Gili Haimovich es una poeta y traductora israelí bilingüe. Es autora de diez libros de poesía, cuatro en inglés y seis en hebreo, así como de un libro multilingüe con su poema Note. Ha ganado los concursos internacionales de poesía italiana I colori dell’anima al mejor poeta extranjero (2020) y Ossi di Seppia (2019), así como una beca de excelencia del Ministerio de Cultura de Israel (2015). Sus poemas se han traducido a más de 30 idiomas y publicados en todo el mundo en antologías y revistas como: World Literature Today, Poetry International, International Poetry Review, 101Jewish Poems for the Third Millennium, e importantes publicaciones en Israel como The Most Beautiful Poems in Hebrew – A Hundred Years of Israeli Poetry, así como en festivales en Canadá, Italia, Francia, México, Rumanía, Hong Kong, Taiwán, Mongolia y Kosovo, entre otros.

Como una disculpa        

Aunque mis manos estén magulladas

su capacidad de sentir no ha sido aniquilada

pero se ha nublado su capacidad de ser exactas

como cuando se dejan rastros en el papel

Éramos un mundo

Éramos un mundo dentro de un departamento

con sus demonios y sus hadas también

como en  uno de esos vasos en forma de burbuja

con copos de nieve de poliestireno

que tras ser sacudido por un brazo oculto,

como confeti, un virus cayó sobre nosotros.

Luces de paso, rostros, parpadean en nuestro panel de cristal,

las pantallas se convierten en ventanas,

no en espejos,

abriéndose en nuestros escritorios,

al unísono con la apertura de las flores de primavera y la Pascua.

Y nuestras niñas bailaron, rieron y lloraron,

pero nunca pudieron hallar

las palabras para pronunciar lo que se ha roto.

Aunque por la noche todos tuvimos la misma pesadilla

que de este mundo nunca despertaremos. 

Regalo defectuoso

Todo lo que notamos trajo de vuelta su don de expandirse a otras dimensiones:

el eco verde de los árboles reflejado en el armario de formica, 

los marrones dorados inmersos en los rizos de las niñas con matices más profundos,

la red gris de huellas dactilares que se extiende alrededor del interruptor de luz blanco,

la noche –

ganamos viendo en ellos un mundo oculto dentro de nuestro propio mundo separado

en el que no participamos.  

Traducción por Mariela Cordero



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