Autor: Mariela Cordero

  • 3 poemas de Marion de Vos-Hoekstra, poeta holandesa

    3 poemas de Marion de Vos-Hoekstra, poeta holandesa

    Marion de Vos-Hoekstra nació en Holanda y está casada con un diplomático de carrera. Ambos sirvieron en Yemen del Norte, Tanzania, Reino Unido, Malí, España, Sudáfrica y Estados Unidos, y ahora en Holanda. Se formó como profesora de francés y como traductora de francés, inglés y holandés. También domina el español y el alemán, toca el piano y la guitarra, es ornitóloga aficionada y realiza dibujos, acuarelas y pinturas al óleo. La naturaleza, la naturaleza humana y su vida nómada son su principal inspiración. Ha asistido a varios talleres de poesía en inglés, entre ellos una Masterclass en Nueva York en Poetshouse y un curso en el prestigioso Instituto 92Y. Es autora de cinco libros de poesía (en inglés y holandés), 4 con Demer Press, y su obra ha sido publicada en varias antologías y revistas internacionales. Ha hecho presentaciones en: Woordfees» de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, Museo Literario de Bloemfontein, Sudáfrica, Literary Cafe, Cornelia street, Manhattan, Nueva York US, Dutch club, Nueva York US. Vlaanderen Huis, «De orde van de Prins «Nueva York US, sección holandesa Universidad de Columbia Nueva York, US, De Haagse Kunstkring, La Haya, y en las bibliotecas de Wassenaar y Nimega/Países Bajos.

    La otra primavera

    Ahí está de nuevo

    ese parpadeo de miedo

    cuando las ramas cargadas

    con abundante floración

    te envuelven

    en su insoportable aroma,

    exhibiendo

    su fertilidad descarada.

    Allí, entre los dientes de león,

    la cáscara rota de

    un huevo de gorrión eclosionado,

    el más fino azul pastel

    que jamás hayas visto.

    La primavera ya no encaja,

    en su interior, brotan las semillas de la pérdida.

    Te sientes inadecuadamente estéril.

    Entre continentes

    Esta vida nómada es

    una colisión de placas tectónicas,

    una erupción de la creación,

    fuego para renacer,

    la siembra y la cosecha,

    un fracturado valle entre continentes,

    lleno del magma de la memoria.

    Inspiración

    Todavía es demasiado ligera

    mi alma impregnada de dolor

    no ha sufrido lo suficiente,

    el corte es profundo,

    un funeral ya visto.

    ¿Es el dolor la musa adecuada?

    La vida se derrama.

    Inténtalo de nuevo.

    Música, naturaleza,

    ¿una elección?

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Janeta Iuga, poeta rumana

    3 poemas de Janeta Iuga, poeta rumana

    Janeta Iuga es una poeta rumana emergente, nacida el 27 de enero de 1988, en Timișoara, donde vive actualmente y realiza su investigación postdoctoral en la Universidad de Occidente. Su obra poética ha sido publicada en varias antologías y revistas, como: Poesía 2020 (Art Creativ), Sentimientos de verano (eCreator), Fila de máscaras (Editgraph), ParnasXXI -poemas bajo el paraguas, Un templo posmoderno para Geea, Pantalla de poesía, El impulso. Ella cree que se puede vencer al tiempo a través del arte, ya que el arte es Dios mismo.

    No sé quién soy

    Mamá

    nunca llegó a decirme esto.

    No sé quién soy

    pues el presente

    tiene polvo en la boca.

    Lo único que sé es que

    que el pasado tiene manos.

    Encima del ojo

    La presencia o ausencia

    caries

    te he besado. ¿Cuándo?

    miro más de cerca

    puedo ver a Dios corriendo

    tacones duros dentro de las heridas blandas.

    Dios duele.

    Más cerca o

    más lejos del suelo

    cada paso dado.

    ¿Qué huella quedará arriba?

    ¿Y cuál abajo?

    Confesión

    Hubo un día en que

    en que reconocí el hecho

    de ser  mortal,

    me arranqué los ojos con frenesí,

    les di la vuelta,

    extendí los orbitales con la mano

    y miré dentro del abismo todo envuelto en carne.

    Una lluvia de muertos se amplificaba alrededor.

    El alma se había podrido.

    Traducido al inglés por Nicoleta Crăete

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Odalys Interián Guerra, poeta cubana

    3 poemas de Odalys Interián Guerra, poeta cubana

    Odalys Interián Guerra (La Habana, 1968), poeta, y narradora cubana residente en Miami, dirige la editorial Dos Islas. Entre sus publicaciones están los poemarios: Respiro invariable (La Habana, 2008), Este mar que me vence, Salmo y Blues (Miami, 2017), Sin que te brille Dios (Miami, 2017), Esta palabra mía que tú ordenas (Miami, 2017), Atráeme contigo, en colaboración con el poeta mexicano Germán Rizo (Oregón, 2017). Acercamiento a la poesía (Miami, 2018). Ha publicado, además:  Nos va a nombrar ahora la Nostalgia. Donde pondrá la muerte su mirada, Te mueres, se mueren, nos morimos. Esta es la oscuridad (Miami 2021). Su obra poética y narrativa ha aparecido en revistas y antologías de varios países.  Premiada en el prestigioso Concurso Internacional Facundo Cabral 2013 y en el certamen Hacer Arte con las Palabras 2017. Primera mención en el I Certamen Internacional de Poesía “Luis Alberto Ambroggio” 2017 y tercera mención en el mismo concurso en 2018. Fue merecedora del segundo premio de cuento de La Nota Latina 2016. Premio Internacional ‘Francisco de Aldana’ de Poesía en Lengua Castellana (Italia) 2018. Premio en el concurso Dulce María Loynaz, 2018, en la categoría Exilio. Finalista en los concursos: Pilar Fernández Labrador, y en el Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana (2019).

    Esther

    Porque uno vive entendiendo

    el silencio

    las paredes huecas que tiene la luz

    esas líneas de tiempo incurable

    que nos cercan. 

    Siempre frente a la turba

    y la palabra inservible.

    Siempre frente a la rabia

    y la oscuridad del otro.

    Cállate el miedo

    que tu silueta vaya como un náufrago

    borrando el sol.

    No estrenes tu piedad con el incendiario

    con los que ponen un límite

    con los que se ocupan en mentir

    y disfrazar la vida.

    Que no te extrañe la cadencia sonámbula

    de los que van sin norte.

    Estrena tu infierno

    la sed con que serán sorbidas

    todas las realidades.

    La lluvia donde será quebrado

    el hueso de flexible oscuridad.

    Un triángulo del cielo que se abre

    para dejar pasar los pájaros de siempre.

    El ojo en su víspera Eunice

    el párpado tranquilo de la muerte

    posándose aquí.

    Esta es la hora en que besamos

    los crepúsculos 

    la imagen de la lluvia

    el salmo

    el sitio /un sitio

    desde donde saltamos

    para vernos

    la ilustre orfandad.

    El ojo peligroso que nos mira.

    La vena de Dios

    estallando

    sobre el hueso real de las oscuridades.

    Evitamos decir este es el miedo

    Este es el cortejo huérfano de la luz.

    Este el pájaro de Emily

    con su pata golpeando

    gritando

    danos razón /danos -vida-

    razón.

    Dónde poner el cuerpo

    el trazo de desnudez que arde.

    Alza y Alza la flor sobre la espuma

    quédate como un mirlo ondeando

    en la blancura de la noche.

    Alza y alza el pistilo del Reino mayor

    los pájaros del futuro

    acógelos en su marcha.

    Ven recoge el mástil rompiente

    de las mismas estrellas.

    Aquí se junta el latido

    todos los ojos del amor.

    Qué cielo batirá el cerco de polillas

    que inundarán lo vivo. 

    Quién andará encubriendo los adioses 

    el golpe

    la angostura que viene de esa chispa

    que escapa de la muerte.

    Sylvia

    Juguemos ajedrez con los huesos del mundo

    mientras componemos el cerco

    de catástrofe viva

    mientras no curan las siete muertes

    que cargamos como una cicatriz

    y nos extraen esos tramos de piel

    esos residuos de noches

    y airados letargos.

    La oscuridad ahora es una calle

    como fantasmas la cruzamos

    con los ojos vendados.

    Las palabras viven ahora

    en un hermoso zurrón

    no son perlas arrojadas a los cerdos

    son memoria

    aunque hablen estúpidamente

    de píldoras y oscuridades

    de flores de muertos.

    Juguemos Sylvia

    que avance la esperanza  

    corramos los peones de la asfixia

    Jaque mate a la muerte.

     Estos poemas pertenecen al libro Esta es la oscuridad.

  • 3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    Relu Cazacu es un poeta rumano nacido el 29 de noviembre de 1983 en Bucarest. Sus poemas se han publicado en varias revistas y antologías. Es miembro de Cenaclul 9 desde octubre de 2016. Su libro de poemas debut, Poemas de uso, fue publicado como ganador del Premio Nacional de Poesía Traian T. Coșovei (edición 2020), ofrecido por la editorial Tracus Arte, en colaboración con la Asociación Cultural Direcția 9 y la Agenția de Carte.

    El tango de Lázaro

    Hoy no he empujado la cerradura ni el pestillo

    para guiarme entre las tumbas

    he puesto mi cabeza entre los senos de una mujer

    para escuchar la boca hambrienta del mundo

    alimentándose

    para olvidar la pesadilla en la que los niños

    están demasiado delgados y llenos de piojos

    la misericordia practica sus malévolos pasos de baile

    a mi alrededor

    convirtiendo mi corazón

    en un gueto argentino

    Hoy soy Lázaro

    deja de gritar

    no me levantaré

    * * *

    He querido mantenerme alejado de la lluvia

    recogiendo todas las nubes en mi bolsillo

    pero he fallado

    de la misma manera que mi trasero ha fallado

    en cruzar la infancia

    sin conocer las tradicionales nalgadas paternas

    sólo soy un niño entrometido

    estripo mis forúnculos

    y los de los demás

    y luego me limpio

    en la camisa

    en la blancura dominical

    tengo los pies congelados

    como una rana tras la disección

    * * *

    He estado durmiendo en todos y cada uno de los pasillos

    que tú no has cruzado

    He estado bebiendo hasta que mi vida

    se ha reducido a vodka

    y el mundo se volvió demasiado grande para mí

    He escrito un poema a tu alrededor

    por no poder tocarte

    cuando estoy demasiado triste

    un vagabundo

    comparte el pan que le diste

    conmigo

    Traducido al inglés por Nicoleta Crăete

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    Adalber Salas Hernández Caracas, 1987. Poeta, ensayista, traductor. Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia, Pre-Textos, 2015), mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016) y La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018), así como los volúmenes de prosa Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019) y Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM / Periódico de Poesía, 2019). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Lorna Goodison, Louise Glück, Yusef Komunyakaa y Patrick Chamoiseau. Dirige la colección Diablos danzantes en Amargord Ediciones. Cursa estudios doctorales en la New York University. Su trabajo poético ha sido reunido en las antologías Ai margini di un mondo sconosciuto (Roma, Edizioni Fili d’Aquilone, 2018; traducción de Alessio Brandolini) y De ningún viaje se vuelve (Gualajara, Mantis Editores, 2019).

    XVI

    El ruido de los aviones al pasar golpea

    la frente del edificio. Estoy sentado viendo

    a Bugs Bunny convencer a un cazador de que

    no es un conejo. El aire es pálido a las nueve

    de la mañana, fino como una hostia. Mis cuatro

    años caben con todo su peso en el mueble

    que está frente a la TV. Cuando los aviones

    atraviesan el cielo, rayándolo, todo se sacude

    contagiado por el mismo temblor, como si

    de pronto las cosas hubieran decidido exponer

    sus entrañas. La geografía de lo cotidiano había 

    sido sumisa, sin aparecidos ni prodigios;

    nadie nos prestaba sus milagros y no teníamos lo

    suficiente para pagar uno. Pero esa mañana unos

    aviones demolieron la barrera del sonido justo

    sobre mi cabeza, sobre mi pelo enmarañado

    y somnoliento. La mandíbula del cielo se

    dislocaba y dejaba caer un llamado áspero, una

    sola palabra toda hecha de piedras. Ya no había

    nada en la pantalla, sólo unas barras de colores

    y un pitido insistente que parecía querer perforarme

    el oído. Corrí a la ventana para ver qué pasaba y mi

    padre me hizo agacharme bajo el marco. Entonces

    escuché los tiros: uno, dos, tres, precisos. No estoy

    seguro de la bala que nos partió aquella ventana

    del apartamento en Quinta Crespo: puede que

    la haya inventado. Pero ese vidrio roto fue

    la capa inaugural de lo que algún día sería mi piel.

    Apenas tengo esta escena; el relato vendría

    más tarde. Es el mal fotomontaje de la infancia, arritmia

    de imágenes deslucidas por el uso, borrosas porque

    en la memoria llueve todo el tiempo. El agua

    rasca la superficie de las fotos como si

    quisiera filtrarse en ellas. Encharcarlas. Inundarlas.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    XXV

    (Historia natural del escombro: Auschwitz-Birkenau)

    Cuando no quede ni una persona que recuerde, cuando no

    reste en pie un solo tallo de nuestra memoria y nuestra voz

    no valga su peso en sal, especias o ceniza, ¿cómo se verán

    estos edificios? ¿Como los hallaron los pilotos aliados

    con sus cámaras: lentas hileras de rectángulos abrazados a la

    nieve? ¿costillas brotando en el aire hambriento?

    ¿O como los veo a través de Google Earth, barracas

    relucientes como cráneos, rejas y alambres de púas limpios

    y hasta corteses, todos más o menos somnolientos,

    fingiendo la inocencia de los objetos abandonados

    bajo la membrana reseca de mi pantalla? Vista desde el cielo,

    la tierra es impermeable, lisa, bulímica. No tiene edad o acaso

    tiene la edad de los mitos que se olvidan porque ya no sirven

    a nadie. Alguien observará todo esto sin curiosidad o terror,

    pupilas cubiertas por la resina de la distancia, como si el pasado

    no pudiera ser el futuro y el tiempo apenas

    fuera el país de lo ya visto. Cuando estemos masticando las

    entrañas del suelo y no tengamos la tela de un nombre

    para cubrir nuestra desnudez, no podremos advertirles

    que la historia es un largo toque de queda donde

    realmente nada concilia el sueño por completo.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    VI

    Mientras escribo el poema, me digo que en él

    la palabra muerte no dice nada, no tiene densidad,

    no hace más honda la boca. El poema no sabe

    de la muerte, como tampoco sabe de la música

    que llenará mi cráneo cuando quede vacío.

    Ese mismo cráneo que nadie tomará entre sus manos

    para anunciar que data del Siglo XXI, qué período

    remoto, qué tiempo bárbaro, qué época de luto. Ese

    mismo al que nadie hablará, llamándolo Yorick, ser

    o no ser, pudiera estar atascado en una cáscara

    de nuez y tenerme por rey de espacios infinitos,

    y creer que la palabra muerte sirve de algo. Ese mismo

    que nadie hallará por azar en una fosa común en

    Sudán o en Serbia, en Vietnam o en Catia. Ese cráneo, digo,

    ese cráneo mío, que sabrá que el poema es sólo un relato

    que se hace la muerte, que se vale de nuestras manos

    para decirse, para verse. Esto lo sabrá mi cráneo,

    será lo único que sepa, cuando permanezca quieto,

    sonriéndole al barro desde su vientre.

    Gusanos breves colgarán de sus cuencas,

    velarán sus sueños sin palabras.

    (Perteneciente al volumen Salvoconducto)

    Crédito de la Foto: Susanna Bozzetto

  • 3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    Marjeta Shatro Rrapa (Albania) es escritora, poeta y traductora .Su poesía ha sido publicada en diversas  antologías literarias extranjeras. Es autora de ocho libros de poesía: En el mar de mis ojos en albanés, Peregrinación en el crepúsculo en albanés, Ser siempre la sonrisa de Dios en inglés, Nerthus en francés y albanés, Hestia en francés, Vesta en inglés y español, Lejos de las ilusiones en cinco idiomas: albanés, inglés, francés, alemán e italiano. Marevita en albanés. En prosa ha escrito: Las gaviotas parpadeantes .Ha traducido al albanés 50 autores extranjeros en la antología Espalier con el viento. Tradujo el libro del poeta argelino: Poesía de Abdelghani Rahmani. Ha traducido al francés el libro Murmure d’un autre monde de Agron Shele.

    Meditación

    Los pensamientos tardíos deambulan

    asediando a la luz de la luna

    que lava las aguas cristalinas…

    ella lleva el nuevo día en su vestido azul

    espera que el sol le bese el rostro

    y se ríe y se esconde en el regazo del cielo, más allá.

    Sale de los sueños

    embriagada en el cielo de la experiencia

    y los pensamientos absorben

    todos los movimientos y formas de inspiración

    y la luz toma los colores de los momentos irrepetibles del aliento de vida

    que se inspira en el amor a la palabra

    que sobrevive a la meditación sobre todo

    en la patria del arte, la libertad de la nada

    para la perfecta felicidad siempre esperando

    la oscilación de la luz en el silencio que habla

    por aquello que ve en el ojo de la noche

    y en el día bajo el sol abrasador.

    Infinidad de experiencias…

    El viento sacude los pensamientos

    y los lleva lejos,

    donde la felicidad no tiene fin,

    donde se desdibujan las fronteras,

    donde brilla el sol,

    donde el alma se baña en la traslucidez

    y donde lleva mi destino consigo,

    destino silencioso, destino escrito,

    donde la humildad besa los sueños

    y los despierta del sueño.

    Y así se atrapan el uno al otro

    tomando el camino de la realización,

    sin nudos, sin torceduras, sin roturas,

    sin disolución, sin grietas de esperanza

    como luces doradas en la mente

    que adornan el prado de los sentimientos,

    vaciado de timidez

    que a menudo impide el fluir,

    donde el eco del alma disipa la niebla

    de la tristeza de los deseos negados

    por una aclaración incompleta,

    donde el tiempo mide los pasos

    y los incesantes dolores de conciencia

    por lo bueno y malo,

    en los simples sonidos de la voz viva,

    donde la vida es despojada

    con el alma desnuda

    ante la dolorosa realidad

    de cambiar la linfa,

    fascinada por los asombros de la poesía

    hirviendo bajo la piel

    para vivir 1000 años

    en el vacío de la nada,

    donde Dios es sólo yo.

    La esperanza de…

    Tiene un sabor amargo el humor

    resultante del dolor

    junto con la experiencia, los recuerdos

    de la destreza ganada con el tiempo

    sobre las inocentes flores de la castidad

    muriendo súbitamente bajo la lluvia torrencial

    que destrozó los pétalos, las hojas, los tallos

    las raíces se ahogaron

    como la fragilidad de Ofelia en el río de las lágrimas

    y donde la risa pierde presión

    como el anochecer se pierde en el día,

    en orden cambiante,  estación

    dilatada de la espera, la llegada

    sí, nunca al borde de la muerte.

    Los años pasan lentamente

    gime el despertar de las almas

    los sueños sin dormir,

    donde los Dioses respiran hondo

    ríen, lloran y cruzan destinos

    en apóstrofes sentimentales sobre las criaturas

    que escapan a las responsabilidades

    por su feliz resurrección

    en un lujurioso extravío de alegría

    para construir el mundo desde el principio

    más hermoso que ayer

    donde la luna se convierta en el sol

    donde el horizonte se llene de nueva luz.

    Traducción por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    Yvan de Maesschalck (nacido en Wetteren, Bélgica, 1956) estudió idiomas germánicos en la Universidad de Gante. Trabajó como profesor de inglés en una escuela secundaria y más tarde en las escuelas europeas de Luxemburgo y Bruselas. En colaboración con Herman Henderickx publicó Naakt en wit, een ademende steen (Garant 2003), un estudio temático de la poesía holandesa de posguerra. Actualmente es coeditor de Tiecelijn. The Yearbook of the Reynard Society y es el presidente de la Sociedad Reynard desde 2017. Publicó en 2016 Vossenlucht. Over Reynaertpersonages en hun fictionele aanverwanten (Academia Press, Gante). Y su ensayo «Diep en binnensmonds«. Over Hercules, Richelieu en Nostradamus van Paul Snoek (PoëzieCentrum, Gent, fue publicado en 2019.

    Actualmente trabaja como crítico independiente escribiendo principalmente sobre poesía contemporánea para Poëziekrant, Tiecelijn y MappaLibri. El libro De muren van Meknes es su debut poético.

    Fez después de la lluvia

    como una viuda marchita

    pero  más caliente que la hierba

    Fez yace temblorosa y derrotada

    vestida con un brocado verde

    elegante como una alfombra desenrollada

    de los cuales los deshilachados sueltos

    cuelgan de los bordes

    de los techos bajos

    en la estrecha callejuela

    los granjeros de la tienda cruzan exhaustos

    llevan sus caballetes de madera con forma de taburete

    con estridentes

                    tintineos

                                   y resoplidos

    unas horas más tarde

    el sol de mediodía arremete

    con su blanca ira

    el ángulo de la Gran Vía

    y el minarete recién despertado

    se apoya con orgullo en el azul real

    ella ahora canta sobre su nombre

    Bab Bou Jloud Bou Jloud Bab

    y todavía se mantiene firme.

    Laberinto

    una tregua de siete siglos erosionados

    proyecta una sombra sobre lo gastado

    puntos rizos personajes rayas

    tres premisas cruzadas

    reflejan con sigilo

    las paredes de sepia de la

    medina serpenteante

    de Meknes

    muy alto por encima de

    la ternura inadvertida

    una cruda voz masculina

    lanza una llama de fuego

    de la eminente oscuridad

    una multitud de sonidos

    asciende al cielo e imita

    *La risa estridente del propio hombre*

    un ibis blanco revolotea sin miedo

    a través de la nieve de este alfabeto cantado.

    Código

    girando vagamente nada alrededor

    un núcleo hueco / algo cruje

    en el corazón de este mismo vacío /

    hinchándose en una maraña de neutrones

    un dios sin plan de salvación

    a mano agarra la cola perdida

    fin de un cometa / raspa un poco

    hielo polar de una luna recién nacida

    y oops / un torbellino inaudito –

    el viento esparce campanillas de cristal

    a través del campo del lenguaje opaco /

    las chispas saltan frenéticamente

    lejos de la sofocante señal primaria

    lanzando códigos febriles al espacio

    aferrarse a las noticias que son al unísono

    encriptadas y altamente astrales /

    en la curva del tiempo el ojo de un zorro

    se despliega / se inclina lentamente en

    espacio / ve como la piel del erizo

    crece y como todos los mitos comienzan /

    se mueven constantemente uno alrededor del otro

    el zorro / el ojo / las células erizo /

    algo está en juego / antes de que él se entronice

    el mismo Dios está goteando algo de humildad /

    una sola lágrima aún envuelta en rayos de

    la luz solar / rebosa de cenizas y fuego /

    en las estaciones de todos los mares / revienta,

    como un cristal  y finalmente expira.

    Traducción del holandés al inglés: Hannie Rouweler

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • 3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    Rati Saxena (India) es poeta, traductora y editora. Es una estudiante de cultura, historia y literatura antigua, y de filosofía por pasión. Ha publicado seis libros de poesía en hindi y cuatro en inglés. Ha traducido quince libros, en su mayoría del malayalam al hindi, y cinco libros de poesía (de poetas internacionales) del inglés al hindi. Como viajera nata, tiene dos cuadernos de viaje en su haber. También ha escrito – Everything is past tense sobre el viaje poético de Ayyappa Paniker y un libro de crítica sobre la poesía de Balamanyaama. Sus libros de poesía han sido traducidos a diversos idiomas como el italiano, el irlandés, el vietnamita, el español, el estonio, el serbio, el inglés y el turco por poetas internacionales. Ha sido invitada a más de 30 festivales de poesía. Ha participado en tres residencias en Alemania y China. Es miembro del consejo de redacción de la revista Multilingual Journal of Literature.Ha recibido algunas distinciones: la beca del Centro Nacional Indira Gandhi para las Artes en 2004 y 2005, el premio Sahitya Akademi de traducción en 2000 y el premio del Banco Estatal de Travancore de poesía en 2001, Premio Literario Naji Naaman (Internacional) por la obra completa 2016, entre otras.

    Nuestros ancestros y nosotros

    ¿Quién dice que

    Nuestros ancestros nacieron antes que nosotros?

    Ellos nacen

         En los hoyuelos de las mejillas pequeñas

         En sonrisas lechosas

         En los dedos de los pies

         En las líneas de las palmas de las manos

    Se despiertan

         En las fotos descoloridas

         En la imagen del abuelo de Gopal

         En el viejo bastón arrinconado

         (que ya no anda más)

    Siguen apareciendo

         En nuestros hábitos cambiantes

         En nuestras charlas olvidadas

         En las líneas de nuestra frente

         En las arrugas de nuestras manos

    Se transforman en nosotros

         En el hábito de nuestra miseria

         En las lágrimas que empapan el dolor

         En nuestra ira quejumbrosa

         En nuestra maldición presente

    No sabemos

         ¿Cuándo nos convertiremos en nuestros antepasados?

    Los niños después de la guerra

    Los sonidos de las bombas rompiéndose como galletas

     se convierten en juguetes

    las balas que atraviesan las puertas

    empiezan a bailar como bolas de cristal

    la flor se abre en cada herida

    abriendo los ojos en la sangre que gotea

    después de la guerra

    los niños se desprenden de la muerte

    como piel muerta

    en lo más profundo

    sentada cerca del muro del miedo

    duerme la humanidad

    en medio de la multitud pétrea

    la crueldad crece como la hierba

    Tras atravesar la guerra

    los niños

    olvidan de repente su infancia.

    La mujer mientras ama

    Mientras hace el amor

    tiene que asegurarse

    de parecer ignorante

    mientras ríe

    la sonrisa debe congelarse como el hielo

    besos de monzón

    deben brillar en sus labios como

    el cálido sol del invierno

    ella quiere desplegarse como el musgo verde

    en el pecho del amado

    pero permanece encogida

    como la hierba verde del césped.

    Una mujer enamorada

    cuánta insatisfacción

    incluso amando.

    Traducción por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    Rozalia Aleksandrova vive en Plovdiv, Bulgaria. Nació en los mágicos montes Ródope, la cuna de Orfeo. Es autora de 11 libros de poesía: La casa de mi alma (2000), Cuerpo brillante (2003), El misterio del camino (2005), Los ojos del viento (2007) , Parábola de la llave (2008), La conversación entre palomas (2010), Sacral (2013), La vida real de los sentimientos (2015), Granada de estrecho (2016), Brushy (2017), Todo lo que no dije (2019). Editora y compiladora de más de diez almanaques literarios, colecciones y antologías. Es miembro de la Unión de Escritores Búlgaros. En marzo de 2006 creó la asociación poético-intelectual Quantum y Amigos para promover la poesía cuántica. Fundadora y organizadora del Festival Internacional de Poesía Espiritualidad sin Fronteras desde 2015.

    Cuando los pensamientos dibujan un camino

    y las sombras traspasan la oscuridad

    Una estrella arde

    sin carne.

    De las cenizas incandescentes de nuestro fuego.

    Tras una lluvia de meteoritos.

    Un soleado destello como los ojos de un potro.

    En el asombroso centeno puro

    una chispa ha parpadeado.

    Pero los pensamientos dibujan un camino.

    Y las sombras oscilan.

    Un amor está en camino.

    Y el otoño enloquece.

    Gota de lluvia

    Antes de que caiga,

    el Universo entero

    es punto de encuentro

    para la felicidad.

    Momentos

    perdidos

    del tiempo.

    Nacen.

    Después de ser concebidos.

    Y luego alguna

    fuerza sobrenatural

    los envía a la Tierra.

    Y en un último vuelo

    se refugian en

    el Universo

    de los corazones.

    Primario

    Las dudas.

    Las preguntas desnudas.

    Nos fundimos en la dicha.

    Una Mujer y un Hombre.

    Y Alguien,

    Que

    abre

    las puertas universales

    Traducción por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Sue Zhu, poeta china neozelandesa

    3 poemas de Sue Zhu, poeta china neozelandesa

    Sue Zhu (淑文), poeta china neozelandesa, pintora y organizadora de intercambios culturales internacionales. Fue presentadora de televisión en Dalian de China, ahora vive en Auckland. Es directora de la Asociación de Poesía y Arte de Nueva Zelanda, directora honoraria del Centro de Cultura y Arte EEUU-China, representante en Nueva Zelanda del movimiento literario artístico «Immagine y Poesia» en Italia.Es una de las fundadoras de All Souls Poetry, vicepresidenta del Festival Internacional de Cultura y Arte Dragon-Boat de Montreal (Canadá), presidenta de la rama neozelandesa de la Alianza de Poesía Juvenil de Hong Kong, miembro de la Sociedad China de Poesía, y asesora y editora de algunas revistas y clubes de poesía chinos en Nueva Zelanda, EEUU y China. Ganó el X Premio Literario italiano Il Meleto di Guido Gozzano con obras recomendadas para su lectura pública, fue nominada para el «Premio Pushcart», recibió el Certificado de Logro conferido por la Fundación Munir Mezyed para la Cultura y las Artes en Rumanía.

    La muerte como renacimiento

    El sonido de los gritos sigue y sigue

    La sangre salpica todo el suelo

    «¡Qué pena, qué dolor!

    La ciudad se asfixia»,

    Esto dice mi madre cada día

    Hasta que no le quedan fuerzas

    Han estado cavando en la zona

    Los árboles se rinden para dar paso

    Mientras ella grita por ellos

    Y las lágrimas tiemblan en sus ojos

    Me apresuré a darle unos pañuelos,

    Deseando que fuesen el mensaje

    Ella debería haberlo sabido.

    El pez de madera

    Meditemos

    Cómo el pez de madera

    Que es martillado

    Miles de veces

    Pero aún así es capaz de respirar.

    Esto nos dice que

    La supervivencia siempre va

    Unida al sufrimiento

    Hay que pensar en

    la impermanencia como algo normal

    El pez de madera es silencioso

    Pero siempre está despierto

    Y es tolerante e indulgente.

    (* Pez de madera — también conocido como bloque de templo chino o campana de madera, En la mayoría de las tradiciones budistas Zen/Ch’an, el pez de madera sirve para mantener el ritmo durante el canto del sutra).

    El río

    La lluvia y la nieve que caen desde arriba te traen a la existencia

    y controlan el cielo y el viento

    Muchas veces, muchos encuentros

    Después de tu inevitable andar, finalmente te desvaneces en el océano

    habiendo aprendido lo que puede ser la amplitud de la vida

    Los peces van y vienen por el límpido arroyo

    Fluyes suavemente de las aguas tranquilas hacia las olas agitadas

    Al final, serás como un salmón de río

    Anhelando volver al origen de la vida

    Traducción al inglés: George Onsy

    Traducción al español: Mariela Cordero