Este pasado 1 de Julio, la nueva web de Poémame cumplió un año. Estamos muy contentos de la buena acogida que ha tenido esta web, y de que sigáis estando ahí, creando día a día esta pequeña comunidad poética.
Para conmemorar este primer aniversario hicimos un llamamiento en la web, para que los autores explicaran, con tres versos, qué significa Poémame para ellos; esto ha dado como resultado un maravilloso poema colectivo lleno de poesía, sentimiento y emoción.
A continuación dejamos el resultado final no sin antes agradecer de corazón a todos vuestras aportaciones!
¡Salud y Poesía!
Crisol de versos, encuentro,
voces lanzadas al viento
en la vorágine de este ponto que es la vida.
Germina bajo el cielo
la potencia de un faro
palabras, unión, versos… poemas.
Volar con aliento del aire
viajando entre voces aladas,
palabras que escuchan silencios.
El éxito de un poema es ser incisivo
para llenar ese vacío
que engendra lo imprevisto, lo extraño.
La intensa efervescencia
del poema que muestra
el mundo y su conciencia.
¡Ven! Siéntate en esta mesa
aquí, se estrenan los versos
vistiendo gozos y penas.
Cuando la luz sea gris en mi ventana
y ronde ya la noche, corazón:
¡Poémame con versos la mañana!
No hay fronteras en el aire de un poema.
Poémame de versos en el tiempo y la memoria.
Palabras, todo palabras… que hablan, gritan y callan.
Después de tanto estar dormida
se me abrió el alma en palabras.
Poémame me dio de nuevo alas.
Le dije a la pluma, llévame
a sobrevolar cielos de poesía;
y como excelsa vía, hallé a ¡Poémame!
Destilando existencia
en sentidas estrofas
une el verso y la prosa.
Vuelan aves al leer en Poémame poesía
e imagino ser una de ellas con fantasía.
Invitamos, desde lo alto, a seguir nuestro día.
No sé cómo llegué a esta orilla
-naufragado-, más hallé alimento,
aprendizaje, ejemplo y estima.
Poetas abrazados, en un grato contertulio
por un octeto de años, han viajado por el mundo
y se han vestido de gala, cada primero de julio.
Hipnotizan las letras en un Poémame laberíntico,
hurgan emociones en el sin fin del abstracto vacío,
allí donde las almas florecen al leer tus latidos.
En el bar de las letras
fluye como una corriente eterna
el lenguaje de las emociones.
Muchos aman su prosa
otros a su verso en rima estrambótica,
Poémame en Julio, en pandemia es otra cosa.
Coloreo, aireo el fantasma
para esos bellos seres que versos bellos sugieren;
el que llevo incrustado en el alma.
Sediento el viejo poeta
desanda ríos sin caudal
y halla la fuente en Poémame.
Encontré mi refugio, sin haberlo buscado,
placentero recinto, conociendo a mis pares,
inmortal poesía, comunión, armonía.
Destiné la conciencia alguna
sobre este espacio divino
la poesía su bella cuna
Cuna de versos
refugio de poetas
nuestro Poémame.
Abrí la ventana de mi alma,
Poémame entró sin ser llamada,
el miedo se fue, esa misma mañana…
[Cruce de miradas, ventanas abiertas.
-Poémame el suspiro que sople la vela- Te digo.
El canto de la alondra posado en la mesa.]
Puntos, comas, acentos juntos,
risas desde muy adentro,
amigos sin distancia, olvidos con fragancia.
Agradecemos a todos los autores su participación en este homenaje a Poémame. Gracias por ser y estar!
Relación de autores participantes, por orden de aparición:
A primera vista, el arte y, por ende, el proceso creativo, parece el absoluto protagonista de este nuevo libro de David González Lago, sin embargo, a medida que vamos adentrándonos en los textos que lo configuran, nos encontramos un trasfondo inmenso: desde un paseo por la historia del arte, un museo de pintores, la creación artística, el exterior y el interior del artista/autor que narra la historia, la soledad del artista, la incomprensión, la introspección, la visión general del mundo del arte, incluso a veces, su poca o nula comprensión, desde la explosión de la creación hasta la exposición.
El libro nos viene dividido en cinco partes que exponen escenas que el lector contempla a través de los textos o monólogos del artista autor; escenas que configuran el proceso creativo, con una alta dosis de reflexión interior, un punto crítico, la intensidad del arte frente al terror del artista. De hecho, el libro en sí es una muestra de ese proceso creativo, visceral, intenso, y da la sensación de que, al terminarlo, es palpable el agotamiento y el instante pequeño de agotamiento y, aunque suene paradójico, de vacío y plenitud, que el autor percibe después de haber plasmado todo lo que lleva dentro.
I
La primera parte toma como entorno el proceso creativo; un proceso visceral que supone un esfuerzo casi titánico por parte del artista/autor (técnica mixta: acrílico y sudor, óleo y sudor, desazón y sudor). A menudo, una batalla contra uno mismo.
Por un lado, nos llega la percepción de que el arte es intenso y libre, no debe tener barreras, no debe frenarse, igual que la pasión es intensa, debería ser libre o no tener barreras. Pues el arte es, antes que nada, pasión. Quizás en cierto modo, en esta idea radica una parte de la batalla contra uno mismo que supone hacer arte, uno no tiene el control absoluto de su creación, de la realidad, de lo que le rodea. Y es muy posible que en esta batalla, el artista/autor siempre salga herido: trabajar a pecho descubierto implica dar todo lo que uno tiene, su máxima esencia, sin artificios ni decoraciones innecesarias: de la naturaleza del ser, a la máxima pureza.
Unas veces me entrego con delirio y otras muestro la frialdad de un apático reptil, pero siempre al terminar me siento vivo y renacido. Digamos que es motivo suficiente para seguir amando el arte, aunque me mate.
Llama la atención la referencia al tiempo de Planck: lo vital, que dura menos que un tiempo de Planck; la importancia del instante pequeño en que la inspiración, que es lo vital en el arte, brilla y nos deslumbra. Ahí es donde se produce el milagro, y uno ha de ser capaz de detectar ese mínimo instante en que todo florece, y captarlo, y hacerlo suyo para después plasmarlo.
De esta primera parte, me gusta la idea de la batalla interior que supone enfrentarse al arte, que a veces uno puede llegar a ser esclavo de una pasión y, aunque hiera, es imposible huir de ella. Extraigo esta idea de la fuerza del artista/autor, el ser capaz de enfrentarse a un lienzo/página en blanco, sabiendo que probablemente, ese proceso va a doler.
El artista/autor, su proceso de creación con su interior reflexivo, junto con el propio arte, aparecen como protagonistas de esta primera parte; la realidad se filtra por sus ojos y sale de sus manos, dando como resultado el artefacto que debe mover y conmover al espectador/lector.
II
En esta segunda parte, nos encontramos con diferentes ‘fases’ que configuran el arte y el proceso creativo: el trabajo, la crisis creativa… el proceso de creación.
El autor relaciona el proceso creativo con la propia vida, como si en él crear arte fuera algo inherente a su vida, yo nací artista, y no puede librarse:
Mano en la que siempre veré, aun lavándola a conciencia, ese mapa emborronado y colorido inherente al proceso de vivir.
Así como los colores y los lienzos toman protagonismo en esta segunda parte, cabe destacar también la inspiración, que aparece como una explosión, que llega y es imposible salir bien librado de ella. Relacionado con el pequeño instante que aparece en la primera parte (lo vital, que dura menos que un tiempo de Planck): el pequeño instante en que el artista/autor tiene la oportunidad de agarrar los restos de metralla que quedan suspendidos en el aire después de la explosión inspiradora.
Me gusta especialmente el asomo de críticas a las etiquetas: partiendo de la base que el arte es algo libre y abstracto, las etiquetas limitan y acotan la creación:
No producen alimento ni riqueza porque carecen de imaginación. Porque no tienen alma. Porque no odian a muerte cualquier tipo de etiqueta.
Del mismo modo, nos aparece la importancia de la pasión en el juego del arte, algo que ya se deja ver en la primera parte:
Quizá la posteridad no diga de mí que fui un genio, pero nadie pondrá en duda mi pasión.
El arte va más allá de lo que tenemos ante nuestros ojos: se ha de ser capaz de dejar caer la venda, abrir el alma y sentir por dentro aquello sublime que destila el arte.
Ilustración de la portada por Marlem Cantón.
III
Avanzamos en todo el proceso artístico y llegamos a la fase en que se dan las exposiciones, el éxito, el fracaso, las preguntas…
Si el arte va dentro del artista/autor, lo que hace es perfeccionarlo, pero cabe tener en cuenta que el arte es algo abstracto que va mucho más allá del lienzo y, como nos recuerda el autor con la cita de da Vinci, el arte está siempre inacabado. En Horizonte a perseguir se ve muy claro que el artista puede sentir que su arte es el camino hacia ese horizonte, para jamás alcanzarlo y, quizás, ahí está lo sublime del arte, siempre avanzando, jamás llegando a una conclusión y dándose por terminado.
Hay una vez más cierta crítica hacia el mundo del arte como negocio: pintar los sueños de otro resta libertad a la creación, y al arte ha de ser libre. Las subastas tienen también su dosis de crítica, puesto que en estos eventos se pone una medida al arte, y el arte es invalorable; el arte es algo subjetivo cuyo valor es imposible de medir. No es viable medir la inspiración, las cosas abstractas. El arte debe estar por encima de todo eso.
IV
En esta parte, casi final del libro, llega el turno de las Ferias de Arte: el mercadeo del arte, de los artistas y de las obras como meros productos.
Es muy interesante el punto irónico que David pone en algunos textos de esta cuarta parte, los monólogos interiores del comprador de una galería, del soñador… que enlaza con la idea del valor que se le da al arte: justamente los que adquieren ese arte en cierto modo son los que menos capaces son de darle al arte la verdadera importancia y el verdadero valor (intangible) que tiene).
V
Un futuro epitafio: la búsqueda a través del arte no tiene final, pero por el camino se pueden llegar a encontrar algunas cosas…
Terminado el libro, una se da cuenta del paralelismo de las artes plásticas con la literatura:
El artista siempre crea usando sus órganos vitales.
En estas distintas disciplinas, el artista/autor toma la forma, como David nos indica al principio del poemario, de una alambique mediante el cual la realidad se transforma, pasando por sus ojos y su filtro, y deja la visión interior de aquello exterior reflejado en las obras.
Es un libro tremendamente interesante de leer, donde análisis, crítica, exposición, trabajo y pasión se ven plasmados, conjurando en un mismo proceso creativo la pintura, las artes plásticas, y la literatura, puesto que el proceso de hacer arte es el mismo.
Artefactum es el quinto libro de David González Lago, y su lectura es altamente recomendable para cualquier persona, y casi obligatoria para cualquier artista.
El nou poemari de Carles Moya, una plaquette anomenada Riberenques, ja des del títol ens situa de manera magnífica en la seva zona: Riberenca és un Cant d’Estil valencià sense mètrica. Alhora, la Riberenca ens situa a la zona de la Ribera del Xúquer.
Així doncs, Riberenques bé podria ser un recull de poemes escrits en prosa, vestits de cants nascuts en els paisatges de la Ribera del Xúquer, però en el cos trobem vivències personals de l’autor, descobriments, desitjos, anhels, amor.
Elements quotidians es donen cita en aquests poemes per a crear una atmosfera de vida i records. La descoberta de la vida se’ns dibuixa amb pinzellades nostàlgiques. Cada text una petita imatge descrita a través de diferents elements, records i sensacions vitals que, poc a poc, han anat configurant una memòria nítida i nostàlgica.
En certa manera, aquestes escenes o imatges han marcat les emociones i la personalitat de l’autor en la mesura que són les experiències més primerenques, en molts aspectes, que acostumem a marcar la manera de sentir i veure la vida.
No falten elements tant habituals com l’amor o l’enyorança, el buit, la pèrdua… que apareixen de manera magistral a través de petites instantànies:
Els xiquets no hi són, el xativí subtil. Engegàrem la ràdio, pujàrem la veu. El rati dels teus besos, els estampats a mida. Esmicolàvem la nit, una tendra matança, gesmil i candor. Cada teula, cada xiuxiueig. La vedriola a punt, les sabates netes. El bollit que no faltava, els afalacs edulcorats. El carrer Sant Roc, el carrer de les Portelles. Tenia fam la nit, s’engolia cada singlot, cada esclat d’auteritat. Les llambordes, aquella pissarra vella.
L’autor recorda lentament, imatge rere imatge, poema rere poema, la descoberta que la vida, les experiències, els sentiments inicials, juntament amb la innocència i la puresa de qui comença a obrir els braços a la vida, amb ànsia, amb ganes. Aquesta seria potser la part més intensa del poemari:
T’acostares a mi, la fusta ardent, les ditades. Se’t veia el melic, se’t veien el melic, se’t veien les cuixes. Aquell home que no cabia en mi, la intermitència del teu tacte. La joia que floria a la boca, els botons perduts, l’embriagues. Com ho guadírem, com fruïm tot allò que deixem enrere.
M’agrada, però, el vel de nostàlgia amable que acompanya els poemes, aquell somriure trist que es dibuixa, pel gaudi de tot el viscut, i la pena d’haver-ho deixat enrere.
Alguns dels poemes, seguint l’estil de tots els textos, engloben una enumeració d’elements, sensacions o coses que dibuixen una època, un instant, un moment, acaben amb una reflexió intensa que aporta el toc de nostàlgia trista que fa que el lector se senti identificat. Si bé els elements citats en el poema són externs al lector, la reflexió final és comú a la majoria de les persones. Això fa que el text commogui realment l’ànim del lector:
Tot allò que vàrem estimar, tot allò que fou nostre.
Tot allò que retrobàrem, allò que pertangué.
No hi ha hores que no us trobe a faltar, que no gronxen el vostre nom, que no us anomene.
Uns records i un passat que s’enyora, deixant espai als somnis del que va ser, del que podria ser, del que és.
En definitiva, és Riberenques és un llibre nostàlgic, un passeig per una memòria mostrada a través d’imatges, escenes i elements que omplen els ulls de records i nostàlgies.
Carles Moya, professor, poeta i traductor, ja és autor d’un poemari, Bacs de vidre. En podeu trobar la ressenya aquí: Bacs de Vidre.
El Senryu es un tipo de poema japonés con una métrica 5-7-5, igual que el Haiku, pero con una temática distinta. Si bien el Haiku cuenta con la naturaleza como elemento principal, en este caso, se refiere a las relaciones humanas, la mayoría de las veces con humor negro y mucho juego de palabras. se centra en la existencia humana, sus miserias y su decadencia. Aunque la mayoría de los Senryu tienen un toque de cinismo, también se presentan serios y reflexivos, analizando las emociones humanas hacia la vida.
La modesta voz de las palabras es un poemario escrito únicamente con Senryu, pero con algunas variaciones de métrica: no todos los poemas tienen la forma métrica 5-7-5, como corresponde al Senryu puro, sino que algunos varían en el número de sílabas, cambiando la estructura, con combinaciones 5-8-5, 6-7-5 ó 4-7-5. Esto puede ser debido a que, al escribirse las palabras en japonés de manera distinta, el conteo de sílabas no siempre se corresponde. Sin embargo, por otro lado, también es posible que el autor haya optado por una métrica más algo más libre pero, en este caso, los poemas estarían alejados de la métrica tradicional.
Gestos fingidos
se mercadea con la piel
de seres vivos.
Si bien la temática podría encajar, encontramos variación métrica en el verso central.
Por lo general, el poemario, más que centrarse en un cinismo o humor sátiro, recurre más al desánimo; así, nos encontramos poemas que describen la percepción humana de la vida, del trabajo, del día a día, tintado de cierto desencanto. Esto nos lleva a la reflexión de la precaria situación del ser humano en muchos lugares, y las condiciones de vida.
Pablo Mata
Turno de noche
una ventana ilumina
negra fachada.
Este tipo de poesía japonesa se solía usar mucho para el tema laboral; las condiciones precarias y a veces abusivas del trabajo, especialmente en un lugar como Japón, se ven reflejadas en los poemas, transmitiendo soledad, infelicidad, tristeza y oscuridad.
Muchos de estos poemas llevan implícita una crítica hacia la sociedad y, en cierto modo, el progreso.
Llegan los robots
¿Qué será de los humanos
robotizados?
El poemario, en su mayoría, se convierte en una reflexión de la condición humana, pasando por el ámbito laboral, vital, emocional. Muestra la parte más fría del mundo y la vida, que contraste con la parte, podríamos decir, más cálida y humana de las personas.
También cabe destacar que hay algunos que difieren ligeramente de la temática tradicional del senryu pero, sin embargo, son poemas de gran belleza.
En el poeta
florece la palabra
en soledad.
Asomado a ti
el horizonte se volcó
en precipicio.
Pablo Mata nos muestra las miserias humanas, critica la situación actual en muchos ámbitos, injusticias, soledad… y nos hace ver que la reflexión es muy necesaria para poder cambiar las condiciones del juego.
Qué mala vida
con brasa incandescente
nos va forjando.
Me gustaría acabar esta reseña dando las gracias a la compañera y editora de esta revista, Hortensia Márquez, por su asesoramiento.
Julia María del Solar Bardelli, más conocida como Julia Ferrer, es una de las voces peruanas menos conocidas y, sin embargo, una de las más potentes.
Nacida en Lima, un 25 de Febrero de 1925, en el seno de una familia acomodada, mostró desde bien joven un carácter rebelde, contestatario e independiente. Esta manera de ser se ve reflejada en muchos de sus poemas, que poseen la misma fuerza que ella poesía. No en vano, el escritor peruano Sandro Chiri afirmó, refiriéndose a Julia: «Ella era como sus poemas: carne y fuego.» Y de hecho, es una frase que define muy bien a la mujer y a su poesía.
Durante su etapa de estudiante, empezó a interesarse por la poesía, leyendo a diversos autores como Virginia Wolf, Baudelaire (cuya influencia se siente en los poemas de Julia) o Omar Khayyam, uno de los autores que más la marcó. Este interés por la literatura la llevó a frecuentar tertulias que se daban en algunos selectos cafés de Lima; tertulias que versaban alrededor de la literatura y el arte en general. Julia, de hecho, era amante del arte en casi todas sus vertientes. Así, realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ejerciendo posteriormente también de profesora de teatro), y cursos de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Conocedora de varios idiomas (francés, italiano, portugués e incluso un poco de alemán), realizó diversas traducciones y acabó trabajando, en los últimos años de su vida, en la Biblioteca Nacional de Lima, donde llevó a cabo, como mujer inquieta que era, diversas actividades culturales.
Mujer de fuerte carácter y ansias de saber, vivió durante unos años en Sâo Paulo con uno de sus maridos y, posteriormente, cuando ese matrimonio se acabó, inició una relación con el actor Octavio Ramírez, con el que realizó diversos viajes por el mundo, visitando lugares como México, España, Italia o Francia.
Se dice, pero, que su amor más intenso fue con el pintor Carlos Ostolaza, con quien mantuvo una relación de veinticinco años, hasta que Julia falleció el 16 de Febrero de 1995.
Su obra poética rompe con los cánones tradicionales; Julia, como bien nos marca su carácter libre y autosuficiente, seguía sus propias normas y sus propias modas. Así, nos encontramos con una poesía personal, transgresora, adelantada y única. Rompió los moldes tradicionales para dejarse llevar enteramente por su inspiriación.
De ahí surge una poesía distinta, una poesía que sorprendía por su forma y, en cierto modo, su crudeza. La poesía de Julia, de hecho, muestra su manera de ser, su independencia y su rebeldía. Navega entre lo real y lo onírico, entre el amor y el deseo. Son un reflejo de su personalidad fuerte, su libertad y su autosuficiencia.
En vida publicó dos libros de poesía: Imágenes porque sí (1958) y La olvidada lección de las cosas olvidadas (1966), aparte de poemas aparecidos en diversas publicaciones y revistas. En el año 2004 se empezó a recuperar su voz poética a raíz de la publicación de Gesto, una antología que recoge sus poemas y ha ayudado a reconocer a la Julia poeta y a darle el renombre que probablemente merecía.
Medidos desvaríos, a pesar de la juventud del autor, es un poemario bastante maduro e intenso. Está distribuido en cinco partes, que parece estar organizadas de manera cronológica y, a su vez, en función de su estructura.
Son poemas con una rima y una métrica cuidados, que se abren ante nuestros ojos como mensajes directos y claros.
Primeros Poemas, 2015-2017, recogen básicamente poemas de adolescencia; reflexiones de juventud acerca de diversos temas como son la poesía, el entorno, la familia, la juventud.
Es errar en intento,
es proseguir con la acción,
es constancia.
-Fragmento del poema La hermosa mocedad
La segunda parte, Chupitos de poesía, son poemas breves numerados. El autor sigue la tónica reflexiva ya marcada en la primera parte. El amor, la juventud, la soledad,… se dan cita en estos poemas breves, como cápsulas de pensamientos que invitan al lector, una vez más, a reflexionar ante el mundo y la vida.
A su vez, los poemas van atados a su experiencia y sus vivencias personales, dejando ver pinceladas de su personalidad, su mente y su alma. En cierto modo, el autor nos muestra su manera de ver la vida, su manera de vivirla y de sentirla.
Esa intensidad furtiva
a la soledad responde.
Un anciano es narrativa.
-Fragmento del Poema XII
Cual vinimos, marcharemos
de este mundo de beldad.
En sagrada soledad,
descubriendo cuanto vemos.
-Fragmento del Poema XX
Flora fauna es la tercera parte del poemario. Engloba solamente cuatro poemas, y se abre con unos versos realmente potentes, con una crítica directa y concisa al ser humano; como si este fuera el que rompe el equilibrio natural de los elementos
Todos son equilibrio natural:
agua y luz, la tierra, el aire y el fuego.
Más la función de los seres humanos
debiera ser, ser pasto para los gusanos.
-Elementos naturales
Me han parecido casi los poemas más intensos de todo el libro; en ellos se intuye cierta madurez, pero a su vez, ciertos miedos y cierto desencanto.
La cuarta parte del libro, Sonetos, está configurada por ocho sonetos que siguen un poco la línea del soneto inglés, en el que los dos tercetos están formados por un serventesio, acabando con un pareado, con rima distinta en ambas estrofas (ABBA ABBA CDCDEE). Son sonetos endecasílabos, aunque de manera puntual nos encontramos con algún verso decasílabo.
La idea genérica que se desprende estos poemas es de desencanto con el mundo, insatisfacción resultado de la observación y el análisis del entorno.
Por último nos encontramos con Demás poemas, donde encontramos poemas con un cariz ligeramente distinto y más variedad temática; historias, un toque de fábula que guardan detrás cierta enseñanza o moraleja.
Etienne Emeris, nacido en Madrid en 2003, nos sorprende con un poemario variado, maduro, reflexivo, que no deja indiferente al lector en el sentido que remueve la conciencia.
Tierra de esparto y fuego es una antología poética que recoge poemas de entre los años 1998 y 2019, y está estructurado en cinco partes: las dos primeras recogen poemas de los dos libros escritos conjuntamente por Águeda Molina y Francisco Javier Alonso, En la vera de un desierto y Vera del mar. La tercera parte recoge poemas de Tierra de Esparto, poemario ya escrito por Águeda en solitario. La cuarta parte nos acerca Tierra de fuego, escrito también en solitario por Águeda, y, finalmente, nos encontramos con una curiosa quinta parte llamada Clásica, donde se recogen poemas que se corresponden con las estructuras clásicas tales como sonetos, coplas, versos leoninos, zéjel…
EN LA VERA DE UN DESIERTO
En esta primera parte nos encontramos una selección de poemas pertenecientes al primer poemario escrito a dos manos entre Águeda Molina y Francisco Javier Alonso, en el año 1998. Poemas en su mayoría en verso libre, aunque se intercala alguna estructura clásica como podría ser la copla castellana.
Se trata de dieciséis poemas, con un estilo y ligero, agradable de leer, y que parten de la parte más emocional e íntima de los autores.
Tierra que naces a la vida
yerta triste y solitaria
tierra de fuego y pasión, ¡de sangre y dolor
-A mi tierra
El amor a la tierra de los autores, Vera, en la provincia andaluza de Almería y, por extensión, a Andalucía, se hace patente en algunos de los poemas de esta selección. Versos luminosos y de dolor, casi como cantos populares, hablan de una tierra herida pero, a su vez, rica y preciosa. Para acercarnos más, aparecen personajes propios de la zona, pescadores… dando el toque costumbrista a estos poemas.
El amor, como no, tiene cabida también en esta sección, destacando en este sentido el poema Gitano (Francisco), donde la autora estalla dando rienda suelta al profundo amor que siente:
Tu cara morena, tus ojos profundos.
De noche y de día,
tu porte arrogante enciende mi sangre.
Por ti mi vida daría
por ti mi alma vendería.
-Gitano (Francisco)
Podríamos decir que en esta parte encontramos sentimientos profundos y puros hacia la tierra, cierta añoranza, el dolor de la ausencia y el esplendor del amor.
VERA DEL MAR
Esta segunda parte parte la encontramos, en cierto modo, ligada a la anterior: nos presentan lugares de su tierra, el Cerro del Espíritu Santo, la playa de Vera, el Mercado del pueblo, Garrucha… nos aparece la vida rutinaria, las costumbres, todo ello con un todo de cercanía y nostalgia que muestran el amor de los autores por su tierra natal.
Vera del Mar,
arena fina, turquesa
y pulidas piedras incrustadas de plata,
¡las moja y remoja!,
el paulatino
y sosegado movimiento de las olas.
Un pescador
cruza el hermoso e inmenso playazo,
¡en busca de su mar!
y de su barca, varada en la laguna.
– A la playa de Vera
La nostalgia más intensa nos aparece en el poema La casa de mi niñez, donde los versos destilan aromas que la memoria guarda en su parte más amable.
De hecho, en esta segunda parte de la antología, los recuerdos cobran importancia, la nostalgia por personas, por la tierra, el sentimiento desborda casi los poemas. Aun así, no deja de tener un tinte triste y doloroso, que se deja sentir especialmente en el poema Que el cielo me mire, donde se puede casi palar la cercanía de la muerte, y se enlazaría con el poema Un día:
¡Cuando la oscuridad eterna llegue a mis ojos!
quiero estar tumbado, en una lastra del desierto
mirando al cielo, ¡y que no me entierren!
-Que el cielo me mire
Llegará un momento
en que todo será nada
y dormiré y, en mis sueños
seré polvo y seré mar.
¡Llegará un momento!, no querré despertar
y abrazada a mi tierra solo querré soñar.
-Un día
En estos dos poemas la intensidad crece y se clava con tristeza y dolor, rompiendo un poco la serie de poemas más sosegados donde nos describen lugares y vidas cercanos de toda la zona de Vera del Mar.
TIERRA DE ESPARTO
Nos adentramos en la tercera parte del poemario, esta vez escrito en solitario por Águeda Molina. De entrada, las emociones que despierta esta tercera parte son algo distintas de las anteriores; siguen apareciendo pinceladas de su tierra, pero a nivel general, nos encontramos poemas más profundos, más íntimos, más del interior de la autora que del entorno.
En tus ojos yo vi, la pureza sin mácula
de tus labios oí, la franqueza sin fin;
en tu mente intuí, la niñez sin renuncia.
Contigo, mi amor, los momentos más tiernos apuré.
Sin ti, mi amor, los días más aciagos, penado he de vivir.
-Contigo, mi amor
Sigue habiendo homenajes a su tierra y a su gente, pero los versos esta vez llevan un velo algo más oscuro, algo más triste. Deseos de renacer, de reencontrar, de algo mejor.
si en el espacio, remontando,
a las almas destrozadas
con mi risa yo sanara…
si en una estrella,
convertirme yo pudira;
desintegrarme en ella
y volver a renacer.
¡Si yo pudiera!
-Renacer
En esta tercera parte del libro, encontramos cierto cambio en el vocabulario. Palabras que hablan de frío, erosiones, grietas, venganza, desierto, oscuridad e incluso ira… son las emociones quizás más frágiles de la autora, su tristeza, su añoranza, su dolor.
No más dulces ademanes
ni palabras delicadas,
no más meras ilusiones
es la flecha atravesada,
en el desgarro incesante.
¿Qué vida?… si ya solo queda la nada.
-Gemido del alma
Águeda Molina
TIERRA DE FUEGO
Llegamos la cuarta parte de esta antología, Tierra de fuego, que recoge poemas de Águeda de entre los años 2012 y 2019. Después del dolor y el grito de la tercera parte, empezamos a ver un asomo de luz. Los recuerdos, antes dolorosos, se tornan poco a poco en una memoria amable. Sigue presente la añoranza y la pena por la ausencia, pero el tono es más calmado, la ternura gana terreno a la rabia.
Ya no tengo a mi poeta
desgarbado, desarraigado,
desvergonzado, desganado.
Ya no está mi poeta
elocuente, enrevesado,
educado, enamorado.
Simplemente, ya no tengo poeta,
pero yo… ¡sigo siendo su poetisa!
-Mi poeta
La autora, a pesar de la ausencia, lanza poemas de amor a nuevos personajes que aparecen, Clara, la niña de sus ojos, a sus gemelos, e incluso a Turca, su perrita. Se entrevé más madurez en los poemas, cierto acercamiento a las formas clásicas y una rima más cuidada. Y este paso nos acerca la última parte de la antología.
CLÁSICA
De entrada, cabe destacar las estructuras de los poemas; en esta parte encontramos sonetos, Zéjel, coplas, ovillejos e incluso poemas con rima Jotabé. Sin duda, Águeda trabaja con considerable dominio las formas clásicas.
Los versos de esta quinta parte siguen la esencia de las anteriores, añoranza, sentimiento y emociones para con las personas y con la tierra natal de la autora se entremezclan en todos los poemas, con una intensidad quizás más remarcada, podríamos decir que hay poemas muy viscerales
Las voces del tiempo provocan cortejos
de luces, que al alba, producen reflejos
y en cálidas noches me ofrecen consejos.
Despacio, con calma, levanto mi vuelo
ya siento tus ansias, tu miedo, tu anhelo.
Te noto, te siento, te escucho, te huelo.
-Te noto (Zéjel)
En definitiva, esta antología contiene una amplia gama temática que llevará al lector a viajar por tierras andaluzas y conocer a su gente, en el corazón de la autora, sentirá el dolor de la ausencia, la añoranza y también su esplendor. Es un poemario cercano, sencillo, con toques costumbristas. Todo ello pasado por el filtro de las vivencias y las emociones de la autora.
Herida, belleza, derrumbe, resurgimiento, pureza, agua, fuego y/o luz. Si tuviera que definir en unas pocas palabras el poemario de Mariela, estas serían, sin duda, las elegidas. El poemario navega de la oscuridad a la luz, del frío al fuego, del derrumbe al resurgimiento.
Después de leído, me quedo con la sensación que a veces, se debe aceptar el dolor y la herida, y debemos ser conscientes, además, que son necesarios para curar y ser cicatriz; para poder llegar a ese lugar luminoso, tan nuestro y tan puro (a nosotros mismos). Esta idea hace que, tras la lectura, me quede un sabor esperanzador.
Se puede llegar incluso a amar la herida; la lanza vuela hasta partirnos en dos amados tajos. Sin posibilidad de huida, sin posibilidad de piedad. Aceptar la herida, transfigurarla, y acabar amando los restos. Como vemos en el poema Primera Pureza, por ejemplo, nos damos cuenta que el dolor, en cierto modo, nos puede llevar a renacer. Vaciarse, despojarse de todo lo anterior, y regresar de nuevo con la piel limpia, con absoluta pureza.
Como si de un diálogo interior se tratara, con un lenguaje nítido y conciso, la autora nos muestra que la vida son cambios constantes; que la vida pesa, nos hace arrastrar los pasos, pero el tiempo tiene el poder de renovar y restaurar las cosas; hacer que muten.
[…]
pese a los días que se repiten como ecos
todo va mudando impasible
el tiempo nos intercambia
nos vuelve agua
nos vuelve sed.
-A veces soy agua, a veces soy sed
Es un poemario altamente humano; las emociones más primarias y esenciales se dan cita en los versos, el amor, la vida, la pesadez, el dolor, la fuerza… para mostrarnos que, de algún modo, están conectados en un ciclo que se repite. Y entre ciclo y ciclo, persiste la búsqueda de la palabra definitiva, la palabra certera que precipita las mutaciones. La que nos lleva a poder amar/amarnos, para sentirnos en paz.
La importancia del fuego y la luz se puede ver muy remarcada en el poema Reconquista. Las penas se llenan de luz y de sol, y esplenden tan puras que casi vuelven a ser las mismas henchidas dichas antiguas. Es como si la luz fuera el nexo para retornar a la vida. Y en este sentido, su importancia es básica; como dice Odalys Interián en el prólogo del pomario, la luz, como símbolo transfigurable por excelencia, aparece como lo único que posee el poeta en su indefensión.
Mariela Cordero
Es un poemario que se centra en las esencias básicas, las más puras. La naturaleza, el agua, la humedad de la tierra, me trae una vez más a la mente la esencia primitiva, la comunión de la persona con la tierra, el contacto con la pureza. Así, en el poemario encontramos alta presencia de fuentes, accidentes hídricos, el llegar a la humedad de la tierra, a la esencia. Y renacer hasta volver al fuego, a la vida.
Nuestra única pulsión será hurgar en las faldas de la tierra
y la besaremos hasta la coyuntura de la humedad.
Esta estación florecerá como preludio del fuego.
-Un sueño para el verano.
Ligado a esto, me parece muy significativo el poema Cárcel. Aparece una vez más la mano en la sombra, que ya nos aparece en otro poema desprovista de clemencia. La misma mano que intenta insistente arrebatarnos justamente aquello que no puede, lo que más nos pertenece: nuestra resistencia, nuestro amor, nuestro fuego. El fuego deviene la esencia, la vida. Así lo vemos en Todas las miradas:
Todos los cuerpos se vacían
cenizas que giran con el viento.
Sólo un cuerpo arde
sin extinguirse.
Igualmente significativo aparece el poema Nacimiento. Cuando una logra cambiar, superar el miedo, ser puro y esencial, es cuando una vuelve a nacer.
Podríamos decir que Mariela nos revela que lo esencial es aquello que no te pueden arrebatar. Que el ciclo es duro, es herida, es dolor, pero poseemos esa fuerza inequívoca que es capaz de asumir ese dolor, acariciar esa herida, y hacer de la cicatriz, liberación y resurgimiento.
Es un poemario intenso, maduro y transparente que invita a la reflexión. Muestra, en cierto modo, que la esencia más básica, el amor, la luz, la naturaleza, son parte de un ciclo cambiante, y que en cierto modo, podemos manejar en nuestro interior, para renacer siempre.
Mariela Cordero, nacida en Venezuela, es abogada, poeta, traductora y artista visual. Ha recibido diversas distinciones en certámenes literarios. Su poesía ha aparecido publicada en diferentes revistas literarias y antologías. Es autora del poemario El cuerpo de la duda, Ediciones PublicArte, 2013, y en breve publicará otro poemario de la mano de la editorial de Poémame Poesía.
Emily Jane Brontë es conocida principalmente por su extraordinaria y única novela Cumbres Borrascosas, que es considerada una de las obras maestras de la literatura victoriana. Pero hay mucho más detrás de esta novela; tenemos a la Emily poeta. La muchacha que sucumbió a la nostalgia, al silencio y a la soledad, que descubrió en la naturaleza lugares asombrosos, voces increíbles, correspondencias místicas que la ayudaron a descubrir y a desarrollar un mundo interior y un imaginario magistral.
Nacida en Thorton, en el año 1818, hija de un pastor anglicano, la muerte prematura de su madre, cuando ella tenía solamente tres años, hizo que los hijos quedaran a cargo del padre y una tía materna, y fueron enviados a un colegio interno. Fue precisamente ahí donde las dos hermanas mayores contrajeron la tuberculosis, de la que acabaron muriendo poco después.
La vida de Emily se desarrolló principalmente en Thorton, salvo por un viaje a Bruselas, donde estudió francés y piano. Pero la imaginación desbordante de Emily, y el resto de sus hermanos, hizo que su infancia transcurriera entre la realidad y los mundos e historias imaginarias. Compartía la pasión por la literatura con sus dos hermanas, Charlotte y Anne, y su hermano Branwell. En esa vida en parte aislada en los páramos de Yorkshire, crearon unos mundos imaginarios, Angria, Gondal, y Glass Town. Solían inventar e imaginar historias que ocurrían en sus reinos. Incluso escribieron crónicas y poemas sobre sus mundos.
Emily Brontë
Tras la muerte de su tía materna, Emily queda al cargo de la casa y de su hermano Branwell, enfermo por sus adicciones al alcohol y al opio. Sin embargo, las tres hermanas no dejaron de escribir sus relatos y versos hasta que, empujadas por una iniciativa de Charlotte, decidieron publicar, en el año 1846, una colección de poemas de las tres hermanas, bajo pseudónimo: Poems by Currer, Ellis and Acton Bell. Si bien es cierto que el libro en su momento no tuvo gran repercusión, los poemas de Emily (bajo el nombre de Ellis) destacaron hasta convertirla, con el tiempo y junto a la publicación de su novela Cumbres Borrascosas (1847), en un a de las voces indiscutibles de la literatura inglesa.
En la época en la que vivían, las mujeres tenían un papel secundario, y ni siquiera se veía con buenos ojos que se dedicaran a la literatura; de ahí que los poemas fueran publicados con pseudónimos, cada uno con la inicial de cada una de las autoras. Eso provocó, también, que los personajes femeninos de sus escritos fueran mujeres fuertes, inteligentes e independientes.
A pesar de la novela, la inclinación artística principal fue la poesía. Gran parte de su vida la dedicó a escribir versos
La poesía de Emily se caracteriza por una vitalidad enfocada al espíritu y al mundo interior; la infancia peculiar de Emily, la muerte prematura de su madre y sus hermanas, la austeridad marcada por la figura de su padre, la favorecieron la inclinación casi instintiva de Emily a la introversión, que remedió con la literatura. No pudiendo vivir hacia afuera, Emily optó por vivir hacia adentro, y escribirlo. En cierto modo, eso la hacía más libre a la hora de escribir, pues no se basaba en las ‘normas’ literarias de la época, sino que seguía sus propias normas y su propia inspiración.
Manuscrito de Emily Brontë – British Library Board
También destaca de su poesía el sentimiento desbordante; la intensidad, las emociones al extremo y la esencia romántica, marcando así, en cierto modo, lo que podría ser la base de la poesía victoriana posterior, combinando imaginación y sensibilidad, con tendencia al ensueño y la visión.
Por otro lado, destaca la intensidad de los personajes, -algunos son heredados por la novela, intuyéndose en sus versos y crónicas de Gondal, personajes como Catherine Earnshow o Edgar Linton-, y la fuerza de las pasiones desmedidas y/o mal dirigidas.
En cierto sentido, el páramo donde creció, la aridez del entorno, la soledad, la introversión, también marcaron sus versos, sabiendo transmitir tanto el dolor y el recuerdo por las pérdidas, así como encontrando el amor por la naturaleza. Emily, igual que sus hermanas, no encajaba en el mundo, en la sociedad, en su época. Se podría decir que vivía en un universo paralelo, pero ese mundo suyo no podría escapar del todo de su entorno real.
Emily falleció un 19 de Diciembre del año 1848, dejando un legado literario, en novela y en poesía, que a día de hoy se considera esencial en la literatura inglesa.
A continuación, os dejamos una pequeña selección de su poesía. ¡Que la disfrutéis!
SUAVE NEBLINA SOBRE LA COLINA
Suave neblina sobre la colina;
no habrá mañana tormenta.
No; el día se ha cansado de llorar,
ya agotó su reserva de callada tristeza.
Oh, he vuelto a los días de mi infancia,
de nuevo soy una niña;
y bajo el techo paterno que me abriga,
junto a la vieja puerta de la entrada,
miro caer esta tarde nubosa,
tras un día de lluvia,
Neblinas azules, dulces neblinas de verano
empañan las montañas a lo lejos.
La humedad impregna la alta hierba verde,
espesa como lágrimas en la mañana;
y pasan como en sueños vaharadas de fragancias
que recuerdan otros tiempos.
Traducción de Ángeles Caso.
ESTROFAS
No lloraré porque me vayas a dejar,
no hay nada aquí que amar.
Y doblemente el mundo oscuro me entristecerá
mientras tu corazón sufra en él.
No lloraré, porque la delicia del verano
siempre debe terminar en amargura;
y hasta la historia más feliz, cuando concluye,
lo hace con una tumba.
Y estoy cansada de la angustia
que hace los inviernos insoportables,
cansada de ver languidecer el espíritu
durante años de desesperación mortal.
Así que, si una lágrima, cuando te estés muriendo,
llegara a derramar,
es solo que mi alma está suspirando
por marcharse y descansar contigo.
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
REMEMBRANZA
¡Frío bajo tierra… y la profunda nieve amontonada sobre ti,
lejano, aislado, frío en la tumba sombría!
¿Me habré olvidado de amarte, mi único Amor,
separados al fin por la ola del Tiempo que todo lo separa?
Ahora, cuando esté sola, ¿dejarán mis pensamientos
de sobrevolar las montañas hacia esa costa del norte,
reposarán sus alas donde el brezo y el helecho
cubren tu noble corazón para siempre, por siempre jamás?
Frío bajo tierra… y quince diciembres desolados,
desde aquellas colinas doradas, se han derretido en la primavera:
¡en verdad es leal el espíritu que recuerda
después de tantos años de mudanza y sufrimiento!
Dulce Amor de juventud, perdóname si te olvido
mientras la marea del mundo me arrastra consigo;
otros deseos y otras esperanzas me asedian,
esperanzas que pueden ensombrecerte mas no hacerte daño.
Ninguna nueva luz ha iluminado mi cielo,
ninguna mañana ha vuelto a brillar para mí;
toda la dicha de mi vida se entregó con tu vida,
toda la dicha de mi vida está enterrada en la tumba contigo.
Pero, cuando se fueron los días de los sueños dorados
y la Desesperación no tenía ya poder para destruir,
entonces aprendí cómo amar la existencia,
fortalecerla y alimentarla sin ayuda de la alegría.
Entonces refrené las lágrimas de la pasión inútil,
desenganché mi joven alma del anhelo de la tuya,
con firmeza rechacé su ardiente deseo de precipitarse
a descender a esa tumba que ya era más que mía.
Mas todavía no me atrevo a dejar que desfallezca,
no me atrevo a complacerme en el extasiado dolor de la memoria
tras haber apurado esta angustia divina,
¿cómo podría adentrarme en el vano mundo otra vez?
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
EL VIEJO ESTOICO
Las riquezas tengo en poca estima;
y del amor me río con desprecio;
y el deseo de la fama no fue más que un sueño
que desapareció con la mañana.
Y si rezo, la única oración
que mueve mis labios es:
“¡Deja que se vaya el corazón que ahora soporto
y dame libertad!”.
Sí, cuando mis días veloces se acercan a su meta,
eso es todo lo que imploro:
en la vida y en la muerte¡, un alma sin cadenas,
con valor para resistir.
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
ESPERANZA
La Esperanza solo fue una amiga asustadiza;
se sentaba al otro lado de la reja de mi celda
a observar cómo se iba cumpliendo mi destino,
igual que hacían los hombres de corazón egoísta.
En su miedo, podía llegar a ser cruel:
a través de los barrotes, un lúgubre día,
miré hacia fuera para verla ahí,
¡y ella apartó su rostro!
Como un falso guardián haciendo una guardia falsa,
aun cuando había lucha, ella susurraba paz;
cantaba mientras yo lloraba,
pero, si yo escuchaba, se callaba.
Era falsa e implacable:
cuando mis últimas alegrías cubrían el suelo
y hasta la Pena miraba con remordimientos
aquellas tristes reliquias desperdigadas,
la Esperanza, en cambio, cuyo rostro habría sido
un bálsamo para mi convulso dolor,
abrió sus alas y se remontó a los cielos,
se marchó, ¡y jamás volvió!
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
He leído y releído varias veces el poemario de Carol, y con cada lectura he tenido la misma sensación: entrar en un universo de drogas, música y algún que otro delirio, en el que me cuesta situarme; el mundo parece ser el propio mundo de la escritora, y no hay nada más allá, porque todo fuera es podredumbre y oscuridad.
El libro, según se nos indica en la contraportada, versa sobre un período de la vida de una mujer con sus adicciones y pensamientos propios. Unos meses en su vida con sus amores, sus ideas, sus enfermedades y sus peculiaridades, comunes. En cierto modo, eso puede ser cierto: quién no ha coqueteado con las drogas alguna vez, quién no ha sentido que no encaja en este mundo. Y quizás por eso, se busca el falso paraíso de las pastillas, la cocaína, las drogas en general, para vivir en otro mundo alejado de la realidad.
tapada con una toalla
escuchando a Mason
solo la cocaína me ayuda
estoy tan mal
he dormido tanto
la cabeza me va a estallar
no sé cómo he aguantado tanto
El libro, en cierto modo, recuerda el estilo de Bukowski o Houellebecq, como artistas a la hora de retratar el dolor o el sufrimiento de los más desesperados, de los perdedores, de los marginados, hablando abiertamente de y desde sus adicciones, rozando la provocación, con un lenguaje directo y a veces quizás hasta soez, rompiendo ciertos moldes de la poesía. Así, Carol intenta llegar a ese punto provocativo, sin caer en adornos de «belleza»; con crudeza y sin eufemismos, desnuda un interior maltratado y narcotizado, que hace sentir casi en la piel el desengaño por el mundo, la maldad y la fealdad de las personas y de la humanidad en general.
Carol G. Jagger
No sé de este miedo a la locura
si los veis cerca
si os asomáis un poco
veréis tremenda locura vestida de traje de ideas y de paganismo
todo falso
todo mierda
todo personas contra personas
lobos que no saben aullar
Fragmento poema 20
Más allá de ciertas palabras que pueden llegar a desconcertar, hay un trasfondo triste en todo el poemario. Un trasfondo de soledad extrema, de desesperación y de no saber hallar la salida adecuada. Así, todo ese vestido de drogas, música y festivales no parece más que una cortina de humo para esconder la verdadera vulnerabilidad de la autora, si inmensa tristeza y desesperanza. Como el que busca en la una raya de cocaína, la sonrisa que no es capaz de dar por sí misma.
El desengaño me parece el denominador común en todos los poemas, un desengaño que se convierte en una herida perenne que nunca encuentra su cura. De ahí que la música y las adicciones se transformen en una tirita, un parche, para tapar ese dolor. Pero no nos engañemos: el dolor seguirá ahí cuando la noche termine, cuando el concierto se acabe. Es tal el descontento y la frustración, que ni en el amor puede ya creer.
A mí con las palabras me basta
con las frases de aquellos que no quieren decir
pero lo dicen
y bajo el siguiente escalón
y es más jodido
Llegará el punto que te enamores
y te mueras
Ciertamente, detrás de estos poemas que de entrada pueden parecer fríos, duros, soeces o vulgares, hay sentimiento, y eso es valorable. Se ve tras los versos un pequeño corazón quebrado que cree necesitar ayuda química para poder resistir la vida. Sólo con el uso de drogas y música parece estar bien, pero se sigue sintiendo el sufrimiento, si cabe aún más intenso, a pesar de recurrir a ayudas externas para poder seguir dando latidos.
En esa espiral de conciertos, enfermedades y adicción, hay algunos poemas que dejan entrever cierta sensatez, abatimiento y fragilidad.
en mi pelo cano no veo madurez
sólo años
no veo aliento ya de ninguna clase
me deprimo cada vez con menos fuerza
y nunca lloro
yo soy el cartón que hace la casa
soy aquel momento que tu salud se quebró
y no le puedes pedir a alguien como yo
que se cuide
es incapaz
en eso sé
que estoy enferma
Basándome en mis lecturas del poemario, me quedaría con la idea que hay madera para hacer un buen libro de poesía; pero a este poemario le falta cierto recorrido. Y es que a pesar de algunos poemas que parecen aportar más bien poco, hay otros que destacan por su profundidad, por su sentimiento puro; e incluso me atrevería a decir que es en esos poemas donde encontramos a la verdadera Carol, sin artificios, sin substancias que adulteran su visión de sus propios sentimientos.
Él ha sido la frontera entre tu [sic] y yo
y rezaré por todo el mundo
menos por ti
se acabó
y no es porque tu pelo ya este [sic] trenzado de blanco
y tos ojos discutan con el papel
es porque ya no te quiero
y tuvieron que pasar cientos y cientas
miles de días a solas
y el hundimiento
porque lo siento
En definitiva, el que se adentre en Jagger encontrará una serie de poemas envueltos en una neblina de drogas, descontrol, delirios y música que quizás pueden dejar un poco fríos, despertar cierto rechazo por el lenguaje tan crudo y directo que se usa, puede que porque no estamos del todo acostumbrados. Si bien algunos versos pueden llegar a emocionar, el sabor general que me queda en los labios después de leerlo y profundizar en él, es el de una soledad extrema, un desengaño cruel, y ganas de sobrevivir, pero sin saber muy bien cómo, cosa que puede llevar a la resignación, a aceptar las cosas como son y tomar el camino fácil de la evasión artificial para no ser consciente de los males reales del mundo y de la humanidad.
Hay que tener ganas de superar la indiferencia inicial que el poemario puede despertar, para llegar a ver que, escondidas entre esas líneas a priori carentes de sentido y que poco tienen que aportar, algo más que poemas depresivos e intoxicados; emociones que también puede doler y eso, en un poemario al que parece faltarle cierta madurez y camino, es de agradecer.
Jagguer se publicó en el año 2017, en versión Kindle. Multiversos se ha hecho cargo se la edición del poemario en papel, este mismo año 2020. Carol G. Jagger (Valencia, 1982) ha publicado recientemente su segundo poemario Catarsis.