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  • 13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.

     Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).

    Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía
    experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa
    (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.

    Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi
    segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.

    En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en
    leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.

    EL CAOS Y EL MIEDO

    Me asomo a la ventana:
    soy siempre el último que me acuesto,
    el último de la calle, el de mi casa.
    El caos es visible: los papeles
    sobre la mesa como un enfermo anestesiado,
    rayajeados, escritos con diferentes colores;
    montones de libros en el suelo.
    Todo está oscuro y miro la vida
    con los ojos de la noche.
    Y siento el miedo de no saber
    si con la luz del día siguiente
    yo mismo seré capaz de amanecer.


    – Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues
    entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero
    mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.

    MAR DE EGEO III

    la playa de erizos
    ha dibujado tu cadavérica
    silueta… un golpe de estado
    del mar… te ha borrado
    la arena

    – Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado.
    Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.

    ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente
    despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.

    Marchita su belleza en esquinas oscuras,
    su cuerpo corrompido de gusanos de noche,
    asediado de heridas, temblores y tumores
    ya no quiere vivir, desnudo y desterrado
    se aleja de los suyos. Agobiado de grietas
    es difícil mirarse en el espejo
    y ver una carroña sin forma ni esplendor,
    pergamino sonoro su piel en de profundis,
    la cicatriz de la barbarie iluminada.
    Imposible salvarse de esta guerra
    nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas,
    poniendo contrafuertes a su cuello,
    sus vidrieras borrosas de luz ronca,
    un nido de serpientes reptando por su nuca.
    ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,
    de vender su hermosura a tener que comprarla,
    de ser incendio a estar petrificado,
    rebosante de vida a sentirse cadáver?
    Se sienta en la muralla del recinto,
    antes fortificado y defendido,
    esconde los juguetes venenosos,
    acaricia la miel de las ventanas
    y mirando la torre enmudecida,
    la gran plaza vacía, espera al enemigo,
    ya perdida la llave del deseo,
    que regrese de noche y fusile a traición
    su sangre sulfurada de metralla roída.

    – In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.

    Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Crónica del II recital poético trilingüe Poémame en el Raval de Barcelona

    Crónica del II recital poético trilingüe Poémame en el Raval de Barcelona

    13 de diciembre 2018, 20h. Café de las Delicies, Rambla del Raval 47, Barcelona.

    Tras el éxito del recital piloto en enero y el primero de la nueva serie ‘Poémame en el Raval’ en octubre, asistimos al segundo recital y último del año 2018. Este recital contó con la asistencia de medio centenar de personas y tuvimos como novedad la presentación en la sección de micrófono abierto de una representación del grupo poético angloparlante Poets Abroad.

    El II recital poético trilingüe ‘Poémame en el Raval’ contó con la presencia de:

    Albert Planelles Vellvé CATALÀ. Poeta que ya fue entrevistado en nuestra revista en la sección ‘13 preguntas y un poeta…» el pasado 14 de marzo. Planelles nos leyó versos de su nuevo poemario Raig, publicado por Témenos editorial. Nos avanzó que en enero saldrá publicado un nuevo dietario y otro poemario para la primavera.

    Rafa Aranda CASTELLANO. Poeta que también fue entrevistado en nuestra revista en la sección ‘13 preguntas y un poeta...» el pasado 18 de abril. Nos avanzó que tiene un nuevo poemario que saldrá a la luz en la primavera del año 2019.

    Michael Bunn ENGLISH. Poeta que ha publicado diversos relatos breves y no se ha decidido a publicar su poesía rica en matices y llena de humor. Fue editor adjunto del diario Catalonia Today.

    Posteriormente, en la sesión de micro abierto contamos directamente desde Dublín con Frances Browner de Poets Abroad y otros miembros del mismo grupo residentes en Barcelona: Dick Edelstein y José L. Regojo. Tras ellos tuvimos el placer de escuchar a una serie de nuevos e interesantes poetas que participaron en el micro abierto y que se propusieron volver en febrero cuando celebremos el tercer recital.

    Finalmente, los organizadores del acto, Dick Edelstein y José L. Regojo nos avanzaron algunos de los poetas que vendrán en el recital de febrero y en el de abril.

    Como es habitual en estos recitales, el dinero recaudado en la caja de solidaridad (68€) entre los asistentes se dedicó a la defensa letrada del español condenado a muerte en los EEUU, Pablo Ibar, coincidiendo con el juicio que se está celebrando estos días en Florida. 

    En los dos anteriores recitales (50€ y 30€) se dedicó al área de personas refugiadas y migrantes de la Fundación BarcelonActua.

    Sobre Pablo Ibar

    El 4 de febrero de 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló el juicio en el que Pablo Ibar fue condenado a muerte en el año 2000 porque no tuvo una defensa letrada eficaz. Por ello fue condenado a muerte con pruebas “escasas” y “débiles“. El Tribunal Supremo ordenó que se repitiera el juicio. Por ello es esencial garantizarle una defensa letrada eficaz en el nuevo juicio, que se está realizando en estos momentos. Del 1.300.000$ que cuesta su defensa, ya se ha recaudado el 84% a base de microdonaciones. Te pedimos que participes en esta campaña de crowdfunding. Si quieres saber más.

  • 5 poemas de Maki Starfield, poeta japonesa

    5 poemas de Maki Starfield, poeta japonesa

    La poeta japonesa Maki Starfield. Fuente: Facebook de la autora.

    Maki Starfield (Ehime,1972) es una poeta y artista japonesa. Cuenta con una Maestría en Artes de la Universidad de Sophia. Es miembro de la Asociación de Poetas Universales de Japón. También es miembro Sokyu, Sawa y Evergreen (Sociedades japonesas de Haiku). Sus poemas han sido publicados en revistas literarias de Italia, China, Rumania, India y Corea. Ganó el 12º Concurso anual Mainichi Haiku. Ha publicado en coautoría más de diez libros bilingües, con poetas de distintos lugares del mundo. Sus poemas han sido traducidos en diez idiomas.

    Como artista ha participado en diferentes exposiciones como Design Festa Vol.40 en Tokyo Big Site (2014). También ha obtenido distinciones como el Premio de la Asociación de Arte Contemporáneo Kindaibijutsu (2017) y el Premio Dojinsho en la 44a Exposición de Taiyo Bijutsu en (2018).

    Vestido

    Disfruta cada encuentro
    porque puede que no vuelva a suceder.
    llevo puesto un vestido de palabras
    —un vestido rojo en mi muerte.

    Jardín de septiembre

    Una cosa simple
    Conquistada despacio,
    Haré un jardín en mi cuerpo.
    Allí florecerá tu rosa.
    Estoy en cada pétalo
    La radiación de tu rosa también está dentro de mí.

    Unidad

    Ni en el corazón, ni en la razón, ni en el egoísmo,
    pero dónde yo estoy, tú también estás conmigo.
    Vivo contigo en esta felicidad.

    Ni en el cielo, ni en la tierra, ni en una piedra que rueda cuesta abajo,
    pero dónde yo estoy, tú también estás conmigo.
    Vivo contigo en esta felicidad.

    Ni la vida, ni en la muerte, ni el Estado, ni en los padres,
    pero dónde estoy yo, tú también estás conmigo.
    Vivo contigo en esta felicidad.

    Aquí hay un país sin guerra

    Aquí hay un país sin guerra.
    Ya no existen los rivales
    Tampoco existe un soberano dominante.
    Todo es pacífico
    Todas las personas se comunican con telepatía.

    No existe la pobreza, ni el crimen, no existe la enfermedad.
    La gente vive largos años.
    Como un bebé feliz en el regazo de su madre
    Un país que ríe siempre.

    Con una copa de vino en la mano
    Un país tumbado sobre su espalda, acariciado y besado.
    Sin un sistema monetario, no existe la necesidad de trabajar para vivir
    Un país donde todos hacen el trabajo que desean hacer.

    Deberíamos abolir ahora las armas nucleares
    Los dictadores no son necesarios.
    (Lo que queda, en conclusión, es el pecado del crimen)

    Un país sin gobernante.
    No está controlado por nadie
    No sabe de democracia, tampoco de socialismo.
    Aquí hay un país pacífico, sin guerra.

    Fortuna lunar

    1
    Un montón de ortigas
    Floreció encima del cemento—
    ¡Verde glorioso!

    2
    Mi amor está lejos,
    Pero esta noche
    Miramos la luna juntos.

    3
    Desnudos en un sueño,
    Nos abrazamos con fuerza,
    Me quedo sin aliento.

    4
    ¡La magia de un beso!
    Ahora tú
    Conviértete en la llama de mi deseo.

    5
    Durmiendo juntos,
    Dos locos enamorados;
    La luna nos aprueba.

    6
    Floreces
    En mi jardín—
    Una rosa prodigiosa.

    7
    Tu saliva
    Grabada en mi boca —
    ¡Sabor eterno!

    8
    Ecos de un sueño…
    El lago me acompaña:
    Palabras de agua.

    9
    ¡Un poeta!
    Su corazón está colmado
    con maravillas.

    10
    Palabras aladas…
    Los arboles de melocotón están floreciendo
    en mi ciudad natal.

    11
    Tres pétalos para ti.
    ¿Por qué está Fortuna
    en el centro?

    12
    El sueño del poeta
    Está a la deriva.
    Pero el sueño es verdad.

    13
    En un jardín
    Te veo en plena floración,
    Listo y despeinado.

    14
    No me hago ilusiones, ¿verdad?
    Pero sin ilusiones
    ¡Estás jugando!


    Traducción: Mariela Cordero.

  • El materialismo sagrado en la poesía de José Ángel Valente

    El materialismo sagrado en la poesía de José Ángel Valente

    La consideración sagrada de la materia se ha ido convirtiendo en uno de los centros simbólicos en la escritura de José Ángel Valente, hasta el punto de que Paolo Valesio ha llegado a proponer la expresión de «materialismo sagrado» como síntesis de buena parte de la poesía del autor gallego. Para comprender la posición de Valente, no debemos olvidar que una larga tradición religiosa y filosófica ha tendido a escindir materia y espíritu, hasta el punto de que lo sagrado se identifica con lo espiritual y la materia queda relegada al mundo profano. En buena parte de las tradiciones ascéticas, y no solo en la ascética cristiana, lo material tiende a ser visto como un obstáculo para acceder a una realidad superior. Valente se aparta por completo de esta concepción dualista, alejamiento que, en el contexto histórico del nacionalcatolicismo, también puede leerse como una afirmación heterodoxa frente a la religiosidad imperante en la España en la que empieza a escribir el poeta. El yo lírico no solo se niega a separar materia y espíritu, sino que, de tener que dar prioridad a uno de estos dos aspectos, no duda en destacar el elemento material, hasta el punto de que llegará a afirmar «El espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia».

    El poeta José Ángel Valente (1929-2000).

    Valente, que es un poeta del espíritu, es también un poeta materialista. O, más bien, porque para él la poesía es una aventura espiritual, hay en su obra una vívida consciencia de la materia, que en su última poesía se ofrece como el íntimo secreto de la existencia, como matriz siempre fértil de nuevas formas y significados. Afirma Jacques Ancet:

    […] experiencia poética, experiencia erótica y experiencia mística, las tres, descansan sobre la misma transgresión de los límites de la realidad hacia su fundamento oscuro y abisal, participan en un solo y mismo movimiento: el que se abre a lo que los místicos han descubierto desde hace siglos, si no milenios, a lo que la ciencia moderna está accediendo por sus propias vías y que Valente denomina «el enigma de la inmaterialidad de la materia».

    Como Lucrecio, el poeta materialista que en su De rerum natura compone un himno a Venus como madre y engendradora de todas las cosas, como la sentencia inaugural de Tales de Mileto que afirma que todo está lleno de dioses, Valente percibe algo divino en la materia, ya que de ella nace todo y a ella todo regresa. Es aquello anterior a toda forma, la matriz sagrada de la que surge toda vida. En la poesía de Valente lo material se revela como lo sagrado por antonomasia, como el ser del mundo. Así, por ejemplo, en estos versos de su libro póstumo, Fragmentos de un mundo futuro:

    Animal extendido
    sobre la duración,
    agazapado más allá del tiempo y de los tiempos
    o más allá del dios.
    Materia.
    Madre
    del mundo.

    En mi opinión, esa mirada «más allá del dios» nos proporciona una de las claves para entender el peculiar acercamiento del poeta a lo numinoso. La vivencia de lo sagrado en Valente parece estar más allá (o más acá) de lo religioso entendido como institución eclesial (desde luego, lejos siempre de cualquier ortodoxia) y aun de lo divino, si atendemos a la distinción de María Zambrano. Si, para esta pensadora, lo sagrado es el fondo primigenio del que emergen los dioses, lo divino surge cuando esa oscura realidad se encarna en formas, en rostros, toma nombres y figuras. En Valente, sin embargo, parece haber una cierta reticencia a esa encarnación de lo sagrado en una forma que se pretenda definitiva. El hecho de que los dioses que aparecen en su poesía rara vez tengan nombre tal vez sugiere que son manifestaciones fugitivas de lo sagrado, epifanías que apenas duran el instante de la iluminación poética. De ahí esa insistencia en varios de sus poemas en los dioses de las profundidades, ya presentes en un poema de El inocente titulado precisamente «A los dioses del fondo», que parecen evocar esas presencias subterráneas que no acceden nunca a la plena manifestación de una epifanía. Precisamente, por no asomarse nunca del todo a la luz, estas divinidades quedan como advertencia de un fondo indisponible en lo real, de la falsedad de todo intento de reducir el ser a la medida humana:

    El árbol pertenecía por la copa a lo sutil, al aire y a los pájaros. Por el tronco, a la germinación y a todo lo que une lo celeste con los dioses del fondo […].

    – Interior con figuras

    El insidioso fondo de la copa
    esconde a un dios incógnito.
    Me diste
    a beber sangre
    en esta noche.
    Fondo
    del dios bebido hasta las heces.

    – Al dios del lugar

    Quizá no sea casualidad que una de las escasas ocasiones en las que lo divino adopta una forma claramente determinada, apresada en el nombre propio, en el poema «Hera» de Mandorla, la figura de la diosa aparezca valorada muy negativamente. Como si lo sagrado al fijarse en un nombre no pudiera por menos que asociarse al poder. La divinidad griega se rechaza como representante de una voz autoritaria, una voz que se desgaja de ese fondo sagrado y que se convierte al fin en una figura vacía sobre la que el poeta lanza su imprecación: «También mueren los dioses, venerable». Resistirse a dar nombre a los dioses es tal vez también una forma de rechazar el poder que pretende hablar en nombre de lo sagrado. Desde luego la relación del yo lírico con esas apariciones divinas no resulta en ocasiones nada reverencial:

    Los dioses
    de esta primavera
    no me han sido propicios
    y cuidadosamente los maldigo, madre
    oscura, blasfemia, madre de la plegaria.

    Escribe Roberto Calasso:

    Pero, ¿cómo se manifiesta el dios? Según observó el ilustre lingüista Jacob Wackernagel, en la lengua griega no existe vocativo para theós, «dios». Theós tiene ante todo un sentido predicativo: designa algo que sucede […] Allí veía Kerényi la «especificidad griega»: en el «designar un acontecimiento: “Es theós”».

    La poesía de Valente testimonia lo sagrado como acontecimiento, como «algo que sucede» y cuya explicación última queda en sombras, sin que sea imperativo postular un Sujeto trascendente, un Otro como la divinidad personal del cristianismo. Otorgar a lo sagrado una identidad definida supone el riesgo de convertir esa identidad en autoridad. Y para Valente resultan siempre «hórridas o imposibles las bodas del espíritu y del poder». Así, sustraer lo sagrado de la esfera de la violencia y del poder parece ser una tarea imprescindible que comparten la mística y la poesía.

    Bibliografía mínima

    ANCET, Jacques, “Prefacio a Interior con figuras” en Claudio Rodríguez Fer, ed., José Ángel Valente. Madrid. Taurus.1992.

    CALASSO, Roberto, La literatura y los dioses. Barcelona, Anagrama, 2012.

    VALENTE, José Ángel, Obras completas I. Poesía y prosa. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2006.

    VALENTE, José Ángel, Obras completas II. Ensayos. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2008.

    VALESIO, Paolo, “El contorno de la ausencia (Reflexión sobre la poesía valentiana”) en Teresa Hernández Fernández, ed., El silencio y la escucha: José Ángel Valente. Madrid, Cátedra/Ministerio de Cultura, 1995.


    Este texto pertenece al libro Extramuros. Escritos sobre poesía, publicado en otoño de 2018 en Libros de la Resistencia. Se han eliminado algunas notas y referencias bibliográficas para facilitar su lectura en un medio digital.

  • Crónica de un sueño cumplido: Versos de mimbre, de Verónica Teja

    Crónica de un sueño cumplido: Versos de mimbre, de Verónica Teja

    El pasado domingo veinticinco de noviembre, a las seis y media de la tarde, estaba programada la presentación de «Versos de mimbre» (Ediciones Camelot, 2018), el primer poemario de Verónica Teja. Fue en La libre, una librería asociativa y autogestionada, situada en la ciudad de Santander. 

    Media hora antes del comienzo, aparecieron los primeros asistentes, familiares y amigos incondicionales. A partir de ese momento, los nervios de la poeta dieron paso a una enorme sonrisa que no se separaría de su boca en toda la tarde. Abrazos, intercambio de saludos y miradas cómplices, completaron el reloj hasta las siete menos veinte. Aforo, prácticamente completo, después de las últimas llegadas intermitentes. 

    Presentación del poemario «Versos de mimbre», en Santander (España).

    Abrió el acto Josué, un representante de La libre que, durante unos minutos, explicó los fundamentos del proyecto que sostiene el centro social. Tras esto, Soraya Benítez, una servidora, intervino como presentadora del evento, agradeciendo a los presentes su compañía; al equipo de La libre, el espacio donde reunirnos; y a Ediciones Camelot, la oportunidad concedida a un poemario cargado de emociones. Un breve preámbulo donde no faltó admiración hacia los versos de Verónica, a su estilo, a sus formas. Después y, por fin, habló la poeta. 

    Ya lo dijo ella: hoy vengo a poner voz a ese paño de palabras que forman mis versos de mimbre. Y vaya si lo hizo. Pasó de ser la mujer silenciosa y rezagada, la desapercibida, a comerse el momento. Empezó y acabó con Gloria Fuertes, abrió las ventanas de su pecho y aireó pasado, presente y los días venideros. Citó a Facundo Cabral, a Virginia Woolf. Habló de la infancia, de los sueños, de los miedos, de las batallas perdidas, del dolor… Tuvo tiempo para todo, hasta para bordar con maestría los últimos minutos, dejando en el ambiente una sensación de alivio, mezclada con calma y esperanza. Magia. Eso queda en los oídos cuando Verónica recita. 

    «Versos de mimbre», al igual que el material que le da nombre, es flexible, frágil y, al mismo tiempo, robusta. Versos de mimbre repasa la existencia para servirnos de espejo, mostrándonos nuestra propia sonrisa, nuestra tristeza, sueños, miedos… todas las emociones de lo cotidiano. Una compilación capaz de almacenar lo más delicado: un amor profundo a la infancia, a la naturaleza, a las personas, a las cosas, a todo. Capaz de sostener con la fibra de sus versos la dureza del día a día, el sabor desangelado del olvido, el grito indignado y la valentía descalza, a pecho descubierto. 

    Versos de mimbre, de Verónica Teja (Ed. Camelot, 2018).

    Podía haber sido uno de esos poemarios de naturaleza orgánica que se presenta como mar en calma y orden, viento ausente. Sin embargo, Verónica Teja (Cantabria, 1981), hace de Versos de mimbre un oleaje bravío. Despistada o tan solo queriendo que lo pensemos: —Espera… ¿Llegó el otoño?—, da la impresión de ser la sombra de una barca a la deriva, que vivió lo suficiente y ya está harta: Por favor, no me despiertes; parece hundida, derrotada. Incluso, se palpa la asfixia en sus letras: Me falta el aire./Mis pulmones/adoptan la forma de las flores/que buscan el cielo dorado/dulce y tenaz/en las ventanas abiertas. Y cuando creemos que no quedan latidos en su haber, que acabó ya el tormento, nos damos cuenta de que no ha hecho más que comenzar la rueda de arañazos y esperanza: Deja que vuele de esta forma/tan pasional y suicida,/mi voz hasta tus brazos./Aún hay viento…/Aún no es tarde. Se alarga el último suspiro hasta Suicidio, La inercia del dolor y ¿De qué me sirve entonces? Sabe que la suerte estará en quitarse la venda de los ojos y vivir sin girar la mirada hacia el pasado. A ratos, como Almas soñadoras o haciendo del camino una ilusión en Para ser viento contigo. Una noria de corrientes. Quedémonos con la belleza del resurgir necesario, el poema que cierra la obra y una etapa: Flores en el camino. Para entonces, ya estaremos enganchados a las mareas de esta gran poeta.

    Os dejo con la miel de los versos en los labios, hasta que su libro decore vuestra estantería particular:

    Sólo el amor te salvará de la lluvia 

    Tanto es el esfuerzo por buscar en el mundo 

    el patrón exacto que nos define
    sumergidos por completo
    en una tormenta de emociones, 

    que es difícil asimilar el duro golpe del fracaso 

    si hallas el dolor como respuesta. 

    Los ratos donde hilvanas el valor con la locura,
    los desgarros de soledad que obtienes
    ante el triunfo de tus manos
    al rozar unas emociones que jamás serán compartidas, 

    son parte del diluvio que te cala hasta los huesos. 

    Eres arrasado por el sueño
    de una mariposa errante que proclama la utopía, 

    cuando muestras sin miedo tus heridas inundadas. 

    Y es en las entrañas,
    allí donde velamos el alma con el último suspiro 

    cuando te das cuenta,
    de que solo será el amor lo que te salve de la lluvia. 

    Ventanas abiertas

    Siendo una niña,
    me gustaba, recién levantada, 

    abrir la ventana a la vida
    y bailar con los visillos,
    ser cometa. 

    Recuerdo las nubes,
    —¡qué dulce besan!— . 

    Recuerdo silbar al almendro 

    que nunca dio fruto,
    solo flores. 

    Imaginaba en pleno vuelo 

    dónde duermen los veleros, 

    pintaba la ribera del río, 

    contaba las amapolas… 

    soñaba que era otoño 

    para siempre. 

    Vivía como si supiera, 

    sonreía, por supuesto;
    una margarita es pura alegría, 

    con plumas blancas
    y olor a primavera…
    —¿No es cierto?—. 

    Siendo inocencia, 

    descubrí mi hogar
    en las ventanas abiertas. 

    No quiero convertirme
    en ruinas por tantos recuerdos… 

    ¿Será mi deseo 

    pedir un milagro 

    al paso del tiempo? 

  • 13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.

    Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El poeta mallorquín Llorenç Vidal

    Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca /  Al algarrobo de Sa Barraca’

    Garrover ample,
    fores nostro refugi
    durant sa guerra.

    Algarrobo amplio
    fuiste nuestro refugio
    mientras la guerra.

    A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i  Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.

    En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:

    -Diguès: ¿Què cerques
    en aquesta nit màgica?
    -Estels i boires…

    -Dime: ¿Qué buscas
    en esta noche mágica?
    -Nubes y estrellas…

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:

    Soy un poeta menor
    de una literatura minoritaria.
    Me atrae el fuego del día,
    la magia de la palabra
    y los ensueños ocultos
    en los rincones del alma…

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    ‘El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:

    Anacoreta
    de Santa Poesía,
    rezo y contemplo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:

    Simple y austero,
    escritor de poemas,
    introvertido…

    Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. Por eso os dejamos la poesía de Llorenç Vidal y un e-book del mismo poeta de regalo.

  • De la épica a la lírica: simbología amorosa del romance fronterizo

    De la épica a la lírica: simbología amorosa del romance fronterizo

    Una cuestión ya de antaño polémica ha sido la lectura de los romances fronterizos como épicos, es decir, inspirados en episodios históricos reales. Este tema ha dado lugar a eternos debates en los que unas posturas y otras suelen mostrarse intransigentes o excluyentes. En este breve artículo vamos a intentar demostrar que, si bien los romances fronterizos se respaldan siempre en episodios históricos reales, su atractivo y el motivo de su perduración son su lectura en clave lírica, con especial atención al ingrediente simbólico. El símbolo ha presentado considerables dificultades para ser descubierto para la exégesis actual, pero probablemente no para el receptor de la época.

    Los motivos folclóricos permearon tempranamente los romances. Estos motivos, de larga tradición lírica, son en gran medida símbolos muy bien conocidos: elementos o rasgos de la naturaleza. Así, como decía Álvarez Pellitero, un poema que empiece “bajo un árbol”, como So el enzina, ya predispone al oyente para un tema erótico, crea un “horizonte de expectativas”. Aquí propondremos que otros elementos de la misma clase, como “la mañana”, “San Juan” o un “río” automáticamente también encorsetarán al poema bajo un tema amoroso, por muy encubierto que esté. Esta sutileza debía ser muy valorada estéticamente. Si los referidos elementos naturales están presentes, tiene que ser con algún fin; si no, no tendrían razón de ser, y en poesía nada, ni una palabra, es arbitraria.

    El romance fronterizo

    Los romances fronterizos, de acuerdo con M. Peláez (2010: 388), que se nutre de las investigaciones de Galmés de Fuentes, Menéndez Pidal y Manuel Alvar, “nacen al calor de hechos históricos, sin relación alguna con el poema de gesta, protagonizados entre moros y cristianos” y acontecidos entre límites territoriales de ambos. Tuvieron, según Peláez, la misma función que los “cantos noticieros” que dieron lugar a la épica, informar al pueblo sobre acontecimientos bélicos. El subgrupo de los “romances moriscos” han extrañado notablemente a la crítica por la “visión simpática y atractiva de todo cuanto rodea al mundo musulmán, aunque fueron compuestos en tierras de cristianos, […] actitud no fácilmente explicable” (M. Peláez, ibídem). Según Pidal, cuando los moros ya están reducidos a Granada y no presentan ningún peligro, son idealizados por los cristianos y se pone de moda la “maurofilia”. Esta propuesta parece algo arriesgada, por cuanto de peligroso tiene siempre cualquier enemigo militar.

    Sin negar que tales romances se respalden lejanamente en hechos históricos reales, lo que aquí se propone es una intención poética y un tema totalmente distintos del dato histórico. El lenguaje coloquial, para el pueblo en general, se adorna habitualmente de hechos históricos sólo con valor referencial, con la intención de ejemplificar, como quien tiene un gran desorden en su casa y dice “esto es la Batalla del Ebro”. Los romances, por su gran popularidad y oralidad, debían tener, en ciertos casos, una función similar: lo particular es un pretexto para ejemplificar lo general, que es, como veremos, el sentimiento amoroso.

    Juan Victorio analizó el caso con gran acierto en su artículo La ciudad-mujer en los romances fronterizos (1985). La idea de relacionar la empresa militar del deseo de tomar una ciudad con el simbolismo amoroso no era nueva para Victorio, porque ya la propuso Paul Bénichou en 1968 y, a su vez, el propio Menéndez Pidal ya se percató de tal matiz, sin desarrollarlo, en 1928, con la primera edición de Flor nueva de romances viejos: “Los poetas árabes llaman frecuentemente “esposo” de una región al señor de ella, y de aquí el romance tomó su imagen de la ciudad vista como una novia a cuya mano aspira el sitiador”, dice don Ramón, acerca del mismo romance que trató Bénichou, Abenámar. Sin embargo, Victorio va mucho más allá al tratar no sólo Abenámar, sino bastantes más. En efecto, hace constar esa “actitud no fácilmente explicable” que dice Peláez sobre la simpatía hacia el enemigo moro, las imprecisiones cronológicas y geográficas, la vaguedad en nombres propios moros (a excepción de Abenámar) y otros datos que incitan fuertemente a pensar que lo que se cuenta no es lo que parece. Desde luego, con tantas imprecisiones, poco tendrían de “noticieros”.

    De la épica a la lírica

    Dicho esto, se resaltarán aquí únicamente dos factores determinantes para adscribir los romances fronterizos al género lírico. El primero es la casualidad de que todas las ciudades sobre las que se cuenta el asedio sean de nombre femenino: “Baeza, Baza, Álora, Antequera, Alhama y Granada, ciudades cuya importancia estratégica no era más relevante, en algunos casos, que otras de nombre masculino (Setenil, Castellar, por ejemplo). Pero estas últimas no son objeto de asedio” (Victorio, 1985: 554). El segundo factor, no menos importante, es la insoslayable presencia de elementos de la naturaleza propios de la lírica tradicional, que trasladan sistemáticamente el texto al tema erótico. De ahí que Victorio haya denominado esta innovación literaria como ciudad-mujer.

    El ejemplo quizá más significativo sea el de Álora la bien cercada, del que, por cierto, Menéndez Pidal obtuvo, mediante fuentes externas, precisos datos históricos, sin advertir su lirismo.

    Álora, la bien cercada, – tú que estás en par del río,
    cercóte el adelantado – una mañana en domingo,
    de peones y de armas – el campo bien guarnecido;
    con la gran artillería – hecho te había un portillo.
    Viérades moros y moras – todos huir al castillo:
    Las moras llevaban ropa, – los moros harina y trigo,
    y las moricas de quince años – llevaban el oro fino,
    y los moricos pequeños – llevaban la pasa y el higo.
    Por cima de la muralla – su pendón llevan tendido.
    Entre almena y almena – quedado se había un morico
    con una ballesta armada – y en ella puesto un cuadrillo.
    En altas voces decía, – que la gente lo había oído:
    ¡Tregua, tregua, adelantado, -por tuyo se da el castillo!
    Alza la visera arriba, – por ver el que tal le dijo,
    asestárale a la frente, – salido le ha al colodrillo.

    Dice Menéndez Pidal (1981: 224-225):

    Yendo en mayo de 1434 el rey Juan II de Aguilafuente a Castilnovo, le llegaron dos mensajes sucesivos anunciándole la alevosa herida en el rostro recibida por el adelantado Diego de Ribera al combatir el castillo de Álora y noticiándole después la muerte consiguiente. Estas nuevas de la frontera circulaban por todo el país en forma de romances como el presente, el cual, gracias a una alusión de Juan de Mena (1444), sabemos que fue escrito a raíz del suceso que relata.

    Entre los modelos de poesía épico-lírica debe figurar siempre esta composición, insuperable en su sencillez imaginativa y emocional: la rapidísima narración logra actualizar delante de nuestros ojos el movido episodio de combate y traición.

    Sin negar que, efectivamente, el romance fuera escrito a raíz del suceso, lo que se pretende probar aquí es que el valor literario del poema viene más bien de su parte lírica que de su parte histórica, y la lírica, como se sabe, es ajena al tiempo y al espacio. ¿Y cómo encontrar ese valor literario, artístico, que nos muestra la intención verdadera del poema, sin máscaras? Como decía Juan Victorio en sus clases, hay que leer detenidamente el poema sin contaminarnos de interpretaciones ajenas, sin información añadida. Hay que extraer información del poema, no buscarla fuera. Como mucho, tener presente la tradición y otros poemas de la época.

    Por tanto, leyendo de este modo, vemos que el primer octasílabo es ya significativo: “bien cercada” significa que está “acorralada” por tropas, que está a punto de “caer”. Recuérdese que la ciudad tiene nombre femenino. A continuación, hablando a la ciudad, como si se tratase de una persona, dice “tú que estás en par del río”. No dice qué río, como tampoco se decía en la poesía lírica. Pero otro indicativo más es la mención de la mañana, que además es en domingo, día de recreo y disfrute, lo que refuerza nuestra tesis.

    El río y la mañana son una combinación muy frecuente en las canciones populares medievales. Así, el río, y estar en sus orillas, aparecen con valor simbólico en poemas líricos: “Orillicas del río / mis amoresé…”, “Ribera del río vi moza virgo…” El “río” es el símbolo de la ‘satisfacción amorosa’, por el placer de su agua limpia y refrescante. Esto parece indicar que la ciudad-mujer “Álora” está dispuesta para esa satisfacción, ya que, en lírica tradicional, la muchacha que se presenta junto a un río o fuente se identifica con tales: se refresca placenteramente a la vez que está dispuesta a refrescar del “calor” amoroso. Jung llamaba a esto de identificarse con un elemento de la naturaleza participación mística. Pero, además, en la mañana esas aguas son aún más refrescantes, porque la ‘mañana’ es el símbolo de la ‘juventud’, el momento propicio para tener amores. De modo que Álora puede considerarse una metáfora de una mujer sensual y tentadora.

    Este comienzo, con la presencia de un río, pone ya sobre alerta al receptor de que se está tratando un tema amoroso, amenizado por el tópico guerrero de la conquista, de la hazaña bélica en sentido figurado, también de larga tradición (Jorge Manrique sería un significativo ejemplo del uso de este léxico: Escala de amor, Castillo de amor). Al público, por tanto, debía llamarle mucho la atención la alusión a la conquista amorosa.

    Dejando lo guerrero aparte, para seguir demostrando nuestra teoría, proponemos ahora la lectura de otro famoso romance, esta vez plenamente lírico, el Conde Arnaldos.

    ¡Quién hubiese tal ventura – sobre las aguas del mar,
    como hubo el conde Arnaldos – la mañana de San Juan!
    Con un falcón en la mano – la caza iba a cazar,
    vio venir una galera – que en tierra quiere llegar.
    Las velas traía de seda, – la jarcia de un cendal,
    marinero que la manda – diciendo viene un cantar
    que la mar hacía en calma, – los vientos hace amainar,
    los peces que andan ‘nel hondo – arriba los hace andar,
    las aves que andan volando – en el mástil las hace posar.
    Allí fabló el conde Arnaldos, – bien oiréis lo que dirá:
    -Por Dios te ruego, marinero, – dígasme ora ese cantar.
    Respondióle el marinero, – tal respuesta le fue a dar:
    -Yo no digo esta canción – sino a quien conmigo va.

    Álora, la bien cercada coincide estructural y temáticamente con este romance lírico “puro” de El conde Arnaldos: primero, un escenario simbólico espacio temporal, donde figuran el agua (mar o río) y la mañana (que puede ser incluso la “mañanica de San Juan”, como el romance Yo me levantara, madre…); la presentación del conquistador o cazador bien pertrechado: en uno va con su halcón, en otro “con gran artillería había hecho un portillo”; a continuación se describen poéticamente las delicias que guarda la mujer (ciudad o galera), a las que aspira el pretendiente: “velas de seda y oro” y el maravilloso cantar en el caso de la galera; “moricas de quince años”, “pasa e higo” y “oro fino” en el caso de la ciudad; se necesita en ambos caso la sinécdoque para hacer hablar a galera o ciudad: en una es un marinero, y en la otra un “morico”; y por último el rechazo de la dama y consiguiente fracaso amoroso del pretendiente: en la ciudad un certero disparo de un “cuadrillo”, y en la galera la negativa del marinero a cantar su canción al conde. El paralelismo entre ambos romances es asombroso.

      Álora Conde Arnaldos
    Lugar con presencia del agua (simbólico) en par del río sobre las aguas del mar
    Pretendiente; el que intenta la conquista el adelantado el conde Arnaldos
    Momento simbólico de la juventud, apto para amores una mañana en domingo la mañana de San Juan
    Buena dotación para la conquista de peones y de armas – el campo bien guarnecido con un falcón en la mano la caza iba cazar
    Tesoros que “encierra” ella, virtudes, atractivos Las moras llevaban ropa, – los moros harina y trigo, / y las moricas de quince años – llevaban el oro fino, / y los moricos pequeños – llevaban la pasa y el higo. Las velas traía de seda, […] que la mar facía en calma, los vientos hace amainar, / los peces que andan ‘nel hondo,  arriba los hace andar, / las aves que andan volando   en el mástil las face posar.
    Sinécdoque: necesaria para hacerle hablar o actuar a “ella” morico marinero
    Fracaso del pretendiente, rechazo amoroso asestárale a la frente, – salido le ha al colodrillo. -Yo no digo esta canción sino a quien conmigo va.

    Por tanto, pese a que el episodio histórico de Álora fuera, como documentó Pidal, un hecho real, la interpretación simbólica de un fracaso amoroso tuvo mayor peso a la hora de la composición y de la transmisión oral, que debía divertir más al público que una mera noticia militar.

    Se insiste con esto en poner especial atención, siempre que aparezcan elementos de la naturaleza, a la hora de analizar e interpretar un texto lírico o sospechoso de lirismo; porque puede que se esté tratando un sentimiento y los recursos utilizados -símbolos y metáforas- trasladen el escenario a términos simbólicos. Pese a la gran visualización que presenta el romance de Álora, estas razones nos inclinan a proponer que se trata de otro escenario simbólico, igual que El conde Arnaldos.

    Por otra parte, es conveniente señalar que una ciudad con nombre femenino no va a garantizar sistemáticamente un poema lírico. En los romances del “ciclo del Cid” la ciudad de Zamora es puesta bajo asedio. Sin embargo, no se menciona la mañana, el río tiene un nombre concreto (el Duero), no se describen las delicias que guarda, y tampoco precisa de sinécdoque con un personaje que hable por la ciudad, porque la voz la tiene propiamente doña Urraca.

    Dicho esto, y como conclusión, se sugiere una mayor atención a los romances como composiciones poéticas simbólicas, donde la naturaleza, al igual que en la lírica de tipo popular, traslada siempre la realidad descrita al territorio de los sentimientos amorosos y del erotismo.

    Bibliografía

    DÍAZ ROIG, MERCEDES (1989), El Romancero viejo. Madrid, Cátedra.

    MENÉNDEZ PELÁEZ, JESÚS y otros autores (2010), Historia de la literatura española. Volumen I – Edad Media. León, Everest.

    MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN (1981), Flor nueva de romances viejos. Madrid, Austral.

    VICTORIO, JUAN (1985), La ciudad-mujer en los romances fronterizos. Anuario de Estudios Medievales, nº 15, enero de 1985, pp. 553-560.

  • 4 poemas de Gouthama Siddarthan, poeta indio

    4 poemas de Gouthama Siddarthan, poeta indio

    Gouthama Siddarthan (India, 1968) es un poeta, cuentista, ensayista y crítico literario que desempeña una activa vida literaria en Tamil Nadu (India). Tiene 15 libros publicados, que incluyen series de historias y ensayos. 10 de sus libros se han publicado en 8 idiomas (tamil, inglés, español, alemán, búlgaro, portugués, italiano y chino). Dirige la revista literaria ‘UNNATHAM’, que se enfoca en literatura del mundo moderno y cuyo próximo número especial sobre «narrativas latinoamericanas» se encuentra en preparación.


    Tres flores

    Tres tazas emanan su aroma con el té espumoso,
    Tierno, vaho gris ondulante
    He estado esperando por esto
    En un paisaje sin espacio ni tiempo.

    Una taza está destinada para mí;
    ¡La otra, para ti, Parra!
    Es decir, para tu antipoesía.
    Que define la poesía como
    ‘Refinar un papel vacío’

    Y otra taza más para
    Andal que proclamó
    «No cambiaremos nuestro amor lujurioso».

    ¡Las flores de acacia han brotado, Parra[1]!
    La frialdad de la casa de té.
    Transporta la fragancia de las flores.
    Mezclada con el aroma del té.

    La temperatura de la frialdad cambia,
    Gira y sale.
    Flota la fragancia de las flores de mullai[2]

    Por allá viene en Andal.

    La flor maitreya[3] florece en mi bolsillo
    Resplandece, emite un olor dulce.
    Ahora el té se vuelve un brebaje almibarado y caliente.

     

    Notas de verano

    Ahora las brasas del sol ardiente florecen
    Es un momento mágico para susurrar en poesía.
    Deja que las palabras ardan,
    Pero, Sol, esta no es la nota de verano.

    Las últimas hojas caen de las plantas que se mecen.
    Es el instante mágico para tocar música.
    Que griten las cuerdas del deseo.
    Pero, Músico, esta no es la nota de verano.

    Girasoles en el suelo rojo están ardiendo
    Es un momento mágico para derramar.
    La infusión del suelo rojo
    Deja que la manivela de agua oscile,
    Pero, Girasol, esta no es la nota de verano.

    La fragancia del cuerpo se destila en el sudor.
    Es un momento mágico para abrazar a la amada.
    Que los cuerpos se enlacen entre sí.
    Pero, Mi Llama, esta no es la nota de verano.

    Si la música del verano ardiente.
    Trae el sabor de la tierna fruta de la palma.
    Para nuestros labios cautivos en la unión quemante
    Cuando las brasas arden por ti
    Se desbordan como palabras por todo mi cuerpo.
    Que se ha ahogado en ti con deseo.
    Voy a escribir las notas de verano
    A lo largo y ancho de tu cuerpo.

     

    Flor amarilla

    Salgo de la oficina por una taza de té.
    El verano golpea mi cráneo
    Camino a través de las sombras de los rascacielos.
    La sombra de un trabajador que cuelga precariamente.
    Desde la cúpula de un edificio pasa por encima de mí.
    El olor de su cuerpo se asemeja al de la tierra arada bajo un sol ardiente.
    Ráfagas y besos en mi cráneo
    Luego, las sombras de la jungla de concreto se desvanecen,

    En un instante una flor amarilla estalla.

     

    Naranja

    Por la mañana
    Surge mi avidez
    Por comer el fruto de la naranja.

    El sabor de los segmentos de la pulpa.
    Ordenados con elegancia en su interior.
    Como semillas
    Estimulan mi lengua.
    ¿Por qué floreció este deseo hoy?

    Mi amor,
    La pulpa de la fruta
    Pelada con tu mano
    Aumenta
    El deseo insaciable y
    El sabor de la fragancia.
    Que se esparció por toda la cama
    Después de nuestra primera unión.
    En aquel día.

    Cubro tu cuerpo
    Con la cáscara pelada
    De esa naranja
    Tu cuerpo se convierte
    En una naranja magnífica.

    Al punto de la extenuación
    Habiendo extraído
    La fragancia de
    La naranja
    En el dormitorio que se convirtió en bosque.
    Y después de mirar en tu cuerpo.
    La naranja señala.
    Otro cuerpo

    De una fruta a otra
    De un cuerpo a otro.

    Hoy
    La luz del sol me envuelve
    Con la fragancia de
    La naranja.
    La naranja  madura.
    Y oscila sobre mi cabeza.


    Notas

    Traducción: Mariela Cordero. 

    Agradecimiento especial: Gustavo Osorio (Ita Letter), traductor.

    [1] El poeta chileno Nicanor Parra tuvo una ruptura amorosa cuando estaba disfrutando de las fragantes flores de acacia. Cada temporada en que florecían dichas flores, tristes recuerdos de separación inundaban su mente.

    [2] Flores nativas de Tamil Nadu. Andal, una antigua poeta tamil, que tenía una devoción teñida de amor por el Señor Perumal (deidad hindú), compuso un corpus de canciones que se aproximan a la idea de poesía romántica. La vista de las flores de «mullai» en abundancia le recordó a su amante, es decir, a lord Perumal. La leyenda dice que ella tejió las flores en una guirnalda y se la regaló a Él, solo después de haberla usado ella misma.

    [3] Alternativa poética a la flor de caléndula llamada «sevvanthipoo» en Tamil, que le presenté a ella cuando nos separamos en el estilo dramático clásico.

  • Fallo del concurso literario Poémame – «Gótico»

    Fallo del concurso literario Poémame – «Gótico»

    El jurado -integrado por la autora Marisa Béjar, la poeta Galilea y la también poeta y colaboradora de Poémame, Verónica Teja- ha seleccionado, de entre los cerca de 40 textos presentados, a La casa de los rostros perdidos, un poema en prosa de Yelivid, como ganador del concurso literario «Gótico». ¡Felicidades!

    En su composición, Yelivid nos da la bienvenida a una inquietante morada. Hay una fuerza especial en la expresión y el desarrollo de este texto que al leerlo es cómo si escuchara una voz en off que nos guía por los pasadizos de esta misteriosa vivienda. El ritmo de la prosa y el acierto de las palabras que dibujan la historia le otorgan un carisma supremo y crean, en pocas líneas, una gran expectación que te hará  seguir leyendo y conocer a los protagonistas.

    El fallo ha estado sometido tanto a la adecuación del poema a la temática propuesta como al uso, este caso, del verso libre y de los recursos literarios.

    Debido al gran nivel de las obras el jurado ha decidido, por unanimidad, hacer tres menciones especiales, aparte del ganador: El Xoloitzcuintle de Xanaath; Mariposas Negras de raulrib2; y ¿Quién soy? de Pedro Toledo Nieto (@camaleon199).

    El Xoloitzcuintle es un excelente relato gótico que brilla por su originalidad y exquisita narración. La autora nos describe la muerte desde un escenario diferente, en el que la naturaleza y los perros son un elemento clave del texto. La naturaleza es el canal y los perros nos ayudarán a enfrentarnos a la muerte.

    En el poema Mariposas Negras convergen la maestría del autor y la belleza del verso clásico. Es un contundente poema en el que se siente el salitroso sabor de la muerte en un escenario excelso y electrizante. Acércate a la novia y siente el latigazo de su dolor.

    ¿Quién soy? es un desasosegante poema donde la oscuridad se muestra como nuestra fiel compañera, un texto ilustrado con imágenes góticas que rezuman el insidioso olor de la muerte y un genuino recorrido por las penumbras de la vida aludiendo a problemáticas actuales.

    Muchas felicidades a Xanaath, Raulrib2, Pedro y en especial a Yelivid. Y muchísimas gracias también a todos los participantes del concurso. Ha sido una grata experiencia poder leer vuestros textos y captar cómo sentís la esencia gótica.


    Para descubrir más sobre la novela de Marisa Béjar, «El Cielo de los Perros», compartimos con vosotros esta video-reseña de Circe Escritora. ¡Disfrutadla!

  • 10 poemas en Rima Jotabé publicados en Poémame

    10 poemas en Rima Jotabé publicados en Poémame

    Hace unos días Óscar David Sánchez me solicitó un artículo con una selección de unos diez poemas en Rima Jotabé de los muchísimos que perlan el gran foro poético Poémame, y que de ellos hiciera un breve comentario.

    Acepté el encargo y a la vez el reto, pues sé de la calidad de los poemas en Rima Jotabé que en este magnífico foro se dan cita de la mano de unos grandes poetas, los cuales, me van a hacer muy complicada esa selección, para la cual, me basaré en las directrices de la preceptiva poética, como no puede ser de otras manera, (especificaciones, rima, métrica, recursos…), pero también haré caso en gran medida a los impulsos de mi corazón y los sentimientos que me transmitan, pues no hemos de olvidar que una poesía es técnica, inspiración y sensibilidad a partes iguales.

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    Ahora bien, al realizar una selección de entre un gran número de buenos trabajos, siempre hay alguno que se queda fuera de ella, ¡una pena!, pero espero que ningún poeta se sienta molesto si no se ve reflejado en esta selección, pues, a decir verdad, todos los poemas de todos los poetas deberían ser parte de mi selección, y a todos ellos les ofrezco mi más sincera gratitud por sus bellos poemas compuestos en Rima Jotabé.

    En esta mi selección personal, quiero comenzar por un poeta de origen cubano cuyo pseudónimo en el foro es Saltamontes, que compone poesía de manera magistral. Pero quiero resaltar el poema Cumpliendo retos, el cual es un lipograma que cuenta con la ausencia de la vocal “a”, este tipo de ejercicios de estilo, requiere una gran experiencia por parte de los poetas, pues les obligan a componer poesía dejando al margen multitud de palabras, en este caso, todas aquellas que contuvieran la vocal “a”. Un fuerte aplauso para Saltamontes.

    Cumpliendo retos – @Saltamontes

    Me sentiré contento y orgulloso,
    si logro componer sin ser goloso

    once versos corrientes y sencillos,
    que sin ser muy complejos lleven brillos
    y no pequen del uso de estribillos,
    por feos y molestos como grillos.

    Presuntuoso no quiero yo lucir;
    de vez en vez es bueno presumir

    y como yo no soy menesteroso,
    me cuido de los cercos y los trillos
    porque es muy triste el riesgo de morir.

    Solo quiero decir,
    que compuestos los once versos, creo
    que luché y triunfé como el Rey Teseo.

    También quiero destacar el poema del poeta que utiliza el pseudónimo de Useggb, llamado Reproche, por esa bella personificación de una musaraña, para dar comienzo a un poema que trata el tema del desamor de una forma impecable.

    Reproche – @useggb

    Volverá la musaraña
    Otra vez a darme caña

    tratándome de fantoche.
    Me cantará ese reproche
    que repite cada noche
    que en el amor no derroche

    ni que me crea tan listo
    porque el final ya lo he visto.

    Que un desamor siempre daña
    aunque madrugue y trasnoche
    y tenga todo previsto.

    Es imprescindible resaltar el poema A latidos, de la poeta que firma bajo el pseudónimo rebktd, pues todo él es una completa explosión de metáforas y otros recursos poéticos, en el que además da color a cosas etéreas, roza ámbitos intangibles y personifica sensaciones, todo un lujo de poema que hay que leer.

    A latidos – @rebktd

    En amor magenta, vestiré latidos
    besaré tu boca, lanzaré cupidos

    con la piel abierta, rozaré tu verso
    nacerá mi luna, creará universo
    corazón y fuego, carmesí disperso
    bañará tus ansias, mi elixir perverso

    Surcaré tu pecho,llegaré hasta dentro
    un suspiro rojo, tocará en su centro

    Meceré tus sueños yacerán vencidos
    el poema escrito;sobre lienzo terso
    sinalefas, rimas; tatuarán encuentro.

    Procede comentar el poema Expiración vital, que firma el pseudónimo Galilea, el cual nos introduce en una historia de desamor, incluyéndole al poema un estrambote, una técnica en un principio utilizada en ocasiones muy puntuales, pero que en los últimos años se ha extendido mucho su utilización.

    Expiración vital – @Galilea

    En una vida al regate y escondiéndose;
    soslayando los juicios, guareciéndose.

    Sin enfrentar responsabilidades
    ni aguantar el timón en tempestades.
    Desbordado el miedo en debilidades;
    anulando futuro y voluntades.

    Mil sueños se quedaron aparcados,
    esclavos de cerrojos atorados.

    Rota se quedó ya la vida y hundiéndose
    cobarde entre aciagas oscuridades,
    sufres de imposibles encadenados.

    Por tiempos agotados
    sabes que vivir así es inservible,
    si existe muerte en vida irreversible.

    Ahora quiero destacar el poema Nostalgia ermitaña, firmado por el pseudónimo Marqués_de_Boulière, el cual utiliza una rima un tanto compleja entre todo el poema compuesto por dos Jotabé. Este extremo lo hemos de tener siempre en cuenta a la hora de valorar cualquier poema. Además, este joven poeta ecuatoriano, nos brinda mediante un enlace, el poema declamado.

    Nostalgia ermitaña – @Marqués_de_Boulière

    ¡Qué esperas, corazón, si nadie espera!
    Tú sabes que el recuerdo desespera.

    ¿Que devuelva el pasado los amores?
    Si el pecho está vacío de deudores;
    y los latidos, corazón, en flores
    marchitadas, se quejan de dolores.

    No esperes, corazón, del ido tiempo
    vacilante el latido de mi tempo.

    ¡Qué profundo el dolor! Y nos vulnera
    como pronta saeta de estertores.
    ¡No esperes, corazón, en mi destiempo!

    No esperes, que esperando es el lamento,
    el eco confinado de un tormento.

    Duérmete, corazón, en el arrullo.
    Duerme la noche mientras yo le aúllo
    al astro solitario que yo intuyo
    versó en tu soledad, fatal murmullo.

    Y late en los otoños las delicias
    como la hoja que tiembla las caricias.

    Y si dormir no puedes, de momento,
    versa las primaveras y el barullo
    que en los ojos extraños tú codicias.

    El poema Quiérete de la poeta que firma bajo el pseudónimo horten67, debe estar en esta lista, pues su primordial cualidad es el mensaje que transmite, lleno de emotividad y compuesto con palabras que llegan a todos los lectores, por su sencillez y su gran sensibilidad en la redacción de los versos. No dejéis de leerlo.

    Quiérete – @horten67

    Despertar por fin de este largo sueño,
    y sentir que de tu vida eres dueño.

    Que ya no queda nada de quien eras,
    de figura triste y tristes maneras,
    la que siempre andaba entre mil quimeras,
    que guardó con llave las primaveras.

    Ahora respiras nuevas mañanas
    despejas la mente y abres las ventanas.

    Nunca mires hacia tras, pon empeño,
    mírate bien, sin miradas someras
    te dará luz y crecerán las ganas.

    El poeta bajo el pseudónimo raulrib2 nos presenta el poema Transparencia, del cual, al margen de su calidad poética indiscutible, nos presenta un poema cargado de bellas palabras que nos hablan de la calidad del vocabulario del poeta, el cual en el poema nos presenta un encabalgamiento que hay que saber leer para no perder el hilo del poema y mantener la estructura versal.

    Transparencia – @raulrib2

    Su mirada es más fría que el acero,
    con el brillo de luna o del lucero,

    que ilumina la noche plateada,
    me sumerge en el fondo de la helada
    catarata, de su ojo figurada,
    y en el previo al albor de madrugada,

    del iris brota el húmedo diamante,
    transparente tal gema titilante.

    Y surge un sentimiento verdadero,
    el del alma, trasluz de enamorada,
    de sus lágrimas, velos del semblante.

    Continúo esta selección con el poema El viento, firmado por el poeta bajo el pseudónimo Aurora, la cual hace del viento una fuerte personificación, con el cual casi entabla cierto diálogo en el poema. Bella poesía de imprescindible lectura.

    El viento – @Aurora

    El viento juguetea con mi pelo
    llevándose mis rizos en su vuelo.

    Me enredo entre sus alas misteriosas,
    invisibles, sutiles y furiosas
    que me rozan la piel, cual mariposas,
    mientras rompen mi calma, silenciosas.

    Si me dejo arrastrar en su espesura
    surcará mi alma, inquieta, su locura.

    Solo siendo testigo del revuelo
    que provoca en la esencia de las cosas
    entiendo de su fuerza y su ternura.

    La poeta bajo el pseudónimo Cleme_Eternamente, nos regala un poema dedicado a su madre, el cual se encuentra en esta lista para ejemplificar el mimo y el sentimiento que los poetas ponemos cuando le dedicamos un poema a nuestros padres, pero casi más en especial, a nuestra madre. Gran poema.

    Madre mía – @Cleme_Eternamente

    En mi reprimida y prolongada espera,
    madre mía, tú sabes a primavera.

    Me sumerges en tus cálidas caricias
    que en mis crudas noches de lunas ficticias
    con tus lustrados consejos me reinicias
    y jamás a mi buen corazón enjuicias.

    Más te vuelves una silenciosa brisa
    que penetra mi dolor y lo requisa.

    Y mi alma… de temporales se libera
    volviendo a mí, aquellas calmas vitalicias
    que un día huyeron con vil prisa.

    Y, por último, pues he llegado a la decena solicitada como máximo, y no a las poesías que yo incluiría, que serían muchas más, quiero dejar constancia del poema Te busco, del poeta que firma bajo el pseudónimo AljndroPoetry, pues en él encontraremos versos con imágenes inusuales que nos hablan de la imaginación desbordante del poeta. Cuando lo leáis, no os perdáis los versos del segundo pareado, son verdaderamente geniales.

    Te busco – @AljndroPoetry

    Y te busco… te busco en el latir
    de los soles violeta y su partir.

    Y te busco, en el haz de la alborada.
    El silencio enmudece en la almohada
    el cuchillo apuñala su punzada
    y te lloro… en tu ausencia devanada.

    Y te busco, en los bordes de la vida,
    y en tus gotas de amor, mi bienquerida.

    Y te busco, y te quiero ya sentir
    y besarte tus versos… ¡dulce amada!
    Revivir la caricia consentida.

    Espero, queridos amigos y grandes jotaberos, que todos disfrutéis de la lectura de estos poemas y de todos los poemas en Rima Jotabé que me he dejado fuera de esta lista, que son muchísimos, de los cuales, todos vosotros debéis obtener vuestras propias valoraciones y percepciones sensoriales a medida que los leáis y disfrutéis, pues a veces, en gran medida, nuestras apreciaciones personales hacen que un poema se nos clave directamente en el corazón y nunca más salga del mismo.

    Os deseo a todos una buena vida llena de poesía y de Rima Jotabé.