Isilda Nunes es una artista y escritora portuguesa premiada en todo el mundo. Recientemente ha sido galardonada con los siguientes premios: «Kairat Dusseinov Parman 2020», «César Vallejo 2020», «Grito de Mujer Lisboa 2021», «Águila de Oro 2021», «Escudo de Plata 2021», «Especial Lusofonia», «Premio Latinoamericano a la Difusión Educativa, Literaria y Cultural 2021», «Mihai Eminescu 2022» y «Huang Yazhou». Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y publicados en varios países de todos los continentes. Es coautora de unas sesenta antologías nacionales e internacionales y autora en solitario de poesía y prosa. Ha participado en programas de radio y televisión, ferias del libro y festivales literarios en Portugal y en el extranjero. Fue coorganizadora de eventos literarios nacionales e internacionales. Se desempeña como presidenta ejecutiva de la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE), presidenta de la UHE-Portugal, miembro de la «World Nations Writers Union» y editora asociada de la «Chinese Poetry Circle Magazine».

Ojalá me atreviera a hacerlo

en el enigma de tu cuerpo

me he rediseñado.

en el pulso de tus venas

he bebido un sorbo de tu elixir.

 hasta la extenuación te amé.

¡Ah!

ojalá me atreviera a hacerlo

en la inexorable placidez de tu piel,

en el misterio de tu mirada

y en el abismo de tus labios.

El último tren

De nosotros sólo queda el dolor

que fustiga mi alma.

¿Dónde está el aroma del jazmín?

¿Dónde está la anunciada primavera?

Hoy, mi cadaver

sobrevive en el caos de las emociones.

Polvo translúcido

volutas en las grietas excavadas,

en el rostro lacerado,

en el cuerpo torturado.

A manos del pseudo-amor,

el sagrado femenino ultrajado.

La carne flagelada.

El alma inerte, en el atajo inducido.

En la curva del camino,

el último tren

pide el desprendimiento.

¿Y tú?

fríamente aplastas el cigarrillo.

¿Dónde está la primavera anunciada?

Sin futuro,

las quimeras deambulan

En la tierra moribunda.

La locura dicta la dirección.

No hay tren que cruce la oscuridad

ni las sombras de la ignorancia.

Sólo el dolor

lamento y oración.

En la sala de rescate,

donde residen los espectros

La esperanza agoniza.

El sueño ingenuo de la infancia amenazado.

Cronos marca el rumbo.

Los ancianos, desde el abrazo deshabitado

rezan para escapar

al flujo del crematorio.

En la tierra moribunda,

algunos no son más que cementerios.

¿Y yo qué?

¿Y tú?

¿Y la primavera anunciada?

Traducción al español por Mariela Cordero



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