Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Ahmet Yalcinkaya, poeta turco

    3 Poemas de Ahmet Yalcinkaya, poeta turco

    Ahmet Yalcinkaya nació en diciembre de 1963 en Giresun, Turquía. Es poeta, ingeniero, científico y traductor. Estudió ingeniería, robótica, administración, negocios, física y teología en varios niveles, desde asociado hasta doctorado en universidades turcas, estadounidenses y suecas. Vive y trabaja en varias geografías y continúa sus estudios, investigaciones y enseñanzas en Suecia. Publicó cinco libros de poesía, una antología de poesía y varios libros técnicos. Sus poemas, ensayos, cartas, entrevistas y traducciones de poesía se han publicado en periódicos y revistas locales e internacionales. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, uzbeko, árabe, tamil, turcomano, rumano, azerbaiyano, alemán, albanés, ruso, kirguís, italiano y griego.

    Un atardecer en el Mediterráneo

    El cielo había hecho un lienzo de sueños purpúreos

    de esta manera se sabe que soy la ola que falta

    y se sabe que hay alguien azotando la ciudad con su cabello

    por las tardes

    y una enorme tormenta se partió en dos como satén azul

    el Mediterráneo enloquece con la brisa salvaje

    lo que le pasa le está pasando a mi corazón

    con el viento irresistible de una belleza

    congela mis sueños y mi corazón

    no sólo el Mediterráneo se está azotando a sí mismo

    todo es una locura aquí todo el tiempo, todo el camino

    la misma tormenta encuentra cualquier cosa con corazones unidos por una flecha

    rodea el mar por todas partes con un beso gélido

    chapoteando en la playa de Antalya como un potro enloquecido

    quitando el manto satinado de las aguas de la cabecera

    me envuelve a mí, a ti, a todos nosotros, y esto

    traigo de vuelta a la fuerza con mis manos

    a los que se han ido

    entonces viene y corta todos los caminos con un rayo de luz

    el Mediterráneo mira mágicamente

    locamente enamorado y tan indefenso

    roba esos corazones con ojos azules

    arranca los horizontes de bronce con su voz conmovedora

    y todos los vientos se juntan fluyendo en sus ojos

    ahora todo es azul, todo es unicolor

    hay un cuadro único hacia donde puedo mirar

    al atardecer en el Mediterráneo esta vez la armonía

    es azul y no bronce, siendo un conjunto lejano

    ¿es entonces la vecindad tan profunda o envejecí?

    armonía que conecta la tierra y el cielo mientras lo miramos,

    el tiempo se detuvo al atardecer.

    La Historia

    El tiempo estaba amarillento en ese día

    como una hoja

    y la mujer dio a luz a la traición

    pura de nácar así se muestra

    pasaron siete vendimias

    con gritos y alaridos

    mientras siete periodos habían sido derribados

    el tiempo andaba cojo en ese día

    aunque se dice que estaba rojo sangre

    la serpiente nació de inmediato

    las aguas se retiraron lentamente / poco cayeron

    ese día

    los vientos del noroeste sofocaron una llama

    con gracia en una emboscada

    y el molino se detuvo,

    se detuvo como si esperara racimos

    de fama,

    el amanecer

    detuvo el molino

    que no durmió durante siete días

    Si muriera por extrañarte

    Tu perfume sigue en mi sillón

    tu voz resuena en el pequeño salón.

    No soy consciente de estar o de no estar

    como si mi brazo siguiera en el tuyo…

    ¿Estás en el balcón… o es un sueño?

    ¿está tu cuerpo caminando en la habitación, en secreto?

    si tu puerta está abierta, tu corazón permanece abierto…

    cuando muera extrañándote ¿se arrepentirá tu alma?

    Traducción del turco al inglés: Richard Mildstone y A. Edip Yazar

    Traducción del inglés al español: Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Daniel Arella #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Daniel Arella #PoesíaVenezolana

    Daniel Arella (Caracas, 2 de julio de 1988). Licenciado en literatura hispanoamericana y venezolana; Magister en filosofía por la Universidad de Los Andes. Ha publicado los poemarios: Al fondo de la transparencia (Los caminos de Altair, Venezuela, 2009); El andrógino ebrio en el haitón. (Nuevos Clásicos, Bolivia, 2017); Anatomía del grito (LP5: Fox Island, 2020), libro por el que recibió en metálico el XIX Premio Latinoamericano de Poesía por Concurso Ciro Mendía (Caldas, Antioquia, Colombia) en el año 2015. Es Premio de Ensayo Goethe Institut, 2020, por la Pontificia Universidad Católica del Perú  Editor de la revista de géneros fantásticos IO de Cali, así como miembro del consejo editor de la revista POESÍA de la Universidad de Carabobo.

    Estás sombrío

    Poema

    Estás más muerto que santo

    Poema

    Estás aguantando las lágrimas

    Poema

    Estás tronado en los árboles

    Poema

    Estás mentando madre a los cuervos

    Poema

    Estás asfixiando la luz del lunes

    Poema

    Estás murmurando canciones de amor que nadie recuerda

    Poema

    Estás violentando la blancura del ángel

    Poema

    Estás volao partiéndote la crisma en el aire

    Poema

    Estás cristal estás diamante

                                                   Poema

    Estás embrujado caballo tormento del camino

     Poema

    Estás plagado de dioses falsos: Ormún, Oñul, Azesal Poema

    Estas mierato cándido del fuero

                               Poema

    Estás roncando la suerte del vendaval

                     Poema

    Estás olvido mariése calápida

              fugaz

        Poema

    Estás rotao laminio luminia delirio togonal

    Poema

    Estás sembrado  Estás pal perro

    Estás de Sal

    [Leonardo Lumen. “Coronación del Pico Bolívar en Yagé.

    4978, 4 versos de altura”; 1: 00 a.m., 04 de junio del 2015 /Mérida]

    Heroin

    a Diego Segovia y los vampiros que lograron volver.

    Esa canción de Lou Reed, “Heroin”

    es uno de los mejores poemas

    compuestos en lengua inglesa

    El Nazareno tuvo que haber muerto en paz con esa letra

    descansando en el mar de letra

    al fondo de su oscuridad metálica

    hasta ser aire del viento de piedra

    profunda piedra del misterio

    reventada como una cabeza

    Esa canción de Lou Reed

    es la Madre

    follando en el castillo de la sabiduría

    con un William Blake atónito

    reventado en semen

    dentro de un jardín oculto

    Tú eres la heroína

    Tu muerte me basta

    se incrusta en el costado

    calzando como un anillo

    Estremece la masa de nervios

    con los rayos de Dios

    Electrocuta el alma

    hasta matarla de insomnio de luz

    en la misma santa tarde

    en que Schreber iba

    a parir en las nubes

    su misterio endurecido

    Suleika, eres la Heroína

    Tu paciencia de sauce perfora mis amuletos

    con su silencio magnético

    Yo soy en cada una de esas hojas

    el amanecer

    Me duelen sus raíces hundiéndose

    en la tierra rapaz

    hacia el centro de mi corazón

    el lugar

    de todas las apariciones

    [Jamal Jstor Wallace. H Hembra (Traducido por Ricarda Rebol);

    6: 03 a.m., 14 de mayo del 2022 / New York]

    Rostro de nadie

    Escribir poemas es dar la cara

    pero un poema no es todavía un rostro

    Y si es verdad que al loco lo traiciona el rostro

    al poema lo traiciona la cara

    y al loco lo traiciona el poema

    y el poema los traiciona a todos

    El poema es cara o cara, no hay azar, eso es todo

    Cada arruga de ese rostro es un verso de ese poema

    Cada cicatriz de ese rostro en un verso de ese poema

    Cada marca de dolor de ese rostro es un verso de ese poema

    Cada cortada de ese rostro es un verso de este poema

    La nada no es la resignación perfecta

    La nada es la perfecta responsabilidad

    Nada de blanca ceniza

    nube de amor sin soledad

    perdida en la miel

    es luz anterior a la luz

    no es ausencia

    una colmena de relámpagos

    un cielo hecho de tierra

    es el espíritu que se hizo cuerpo y memoria para esperarte

      [Antón Zsü. Monstruosidad de cielo en las cosas tilas;

    6:27 a.m., 11 de abril del 2025 /Zúrich

    Estos poemas pertenecen al libro Anatomía del grito(LP5, Fox Island, 2021)]

  • 3 poemas inéditos de Olivia Villoria Quijada #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Olivia Villoria Quijada #PoesíaVenezolana

    Olivia Villoria Quijada es natural de Caracas, Venezuela. Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Magister Scientiarum en Literatura Venezolana, por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Profesora Asociada e Investigadora de la Escuela de Psicología, de la UCV. Es escritora de poemas, cuentos y literatura infantil. Sus textos literarios figuran en diversas antologías –impresas y en línea- del exterior y de Venezuela.  Ha figurado como finalista y obtenido Mención de Honor en concursos literarios internacionales. Ha publicado tres poemarios: Sauce de Versos, Miradas íntimas, y Travesías, y dos libros de cuentos: Cuentos Lacónicos  y Tusitala.

    Niña  

    La niña que fue y  que sigue siendo

    baila de noche  con los ángeles en el firmamento azul,

    conversa con las hadas que anidan su dormitorio,

    recibe besos de las gardenias en los mediodías soleados,

    viaja en  brillantes aviones  de papel lustrillo y seda,

    se mece en la hamaca de la luna menguante,

    y va a la playa dorada en la carroza  del  sol.

    La niña que fue y que sigue siendo

    se muerde las uñas de los pies,

    pega el chicle en los bordes del plato

    para comerlo más tarde

    y quiere ser bailarina o novelista de fama.

    Raya las  blancas  paredes con lápices de colores.

    Hurta los dulces de coco del horno de la abuelita.

    En el piso dibuja una rayuela y salta hasta las estrellas.

    La niña que fue y que sigue siendo

    volvió a orinarse en la cama y  le cambian los pañales.

    La alimentan con sopitas que le dan en cucharilla.

    Da pasitos vacilantes como quien aprende a andar

    y no pronuncia palabra pues se le ha olvidado hablar,

    vestirse como es debido y sus dientes cepillar.

    Éxtasis

    He aprendido a morir,

    morir de amor.

    Correr a campo traviesa

    por los confines de tu cuerpo

    hasta  el desfallecimiento.

    Zambullirme  en las aguas dulces

    del río crecido de tu boca

    hasta que sucumban los besos.

    Perder la conciencia

    en el  gozoso momento

    en que el  alma  parece abandonar

     el  cuerpo,

    para tocar las estrellas

    una a una, cielo a cielo.

    Cuando acaba la ceremonia,

    el rito sagrado de nuestro encuentro,

    sollozo  en mi propio fin

    … y muero.

    Me he levantado del libro

    Me  he levantado  del libro

    donde me cubren las páginas

    que  arropan mi soledad.

    Donde  desnudo las letras

    que versan las utopías

    del poeta.

    Comparto tristezas.

    Sonrío alegrías.

    Me rompo la piel.

    Desgarro agonías.

    Cuando el  libro vuelve

    a su estante oscuro,

    apretado entre palabras

    en la pluralidad de las letras,

    vuelvo a ser la misma ermitaña 

    que siempre he sido.

  • 3 poemas de Katarina Sarić, poeta montenegrina

    3 poemas de Katarina Sarić, poeta montenegrina

    Katarina Sarić, 10. 03.1976. vive y crea entre su Budva natal y Belgrado. En la FF Nikšić se licenció en filosofía y luego en lengua y literatura eslava del sur, en la FPN de Podgorica está completando estudios de postgrado en política social y trabajo social. Escribe poesía, prosa y ensayo con compromiso social. Es escritora, provocadora poética y artista de performance. Es autora de 13 ediciones independientes, representadas en numerosas coautorías, antologías, colecciones, en todos los principales portales regionales. Se han escrito trabajos científicos sobre su poesía y prosa. Sus obras han sido premiadas, traducidas y publicadas en la región, pero también en el panorama literario mundial.

    Ruido sin sentido

    Y permitirás  las miradas pegajosas de desprecio y envidia

    nacidas de la imperfección de la ceguera

    y la desesperación amontonada

    en la columna vertebral y los brazos arrugados

    Permitirás las desgracias y los tormentos

    los tuyos y los de los demás

    Cargarás con lo tuyo y con lo de los demás en tus alforjas

    tanto aquí como en cualquier otro lugar

    en este ancho mundo

    una misma vida para todos, hasta el final

    Te apoderarás de la vida de los demás y los demás se apoderaran de la tuya

    seremos molidos en el mismo molino

    hasta que nos encontremos con nuestro creador

    al final

    donde se sabrá quiénes recibirán el boleto al infierno y quienes al cielo

    Dejarás que todo se lo lleve el agua

    todo y todos fluirán y se alejaran

    cada Tom, Dick y Harry

    Pero sólo recordarás esos días de silencio

    cuando todo esto termine

    en los que tuviste la suerte de encontrar tu propio osito de peluche

    para acurrucarte bajo las sábanas

    y todo de repente se paralizará y se detendrá

    convirtiéndose en un ruido sin sentido.

    Simulacro

    -Te dejo este simulacro de vida

    una bolsa con café instantáneo y la tarta de cerezas en el microondas

    y esos zapatos – tu regalo para mi cumpleaños /un número demasiado grande/

    las falsificaciones apropiadas… gritos fingidos

    en los dormitorios de los suburbios

    programados para ti esta semana

    /y el trozo de papel -el recordatorio de las citas en el dentista y el urólogo/.

    Hoy me dejaron.

    El viento azota espalda.

    Recojo de la guantera mi realidad retocada

    el manuscrito olvidado

    y ese último intento fallido de traducción simultánea

    de mí a ti y viceversa

    /de la lógica al nivel de la realidad/.

    Te estoy dejando tu ceguera de siempre

    las teclas del teclado pegadas a tus dedos

    córneas como zarzas

    cayendo en la bandeja de entrada, el chat online y el ciber sexo

    en la realidad modelada de segundo grado

    /de tu atalaya cuidadosamente proyectada

    sobre la espuma de las nubes/

    de tu alter ego

    el creador de un universo paralelo

    de esta tierra y cielo virtuales .

    Te estoy dejando.

    No estoy simulando.

    Nunca simulo.

    El poema divertido

    Es bueno

    y sólo tengo ganas de reír

    sin motivo

    y sólo tengo ganas de cantar

    y de bailar

    y de saltar

    No porque tenga los pies ligeros

    o porque mi mente sea ligera

    al contrario

    mientras tú eres tan serio y gris

    un verdadero hombre del saco

    siempre en una hoja de afeitar

    a lo largo de los bordes del llanto

    ¿Quién tiene razón y quién no?

    ¿Qué es que lo se debe y lo que no se debe hacer?

    Tal vez mis pensamientos son más profundos

    y más pesados

    Tal vez, si los liberase

    haría añicos

    tu balanza

    ¡Ya basta!

    No me interesa

    pronunciarlo siquiera

    es bueno

    incluso cuando no lo es.

    Y no hay nada malo en mí

    sólo tengo ganas de reír

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Sabrina De Canio, poeta italiana

    3 Poemas de Sabrina De Canio, poeta italiana

    Sabrina De Canio ( Piacenza, Italia) poeta premiada, traductora y codirectora del Museo de Poesía de San Cristóbal. Los años pasados en África dieron lugar al tema subyacente de su poesía, la resistencia a la adversidad. Está citada en varias antologías nacionales e internacionales. Su obra Libera nos a malo se publicó en 2020.

    Viaje

                                                                                 en memoria de Pippa Bacca

    Blanco

    oliva, rosa, rojo,

    verde, marrón, negro.

    Blanco

    lirio de seda

    ceniza que limpia.

    Somos leche

    en la mejor porcelana

    sagrada e intacta

    en cada nuevo comienzo.

    Somos la aguja que remienda

    y el hilo que une

    crujiendo como páginas

    en el blanco que nos apaga.

    Días

    En el círculo de los días

    como discos de vinilo

    nos arrastramos

    bajo la aguja del tocadiscos.

    La música

    casi nunca es dulce

    los arañazos y los saltos

    son parte del paquete.

    Nuestra única canción

    a veces

    termina antes del final.

    La cara B

    no siempre es el paraíso.

    Negro azabache

    Acampando

    en una colmena de piedra

    con los ojos puestos en la pantalla

    no te puedo tomar de la mano.

    Mi oído persigue los sonidos habituales

    anhelando tus mensajes .

    Pero ahora, solo hay silencio

    y la tierra parece haber sido despojada

    de todos sus ornamentos,

    como un teléfono inteligente mojado.

    Donde antes tu perfil brillaba

    ahora la pantalla se ha teñido de negro azabache

    y mi casa está triste

    y la ventana se cierra de golpe.

    Traducción al español Mariela Cordero

  • 3 poemas de Eldar Akhadov, poeta azerbaiyano

    3 poemas de Eldar Akhadov, poeta azerbaiyano

    Eldar Akhadov. Nació en Bakú en 1960. Vive en Krasnoyarsk. Es miembro de la Unión de Escritores de Rusia y de otras organizaciones de escritores de Rusia, Ucrania y Azerbaiyán, miembro de la Sociedad Geográfica Rusa, copresidente del Consejo Literario de la Asamblea de los Pueblos de Eurasia, miembro del Club de Escritores del PEN Internacional. Es autor de 65 libros de poesía y prosa. Galardonado con el Premio Literario Estatal del Gobernador del distrito autónomo de Yamal-Nenets, galardonado con el Premio Nacional «Pluma de Plata de Rusia», «Por el bien del mundo», «El Norte es un país sin fronteras», medalla de plata del IV Festival Literario de Festivales de toda Rusia. Medalla de plata del IV Festival Literario de Festivales de Eurasia. Titular del título internacional «Caballero de la Poesía» (Serbia, 2020). Premio de la Asociación de Traductores Literarios de Montenegro por el libro «Sentido de la vida» en serbio (2020).Ganador de decenas de otros premios y concursos, entre ellos en Alemania (Premio de la editorial ZA-ZA Verlag, 2018), en Grecia (Premio Homero, 2018). en Italia (ganador del diploma del Premio Accademia Giulia Brignone, segundo puesto en el Premio Vincenzo Padula, ambos en 2020). Los libros de Akhadov han sido publicados en Rusia, Estados Unidos, Serbia e India en ruso, inglés y serbio.

    El filo de la navaja

    Este borde es peligroso,

    no camines sobre él, no juegues.

    Cualquier cosa

    podría hacerte caer.

    Tal vez crees que

    te cortará como al aceite,

    y no como a algo vivo.

    Buscas algo:

    Hermano, este no es tu problema,

    no hay nada en la línea de meta.

    Y nadie apreciará este movimiento.

    Y nadie saldrá a tu encuentro.

    Sin suerte, sin fama, sin dinero –

    solo problemas.

    Pero, por desgracia, sin ninguna maldición, sin ninguna oración

    No puedes evitarlo…

    Pisas la hoja de afeitar,

    y el camino resplandeciente sigue brillando.

    Latido del corazón

    El planeta en el que vivimos es muy pequeño.

    Si miras desde la Tierra

    puedes ver las estrellas en el cielo,

    al otro lado de la Tierra – también hay cielo.

    Creemos estar separados

    por enormes distancias,

    pero si queremos,

    los poetas podemos sentir los latidos del corazón de los demás.

    Te diré cómo hacerlo.

    Cuando escribo poemas,

    me tiendo en la tierra sintiendo su poder a mis espaldas.

    Tiéndete sobre la tierra y empieza a escribir poesía…

    Y oirás el latido de mi corazón desde

    el otro lado del planeta.

    Escribimos poemas y miramos el cielo.

    Porque entre nosotros no hay más que cielo.

    Piedra

    Cuando me haya ido, no te molestes en construir ninguna lápida

    encuentra una roca grande y pesada, y graba mi nombre en ella.

    Y no la pongas en el cementerio,

    ponla donde sientas que debe estar.

    Sólo una piedra con mi nombre.

    Fuerte, pesada, para que no se desmorone.

    Acércate de vez en cuando.

    Organiza a su alrededor cualquier reunión que consideres oportuna:

    Manifestaciones, conciertos, comidas, lo que sea.

    Acuérdate de mí.

    Eso me hará feliz.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Jerónimo Alayón #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Jerónimo Alayón #PoesíaVenezolana

    Jerónimo Alayón (Caracas, 1966). Poeta y escritor venezolano. Columnista en el diario El Nacional (Caracas) y en ViceVersa Magazine (New York). Finalista del XXV Premio Internacional Juan Rulfo (París, 2008) con el relato El último tren. Profesor de español en la Universidad Central de Venezuela desde 1994.
    Licenciado en Letras (1993) por la Universidad Católica Andrés Bello. Cursó estudios en la maestría de Literatura Latinoamericana (Universidad Simón Bolívar). Se ha dedicado de manera autodidacta al estudio de la filosofía desde 1995.

    Ha publicado los poemarios El canto del Jokili (2000), El dios desolado (2011), Paralítica luz (2011), El arpa y la niebla (2011) y Evanescencia (2015); el libro de relatos Las alas del escorpión (2015), y el libro de no ficción Comunicándonos más allá de las palabras (2009). Algunos de sus poemas, relatos y ensayos están recogidos en antologías internacionales (digitales e impresas) y en revistas literarias. Es miembro de la Asociación Hispánica de Humanidades (Greensboro, Carolina del Norte, EE. UU.) y del Círculo de Escritores de Venezuela. Fue alumno del Taller de Poesía, de Leonardo Padrón, del Taller de Narrativa, de Bárbara Piano, y del Taller de Literatura Fantástica, de Luis Britto García. Desde 2012 se ha dedicado a crear un sistema filosófico-literario denominado idealismo simbólico.

    La abdicación del reloj

    Tengo miedo del reloj que abdicó

    del tiempo cuyo paso no se escucha

    de la hora vestida de días

    eternos

    Tengo miedo de saber

    que el tiempo y la hora son extraños entre sí

    de aceptar la máscara del momento

    Y ahora cuando digo momento

    y asumo esta perplejidad del tiempo

    podría decir también

    que mañana habrá un instante

    preciso

    en que seré entraña de cualquier reloj infartado

    Tengo miedo

    de ser tiempo y temporalidad al unísono

    de medirme en la paraplejia del reloj averiado

    de saber que el reloj soy yo,

    De mí parten las aves esta mañana

    Ya no apremio las aves

    esas que a mí llegaban cada alborada

    De mí parten las aves esta mañana

    Todo el miedo es paz

    ya no hay lucha

    de una parte de mí

    con el resto de lo que no soy

    por fin soy uno

    y abrazo mis tristezas

    sin reclamo

    ni solemnidad

    y por sobre su hombro

    veo partir de mí las aves esta mañana

    Las palabras también se van de mí

    como trenes que olvidaron sus rieles

    Estoy aquí

    ya no hay esclusas ni diques

    todo se marcha de mí

    sin adiós

    en paz

    sin mí

    en las aves que de mí parten esta mañana

    Ahora escucho el silencio.

    que se fuga por entre las letras de mi nombre

    Todo el límite que he negado cruzar está aquí

    La poesía es una despedida sin estridencias

    Mínima filosofía acostado sobre la tierra húmeda

    Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.

    Quintus Curtius Rufus

    Hace algún tiempo decidí marcharme

    ya no estoy

    mis palabras dejaron de parecer lenguaje

    hartas del mundo que cabe en una postal

    Me bebí toda mi ausencia

    La niebla lo sabe

    escribo para convocar el silencio

    para no decirme

    para vivir atrás de las palabras mis otros silencios

    Y sin embargo

    aún me queda esta paz de embozar las ausencias

    Hoy he mirado la tierra húmeda

    más que otros días

    allí reposan las únicas palabras

    que merecen crecer con la hierba

    Tenía dieciséis cuando me llamaron idiota

    leía a Leibniz

    en tanto que otros miraban cuerpos de mujeres desnudas

    yo elegí el principio de la razón suficiente

    y entendí que las palabras también son mónadas

    (solo si existen por el silencio)

    A mis cincuenta y tantos sigo siendo un idiota

    Leibniz estaba en lo cierto

    «Natura non facit saltus»

    (la naturaleza no obra por saltos)

    y sigo aquí

    pensando que el mundo olvidó su primer silencio

    Lo sabe la polilla

    que devora el tiempo yacente en el reloj

    Lo decía Bukowski

    «El tiempo es la cruz de todos»

    él sabía que la locura cabe en una habitación

    yo creo que cabe toda en una palabra

    Volví de la noche

    con la levedad de quien se cayó del porvenir

    Si me fuese dado conocer la nada

    sabría que la poesía estuvo allí

    justo antes del fuego sagrado

    Entonces me iría de los calendarios

    Me acostaría sobre la tierra húmeda

    con los únicos silencios que merecen ser palabras

  • 3 poemas inéditos de Isabelle Lévesque, poeta francesa

    3 poemas inéditos de Isabelle Lévesque, poeta francesa

    Isabelle Lévesque nació en Andelys, Normandía. Es poeta y crítica.
    Colaboradora de Quinzaines (La Nouvelle Quinzaine Littéraire) de poesía contemporánea, también escribe artículos para las revistas Europe, Terres de Femmes, Diérèse, Terre à ciel…
    Fue galardonada con el Premio Internacional Yvan Goll de Poesía Francófona 2018 por ¡Voltige! (L’herbe qui tremble, 2017). Sus últimos libros publicados: Chemin des centaurées (L’herbe qui tremble, 2019), En découdre (L’herbe qui tremble, 2021)

    Para un copo disperso

    Cesa el tiempo.

    Estamos preparando

    un nuevo mundo.

    *

    Nieve y estatua por la tarde.

    La sombra esconde el copo de piedra.

    Cautiva la mirada y los pliegues calcáreos

    – ¿se estremece? Figura erguida.

    Mirando fijamente. Los ojos oscuros dispersan el hielo.

    Se ha disipado.     

    Los huecos el agua la arena,

    el fino polvo invita a meditar.

    *

    Aquí estamos cerca del bosque.

    Naturaleza cortada, jardín ordenado.

    El verde aleja la piedra

    y la primavera de musgo todavía aguarda.

    Cruzando la escarcha, el blanco mira al cielo.

    Incomprendido. Efímero.

    Su renuncia llegará     

    tarde o temprano.

    *

    La estatua ya no es más

    que un vestigio. Blancura.

    Forma y curvas

    rodeando lo que queda.

    La mujer adivinó.

    Un abrazo de brasas

    pasado.

    El modelo y sus gestos redondos

    para las manos.

    Traducción del francés al español por Mariela Cordero

    Foto por Michel Durigneux.

  • 3 poemas de Debasish Parashar, poeta indio

    3 poemas de Debasish Parashar, poeta indio

    Debasish Parashar es un poeta multilingüe, traductor, revisor de poesía, crítico literario, empresario creativo, cantante / músico y letrista con sede en Nueva Delhi, India. Es profesor asistente de literatura inglesa en la Universidad de Delhi. Parashar es el fundador y editor en jefe de la revista literaria Advaitam Speaks y está asociado con el Movimiento Mundial de Poesía. Con su canción debut ‘Pamaru Mana‘ (2018), Debasish se convirtió en uno de los primeros cantantes / compositores indios que se atrevió a experimentar con la idea de fusionar Borgeets de Assam de 500 años con el sentimiento orquestal occidental, desafiando las convenciones religiosas y rituales. de los Satras. Ha cantado para Raag, In Search of God, MUSOC XXV y otros lugares. Debasish ha leído en varios eventos / festivales literarios nacionales e internacionales en India, Medellín, Londres, Japón, Grecia, Italia, México, El Salvador y otros lugares. Debasish Parashar fue honrado con el premio «Festival Charter for Interpretation» en el Festival Literario Internacional Indija Pro Poet-2020. El Poetic Media Lab de la Universidad de Stanford ha comisariado la adaptación cinematográfica de su poema «El derecho fundamental a soñar» y algunas otras obras para el proyecto «La vida en cuarentena». Aparte de eso, sus poemas han sido comisariados bajo algunos proyectos globales notables, incluido el Primer Museo de Poesía en Piccolo Museo della Poesia Chiesa di San Cristoforo, Italia bajo Rucksack, a Global Poetry Patchwork y The Canoe (Piroga) por el renombrado escultor Italo Lanfredini . Sus poemas, reseñas, artículos y entrevistas han aparecido en cientos de antologías, periódicos, revistas, medios de difusión y revistas de todo el mundo. En general, sus poemas se han traducido a más de 30 idiomas del mundo.

    Renacimiento

    aguanta mi lengua

    hasta que contenga tu respiración

    y nos convirtamos en dos

    en esta metáfora

    llamada amor

    el aroma es lo que se adhiere a nuestros huesos

    por otra parte

    mi saliva es más tóxica que tu sudor

    disuelve todos los recuerdos

    lo que queda de tu cuerpo

    es amnesia

    a veces

    no te digo

    nombres dulces

    eso no es propio de mí

    a veces

    pero en tu carne

    naceré

    una y otra vez

    como un canto de supervivencia

    con un aroma sagrado.

    Peregrinación

    en el loco deseo

    de convertirme en peregrino

    me escapé

    a veces

    de todos los lugares de culto

    mandir, masjid, iglesia,

    oficina de impuestos, burdel o pub

    pero no pude convertirme en uno

    entonces

     cavé seis agujeros en un muro

    con lágrimas en las palmas de mis manos

     

    me convertí en uno.

    A una noche de Panjim junto al Mar de Arabia

    algunos han perdido mi paradero

    algunos me han encontrado también

                                 como el mar

    lenta y pausadamente

    tus ojos azules salados

    se expanden contra mis sublimes fantasías azules

    lenta y pausadamente

    podría haberte amado

    hasta el final de esa noche

    cuando eras toda tú

    y yo no era mío

    lenta y pausadamente

      podría haberme ahogado en

    tus olas

    para volver a nacer

    como una noche de Panjim

    marina, fresca y alta

    en lo profundo de tu piel estaba

    una canción que se desvanecía

    flotando a lo largo de una noche de Panjim

    lenta y pausadamente

    podría haber bailado

    con tus antiguas melodías

    enterradas en lo más profundo de tu piel

    raíces de un viejo baniano

    lenta y pausadamente

    podría haber sido yo

    como nunca antes

    y podría haber tarareado

    las canciones

    que en tu piel perduran

    podría haber bailado hasta la próxima marea

    esperanza

    son los dedos quemados por el sol de un pescador

    aferrados a sus redes de pesca

    esperanza

    es un mar

    que golpea los barcos de sus ojos

    por fuera, por dentro y por fuera.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Lisette Fernandez #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Lisette Fernandez #PoesíaVenezolana

    Lisette Fernandez.Nacida en Venezuela, la autora es residente en Italia desde el 1990, ha recibido varios premios en el campo literario.Entre los más recientes: finalista en la edición del Concurso Literario Nacional G. Belli 2017,institución del Campidoglio- Roma, con obras en italiano. Por su trayectoria artística en favor de la difusión de la cultura literaria, recibió el premio internacional de Canadem 2019 otorgado por la Cámara nacional de México. Cuenta con innumerables reconocimientos de asociaciones culturales nacionales y internacionales. La autora es ganadora de el «Premio Internacional en la Cadena de la Paz» 2018 por
    la defensa de los derechos humanos (Argentina -España). Recibió el Premio «Integración-Migración 2017», bajo el alto patrocinio del Parlamento Europeo y la Municipalidad de Milán. Es representante y fundadora de la asociación cultural Orquídea de Venezuela ,organización fundada en 1996, donde se desarrollan reuniones y encuentros culturales. Es la administradora y editora del blog Briciole di Poesia.

    El largo viaje

    El largo viaje que he emprendido
    para llegar a ti
    se ha convertido en un peregrinaje perenne
    de un lugar a otro,
    en tu búsqueda.
    Me detuve
    en puertos mojados,
    a imaginar nuestro
    encuentro.
    Me he perdido en caminos desconocidos
    y me encuentro
    con los zapatos viejos y más desgastados
    que nunca
    Te vislumbré a veces
    sentada en la orilla del mar,
    en algunas playas desiertas
    Empecé a pintarte
    al atardecer
    y me di cuenta
    de no recordar más
    claramente tu cuerpo,
    tus manos, tu cara.
    Vuelve a mí
    solo tu sonrisa
    Y eso es lo que me da
    la fuerza, para continuar
    y continuar buscándote.

    .

    El camino de los refugiados

    El camino de los refugiados
    no incluye una pausa
    es un camino directo a una sola esperanza.
    El camino de los refugiados
    no se detiene ante las perversidades
    ni frente a las tormentas
    Los refugiados
    paso a paso
    se toman de las manos,
    se alejan, sin fuerzas,
    caminan consumidos
    sin una certeza.
    La historia avanza
    pero no deja
    rastro en la memoria del mundo.
    El camino de los refugiados
    no se detiene
    continúa desde los inicios de los siglos
    y no conoce ni muros ni fronteras.
    La geografía no hace diferencia.
    Se mueven juntos
    y confían el uno en el otro.
    Se consuelan a sí mismos en una comunión de
    masas
    y es ahí donde sucede
    el ángelus de la esperanza.

    ¿Si veo el amor?

    Tú me preguntas
    si veo el amor.
    Sí,
    Yo veo el amor
    En cada madre
    occidental
    que logra llevar a su hijo adelante
    por el buen camino.

    ¿Si veo el amor?
    Lo veo en una familia
    que persigue una quimera
    mientras espera la sopa
    más buena
    sentados dentro de una carpa
    en territorio libanés

    Sí, lo veo
    en cada padre
    que decide de emprender
    el viaje de la esperanza
    con el agua hasta el cuello,
    porque de lo contrario
    sería muerte segura.
    Me preguntas si veo amor.
    Lo veo
    en cada mujer haciendo fila
    en Venezuela
    debajo del
    sol caliente
    para poder llevar un poco de comida
    a sus hijos.
    Y que soporta la penuria
    sin renunciar nunca a la esperanza

    ¿Si yo veo el amor?
    Sí,
    Veo el amor,
    en cada pareja
    de enamorados que desafían Gaza,
    para estar juntos
    a pesar de las diferencias.
    Veo el amor
    en cada chico africano
    que decide tomar
    el camino a la escuela
    y no ese para la
    guerrilla.
    Veo el amor
    en esa favela de Brasil
    donde esa chica,
    tan joven,
    que dejó la vida de la calle
    y abrazando a su mamá
    solo pide benevolencia.

    Sí,
    veo el amor
    en la fuerza de los jóvenes
    en la esperanza de los padres
    en el sueño de los antenados
    en la ilusión
    de la caída de las barreras
    en querer caminar juntos
    uno al lado del otro
    sin diferencias.

    ¿El amor?
    Lo veo en cada gesto de gentileza,
    que aún sobrevive.