesa los rincones
    de la ciudad.

    Palabras llenas de zarpazos
    se guardan sin masticar.

    ¡Adiós!
    gracias por el viaje,
    un placer
    nos vemos en otra vida.

    No tengo ganas de dormir,
    voy a quedarme un rato
    removiendo tumbas
    con la cucharilla del café.

    Chistera

    Un poema etílico
    en papel de cocina
    escrito con tu pequeño
    lápiz de ojos.

    Llevo mis bolsillos repletos
    de banderas blancas
    pero la molestia
    no utiliza gabardinas.

    Una chistera
    llena de indecisión
    guarda los azotes encriptados
    de la tarde.

    Los sueños repartidos
    laten con miedo
    a los monosílabos
    que congelan el corazón.

    Desnúdame
    rompiéndome a tiras
    mi otra piel.

    A falta de pan
    buen trasvase de mentiras,

    a falta de tabaco
    buenas son las heridas,

    a falta de cuadros
    manteles vacíos,

    a falta de esperas
    salas repletas de atendidos.

    Caen timbres y paradas,
    gente sube y baja
    al antojo del día.

  • Nostalgia, emoción y vida desde una esquina soleada en los versos de Karlos V

    Nostalgia, emoción y vida desde una esquina soleada en los versos de Karlos V

    Llegó de puntillas, despacito, sin hacer mucho ruido. Como cuando vas caminando por una calle y de repente encuentras una esquina donde da el sol Otoñal, y te quedas ahí, con los ojos cerrados y aun así, mirando esa cegadora luz que te calienta la piel; y esa esquina es casi poética. Ahí se encuentra nuestro compañero Carlos Bernabeu, con una mesita y una pluma, dispuesto a regalarnos sus versos. Y es que a Karlos V le gusta escribir desde su esquina soleada, pues sus ideas nunca se detienen, ni siquiera en esos momentos de paz:

    Aparece un rayo de sol en la ventana sur,
    la tarde se colma de gracia, las manos y los pies se calientan,
    las ideas siguen su curso y duermen

    Hablar de su poesía es hablar de emoción, de nostalgia, de vida. Y todo con una profundidad casi imperceptible, pero sus versos tienen la capacidad de adentrarse mucho más adentro, no quedarse únicamente en la belleza, en la cadencia o el ritmo, sino que intenta adentrarse hasta llegar a aquellas zonas más oscuras, que no siempre nos gusta visitar de nosotros mismos, y dejarnos con el alma en suspense.

    También cabría destacar cierta melancolía sutil que a veces impregna sus versos. Da valor al pasado, a los recuerdos, es como si el pasado estuviera detrás de nuestra espalda, dispuesto a sacar la cabeza cuando más lo hayamos olvidado. Da importancia a los recuerdos (el presente es una fábrica de recuerdos, afirma) y a veces hay cierta tristura empañando sus versos, el pasado a veces sobrevuela su poesía muy suavemente, a veces con nostalgia, a veces con dolor, pero siempre de una manera sutil, como si no quisiera darle la importancia que realmente le da.

    Esta idea se puede ver por ejemplo en su poema Orígenes,

    Orígenes

    Tu lugar es la suma
    de muchos lugares superpuestos,
    como las calles de tu pueblo
    cuarenta años después,

    tu lugar quedó para siempre enmascarado
    por un arroyo de tiempo, ignorancia y sordera,

    ahora ya es tarde
    para sentir aquel calor olvidado
    que te acecha obstinadamente,

    imagina lo que tendrás que escarbar para llegar a reconocer algún vago
    recuerdo, para orientarte entre la nada,

    imagina el tiempo que te llevará reconocer algún rostro
    que te llevará a otro rostro y este a otro más,

    llegarás a un rostro final
    que son trazos de sombras que anidan en tu memoria,

    buscarás hasta que comprendas que se puede comprender
    lo mismo de otra manera, hasta que el frío y la oscuridad
    te desalienten,

    mirarás fijamente a los ojos de la gente
    queriendo imaginar lo que ocurrió en tu ausencia,
    pero nunca podrás entender lo que nació entre humo,

    no podrás dar significado a las palabras que entonces
    no quisiste oír,
    a todas aquellas tardes que pasaste con los ojos cerrados
    esperando despertar en otro mundo.

    Se considera un alma rebelde en un cuerpo domesticado, y esta idea indirectamente se ve plasmada en sus versos: verso libre, no se adapta a una métrica fijada, sino que deja que las palabras tengan vida propia. Sin embargo, sus poemas están cuidadosamente escritos, de manera que tienen una belleza y un ritmo que parecen innatos. Son como preciosos pedazos de vida o emoción que el autor decide compartir.

    Al leer sus poemas, una tiene la sensación que le están hablando directamente, hay una cercanía entre lector y autor, quizás por empatía, quizás por la emoción que sus versos esconden, sin caer en una sensiblería innecesaria; de hecho, sabe jugar con las emociones y el sentimiento en su justa medida. De ahí que muchos de sus versos calen hondo sin saber muy bien por qué.

    Noches y olvido

    I

    Cae la noche
    sobre los rostros que el sol
    había tatuado en tus ojos,
    baña la tierra
    el manto frío que habita el cielo,
    goza la hierba
    y el matorral que todo lo admite,
    el silencio también acaba cubierto de oscuridad,
    las piedras ocultan
    su color
    el hombre acerca sus manos al fuego
    y aprende a aceptar
    su suerte.

    II

    Los minutos son bocados
    de tiempo
    sobre tu cuello blanco
    y brilla tu rostro mientras
    tu alegría se refugia
    en un rincón desolado
    a la espera del sol, de la música de un barco,
    de la sal que el mar
    le regala al viento,
    la muerte no existe en este mundo
    salado,
    la luz de tus manos
    gana la eternidad y la sombra de tu cuerpo
    es ya un extraño
    que habita en ti
    cuando acaba el día,
    el brillo de tus ojos
    atraviesa el espejo al que se rinde tu rostro,
    así todas las noches de lluvia, cada domingo
    encharcado de ausencias,
    la harina que el tiempo
    ierte en tu cuerpo
    acaba entre los dientes de todos los seres
    que ocupan para siempre
    tu imaginación.

    III

    Toda la sal que habita en tu piel
    son residuos de madrugadas rotas y amores
    perdidos.

    IV

    La noche es una mujer
    desconocida en el tiempo,
    con su oscuridad nos anuncia el fin,
    el minúsculo adiós, el ocaso que a todos
    nos espera,
    será una noche, una solitaria sin la mirada azul
    de la luna, nos abrazará en silencio,
    lentamente hasta presentarnos
    al último frío.

    V

    Sé que ya han comenzado a enfriarse
    las paredes
    de mi nuevo destino, allí
    comenzaré a desvestir
    lo que hasta hoy me empeñé
    en ocultar,
    todos los vicios que hacían mal
    ya no son nada,
    todo el temor al dolor
    y a vivir en soledad
    es ya una broma,
    ahora
    el frío final está cada día más cerca,
    ese abrazo fraternal que tanto añoré
    ya no puede con esta furia, con la
    templanza y seguridad que da
    el saberse perdido
    al perder el miedo a abrazar
    de cuerpo entero
    el olvido.

    Ah, pero no todo se queda ahí…. el amplio abanico emocional de sus poemas también pasa por el amor.

    volver a verte, a tocarte
    y sentir que todo cobra sentido
    deliberadamente

    Como todo poeta, ama, y ese amor se ve en pequeños versos que a veces se cuelan, en pequeños instantes que por un momento acarician el latido y hacen que el corazón nos tiemble un poquito.

    Leamos por ejemplo su poema Fragmento:

    Fragmento

    Entre las sábanas sucias de un otoño olvidado
    se desliza tímido el invierno,

    he regado las plantas
    y quitado el polvo de los libros que aún me quedan
    por leer,

    he buscado información contrastada y advertido que
    norte y sur no tienen la misma piel,

    febril voz la mía
    que trata de frenar el ímpetu del viento,
    que espanta las respuestas y desgarra el silencio,

    recuerdo el sonido de tus pasos
    aquel último domingo camino de la estación,
    nuevos mundos en la retina, ritmos internos que revivirían
    nuestros cuerpos,

    sin saliva te dije adiós,
    en mi interior surgía una voz que me rogaba
    que todo fuera mentira,

    cuando se adivina un error
    tiembla el terreno por el que se camina,

    volví a casa
    perdido ya de inviernos
    y recorrí uno a uno todos nuestros secretos:

    aquel banco de madera blanca bajo el olmo,
    la vieja taberna y su dueña temblorosa,
    el paseo junto al río, la luz
    apagada de tu ventana, el mercado cerrado y la barca oxidada
    desde la que inventábamos las noches de marea alta
    un idioma que nos impidiera recordar,

    te dije adiós con la boca seca
    y guardaré silencio hasta que vuelvas.

    Es un amor suave, una nostalgia delicada que acaricia el poema entero, pero con ese velo triste y nostálgico que disparan la emoción por dentro, pero a su vez, sus versos aportan una paz emocional que es difícil explicar con palabras.

    Me gustaría que os adentrárais en su maravilloso universo poético y os dejéis envolver por su emoción, su vida, su nostalgia, su paz.

    Los años que nos pasan

    La vida te pide amar,
    pero el miedo es hierba mala
    que no se deja intimidar
    por sombras ni colores,
    que no se combate con la química
    de unos ojos, de unos labios
    o con millones de promesas.

    Las noches de luna fría
    buscan asustar tu piel
    y hacer temblar tu corazón,

    la luna
    es una hoz de plata afilada,
    una guadaña sonriente
    que te amenaza con su luz.

    Hay noches que propician el encuentro
    de todas esas armas rutilantes,
    son madrugadas que se graban en la frente
    al juntarse dolor y placer
    abrazos, sudor y lágrimas,
    pies descalzos entre el fuego
    y el hielo,
    madera y acero.

    Esas noches disueltas, perdidas
    en el éter,
    sin memoria,
    que albergan cuerpos
    destruyéndose en su roce,
    amor que se evapora,
    que huye por las grietas
    dejando en el suelo el áspero puñal
    de los años que nos pasan.

    Alentejo

    Los días gotean sus horas
    sobre este mar tan amplio como seco,
    entre el granito y las cicatrices de unas casas
    que viven por viejas,

    sólo el pájaro
    rompe el inmenso silencio
    de una paz que cuesta asimilar,

    la tierra de este sur
    revela sus ausencias
    y ordena,
    bajo su capa de calor,
    las imágenes de un tiempo
    destinado a perdurar
    más allá de nuestros huesos.

    El sol del poeta

    Los días se escurren entre las manos como alimento extraño
    por el paladar de un hambriento,
    se vive aguardando la llegada
    de algún hecho, un cambio,
    esperamos, sin sabernos dormidos
    que algo nos despierte, nos ilumine,
    algo que no está en ninguna página
    ni en ninguna canción,

    creemos
    en el brillo de una mirada, en alguna
    sombra pasajera, sin embargo somos incapaces
    de retener la alegría,

    se inunda el jardín lleno de flores
    antes de que aparezca la lluvia, deseamos sin
    identificar nuestro anhelo, y por ello
    todo pasa y seguimos atendiendo, subidos al
    carro del tiempo, pretendiendo que no seguimos
    su curso, que él no pasa por nosotros,

    nosotros, que perdimos tanto en el camino, que
    no supimos nunca descifrar más de un idioma,
    porque nuestra verdadera lengua siempre fue
    la que usamos en los sueños, en esas aventuras que luego
    tratamos de entender y transformamos en luces, estrellas, vientos,
    brisas, abrazos o besos,

    por eso la palabra es la herramienta que mejor
    rastrea el futuro, la que ayuda con sus destellos
    a iluminar los escondrijos donde se cobija
    lo que nos preocupa, lo que no conocemos y sin embargo
    late dentro, muy dentro de nosotros sin saberlo,

    por eso el poeta sabe que algo va a acontecer y viaja
    subido en el río de la palabra, en el aura
    que emite una mirada, en el silencio que cabalga
    cada noche en el interior de su pecho, en un más allá
    que aparece en el sonido de una radio, en el aroma que escapa
    de un balcón, en la fuerza protectora
    que fluye por sus venas
    y en el sol que nunca lo abandona.

    Abandono

    Un día abandonas
    la sensación de soga al cuello,
    los restos mohosos de tantos sueños
    devorados,
    la corbata impronunciable,

    abrigado sólo por la luna
    bordeas la cuneta de la vida
    y sientes en la nuca el roce de la paz,

    una vez el abandono comienza su conquista
    existe el riesgo
    de querer succionar todo demasiado rápido,
    aligeras el equipaje y deambulas por aceras sucias,
    mercados callejeros, las suelas de los
    zapatos empapadas de fruta podrida y grasientas tripas de pescado,

    la libertad es un vapor
    que ofrece su alcohol entre dolores de cabeza
    y estómagos vacíos,

    el abandono tiene por bandera una camisa sucia
    y arrugada al viento de un mundo pasajero,
    unos ojos que miran sin pedir nada,
    una frente cansada, un silencio tan amplio
    que te persigue cuando paras,

    el abandono es un perro que ladra sólo para ti,
    la sombra que te huye, los pies que duelen antes de andar
    mientras la vida se diluye al fondo de los parques,

    ahora,
    cuando todos tus bienes son casi todo males,
    buscas el calor entre cartones,
    nadie conoce el orden en ese rincón oscuro del puerto
    donde seres en vela celebran su eterno verano,

    mañana es un arco iris en blanco y negro
    que despide migas de una hogaza caliente y pura,
    las migajas que aún concede la vida
    a quienes abandonaron su miedo
    a tiempo.

    Y para terminar, os dejo con uno de mis poemas favoritos de Carlos, donde podemos encontrar justo los elementos más característicos de su poesía: la nostalgia, belleza y emoción. No sin antes invitaros a dar un paseo por su perfil de Poémame o por su blog, Mi esquina soleada.

    Volver

    Volver a casa, regresar de una prolongada ausencia,
    encontrar entre el silencio de las paredes
    el eco de aquellos días lluviosos,
    aquellas tardes grises
    que batían sin saber nuestra distancia,

    ver entre la penumbra mi figura, aquel joven
    inquieto libro en mano, buscando palabras que explicaran algo
    que ya sabía inexplicable,

    dejar entrar de nuevo la luz y el viento
    para que limpien el poso de tantos lamentos,
    lloros y risas acumuladas en estos pasillos
    donde por primera vez
    roce tu mano,

    volver a verte, a tocarte
    y sentir que todo cobra sentido
    deliberadamente,

    sé que sólo seré sombra sin la luz de tu mirada, esa luz
    que me trajo hasta aquí, hasta el principio, para intentar recobrar
    entre el tiempo todas las caricias perdidas,
    para saber que mi lengua necesita ser hablada
    y mis ojos advertir tu piel,

    uno no recoge todo lo que siembra
    y a veces sufre con las cosechas ajenas,
    uno mira siempre al frente tratando de olvidar un dolor
    que ya no duele,
    un peso que se agolpa en la espalda como si el pasado
    fuera una herida sin rostro,
    una deuda impagable que adquirimos al nacer.

  • La necesidad de la poesía

    La necesidad de la poesía

    Queridos amigos es un placer compartir con todos vosotros unos minutos, con una reflexión sobre la poesía, más concretamente, sobre la necesidad de tener cerca de nosotros la poesía, pues…

    Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido la necesidad de decir algo especial a alguna persona, a un novio, a una novia, a un amigo, a una amiga, a nuestra pareja, a algún abuelo, tío, nieto, sobrino, a la vida, a nuestra mascota, a la naturaleza, a dios… y aunque en ocasiones no hayamos sabido cómo expresarlo, qué situación sería la más apropiada, o con qué palabras, siempre hemos sabido que ese “algo”, a veces inefable, pero a lo que hemos tenido que buscar una manera de explicar para poder transmitirlo, ha sido sin querer, en modo de poesía, de unos simples y difusos versos que con mayor o menor fortuna o técnica, siempre han estado cargados de sentimiento, de amor y, sobre todo, siempre han salido desde lo más profundo del corazón, haciendo que esos simples versos, y en alguna ocasión puede que incluso rudimentarios versos, se conviertan en una sublime poesía que se ha instalado en el corazón de la persona a la que iba dirigida, o de la persona que nos ha leído. No hay nada más bello que una hermosa poesía que haya emanado directamente del corazón.

    Cuando queremos llegar a alguien de una manera especial, y tocar su fibra más sensible, no hace falta una larga carta, no hace falta un extenso e inacabable texto lleno de frases sin sentido que sean puro relleno y totalmente prescindibles. Tampoco hacen falta unos largos párrafos llenos de retórica y grandes paráfrasis que desvirtúen nuestro mensaje.

    Cuando queremos llegar a alguien, basta con decir un sencillo pero sentido; “Te quiero”. Un amable y suplicante; “Te necesito”. O un luminoso y grandioso; “Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida”. Unas simples, pero hermosas palabras, que encierran en ellas más poesía y más carga emotiva que la más espectacular novela, la cual pueda en algún momento incluso perder el hilo de lo que en un principio se quería decir en pro de otros aspectos como las descripciones de personajes o situaciones, que en poesía no se suele hacer casi nunca.

    La poesía es más directa, sin nada que pueda alterar su mensaje, pues en unos breves versos, se ha de concentrar todo lo bueno que se pudiera decir en las 500 páginas de una buena novela, y como dicen de la buena esencia, que se guarda en frascos pequeños, la poesía es esa esencia de la literatura que se guarda en esos escasos y breves versos que encierran dentro de sus entresijos, todo un mundo de belleza y esplendor.

    Ahora bien, si a esas sencillas frases que comentaba, las acompañamos de otras de similar característica y las hacemos coincidir en su terminación final para darle más sonoridad y belleza a lo que queremos expresar y compartir, estamos creando la más hermosa forma de literatura, estamos creando poesía, y una poesía es como el alimento del espíritu. Como ese breve bocadito que te sacia enormemente, a veces sin saber por qué. Una buena poesía es como esa amiga que nunca te falla pudiendo leerla y releerla tantas veces como sea necesario. Una poesía es como una copa del dulce vino en tus momentos más íntimos o en los momentos siguientes a haber intimado con el amor de tu vida. Una poesía es como ese amor que regalas a todos con generosidad y profusión sin esperar nada a cambió. Una poesía es esa necesidad de decirle al mundo tus sentimientos, ya sean de amor, de desamor, de ira, de felicidad… esa necesidad de contarle al mundo cómo eres, como lo ves, de abrir al mundo tu alma, tu corazón y tu yo más íntimo y personal.

    Así pues, con estos mimbres de buen hacer poético, llegamos a la necesidad de expresar todo cuanto llevamos en nuestro interior, y nada mejor que hacerlo a través de una poesía que compondremos teniendo en nuestro corazón a esa persona, animal, cosa, paraje o situación a la que queremos dedicarle una poesía, y sin saber cómo la misma irá fluyendo con extrema facilidad, pues nunca fluyen mejor las cosas, como cuando nacen directamente del corazón.

    Es por ello que todos tenemos necesidad de poesía, necesidad de componer poesía, necesidad de leer poesía, o necesidad de que alguien se acuerde de nosotros con una poesía, pues no hay nada más bonito que un poema dedicado.

    E incluso esa persona que siempre se ha declarado, “no amante de la poesía”, se rinde ante ella cuando la misma le llega hasta lo más íntimo de su ser, rozando su ánimo con mimo. Cuando esa poesía llega a formar un todo con esa persona y esta se identifica con ella.

    Aunque no sepamos porqué y no sepamos cómo, todos necesitamos poesía.

  • 5 poemas de Hadaa Sendoo, poeta mongol

    5 poemas de Hadaa Sendoo, poeta mongol

    Hadaa Sendoo (Mongolia, 1961) es poeta y miembro de la Unión de Escritores de Mongolia. Desde 1989 ha publicado 19 libros de poesía, y en 2006 fundó el emblemático World Poetry Almanac que continúa editando.

    El poeta mongol Hadaa Sendoo

    Sus poemarios más recientes son Sweet Smell of Grass (en persa 2016), Aurora (en kurdo 2017), Mongolian Long Song (en Georgia, 2017), Wenn ich sterbe, werde ich träumen (en bilingüe mongol – alemán, 2017), Puntos azules de Mongolia (en holandés, 2017), Un rincón de la Tierra (en noruego, 2018), Paz, corazón roto (en ruso, 2018) y Sich zuhause fühlen (en alemán, 2018). Sus poemas han sido traducidos a más de 40 idiomas. Ha obtenido diversos premios literarios, incluido el Premio de la Unión de Escritores de Mongolia. Actualmente vive en Ulan Bator, la capital de Mongolia.

    100 millones de años luz de un sueño

    Me conozco a mí mismo
    voy a pasar una página
    permaneceré en el lugar
    y el cuerpo
    oficialmente se despedirá del alma
    luego retornará a la hierba,
    el mundo ha sufrido demasiado, como yo.
    Pero deseo que conozcas a un buen hombre
    y que creas que el amor siempre puede calentar
    el frío en la tierra.
    Si cantas alguna canción, debería ser como las canciones de Mongolia
    la tristeza sin llanto
    y mi epitafio, está destinado a permanecer en mis líneas de poesía
    inscripción hipócrita; esto no se puede comparar con unas pocas líneas de lágrimas
    del nómada que retorna a casa
    después de los años de sufrimiento
    Voy a permanecer todavía como un árbol contra el viento.
    si la noche está llena de centellas, el pensamiento es como la casa de Dios.
    Si la libertad es pan, un poema es como miel pura.

    Un poema escrito en el tren internacional

    Cada vez que abro la cortina
    la plataforma avanza en la oscuridad
    cada estrella se convierte en un alma
    cada piedra se convierte en una flor
    cada árbol se convierte en un bailarín
    cada gota de leche se convierte en una estepa
    cada Joroo Mori* es mi hogar
    cada vez que levanto la cortina
    vendrá la urgencia por las lagrimas
    regreso con calma, y luego
    parto otra vez.

    Joroo Mori, el nombre de un caballo mongol muy amado por los jinetes de la estepa. En inglés, a veces se llama «Ambling Horse».

    1991

    Este año, las palomas
    y los pájaros vuelan en el cielo
    y más lejos
    destellan
    nada más que los caballos salvajes de Mongolia
    aquellas lágrimas azules caen
    en el fondo de las estepas
    en el momento, cuando las tropas soviéticas se han retirado.
    Silencio es la noche en Ulan Bator.

    En el bosque

    Al final
    no necesito oro
    y sedas. Si es posible
    dame un poco de forraje
    por la noche, para alimentar a mi caballo.
    Él también está cansado.
    En el silencio dame
    un girasol dorado.
    Caminaré entre las cigarras
    y los cucos cantando.
    No me arrepiento de haber amado mucho.
    Lo único que lamento
    es llegar demasiado temprano, o demasiado tarde.

    Fuego

    Eres la antigua canción de las tierras altas.
    Danza del águila, tambor del chamán–
    eres pensamiento, alma
    dolor–
    eres el significado de los bosques ardiendo
    nómadas–
    caballos traspasando la noche
    veloces fulgores azules.

    Traducción: Mariela Cordero.

  • La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    La locuaz poesía de Marc Zarzosa

    Hablar de la poesía de nuestro compañero Marc Zarzosa, es hablar de agilidad en el lenguaje. Su poesía, tanto en verso rimado (al cual es muy dado) como en prosa, es desde mi punto de vista dinámica, locuaz y sobre todo divertida. Nunca deja “puntada sin hilo”, y hace un análisis de la sociedad cargado de maravillosa ironía. En la descripción de su perfil en Poémame dice “payaso y responsable”, creo que esto dice mucho de cómo es su forma de escribir: doble sentido y más de una lectura.

    Para mí es un placer leer su poesía, ya que siempre encuentro algo nuevo, algo refrescante. Además le gusta mucho jugar a esconder mensajes en los textos, y yo me he prestado en más de una ocasión a dicho juego.

    Por si fuera poco, podemos disfrutar de algunos de sus poemas recogidos en recitados y cantados en su perfil en Soundcloud, ElectreJocs, además de diversas recopilaciones publicadas en iTunes.

    Paso a dejaros una pequeña selección de sus geniales poemas, y os invito a leer y a conocer un poco más su poesía.

    Poemas que matan

    A oscuras en un día
    en que los vientos azotaron
    las lágrimas perdidas
    por los besos olvidados,

    a tientas, caminaba fría
    por un fuego sofocado.
    Reabriendo sus heridas…
    reescribiendo su pasado.

    Una simple poesía
    rompería su cercado,
    entraría en sus entrañas
    destruyendo lo aprendido.

    Como un mazo de patrañas
    aplastando su sentido,
    la empujó hasta las cañas,
    las cruzó… y se tiró al río.

    Destino dado

    Dado que brindas dudas,
    dame dignas respuestas,
    dime a quien blindas dentro,
    di que me dejas fuera.

    Día de dones dados,
    tarde de dichas puestas,
    digo que dije Diego,
    niego que el dado rueda.

    Amnesia

    Sensación dulce pero extraña
    he tenido al despertar,
    pues no sé si esta es mi casa…
    debo recapacitar.

    Mi nombre se me olvidó,
    no distingo bien mi cara..
    pero tengo una razón
    que mantiene mi esperanza.

    Lo primero que recuerdo,
    es el eco de tu voz,
    y lo último un anhelo
    por besarte con fervor.

    Sí me acuerdo de tu piel,
    saladita y remojada,
    de tus ojos color miel
    e infinito en tu mirada.

    Pero en cambio se me escapa
    cómo he llegado hasta aquí,
    y ahora dudo de que haya
    nada más después de ti.

    La cordura me falló,
    se fugó por la ventana,
    y el cerebro se rindió
    a una mente obsesionada.

    Ya no sé si soy humano,
    dónde voy o a dónde fui,
    pero sí siento aún tu mano
    acariciando mi nariz.

    ¡Super gañán!

    Hoy los corruptos crecen como champiñones
    y he cogido miedo a robar.
    Me pongo la capa de las grandes ocasiones,
    me calzo las Asics de runner,
    me planto con gafas en medio del puerto y empiezo a gritar,
    con el puño levantado pa’ volar:

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    Al levantarme me han dicho que esto estaba amañao,
    que hay mucho trigo por segar..
    Y al volver a casa, mi abuelo to’ preocupao..
    Me he dicho «tengo que hacer algo»,
    me salgo y entiendo que me he convertido en el…

    ¡Super gañán! Es el nombre que me has puesto.
    ¡Super gañán! Es quizás el sitio que merezco.
    ¡Super gañán! Por no haber sabido encajar
    que años y años atrás no me he movido del asiento,
    que años y años atrás no me he movido del asiento…

    De los dos últimos poemas que aquí os dejo, el primero es un poema con mensaje (mensaje que logré descubrir, te invito a que lo hagas tú, amigo lector). Muy divertido. El segundo es un poema que me dedicó (lo cual agradezco muchísimo) y que también incluía un pequeño mensaje.

    Coge un boli

    No hay más relato que el que cuento,
    más verdad, que la que llevo dentro,
    no hay mensajes si no llegan a su dueño.

    Así en el dos del primero de estos versos,
    suma el uno del segundo que otros vieron,
    coge el tres de las garras del tercero.

    Vuelve al dos, que es el número que quiero
    para el cuarto de los «enters» por mi intento.
    Siete son las palabras hasta el reto
    de la quinta de estas frases con salero.

    Y ahora ponle «poemas en los que» miento,
    y le añades «no he avisado» a tiempo,
    así sabes en aquello en que me vuelco
    aunque no hayas descubierto todo el texto.

    Para ti mi última estrofa

    No me atrevo a escribirte sin haberte leído,
    no me atrevo a dormirme sin haberte sufrido,
    no concibo la muerte sin haberte vivido,
    sin embargo mi suerte sigue a salvo contigo.

    Tus palabras desprenden, como el cauce de un río,
    piedrecitas que arrastras de mi corazón frío.
    Me sumerjo en tus aguas, me mantienes en vilo,
    aunque a veces devastas mi inocencia de niño.

    Veo como las gastas descifrando mis guiños,
    convirtiendo mis ganas en pasión por los líos,
    conociéndome saltas el listón de mi auxilio
    rescatándome a rastras del rincón más sombrío.

    Estoy ciego en tu labia, que me ofrece su asilo,
    preparando en la nada que me da un folio limpio
    tu respuesta soñada, liberada del limbo,
    regalo mi esperanza a cada paso que escribo.

    A Hortensia Márquez (@horten67 para los amigos)

  • 4 poemas de Lidia Chiarelli, poeta italiana

    4 poemas de Lidia Chiarelli, poeta italiana

    Lidia Chiarelli es una poeta y artista italiana, miembro fundador de Immagine & Poesia, un movimiento literario y artístico fundado en Turín (Italia) en 2007 junto Aeronwy Thomas, la hija de Dylan Thomas.

    Desde 2011, ha recibido diferentes reconocimientos y distinciones entre ellas el Certificado de Reconocimiento del Primer Festival Internacional de Poesía de Swansea (U.K.) otorgado por su amplia contribución de poesía y arte. Fue nominada al Premio Pushcart en cuatro oportunidades.

    Sus escritos han sido traducidos en diferentes idiomas y publicados en diversas revistas de poesía y sitios web en Italia, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Albania, Rumania, Corea del Sur, Polonia, Eslovaquia, República Checa, India, Israel, Vietnam, China y Japón. Además, es una reconocida artista de instalaciones y creadora de collages.

    Navegando hacia el norte

    … y sentí un grito infinito pasando por la naturaleza
    Edvard Munch

    No voy a dormir esta noche
    no, no dormiré y voy a mirar
    las lentas mareas acariciando
    las orillas de los fiordos solitarios.

    Mis ojos se perderán en
    el vacío insondable del océano
    como los últimos rayos del sol
    apagan
    el horizonte carmesí
    de un día
    que quiere perdurar

    y entonces
    será el tiempo
    cuando
    durante un silencio ignoto
    voy a escuchar
    tu grito
    Edvard Munch

    resonando estentóreo y punzante
    modulado
    por los vientos helados
    de una noche del norte.

    El llamado

    Todo se ha ido de mí
    (Carta de Virginia Woolf a su esposo Leonard, 28 de marzo de 1941)

    Cuervos negros
    rasgaban el cielo
    con frenesí
    frente a tu casa
    cuando en la bruma de la mañana
    tú te sentiste
    infinitamente libre
    por primera vez en mucho tiempo.

    La puerta se cerró detrás de ti
    cuando dejaste de lado
    tus miedos indomables,
    tu espíritu cimbrado por el viento.

    Luego vino el llamado
    de la corriente rápida
    invitándote
    a eternizarte en la ribera

    dócil caminaste
    pronto sucumbiste
    a esa voz irresistible
    y tu abrigo
    más y más pesado
    te envolvió con suavidad
    en un abrazo de hielo.

    Amapola roja

    Pongo mis manos entre las llamas
    Sylvia Plath

    De ese verano
    no tenias recuerdos
    solo amapolas rojas
    minúsculas llamas
    que quemaron tu alma
    mil amapolas
    heridas abiertas
    sangrando
    dentro de ti.
    Tu viaje en busca del olvido
    comenzó en las horas silenciosas del día.
    ahora perdido
    en los áridos caminos de la mente.
    Entonces largas franjas del atardecer
    presagios tristes
    tiñeron el cielo de rojo
    despacio
    envolviéndote
    en un profundo y ensordecedor silencio.

    Hermana de la lluvia

    Soy hermana de la lluvia
    Dorothy Parker

    El cielo
    es una manta hecha jirones.
    El borde del acantilado
    anuncia la lluvia
    vientos que aúllan
    soplan toda su furia

    yo me extravío
    en medio de senderos iridiscentes
    mientras más arriba
    nubes indolentes
    ocultan a las estrellas.

    Yo respiro profundamente
    la fría soledad de abril
    que dibuja esta noche lluviosa
    viniendo hacia mí.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • 13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    Javier Gil debe ser de las personas que no espera que la suerte le vaya a buscar a casa, en cuanto pasa cerca le echa el lazo y se la arrima. Así fue con esta entrevista. Aquí la tenéis. No os defraudará.

    El poeta Javier Gil es un apasionado de la escritura al que le gusta contar historias, perfilar personajes con sus contradicciones pero también, en ocasiones ser directo y ahí es donde llega el verso.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi nombre es Javier Gil, barcelonés de nacimiento y republicano de corazón. Nací el mismo año que Franco murió. Soy profesor de primaria y autor de las novelas Aunque sea un rato, Esta ausencia a la que te pareces y el poemario (Siempre) Serás casa en mis bolsillos. Colaboro en la sección de cultura del diario El Cotidiano, escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales.
    Desde hace cuatro años, presento por salas y teatros dos proyectos paralelos músico poéticos junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y otro con el músico Sergio Marín llamado Los tiempos no están cambiando

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
    Mi adolescencia la pasé en Sevilla. En el instituto teníamos un profesor de Literatura que nos dio a conocer a Machado y Gil de Biedma. Me fascinó ese mundo, esa manera de expresar los sentimientos. Por otro lado, recuerdo utilizar poemas de Luis García Montero y Rafael Alberti para conquistar a las chicas de clase diciendo que eran míos. La mentira de vez en cuando es necesaria si la causa es buena.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Intento no estructurarla mucho. No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón. Eso sí, el poeta ha de jugar con las palabras. Añadir los vocablos exactos en el renglón exacto. En definitiva, el poema es un encuentro entre el lector y su lectura.
    Mi poesía gira en torno al que yo creo es el sentimiento universal: el amor. Alrededor de él, se construye la humanidad y las relaciones entre las personas. En ocasiones, cura y en otras te asesina.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Lo que es cierto es que revisando los textos de hace años, el léxico y las ideas no son las mismas que ahora. Cuando te enfrentas al folio o a la pantalla del ordenador has de escribir de las cosas que pasan a tu alrededor, has de hacerlo tuyo. A mi entender, el poeta ha de crecer con la edad que tiene. Yo no puedo ni debo hablar de mozas con coletas sino que intento narrar historias de amor adulto. Más adelante, tengo pensado crear un poemario de temas sociales.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Un poema nunca acaba, es infinito. Cada día intento observar cuando paseo, cuando voy al médico, en mi trabajo. El oficio de poeta es observar y escuchar y al llegar a casa envolver eso como un regalo y adornarlo. Según el poema, corrijo poco. Soy un ser inmediato. No concibo la vida ni la escritura de otro modo. ¿Por qué corregir la tormenta?

    GIGANTE

    Mi gigante. Lo imprevisible eres tú. Lo imposible no lo esperaba.
    Quemaste esta ciudad y mi habitación.
    Te hallé en la lucha inevitable de mis letras, de mis fantasmas.
    Fuiste durante horas esa parte del día y la herida de mi botiquín particular.
    Un día como hoy regresaremos a este aeropuerto,
    dentro de un tiempo ganaremos el combate de vernos, de recordarnos.
    Me llamarás, te llamaré, cuídate, cómo estás, nene y aquí te mentiré.
    Me callaré. Tragaré saliva y contestaré que los planes siguen en pie.


    Y continuaré engañándote. No te contaré mi hambre de encontrarte,
    la rabia del perdedor, la ternura de tu maquillaje,
    el poso de la taza que dejaste cada vez que amaneciste conmigo,
    mi temor a ser más valiente o que, quizá, tus besos cuelgan de aquellas fotos
    que nos hicimos en el salón.
    Mientras espero tu vuelta,
    ordenaré los champús del cuarto de baño, del más grande al más pequeño,
    pondré solución a mis ojeras, sobreviviré al sarcasmo del capitán Haddock
    y recitaré para otras sabiendo que en sus alientos estás tú.


    La lucha armada, lo inasequible, lo que mayor quiero ser,
    el cogerte de la mano, el anillo que olvidaste en algún rincón,
    la metralla de cada metro cuadrado, el suspiro al otro lado del teléfono,
    el huracán coherente, pasión que nadie entiende,
    mis ganas de matar, las canciones que cantamos,
    tu cintura en forma de soneto, el próximo poema que pierda…


    Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces.
    Imposible vivir sin creer en ti,
    imposible no apostar por este gigante.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que no quiero que me pase es como a muchos escritores: que reconozcan mi obra una vez muerto. Me parece injusto y denigrante. El objetivo de mis libros y recitales es sencillo: remover conciencias, contar historias y que el lector o el público se emocione, bastantes cosas tenemos en el día a día que nos hielan el corazón. La vida es una y hay que sentirla a borbotones.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Mi compañera me dice siempre que yo escribo para recitar en público y creo que no le falta razón. Mi sueño frustrado es ser cantante de una banda de rock and roll, quizá la monté junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y Sergio Marín con los dos proyectos poéticos. Encima de los escenarios soy yo, fuera de ellos soy un personaje. Las lecturas en vivo son necesarias aunque peligrosas: te expones demasiado. Es una manera de llegar a un público que no es lector de poesía. Personalmente, es un orgasmo cada vez que leo e interpreto un poema.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay medios de comunicación y medios de comunicación. En algunos se palpa el amor hacia la cultura, hacia la palabra. En otros, se huele la moda, el dinero y los mercenarios de la escritura. Está claro, que en la época que vivimos el mundo digital ha arrasado y uno ha de saber convivir con ellos. Es el medio más importante para promocionar tu obra aunque echo de menos las cartas, los carteles en las paredes de las ciudades…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay tantos… Me quedo con dos: “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de
    Biedma y “Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero. Creo que deberían ser obligatorios en nuestro sistema educativo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Álex de Pierre Lemaitre y La familia del Prado de Juan Eslava Galán. Me
    parecen una delicia.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, escribe, escribe y sé valiente sin avergonzarse. Observa mucho y sé
    libre.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el día de Sant Jordi ¿qué libros son los más vendidos? En las librerías,
    ¿qué espacio se le ofrece a los poetas? La respuesta es clara ¿no? Intento ser crítico y realista con los tiempos que corren. El capitalismo no quiere un pueblo formado ni leído; eso asusta y la poesía tiene el efecto contraria: abrirnos los ojos.

    Por otro lado, grandes editoriales están publicando poesía de personas que vienen de la música, no por creer en ellos, ni por su calidad sino porque en las redes sociales les sigue mucha gente y son una fuente de dinero. Ya veremos qué pasa con todo ello, pasado el tiempo… ¿papel mojado?

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué la poesía es un arma cargada de futuro?

    Siempre necesitamos oír la voz del poeta antes de despedirnos, por eso hoy vamos a ver y a oír a Javier Gil leyendo en el poema que os copio a continuación:

    EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE TU PRESENCIA

    Me acabas de decir un ahora vengo.
    Haría falta una lluvia violenta para detenerte,
    casi nunca te gustó ir a comprar tabaco sola.
    Debería nevar sobre ti
    que vas sin jersey, sin el manto de mis manos.
    Desplomarse los semáforos aún tintados
    de las manifestaciones de ayer,
    los comerciantes, las niñas que sonríen a tu paso,
    aquellas mariposas y ese frío que detestas,
    eso haría falta.

    Afrodita, por momentos, se vuelve ridícula después de irte
    y aprovecho para hacer la colada. 
    Deseando saber la respuesta
    cuando te pregunte: ¿Ya estás aquí?
    Mientras ordeno los cojines del sofá,
    las zapatillas errantes que circulan por el salón,
    celebraré conocerte y no pretender escaparme.

    Me asomo al balcón buscando tu complicidad,
    aquella que extraño en las tardes de colegio.
    No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera,
    ni un amor de verano a golpes de caricias,
    para luego ser la canción del olvido.
    El teléfono hace presencia en esta soledad breve.
    ¿Queda pan para los desayunos? 
    Compra también todos los contigo, los presente
    y una pizca de todavía. ¿Vienes ya? Sonríes.
    El perfume de tu pijama perdura,
    adolescencia empañada en mi escritorio,
    la vecina del quinto discute con otra mujer,
    los libros viejos que decoran la mesita de noche
    y el pupitre de tu mirada
    se dejan convencer durante esta ausencia
    de que lo coherente es imaginar
    los te quiero que nos decimos.

    Los minutos van pasando, finalmente llegas.
    ¿Todo bien por aquí? 
    Compartimos manta y cubro tu cuerpo con ella.
    Hubiera hecho falta un ejército de besos
    para no decirte la verdad.
    Y es que el tiempo, a veces, debería detenerse
    y proponernos dejar de fumar.

    Antes de marcharnos, podéis echar un vistazo al blog de Javier Gil y ver qué escribe y publica por ahí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.