Autor: Gemma Rabaneda i Sureda

  • El Camino de Angi, Abel Santos (Poémame Editorial, 2020)

    El Camino de Angi, Abel Santos (Poémame Editorial, 2020)

    El Camino de Angi, el nuevo libro de Abel Santos, publicado por Poémame Editorial, nos abre la puerta a un registro distinto; si bien Abel es conocido por ser el creador del llamado «Realismo Bastardo», en este poemario nos muestra ese lado del corazón más personal, su lado más romántico y emocional; pues El Camino de Angi recoge en sus 51 poemas, una de las historias de amor más poéticas y preciosas:

    […]

    Te digo: -Mira el mar, amor,

    es casi tan hermoso como tus ojos, casi,

    porque lleva poco tiempo en esto,

    y está empezando a reflejarse en el infinito.

    Con la mirada me respondes:

    -Si abres así tu corazón

    es posible que la luz dure para siempre.

    -Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos

    Con ese estilo tan característico de la poesía de Abel, tan cotidiano, siempre con las palabras justas, tan cercano, se abre antes nuestros ojos la historia de amor del poeta con Angi, su compañera, su amiga, su musa. A través de los poemas se van sucediendo episodios de su vida y, como si fueran puntos, los vamos uniendo página a página, de manera que el dibujo final es un camino recorrido de la mano. Y cerramos el libro sin que quede ningún punto suelto.

    El libro está tejido con momentos de esa relación. Instantes sencillos y cotidianos que devienen en poemas ordenados cronológicamente; 51 poemas que nos cuentan esa bonita historia a través de la percepción propia del poeta, la de su emoción y su amor.

    A Angi y a mí nos gusta

    ver películas de dibujos,

    la casa iluminada por la Navidad,

    sentirnos emperadores

    ante un plato de sopa caliente y una tortilla,

    o porque me emocioné

    cuando ella me escribió una carta

    el día que celebramos nuestro amor.

    -Nada tan tierno como la auténtica feurza.

    El Camino de Angi

    Siempre he pensado que la poesía de Abel, si es algo, es sincera y, a su vez, sencilla. Dos adjetivos que en parte lo definen también a él como persona. Y aquí la transparencia es, una vez más, absoluta, de manera que el lector siente esa sinceridad, ve que el poeta abre la puertas de su casa, de su intimidad, para mostrar al mundo que, de puertas para adentro, se puede ser inmensamente feliz si es el amor el que nos acompaña.

    La vida del poeta, su trabajo, su día a día, sus rutinas… todo aquí gira alrededor del amor y la devoción del poeta por su compañera, también por cierto, prologuista del libro.

    Así, el poemario se convierte en una especie de diario en verso en el que, a través de los poemas, vivimos la primera visita a los padres de ella, el primer malentendido de la pareja y la primera reconciliación, el primer piso juntos, la convivencia, el matrimonio… e incluso algún episodio difícil que hace todavía más fuerte la unión de ambos:

    Desde esa mañana

    somos dos poetas que van a quemar

    la esperanza, todas las opciones,

    hasta el último aliento.

    -Este sueño que somos

    No alejándose del todo de su línea poética habitual, Abel da cuenta en los poemas de cómo Angi también ha sido parte, y una parte básica, de su salvación:

    Si no fuera por ti

    que me salvas literalmente la vida

    manteniéndome sobrio,

    quizás pensaría que le vendí mi alma

    al nombre abstracto equivocado.

    […]

    Y la historia, mi vieja historia,

    ya sólo es una mancha en el asiento

    del tren del futuro.

    -Yo de ti mi sangre para que mi sangre sobreviva

    Abel Santos

    Igualmente, pasajes que nos abren la puerta a pequeños momentos de ternura que, siendo tremendamente sencillos, se convierten en momentos cómplices, eses momentos que nos hacen pensar que son dos personas en su propio mundo, que su amor es tan fuerte, que no importa lo que ocurra fuera, porque puede con todo:

    […]

    preparo unos bocadillos y algo de fruta

    y lo cargo todo en mi vulgar mochila de diario

    y espero a mi futura mujer

    a que salga de trabajar en la librería

    y comemos, sencillamente, tirados en la hierba,

    bajo la promesa del verano.

    -Te dirán que no te vayas los juglares

    Un detalle que me ha gustado mucho del libro, y creo que dice mucho sobre los sentimientos del poeta, es el círculo que configura con sus poemas, que acaba cerrado; una pregunta al principio del libro que el propio poemario nos contesta al final, demostrando que el amor está ahí, que empezó dudoso, pero que se ha ido haciendo más y más fuerte, disipando cualquier asomo de duda: es a ti a quien quiero, a ti.

    En uno de los primeros poemas del libro, Lo que hace el amor, donde es cierto modo se nos presentan a los ‘personajes’, nos cuenta lo siguiente:

    la dulce poeta que dudaba si su piel

    era mi libro favorito,

    y veía inalcanzable

    el momento que yo saborearía

    el perfume curativo de sus dedos.

    Yo

    el pobre poeta que sólo llevaba enicma

    la palabra esperanza, la palabra

    que no encontraba

    cuando creyó caer

    en el raro vacío de tu desamor.

    Al final del libro se nos confirma que cuando el amor llega, no hay manera de evitarlo, y cala tan hondo, que se convierte en todas las respuestas y da sentido a todo. El poema El principio de todo nos lo dice. Y no sólo eso, este último poema cierra un episodio de sus vidas y, a su vez, se convierte en el principio de todo, en el inicio de un nuevo camino juntos:

    Porque desde que aprendí

    en esta espiral sin más fuerza que la del crecimiento

    a leer y a escribir y a amar de verdad las palabras

    la soledad ya nunca puede ser

    el vacío

    o

    la nada.

    Sobre todo ahora, que tu piel

    se confirma para siempre como mi libro favorito

    al despertar el día de nuestro aniversario,

    cuando te acercas a mí y yo sé que sonríes,

    mientras levanto la mirada,

    dejo de revisar mis papeles,

    y nerviosa y feliz y dulce, por fin, me dices:

    -Amor.

    Estoy

    embarazada.

    Quiero terminar este pequeño artículo con unos versos que, para mí, son la conclusión del poemario; lo que Angi ha significado, y significa, para Abel, lo que su camino juntos ha sido y es para su corazón y para su vida.

    Si esto fuera un camino peligroso -te digo-

    tendría peligro, y me iría a beber

    (pese a que nunca me ha gustado el fútbol),

    pero esto es El Camino de Angi,

    y aquí los sueños se cumplen, estoy en París,

    contigo, soy feliz en el mundo,

    todo puede ser.

    -París es una fiesta

    El Camino de Angi es un libro perfecto para darse cuenta que el amor de verdad existe, que no hace falta mucho más que unos ojos enfrente que te miren, te amen y te comprendan, para que la vida se convierta en un viaje a París sin fecha de regreso.

  • Sombra con dos cuerpos, de Rafa mellado (Ed. Multiverso, 2020)

    Sombra con dos cuerpos, de Rafa mellado (Ed. Multiverso, 2020)

    Sombra con dos cuerpos es un poemario de desamor primero, de amor después. De desamor herido que parte en dos, y de amor a uno mismo después de ese desamor.

    De hecho, el primer poema, casi colocado a medida de introducción, nos proporciona una sutil pista: Léucade. Inevitablemente, viene a la mente el mito del Salto de Léucade. Afrodita, rota de dolor por la muerte de Adonis, su amado, fue a pedir consejo a la Pitia de Delfos. Esta le aconsejó que llevara a cabo el salto de Lécuade: lanzarse al mar desde uno de sus blancos acantilados. Así lo hizo Afrodita, saltó y poco después reapareció sobre el mar, curada del mal de amor. No fue Afrodita la única que curó su mal de amor en los acantilados de Léucade, pero muchos de los que lo intentaron, no sobrevivieron. Sobrevivir significaba olvidar a la persona cuya falta causa tanto dolor. Quizás también significaba empezar a aprender a amarse uno mismo.

    El poemario aparece dividido en cuatro secciones o partes: Serie B, Aquel juego, No quiero verte, y Los que fuimos.

    Para empezar, nos encontramos con Serie B; un conjunto de nueve poemas breves en los que se nos habla de un amor tóxico, de bajos deseos, de uso, de cierta perversión. En el amor no todo es bonito, hay esa parte oscura, esa parte de usar a la persona hasta, casi, llegar a absorberla y anularla

    De las cosas nimias que le oculto

    se ha formado la certeza

    de un amor voluble.

    Fragmento de Ha llegado.

    El amor no siempre es estable ni trae siempre cosas buenas. El autor nos muestra, en esos nueve poemas, de la parte más oscura del amor, su cara b, su lado oscuro.  Atracción, deseo sexual, decepción, dolor. Incluso podemos entrever cierta crueldad.

    que sus orgasmos son fingidos, y

    que le revienta el aire

    que respira.

    Fragmento de No la toco.

    Cobra protagonismo el físico, la piel, el cuerpo, el tacto. Esta segunda parte, igual que la anterior, conserva un tono como de reproche y herida hacia el amor. De hecho, se entrevé cierto halo de insatisfacción, de decepción. Esto hace pensar en alguna herida que no ha terminado de curar, y esos digamos recuerdos, esas experiencias primeras no dejan más que un mal sabor en la memoria; son el inicio de todo, el inicio del dolor y de la frustración. Es aquel juego en el que al final siempre suele haber un perdedor.

    Campamento de primeros besos

    Éramos jóvenes y etéreos. Dos semanas

    de campamento

    de primeros besos. Con la lima

    del cortaúñas acuñamos tus iniciales y las mías

    en su acorazonada corteza. La sombra del árbol

    no volverá a echar raíces. Los pájaros

    no tendrán casa.

    De algún modo, es como si el amor, las relaciones, fueran algo inestable que han aportado dosis de ira, de frustración y de desengaño. Hay que librarse de todo ello para sanarse. Hay que saltar por el acantilado para renacer siendo de nuevo uno mismo.

    Rafa Mellado

    Siguen diez poemas que, en cierto modo, siguen la línea de los anteriores con una sutil diferencia, que en cierto modo se desvela en el título de esta sección del libro No quiero verte. Aparece una voluntad del individuo; como si empezara a tomar conciencia que necesita estar consigo mismo, reencontrarse y empezar a cicatrizar de algún modo. Empezar a olvidar la otra persona para poder empezar a recordarse a sí mismo.

    Se acaricia

    El valor no es algo

    aleatorio,

    entrenable en el cuadrilátero de la esquina.

    El valor es algo

    que se acaricia como arma de filo

    que se acaricia.

    Cae luz sobre su imagen como una cacería:

    virgen negra tallada por un ciego, encarnado

    abismo.

    Las costillas de adán, la bilis

    vetean su piel. Surge

    su zarpazo.

    Es quizás la parte más humana del libro, la parte en la que el autor se desnuda y muestra lo que realmente siente y lleva por dentro, en cierto modo, como una penitencia.

    Finalmente llegamos al instante en que todo eso ya es pasado: Lo que fuimos. Cuarta y última parte del poemario. Doce poemas que aportan una sutil calma después de las batallas anteriores.

    Yacemos junto al mar. De fondo,

    lo oímos como un silencio

    en esta habitación amarga

    después de ti y de nosotros.

    -Fragmento de Compararnos con los que fuimos.

    Vemos en estos diez poemas que empieza a haber una cura, una despedida, un romper con lo anterior para volver a ser uno mismo, libre de ataduras y de cuerpos ajenos ensuciando nuestra propia sombra.

    Pienso en finales

    apocalípticos y en la tiranía de tu sujetador, que te

    cae del hombro. Te has puesto bocabajo: una

    plaga de langostas saliendo de tu nuca. Imagino

    como será sobrevivirte y caminar por los campos

    de cosechas arrasadas.

    -Fragmento de Sobrevivirte

    Al fin y al cabo, después de la intensidad de todo el poemario, de las luchas, de las heridas, el objetivo es sobrevivirte, salir vivo y continuar la vida siendo uno mismo, individual.

    En este sentido, quiero destacar uno de los poemas que corona todo el ciclo amoroso, de desamor, y de recuperación que nos narra el poemario:

    El beso

    Recordando el beso

    por una mujer aquí, antes

    de abrir los ojos.

    Abrir los ojos y verse, ver la realidad, ver lo que uno es. Último recuerdo, aparcar el dolor, dejarlo atrás, antes de revivir.

    Tomando un plano genérico del poemario, observamos que todo él es una herida que se hace, se le echa sal, se le clava el puñal hasta que sangra incluso la propia cordura y voluntad. Pero al final esa herida reconoce la cura: el olvido, el abrir los ojos. El abrazarse a uno mismo y recuperarse.

    Es un poemario intenso repleto de metáforas que nos muestran la parte más oscura del amor, las espinas que esconde bajo los pétalos rojos (rojo sangre). Un poemario que cura; cualquier persona que haya amado podría sentirse identificada con muchos de los poemas y, gracias a eso, al proseguir con la lectura, se podría llegar a la sanación de la herida.

    Una lectura que se clava en las entrañas, en parte quizás por el lenguaje visceral que se utiliza en muchos de los poemas, la fuerza de las palabras que parecen salir del fondo de la misma herida; un poemario que abre los ojos, y que puede incluso lograr arrancar la venda que a menudo nos cubre los ojos cuando se trata de amor.

    Rafa Mellado está vinculado al mundo audiovisual, trabajando como camarógrafo en diferentes programas, ocupándose de la fotografía en diversas producciones, e incluso ha impartido cursos de iniciación cinematográfica. Sombra con dos cuerpos es su primer poemario.

  • Pánico a las esferas invisibles, David Jiménez

    Pánico a las esferas invisibles, David Jiménez

    Cuando una se halla ante este libro, no sabe muy bien qué se encontrará; poemas, relatos, cuentos. Y efectivamente, en este libro hay relatos, hay poemas… e historias. La idea que queda por encima de todo el libro, es que es un libro hecho de historias donde encontramos personajes más bien miserables, fracasados, algún triunfador asoma la cabeza, pero con un trasfondo translúcido y sospechoso.

    De hecho, lo primero que encontramos al abrir el libro es una cita de Moby Dick, de Hermann Melville: “Y si bien en muchos de sus aspectos este mundo visible parece hecho en el amor, las esferas invisibles fueron creadas en el terror.” Esta frase ya nos deja cierta inquietud y, a su vez, cierta tristeza. Así, nos adentramos en el libro con las emociones despiertas y los sentimientos atentos.

    Lo primero que llama la atención de este libro, una vez terminada su lectura, es la cantidad de referencias al mundo del cine y de la música. No en vano David es guionista de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, en Colombia, y un gran melómano. Personas como Leonard Cohen, Nick Drake, Bob Dylan, Nacho Vegas, Nick Cave, Davi Bowie, Nacho García, Joaquín Sabina, Jeanette, Christina Rosenvinge, Amy Winehouse, Jackson C. Frank y su Marlene o Gene Kelly, Jack Kevorkian, Jean Pierre Jeunet, películas como El Llanero Solitario, o El planeta de los Simios… todos se encuentran en algún momento del libro, ya sea a a través de sus canciones, sus discos, imágenes, frases… De hecho, muchos de estos personajes se dan cita en el relato Un Sueño. Donde muchos de ellos aparecen, desde el mismo Dios con un grupo de Jazz, hasta Sinatra o Cohen con su Lorca y su Suzanne.

    Aparte de estas referencias directas, encontramos guiños sutiles a autores y músicos: encontramos un claro recuerdo de los poemas de Raymond Carver en el poema titulado Miedo:

    Miedo al consumismo.

    Miedo a la revolución.

    Miedo al odio disfrazado de empoderamiento.

    Miedo a perder los sentidos.

    La vista:

    Cuando se contempla una injusticia.

    El oído:

    Negándose a oír una petición de ayuda ante un abuso.

    La voz:

    Si se deja morir en el silencio la verdad.

    Miedo a perder el miedo.

    David Jiménez

    Este podría ser quizás uno de los relatos más críticos de todo el libro, con una profundidad arrolladora que invita al lector a reflexionar casi de manera inconsciente; un poema de esos que quedan clavados por dentro, y van mordiendo poquito a poquito el corazón y la conciencia. Si perdemos el miedo, perdemos la consciencia, la realidad. Dejamos de ser sensibles a lo que nos aterra para pasar a ser indiferentes y, por ende, no darnos cuenta de lo que se debe cambiar.

    A lo largo de todo el libro, encontramos una mezcolanza de emociones intensas, desde el amor y la ternura,

    Y te quiero con una magnitud tan profunda

    como la del abismo del que me ayudaste a salir.

    -Fragmento de Marcela

    hasta el asco más profundo:

    Pienso en todo lo que escuché o vi durante el día y me invade un asco parecido al del hombre que limpiaba el vómito.

    Un alivio que el sueño venció al asco.»

    -Fragmento de Criaturas despreciables.

    Algo que llama la atención es que me ha parecido intuir un trasfondo crítico con la humanidad, con la manera de vivir. En el relato Sala X, por ejemplo, al autor nos viene a mostrar que los humanos, muy a menudo, no ponemos interés en las cosas que no nos afectan a nuestra vida o a nuestra persona de manera directa. Aunque sangre, no nos afecta. Simplemente lo tiramos, o miramos hacia otro lado, y seguimos con nuestra vida como si nada hubiera pasado.

    En general, son poemas y relatos que ponen de manifiesto la sordidez humana, la parte más oscura de las personas. Suelen aparecer personajes fracasados, con vidas duras y arrastradas, que intentan seguir con su vida casi sin ser conscientes del todo de la miseria que llevan consigo.

    Me llama mucho la atención en este sentido, el relato Anestésico. De entrada nos presenta una descripción magnífica de un parque, el Parque Berrio, con las personas que configuran el paisaje del parque y, entre ellos, un vagabundo que ha resultado herido. El hombre parece desangrarse en el centro de un grupo de curiosos, y lo que hace es sacar un bote de pegamento del bolsillo, esnifar, y ponerse a reír. Cuando uno pierde consciencia de lo que hay alrededor, es cuando sonríe; cuando se aleja de la realidad, es cuando sonríe.

    Esta visión, podríamos decir pesimista, de falta de esperanza, se extiende por muchos de los relatos y personajes que configuran el libro. En sentido amplio, desde la completa humanidad, hasta un sentido más concreto, su propia ciudad, Medellín, que casi nos sirve de escenario para los relatos del libro.

    De hecho, cobran mucha importancia las personas en toda la obra: las personas y sus vidas son la columna vertebral del libro, a partir de las que se nos muestran diferentes situaciones y emociones. En este sentido, es bastante fácil empatizar con ellos, y eso hace que el libro llegue a conmovernos realmente en varios fragmentos.

    Cada relato, cada poema, es una pequeña ventana desde donde podemos ver quizás la parte más oscura, más sórdida, más triste, de las personas y del mundo.

    El egoísmo se nos aparece en Gafas de sol, la decepción en 25, la demagogia toma forma en el poema Puedes decir, la fragilidad humana se asoma en el relato Espejo.  El asumir que muchas veces no nos damos cuenta de las cosas que realmente podrían hacernos felices, esa felicidad pequeña que a veces buscamos y no sabemos ver, aunque la tengamos delante, es una pequeña lección que aprendemos en el relato Una chica lleva un pastel.

    Pero no todo se queda ahí. En el libro, David encuentra la manera de mostrarnos que todavía hay amor, que todavía hay ternura, y que realmente, somos criaturas frágiles que necesitamos amar y ser amados, comprender y ser comprendidos y, por supuesto, no desfallecer en la lucha por la supervivencia, como podría ser el caso de Criaturas Apreciadas, poema que nos muestra la importancia cabal de superar los miedos, la incomprensión, el abandono, y ser capaz de reponerse y seguir luchando, con los recursos que nuestra propia persona nos proporciona.

    Poemas de una ternura infinita como es el caso del poema Kira:

    Kira descansa sobre mis muslos

    y respira de manera casi imperceptible,

    con el cabello negro disperso

    como una copa de oscuridad volcada sobre el cielo.

    Yo la contemplo desde mi palco.

    Le susurro un te quiero

    casi tan bajo como su respiración.

    O la declaración de amor en el poema que ya hemos mencionado con anterioridad, Marcela.

    El alma del autor se deja ver en varios de sus poemas y relatos. Hay fragmentos en los que su interior asoma de una manera clara, perlas de una intimidad e intensidad emocional que no dejan indiferente al lector. En este sentido, quiero destacar uno de los, poemas, El Desencanto, que podría ser de los más íntimos, de los más dolidos y desgarrados, donde el autor muestra su caída frente a los recuerdos, al son de las canciones de Nacho García. Y es que, como buen melómano que David es, no puede evitar que mostrar que las canciones a menudo sean puertas hacia uno mismo.

    En definitiva, se trata de un libro tremendamente variopinto por lo que respecta a los personajes que protagonizan la mayoría de sus relatos, pero a su vez, hay una unión entre todos los textos, un hilo conductor que nos lleva desde el pesimismo por el mundo, por la humanidad y por su propia ciudad, Medellín, hasta un pequeño asomo de esperanza como sería Renacer; un texto donde una mujer con un pasado no muy afortunado, ha logrado ser feliz. La lección es importantísima: el pasado no tiene que marcar el presente y mucho menos el futuro. Estamos todavía a tiempo de hacer un pequeño cambio. Quizás es que realmente existe un pequeño rayo de luz que pueda colarse entre las grietas de la vida.

    Un conjunto de relatos y poemas, editado por Fredy Chaverra y Raúl García (2018, con una segunda edición de 2019)). Escrito en un lenguaje coloquial y cercano, nos lleva a sentir, a abrir los ojos, a darnos cuenta, a despertar, a creer, a pesar del áurea de pesimismo que en cierto modo rodea sus textos. Un libro recomendable para, a través de la desesperación, darnos cuenta que quizás no hay que desesperar todavía…

    David Jiménez (Medellín, 1993) es guionista de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, de Colombia. A su vez, es comunicador en Macondito, una organización para ayudar a los niños campesino hijos de excombatientes. Pánico a las esferas invisibles es su primer libro, pero me consta que ya está trabajando en un segundo que bien pronto verá la luz.

  • Sis poemes de na Maria-Mercè Marçal

    Sis poemes de na Maria-Mercè Marçal

    La figura de la Maria-Mercè Marçal es troba, de manera inevitable, lligada a la poesia, a la cultura i a la lluita feminista.

    Nascuda a Barcelona el 13 de Novembre de 1952 quasi de manera accidental, donat que ella sempre es va considerar filla d’Ivars d’Urgell, al Pla d’Urgell, viu vinculada al món de la cultura des de ben petita. La seva mare era una apassionada del teatre, i era gran coneixedora de milers de versos i cançons. D’altra banda, el seu pare sempre les va apropar, a ella i a la seva germana, al món de la cultura. Tal com ella solia dir: «A la meva mare li dec el sentit, la riquesa de la llengua, i el cant. Al meu pare, l’estímul cap a la cultura.»

    Una figura imporant per a la seva vida, dins de l’ambit familiar, fou la Mercè, la germana de la seva mare i padrina de la Maria-Mercè. Una dona que residia a Barcelona, que mai no es va voler casar i va fer la seva vida com ella va voler. Això va refermar en la poeta, en la seva convicció en la determinació i lluita feministes. Això la va convertir en una dona valenta i lluitadora. De fet, l’any 1980, fou mare soltera i va haver de batallar per ser considerada com a tal. Aquest fet, unit al seu lesbianisme declarat (la seva relació més intensa i important fou amb la professora Fina Birulés), encara va impulsar més la seva lluita pel reconeixement dels drets de la dona i la seva llibertat, i encara més en una societat tradicional i encara molt endarrerida pel que fa a la situació social de la dona. Aquesta lluita es veu molt marcada en molts dels seus poemes, que mostren l’esperit rebel i defensor de les dones.

    Llicenciada en Filologia Clàssica a Barcelona, al principi dels anys 70, va començar a donar classes de català a Sant Boi, dins del marc de la resistència franquista, i mai no va abandonar la docència, sent professora de llengua i literatura catalanes de secundària durant tota la seva vida.

    Maria-Mercè Marçal.

    El 1972 es casà amb el també poeta Ramon Pinyol, amb qui va conviure quatre anys. Amb ella va fundar Llibres del Mall, una editorial destinada principalment a publicar llibres de poesia i impulsar algunes traduccions.

    És l’any 1976 que comença a fer-se un nom com a poeta arrel de resultar guanyadora del premi de poesia Carles Riba, amb el recull de poemes Cau de Llunes. Només tenia 24 anys. Així, comença en ferm la seva trajectòria literària. Paral·lelament, però, la seva vida política també agafa més força, formant part del Comité Executiu del PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans). De fet, la seva militància en grups d’esquerra i feministes va ser constant i intensa, tot i que els darrers anys de la seva vida es va acabar centrant més en l’àmbit cultural i literari.

    Tres anys més tard, l’any 1979, publica el que és el seu segon poemari, Bruixa de Dol. Comença a fer-se un nom sòlid tant en l’àmbit literari com en el de la lluita feminista, col·laborant en publicacions com Reduccions, Dones en Lluita i Escrivint a les parets. Fins i tot, cantants de la talla de Marina Rossell, Maria del Mar Bonet o Celdoni Fonoll, posen música a alguns dels seus poemes.

    Portada de la primera edició de Cau de Llunes. 1976

    L’any 1994 es produeix el seu esclat com a escriptora de narrativa, amb la publicació de la seva novel·la La passió segons Reneé Vivien, amb la que obté nombrosos premis i la consolida com a narradora, juntament amb el seu gran nom en poesia.

    La Maria-Mercè mai no abandona, malgrat el seu èxit literari, la lluita feminista, éssent fins i tot, impulsora de la creació del Comité de dones escriptores dins el Centre Català del PEN, arran de la fundació d’aquest moviment femení internacional l’any 1992.

    La seva vida rep un dels cops més forts quan l’any 1996 li és diagnosticat un càncer de pit, contra el que va lluitar durant dos anys, però que finalment va provocar-li la mort el 5 de Juliol del 1998. La Maria-Mercè tenia quaranta-cinc anys, i una filla de divuit.

    La seva obra literària consta de vuit poemaris, la novel·la ja esmentada, així com una de caire infantil, juntament amb alguns relats, un assaig, Sota el signe del Drac, que recull la seva trajectòria com a crítica literària, i nombroses traduccions, d’entre les que destaquen les traduccions de Marguerite Yourcenar o Marina Tsvètaieva.

    A continuació us deixem un recull de sis poemes, i una invitació a conèixer més profundament la vida i obra d’una autora cabdal en el món de la literatura catalana.

    PASQUINS PER A LA REVOLTA VEGETAL

    Amb totes dues mans

    alçades a la lluna

    obrim una finestra

    en aquest cel tancat.

    Hereves de les dones

    que cremaren ahir

    farem un afoguera

    amb l’estrall i la por.

    Hi acudiran les bruixes

    de totes les edats.

    Deixaran les escombres

    per pastura del foc,

    cossis i draps de cuina,

    el sabó i el blautet,

    els pots i les cassoles,

    el fregall i els bolquers.

    Deixarem les escombres

    per pastura del foc,

    els pots i les cassoles,

    el blauet i el sabó

    i la vendra que resti

    no la canviarem

    ni per l’or ni pel ferro,

    per ceptres ni punyals.

    Sorgida de la flama

    sols tindrem ja la vida

    per arma i escut

    a totes dues mans.

    El fum dibuixarà

    l’inici de la història

    com una herua de joia

    entorn del nostre cos

    i plourà i farà sol

    i dansarem a l’aire

    de les noves cançons

    que la terra rebrà.

    Vindicarem la nit

    i la paraula DONA.

    Llavors creixerà l’arbre

    de l’alliberament.

    La nit em clava

    el seu ullal

    i el coll em sagna.

    Sota les pedres

    l’escorpit

    balla que balla.

    La pluja lenta

    fa camí

    fins a la cambra.

    L’escala fosca

    del desig

    no té barana.

    INTERLUDI ROMÀNTIC

    Amb el ventall em defenso de tu.

    Abaixo els ulls, com la dama d’abans.

    Però sense saber-ho i sense mans

    et faig senyals amb el gest oportú.

    Tanco els ventall, i em crema la mirada.

    Duc un petó menut al cap dels dits

    que et cerca enjogassat. A la postada

    dels bibelots he amagat els neguits,

    i de sobte s’estimben, de tant vent

    que fan, pintats, ocells i violetes.

    El vespre, avergonyit, fuid de puntetes.

    La nit truca a la porta tendrament

    i em cega amb pluja de bona saó

    mentre els follets surten en processó.

    CANÇÓ DE FER CAMÍ

    Vols venir a la meva barca?

    Hi ha violetes, a desdir!

    Anirem lluny sense recança

    d’allò que haurem deixat aquí.

    Anirem lluny sense recança

    -i serem dues, serem tres-.

    veniu, veniu, a la nostra barca,

    les veles altes, el cel obert.

    Hi haurà rems per a tots els braços

    -i serem quatre, serem cinc!-

    i els nostres ulls, estels esparsos,

    oblidaran tots els confins.

    Partim pel Març amb la ventada,

    i amb núvols de cor trasbalsat

    Sí, serem vint. serem quaranta,

    amb la lluna pel estendard.

    Bruixes d’ahir de l’ona salada

    serem cinc-centes, serem mil.

    Perdrem el compte a la tombada.

    Juntes farem la nostra nit.

    DIVISA

    A l’atzar agraeixo tres dons:

    haver nascut dona,

    de classe baixa i nació oprimida.

    I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.

    HEURA

    Heura que m’envaeixes el ventre i la follia!

    freu entre el vel i l’aigua, ennuvolat de foc.

    T’estim: sóc la pluja que amara l’enderroc

    d’on, tenaç, s’bre un fruit amb colors d’alegria.

    Heura que véns de mar. Freu amb l’ona a ple brull.

    L’estrall tot just et frega la pell: la vida es bada.

    Per tu, jo seré el sol i a lluna granada,

    i una casa sense urc amb celler, pou i trull.

    L’hort foscant de l’atzar que esbatana les portes

    a peu pla i que convida a la festa dels lilàs.

    La tendra que estrena balcó i cel de domàs.

    El bleix que aviva en dansa d’aram les fulles mortes.

    L’olivera i el cep. Bòbila, farga i era.

    I el gresol d’on treu la flama

  • La luz y la tinta, de Angi Expósito (Ediciones Vitruvio)

    La luz y la tinta, de Angi Expósito (Ediciones Vitruvio)

    Después de leer el poemario de Angi, especialmente la parte que concierne a la tinta, me ha venido a la mente una frase de Gustavo Adolfo Bécquer, que aparece en la Carta II, de las cartas literarias a una mujer, que reza lo siguiente: «Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria de lo que han sentido. Yo creo que estos son los poetas.» Y Angi, es poeta.

    La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Escrito con un lenguaje sencillo y cercano, las emociones, los recuerdos y los sentimientos se abren paso ante nuestros ojos, en forma de poema; los pasados y los presentes, lo que ya es sólo tinta de poema, esas emociones internas que configuran en cierto modo nuestra esencia, y lo que es la luz, ese precioso resplandor que da brillo a los ojos; lo que se vive, lo que se quiere, lo que se siente.

    Así, el poemario se nos presenta dividido en dos partes: la tinta, y la luz.

    Aquellas cosas que se han sentido a lo largo de la vida dejan su huella, de manera irremediable, en los poemas. En esta primera parte, encontramos heridas, reproches, rencor, fríos infiernos… pero también un asomo de verdad presente, una fuerza, una valentía, cierta autoestima. Como el que mira sus subidas y bajadas emocionales desde fuera, desde la seguridad relativa que da el darse cuenta que hay que pasar por las sombras para hallar la luz.

    […]

    Me pides con dulzura

    que recuerde

    los buenos momentos

    -todos únicos,

    todos nuestros-.

    Lo cierto

    es que no sé si prefiero

    llorar de pena

    o morir de nostalgia.

    Fragmento El Llanto

    Al fin y al cabo, todas las emociones forman parte del camino.

    La cercanía del libro hace que muchos de nosotros nos sintamos identificados con lo que Angi explica en sus poemas; el sentir y el desengaño, la soledad, el amar, la decepción.

    Pero eso no significa que se tenga que renunciar a todo eso, que se tenga que repudiar esas emociones, pues son, a veces, la tinta de nuestra vida. Ya decimos que todo forma parte del camino y, en cierto modo, la autora no se arrepiente de haber sentido, de haber querido; es más:

    […]

    No me arrepiento,

    volvería a escribirte

    si viajara al pasado…

    y cometería los mismos aciertos también.

    Fragmento Solicitud de amistad

    A veces incluso parece que esta primera parte es cerrar algunas puertas, es demostrar que ha sido suficientemente fuerte como para no reprochar el dolor, y sacar lo mejor que todo eso puede aportarle; los poemas. Es cierto, como muchas otras personas, Angi se ha roto en ocasiones, pero ha sabido recomponerse y alzar la cabeza.

    Angi Expósito con La luz y la tinta.

    Los recuerdos, como es natural, tienen cabal presencia en estos poemas; la añoranza se nos hace presente en ciertos poemas, de una manera afilada y desolada, esa añoranza que duele y que nunca acaba por irse del todo, porque será que de ella, en parte, se alimenta la tinta y nacen los más preciosos poemas:

    […]

    Caminando por la bahía

    te esperé todos los días.

    Caminando por la bahía

    te esperé cada día de mi vida.

    Fragmento Caminando por la bahía

    Me parece, en este sentido, especialmente intenso un breve poema, quizás el más breve del todo el poemario pero que, sin embargo, condensa esa sensación de cierto aturdimiento provocada por el dolor, la pena, la nostalgia.

    Creí verte a lo lejos,

    luego recordé que no eras tan bajo

    ni tan delgado

    ni tenías tres perros

    ni vivías aquí.

    Confusión.

    Al principio de esta reseña, hemos comentado que La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Cabría añadir, aunque casi se dé por hecho, que es un poemario también sensible. La sensibilidad aparece a flor de piel en muchos de los poemas, en ciertos pasajes, incluso frágil.

    […]

    Me siento como si cayera

    por un precipicio sin final,

    como si fuera una ficha de parchís

    en un tablero de ajedrez,

    como si esto que estoy viviendo

    fuera el último capítulo

    de una novela aún sin terminar.

    Lloverán respuestas cuando tenga paraguas

    y me desleiré en mi vaso de agua.

    Fagmento Agua

    Hay mucha sensibilidad hecha palabra en todo el poemario.

    Después de esta mezcolanza de emociones y cicatrices, nos llega la luz. El brillo en la mirada.

    Eres

    la eterna luz

    que ilumina mi camino.

    […]

    Fragmento Eres así.

    Con estos versos nos adentramos en la segunda parte del poemario, la luz. Todo toma un cariz ligeramente distinto. Pequeñas perlas de vida y sentimientos puros se dan cita en estos poemas que parecen quizás un poco más profundos que los que configuran la tinta.

    Aparecen dibujadas aquellas cosas, aquellas personas, que aportan luz a su vida. Así, por ejemplo, nos encontramos con un poema precioso, y sencillo como Palabras, dedicado a Abel Santos, poeta y compañero de vida de Angi, que colabora en este poemario con el prólogo.

    […]

    Palabras.

    Son palabras, tan solo palabras.

    Se dicen,

    se escriben,

    se interpretan…

    aunque -realmente-

    nada expresan.

    Dime: ¿qué hago con cien palabras?

    Si todas me sobran,

    si ninguna me basta.

    Así como un poema que desborda ternura y un ligerísimo toque de humor, dedicado a su perro Chet.

    Para ir terminando, me parece interesante destacar algo de esta segunda parte, y es que muchos de los poemas que la forman, tienen un título que nos trae, de algún modo, la luz de la vida: Volar, Imaginarte, Palabras, La luna, Soñarte, La luz, Alma, Estrellas… todos ellos evocan de algún modo algo brillante, algo elevado, algo que hace que la vida resplandezca entre la oscuridad.

    En definitiva, La luz y la tinta es un poemario de luces y sombras, de pasados y presentes, de heridas y cicatrices, y de mucho amor. Y, aunque pueda sonar algo extraño, a mí me ha dejado con la idea que la oscuridad es necesaria para que brille la luz, pero la luz siempre acaba triunfando.

    Angi Expósito (Barcelona, 1990), lleva vinculada al mundo literario desde bien joven. Empezó escribiendo relatos y poemas, siendo en repetidas ocasiones ganadora y finalista de diversos certámenes literarios, y ha sido maestra de ceremonias de los festivales literarios organizados por la asociación de artistas «Retazos de arte». En el año 2015 se publicó su primer poemario, Que el quererte no sea en vano, de la mano de Círculo Rojo (cuya reseña podéis encontrar aquí ) La luz y la tinta es su segundo poemario.

  • Cinc Poemes de la Felícia Fuster

    Cinc Poemes de la Felícia Fuster

    Si pensem en una persona creativa, inquieta i amb fam d’art, aquesta és, sense cap dubte, la Felícia Fuster; una de les figures més destacades de la poesia catalana, tot i que, insòlitament,es va introduir en el món de la poesia a una edat tardana.

    Nascuda l’any 1921, al pintoresc barri barceloní de La Barceloneta, els seus pares tenien una ferreteria; això va ser que la seva infantesa estigués rodejada d’eines i el món ferreter. Això és inevitable entreveure-ho en els seus versos, on sovint, de manera subtil, es veu la presència de mots relacionats amb aquest món.

    De ben petita, ja va mostrar una tremenda inclinació cap a les habilitats artístiques, especialment la pintura, el gravat del vidre i el dibuix. A banda d’aquest talent per les arts, en els seus anys d’estudiant, va ser destacada pel seu enginy i les seves excel·lents qualificacions, que li van ser passaport per entrar a l’Institut de Cultura de la Dona, passant després a estudiar pintura, entre altres matèries, a l’Escola Massana. Alhora, cursava el Batxillerat i estudaiva piano a l’Acadèmia Marshall. De fet, l’any 1947, obté el títol oficial de professora de dibuix.

    Felícia Fuster. Imatge: Fundació Felícia Fuster.

    Després d’un viatge a París, l’any 1950, decideix quedar-s’hi a viure, exercint de professora d’espanyol. Paral·lelament, participa a diferents exposicions i fa treballs artístics, especialment relacionats amb el gravat del vidre, arribant fins i tot a ser part d’una exposició col·lectiva, organitzada pel Corning Museum of Glass (situat a Corning, a New York), a la qual va presentar un gerro titulat Vase, que va se adquirit pel propi museu.

    Després de combinar diverses feines i estudis, l’any 1981, passa a dedicar-se de manera definitiva a la creació artística i literària.

    No és fins que no té 63 anys que es fa coneguda en el món literari. Havia escrit des de sempre, però no va donar a conèixer els seus escrits fins que un amic de la infantesa, l’arqueòleg Miquel Tarradell, li recomanà que presentés alguns dels seus poemes al Carles Riba; tot i els dubtes, finalment Felícia Fuster s’hi va presentar, quedant finalista amb l’obra Una cançó per a ningú i trenta diàlegs inútils.

    Imatge: Fundació Felícia Fuster

    És justament arrel d’aquest concurs que s’estableix una amistat que durarà anys, entre la Felícia i la també escriptora Maria-Mercè Marçal.

    La seva literatura fa un gir interessant quan un viatge al Japó li desperta un terrible interès per la poesia japonesa, i marcà per sempre la seva poesia. Comença a endinsar-se en el món dels Haikus, traduint i escrivint. Això s’uneix a la seva veu tan personal dels deus poemes, i li proporciona una riquesa afegida.

    Després de patir problemes de salut arrel d’un contagi amb un virus maligne, que li va provocar diverses estades a l’hospital, la Felícia va morir l’any 2012, un 13 de Març, en una residència de París, la seva segona llar.

    A grans trets, la poesia de la Felícia és una poesia amb una veu forta rere una sensibilitat extrema i la delicadesa dels seus versos; tanmateix, la veu és forta, i denota seguretat, fermesa, malgrat mostrar certa fragilitat humana, especialment pels horrors de la Guerra Civil Espanyola.

    La seva obra té dues vessants destacades; aquells poemes en vers lliure, però en el fons, guardant una forma i un estil personal, i les traduccions de poesia japonesa, així com la seva pròpia poesia inspirada en aquest país i la seva cultura, Haikus i Tankes.

    Per tal d’entrar una mica en la seva obra poètica, us deixem aquí una petita selecció de poemes seus. Que els gaudiu!

    Cada paraula dita és un oblit.

    Cada llengua que es mou, una passera

    damunt d’un riu perdut. Només bromera.

    Asseguts a la sorra de la nit,

    no podem escoltar res més que el crit

    del martell que es fa mall i la primera

    nota del gall que galleja darrera

    l’estranya visió del món ferit.

    Si ens fem lleons, ens estiren la pell.

    Noces de sal ens despullen l’anell.

    A dins la pedra ens cremen per la calç.

    Si pugem -blat- ens fan caure amb la falç.

    ¿I si eixalats de cor i de cervell

    un dia aconseguim fer-nos ocell?

    SEMPRE TORNAR

    Anar

    Sempre tornar

    Ferro amb el vent Rosa

    forjada

    Sílex

    Quietud de la veu i no cendra

    Mel

    esculpida

    Flor Rosa d’enllà

    d’enllà de

    rosa

    EL PENYA-SEGAT

    A la fi de la guerra

    a l’illa de Saipan

    les dones es llançaven des d’un penya-segat,

    l’una darrere l’altra.

    Per virtut, per deure, per respecte.

    Què sé jo…

    Empeses pel foc i pels homes.

    Perquè els calia santar

    cap enlloc, fora del seu destí.

    (El penya-segat capgira sempre la dona.)

    Pero, sabeu,

    al mar, encara no n’hi ha arribat ni una.

    Tot iq ue fa quinze anys,

    què se n’ha fet?

    Aquesta

    dona.

    Cantem

    com els paletes xiulen

    mentre de la galleda estant

    se’ls mira l’aigua.

    Modulem-nos els sons

    per creure que travessen,

    com la claror,

    les portes que mai no tanquen.

    Mirem com es podreixen sols,

    sota els peus nostres, els camins

    fets de palla.

    I continuem dansant

    amb el peu boig

    i el pes del món -drogat no pesa gaire-

    fins que ens enfonsin i ja no ens aixequem.

    Mai més

    no es podrà caure, ens sentirem contents.

    Com festí,

    a taula, ens serviran mordasses.

    En despertar del convit foll,

    ja sense veu,

    ens naixeran ben mudes les paraules.

    Ningú mai més no coneixerà el so

    de la mirada.

    No serem més que cossos destrossats,

    no ens quedarà permís ni per les llàgrimes.

    CANÇÓ

    Arc de paper!

    Tornada sense lletra!

    Camí descalç!

    Lladre de bossa buida!

    No em cridis més, que em trenco.

  • Brodats de seda, de Júlia Badal (Comte d’Aure)

    Brodats de seda, de Júlia Badal (Comte d’Aure)

    Què intensos els instants

    de tants migdies en deixar inscrit

    que res no s’ha perdut ni ha estat en va.

    Mercè Amat

    Aquests versos de la poeta Mercè Amat, i una petita i quasi íntima dedicatòria, ens obren la porta de Brodats de Seda. Un poemari intens que ens agafa la mà i ens mostra la part més dura, la part més sensual, la part més tendre i la part més íntima d’un sentiment tan pur com és l’amor i, alhora, la pèrdua. En paraules de la pròpia Júlia, «escriure és desabillar l’anima», i això és el que fa en aquest poemari: ens mostra l’ànima nua en tota la seva essència, mostrant la ferida i la cicatriu.

    Cal dir que Brodats de seda és un poemari dedicat a algú especial, el que fou company de viatge de la Júlia. Però contràriament al que es pugui pensar, aquest poemari no és un plany, ni una elegia, és més aviat un homenatge a la vida, a l’amor, al record. És un passar el dol d’una manera més viva, remembrant instants concrets d’amor, de passió i de complicitat. Un homenatge, en part, amarat de tristor, però d’una tristor amable, assumida, com quan hom s’adona que quedar-se amb les coses bones de la memòria i dels sentits és una manera de mantenir la mirada viva. Sí, és un homenatge i, en certa manera, un comiat. És tancar el dol.

    Perviuran a la memòria,

    els bells records.

    La veu trencada de l’Steven Tyler,

    acaronant aquella balada d’Aerosmith.

    T’enrecordes?

    tu i jo,

    respirant silencis,

    ballant pell amb pell…

    Fragment Acords

    Trobem en el poemari tres parts que s’entrelliguen: Crespó, Fil i Setí. Crespó ens porta a la part més emocional del sentiment, de la memòria, del recod. El dol se’ns monstra punyent, però poc a poc assumit, malgrat que no apareix mancat de certa ira per la injústicia que la mort d’algú estimat ens suposa. Fil és el que sosté les coses unides, i en aquests poemes, el fil és un amor tan immens, que ni la mort no pot trencar. Setí em trasllada al tacte, a la suavitat, i aquí trobem aquella part de la Júlia en la que es desfà en versos d’un erotisme elegant i juganer:

    Sospirs

    Desabilla’m,

    xopa’m,

    aboca’m el teu nèctar,

    melós, lúbric.

    Xopem-nos,

    vagit, delectança.

    A cada vers del poemari trobem un retall del que fou el seu company, un retall de la Júlia, un retall dels dos que eren un. Des de la passió més feréstega

    Deambulàvem, temps ençà,

    ens abraçàvem ferotjament

    allà l’arenal.

    Tu em vesties de nuesa,

    poc a poc, amb cadència.

    Fragment Lassitud

    fins a la delicadesa i la complicitat més absoluta

    Són le mans enllaçades,

    el nostra alfabet.

    Fragment Cambra

    Brodats de Seda (Ed. Comte d’Aure)

    La passió, la pell, el tacte (sempre tan presents en la poesia de la Júlia) apareixen al llarg del poemari d’una manera elegant i intensa, a la vegada que la suavitat d’una carícia, la tendresa d’un petó al front, ens embolcallen l’ànima, causant una profunda empatia amb l’autora.

    Però tanmateix, malgrat haver parlat d’una tristesa amable, també cal admetre que Brodats de seda és un poemari ferit, però que intenta llepar-se la ferida, perquè sap que no hi ha cura, però sí pot suavitzar el dolor fins a convertir-lo en un preuat record; i la poesia ajuda.

    Si una cosa té la poesia de la Júlia, és que és increïblement sensible, i té el do de saber transmetre, a vegades amb una sola paraula, amb molt poquets versos, una immensa emoció que arriba a eriçar l’ànima. Em crida molt l’atenció, en aquest sentit, el poema …Acotxa’m; especialment els tres darrers versos:

    Som un sol alè

    més enllà del temps.

    Acotxa’m!

    En aquests tres versos, trobo la idea de tot el poemari: la unió, l’eternitat d’un sentiment que va més enllà de la vida, la necessitat de l’abraçada. El signe d’exclamació al final em transmet aquell moment íntim de fragilitat vulnerable, de la necessitat de la persona que ens falta.

    La Júlia Badal

    La delicadesa és una altra de les virtuts de la poesia de la Júlia. Teixeix amb fil de seda unes imatges que acaronen i omplen la mirada amb una sensibilitat aclaparadora:

    Teixeixo un àmbit

    amb sedes i domassos,

    rics en saviesa.

    Fragment Penèlope

    Això converteix el poemari en un llibre agredolç, que et treu un somriure nostàlgic a la vegada que t’arrenca una llàgrima trista.

    La Júlia eternitza el record en poemes, dies viscuts, la passió, les hores fredes i pàl·lides d’hospital…

    Sempre deies: Carpe diem, viu l’isntant,

    i el vivíem,

    quan em besaves dolçament

    aquella tarda d’estiu,

    la del darrer petó als llavis,

    sabent que ja

    et fugia la vida.

    Fragment Cambra.

    En definitiva, Brodats de seda se’ns presenta com un poemari suau, una carícia a la memòria. El pas del dolor a l’assumpció i, per fi, el ser capaç d’abraçar records sense sagnar. Un poemari intens que aporta caliu i vida, perquè recordar també és viure, i també és no deixar que tot acabi morint. Ens explica la història, l’obre, la tanca, i la guarda al cor. I la vida continua.

    Menció especial al Jaume Piquet i al Vicenç Llorca, que col·laboren en el llibre amb el pròleg i l’epíleg respectivament.

    No voldira acabar aquest petit article sense deixar-vos un dels poemes que a mi, a nivell personal, més m’ha marcat, pel sentiment, per la força, perquè és una mica el que tots pensem quan perdem algú que és un bastió de la nostra vida:

    Si ho hagués sabut

    Si ho hagués sabut,

    t’hauria recitat

    el nostre poema, a cau d’orella.

    Hauria vinclat el cos

    al teu pit,

    per capturar-te.

    Si ho hagués sabut…

    La Júlia Badal (Barcelona, 1964) ha estat sempre una amant de la literatura i els llibres, de les lletres en general. Com a comunicadora, va començar col·laborant a la revista de barri Trenc d’Alba. Sempre voltada de llibres i amb un bolígraf a la mà, l’any 2013 es va iniciar en el fet de recitar en públic i, desde llavors, ha estat sempre una imparable organitzadora i participant de recitals i festivals de poesia. Ha participat en reculls i antologies solidaris com podrien ser 50 Poetes de la Terra (2018, en benefici d’Open Arms) o Lletres blaves per l’autisme (Stonberg Editorial, 2019), així com participant en diversos certàmens literaris, d’entre el que destaca el Concurs de Poesia eròtica d’Olot, del quan ha estat finalista en les dues ocasions. L’any 2016 va publicar el seu primer llibre, Laberints de pell (Editorial Trirremis). Brodats de Seda es el seu segon poemari en solitari.

  • Huir, de Xavi Rossell (Ed. Lastura)

    Huir, de Xavi Rossell (Ed. Lastura)

    Entrar en Huir es adentrarse en un viaje hacia adentro, observando detenidamente hacia afuera. Exterior e interior parecen unirse en una especie de vacío e incertidumbre que se ven plasmados en los poemas de una manera que, de entrada, pueden parecer algo críptíca, pero lo cierto es que los poemas que configuran este magnífico poemario de Xavi Rossell, si algo tienen, es que son directos, claros e incluso me atrevería a decir empíricos. Uno los lee, pero también siente que los puede ver (cada poema casi una pequeña postal, a veces decolorada, en blanco y negro, casi grisáceas), puede parecer que se puede tocar (esas calles, la humedad de la niebla, la aspereza de las manos nudosas, el aire denso), e incluso sentir en la boca un ligero sabor a sal.

    Prefacio

    anterior al capricho de viajar

    soñar era un verbo propiedad de vanidosos

    cuando nos quitamos la venda

    conocemos las cosas por su nombre

    El poemario se nos aparece como una ventana desde la que vemos un exterior marcado por ciudades vacías, calles grises, silencios en el aire, que a su vez, conecta con el vacío en el pecho y en las manos del poeta. Un poemario sobre el que planean dudas y preguntas, y la búsqueda, casi vana, de respuestas.

    Se nos presenta dividido en cuatro partes que configuran un todo gracias al hilo conductor que de manera sutil las relaciona; el viaje, la huida, la observación, el frío.

    Cartapacio de Cabina – parte primera

    Un cartapacio, funda donde se guardan papeles o libros, o conjunto de papeles reunidos en una carpeta. De cabina, lo que llevamos en las manos durante el viaje. Lo que no se deja aparte, lo que no se puede perder porque va con nosotros. El título de esta primera parte nos lleva de viaje, pero a uno mismo, y nos llevamos a nosotros mismos en nuestras manos. Nos convertimos en esa funda donde queremos guardar esos papeles que, en cierto modo, nos hacen, nos configuran, nos hacen ser. Pero antes de guardarlos, hay que encontarlos. Esos papeles que podrían bien ser las emociones, los sentimientos (entiéndase también el vacío como un sentimiento), y también aquellas cosas intangibles que son esenciales para la vida individual, para la vida en general, para comprendernos.

    Esta primera parte, dejando a un lado el Prefacio, se abre con con Expectativas, un poema que en el que se nos dice que todo aquello que tenemos dentro, crece a medida que nos vamos haciendo personas; a medida que la vida nos va ‘ganando terreno’, nosotros debemos intentar hacer crecer esa parte de nosotros que es nuestra esencia, y debería, por consiguiente, ser nuestra máxima creencia.

    la espera es lenta como es el baile del archipiélago

    recuperando sus propiedades al atardecer

    lo invisible crece:

    es aquello en lo que creo

    Fragmento Expectativas

    El lenguaje usado en los poemas nos transporta a algo puro, básico y esencial; palabras como desnudez, reflexionar, mochila invisible, bajo la carne no suele haber secretos… ¿cómo engañar a aquello que se encuentra dentro de nosotros mismos? Saber escoger y quedarnos con lo que realmente importa, pero ¿qué es lo que realmente importa? Lo esencial es invisible a los ojos, que decía Saint-Exupéry.

    Hay cierta sensación de vacío que rodea los versos; el silencio, el pecho vacío, la madrugada en un aeropuerto… esa sensación tan dolorosa de estar perdido en uno mismo y no tener otra salida que huir, huir de nosotros mismos hacia nosotros mismos, y quedarse con lo que realmente vale. Y lograrlo.

    adquirí la vejez retenida bajo la tierra arcillosa

    mientras imponía mi voz

    sobre los dogmas de los cirujanos del desánimo

    en la guerra de la piel contra la piedra,

    allí decidí esconder el triunfo de mis dedos

    Enseña a huir

    Portada Huir

    Fuga de Capitales – parte segunda

    Desde el interior al que se ha llegado en la fase anterior, se observan ciertos lugares del mundo desde una relativa distancia, desde cierto vacío interior.

    me llaman maestro,

    desconocen que mis manos están vacías

    Fragmento Nacidos en Ruinas

    Esta observación nos lleva a lugares como un parque de Rumanía, un lago en Irlanda, una villa de un cantón en Luxemburgo o una línea amurallada en Francia. Lugares que aparecen con cierto frío, grisáceos, brumosos, con algunas presencias solitarias que son observadas, que aportan un mínimo ápice de vida al entorno, fundiéndose esa postal plomiza con el ánimo del poeta.

    un anciano recoge cuñas de platanero;

    hay entre sus dedos el susurro del éxodo

    y un pozo negro bajo sus pies

    Fragmento Herâstrâu

    El lenguaje nos sigue llevando a una introspección íntima, un observador lejano dibujando cuadros silenciosos con contienen cierta vida pálida y, a su vez, configura otra imagen de un invierno solitario y dudosos, donde a menudo intentamos llenar un vacío, quizás de manera engañosa

    siempre interpretamos palabras que no conocemos

    así creemos llenar de significado el vacío

    Fragmento Silencios

    Una vea más se nos hace presente el vacío que no somos capaces de llenar siquiera observando un mundo cuya imagen puede llegar a ser incluso dudosa.

    Cais das Columnas – parte tercera

    Esta tercera parte nos traslada directos a Lisboa ya desde su título; ese guiño delicado al Muelle de las columnas, donde una añeja escalinata se adentra en el Río Tajo, y dos columnas parecen atraer el agua hacia su centro.

    En esta parte, los poemas aparecen sin título, salvo por una numeración ordenada, y aportan, además, el lugar que los hizo surgir. Así nos encontramos lugares como una estación, Braço de Prata, Ponte, Rua Primeiro de Maio…

    Hay cierto aroma de fado, por la belleza de los versos, por eses sabor a nostalgia, por el paseo que nos lleva de la mano por lugares portugueses ya desde el título.

    Persiste en estos poemas la idea del vacío, del intimismo y, en cierto modo, de la solitud.

    hay veces donde todo es insuficiente,

    incluso el orden que resiste al polvo cuando marchas

    Fragmento Poema II

    Esta segunda parte me aporta cierta dosis de ternura, quizás por Lisboa y el significado que tiene para el poeta ese lugar, quizás por la presencia de un más definido. Lisboa es una ciudad presente e importante en la vida del poeta, una ciudad que parece querida, y ese amor, en cierto modo, se traslada a los versos dotándoles de una belleza que esconde, aunque pueda no parecerlo, cierta calidez y, a mi parecer, cierta añoranza.

    A su vez, hay un sutil aroma a resurgimiento, a iniciar una nueva vida a la vez que una desconocida coge las manos del poeta y, en ese contacto, vuelven las amapolas y así, empieza otra vida. Me parece importante este poema, se me presenta como un punto de inflexión que puede aportar cierta paz, un rayo luminoso de esperanza entre el gris, que quizás puede llegar a llenar el pecho vacío del poeta, sus manos vacías se llenan, por esa presencia, y aporta una nota de color que rompe con el gris plomizo que tiñe todos los poemas.

    Si bien nos siguen apareciendo vagos personajes lejanos, un tranvía recoge a dos ancianos, por ejemplo, la percepción es que no parecen tan fríos, sino más bien desolados y algo más tristes, quizás no es todo tan ajeno, hay cierto acercamiento y de alguna manera se percibe cierta conexión.

    Xavi Rossell

    Suite final – parte final

    La parte más breve del poemario, sólo tres poemas que siguen la numeración de la parte segunda. Tres poemas intimistas que, a pesar de contar con un , ya esbozado en la parte anterior, que se nos hace ahora más presente y más necesario, no dejan de estar pendientes de la llegada del frío.

    Todo es cíclico, parece decirnos, hay un frío que puede llegar a desvanecerse, pero los días grises han de regresar. Se puede huir, pero siempre se acaba por regresar, hasta la próxima huida.

    una catarata escupiendo silencios amenaza

    en hacernos de hielo

    es el invierno aullando todavía lejano sus intenciones

    sobre tu nuca

    Fragmento Trece

    Termina el viaje. El poeta esparce su equipaje en el comedor, pero es consciente de la necesidad de otro cuerpo que cierre la puerta. Probablemente el viaje no ha terminado, probablemente sólo sea una pausa hasta que empiece de nuevo.

    Huir es un poemario intenso, profundo y con aroma a sal (a sal en las heridas quizás…). De manera magristal, Xavi Rossell describe estados de soledad, paisajes que comulgan con el espacio interior. Un poemario que nos recuerda el frío, el gris, el vacío, pero con sutiles rayos de luz. Un poco lo que viene siendo el viaje de la vida.

    Xavi Rossell, nacido en Badajoz pero residente desde hace años en Tarragona, está estrechamente vinculado al mundo literario. Publicó su primer poemario, La forja del elefante (LeTour ediciones) en el año 2018. Ha formado parte de diversas antologías, sus poemas han sido difundidos en numerosas publicaciones de índole literaria y edita, junto a Leonor López de Carrión, el fanzine literario Cafuné. Huir es su segundo poemario y altamente recomendable. A veces hay que huir para poder volver.

  • Cinco poemas de Patti Smith

    Cinco poemas de Patti Smith

    Cuando uno oye el nombre de Patti Smith, no puede evitar asociarlo con el mundo de la música, pero lo cierto es que puede ser considerada una artista tremendamente completa, puesto que aparte de la música, ha cultivado géneros como la pintura, la fotografía y la literatura. Hoy nos vamos a dar un pequeño paseo por ese lado suyo quizás menos conocido. Hoy nos adentramos un poquito en la poesía de Patti Smith.

    Nació en Chicago, en el año 1946, en el seno de una familia religiosa (su madre era testigo de Jehová), cosa que hizo que recibiera una educación basada en fundamentos religiosos; sin embargo, acabó por abandonar la religión, puesto que le parecía, y más teniendo en cuenta que Patti siempre fue una mujer de mente abierta, demasiado restrictiva y encorsetada.

    Patti Smith y Robert Mappelthorpe, en el Chelsea Hotel

    Se graduó en 1964, pero debido a dificultades económicas familiares, se puso a trabajar en una fábrica y, poco después, se mudó a Nueva York, donde conoció al que sería su amante, su pareja y su amigo hasta el momento de su muerte, Robert Mappelthorpe, fotógrafo con el que convivió una temporada en el mítico Chelsea Hotel. De hecho, las fotos de las portadas de sus discos fueron hechas por Mappelthorpe. Fue en el Chelsea Hotel donde también se produjo su acercamiento a la llamada Generación Beat, donde conoció los poemas de Ginsberg, que a su vez se convirtió también en uno de sus autores favoritos.

    Es a principios de los años 70 que se introduce en el panorama musical, escribiendo como periodista sobre rock en algunas revistas del género.

    Paralelamente, ya cultivaba su faceta literaria, ofreciendo lecturas públicas de sus poemas en el mítico barrio Greenwich Village, de Nueva York, en clubs y en alguna iglesia incluso, a la vez que, de manera esporádica, realizaba las funciones de redactora para publicaciones como Rolling Stones o Cream. De hecho, Patti no tenía intención de dedicarse a la música como cantante, le atraía más el tema de la escritura, y durante esa época se editaron sus primeros libros: Seventh Heaven, Useless Death (un poema largo publicado en capítulos) o Kodak. Sin embargo, su primer disco, Horses, no apareció hasta el año 1975, y fue el que la catapultó a la fama, aunque el año anterior ya hizo algunas actuaciones con la que entonces era su banda, la llamada Patti Smith Group.

    Centrándonos, pero, en su faceta literaria, diremos que Patti adora la poesía desde bien joven. «Escribimos porque no podemos limitarnos a vivir», afirma. La literatura, según ella misma afirma, ha sido siempre el eje principal en el que su vida se sostiene; de muy joven ya devoraba los libros de poesía, y se dice que se introdujo en este género gracias en parte a un libro de Rimbaud llamado Les Iluminations, que recoge diversos poemas del poeta francés; un libro que le trajo en parte cierta salvación, y marcó de algún modo sus letras, introduciendo elementos de la poesía francesa en las almas estadounidenses. De hecho, Rimbaud es un autor que la acompañó toda su vida y el que más la marcó.

    Manuscrito del poema Devotions, de Patti Smith

    No en vano hay numerosas influencias literarias en su música, como por ejemplo su disco Banga (2013), llamado así por el perro que aparece en la novela El Maestro y Margarita, de Mikhaïl Bulgàkov. O el personaje de Jo, de la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott, que le llama la atención por ser distinta a sus hermanas, por su sed ávida de literatura y su apariencia, menos femenina de lo que era habitual en la época en la que se centra la novela.

    Cabe destacar un momento importante en la trayectoria de Patti Smith que tuvo lugar durante su estancia en París, con su hermana, antes de instalarse en el Chelsea Hotel, a principios de los 70, y es que en una visita al cementerio de Père Lachaise, estuvo dos horas sentada frente a la tumba de Jim Morrison, y allí, afirma, tuvo una especie de revelación que le descubrió su ritmo e universo interior, y le marcó hacia dónde quería dirigirse. (Fuente: Jotdown Magazine).

    La producción literaria de Patti está constituida por más de una veintena de libros, de entre los que destaca Just kids, editado en el año 2010, donde relata la etapa, a modo de memorias, en la que convivió con Mappelthorpe.

    En su mayoría libros de poemas, sus libros también recogen, en algunos casos, relatos, dibujos e incluso pequeñas autobiografías, como sería el caso de Woolgathering, de la década de los 90, o Devotion, publicado en el 2017, o recopilaciones de letras (Patti Smith Complete, 1998).

    Son tantos los matices que engloba su poesía, que toda su obra constituye un universo propio e inmenso. En cierto modo, la poesía de Patti es luchadora, humana y justa, basándose en una realidad escrita que busca abrir los ojos y causar un golpe de efecto en el lector.

    Pero también cuenta con un lado fantástico. De joven, tuvo varias temporadas de enfermedad con altas fiebres, que le provocaban alucinaciones. Esto quedó, de algún modo, en su modo poético, junto con su desbordante imaginación, de manera que a veces sus poemas pueden verse como ensoñaciones oníricas, basadas en realidad.

    Transmite con gran maestría el dolor del mundo y la humanidad, marcada por hechos concretos que se expanden en el poema, tocando las emociones y provocando, en cierto modo, una reflexión íntima en el lector.

    […]

    Así es como

    vagamos por el campo helado

    descalzos y con las manos vacías

    apenas humanos.

    Sorteando un desierto

    que aún no conocemos;

    aquí es donde el tiempo se detiene

    y no tenemos adónde ir.

    Pero también se muestra su faceta más tierna. La poesía de Patti Smith es potente en cuanto a sentimiento y emoción se refiere, pasional e intensa, especialmente en los poemas que dedicó a su amigo Mappelthorpe:

    ¿Pero quién cantará de él?

    ¿Quién cantará su bienaventuranza?

    El ojo irreverente, la sonrisa radiante.

    Porque él, su propio mensajero, se ha ido.

    Ha saltado a través del cristal órfico

    para vagar eternamente

    en busca de la pefección.

    Sus tobillos azules tatuados con estrellas.

    Por otro lado, su poesía tiene el poder de ser vital, defiende la juventud como una actutid, no como una etapa de la vida; una postura, puesto que la juventud no tiene que ver con la edad, sino con el espíritu.

    Patti, fotografiada por Sara Kulwrich

    En sus poemas, se puede sentir la influencia de algunos de su autores favoritos, como el ya mencionado Rimbaud, quizás su influencia más notable y el autor que más la ha marcado, pero también Blake, Bolaño, Wilde o Parra entre muchos otros. Sus versos no escapan de esa etiqueta que suele caracterizar la poesía más ‘oscura’, el llamado malditismo, pero lo cierto es que su poesía, a pesar de parecer críptica y oscura, puede llegar a ser transparente y convertirse en una ventana a través de la cual, en ocasiones, podemos ver el lado más oscuro del mundo y la humanidad, en versos de gran belleza.

    Poesía marcada, también, en algunos casos por la muerte de personalidades influyentes para ella, e incluso amigos, como Janis Joplin con la que coincidió en el Chelsea Hotel, Jim Morrison, para ella inspirador y revelador, Frida Kahlo o Jimy Hendrix.

    […]

    Diario. Domingo. 8 de abril. 1973.

    Muere Picasso

    Abril es el mes más cruel etc. ¿Qué queda?

    Los husos de Brian Jones. El amigo Jim Morrison. La bandana

    de Jimy Hendrix. El ángel de la cinta de la frente. La guirnalda de Judie.

    El cuello almidonado de Baudelaire. El birrete

    esculpido de Voltaire. El yelmo de los cruzados como

    un templo en sí mismo. El bolso de viaje de Rimbaud. Su genuflexión

    artificial. Espacio surrealista. Cerebro de pájaro de Brancusi.

    Fragmento de Picasso riendo.

    En líneas generales, es una poesía descarnada y cruda, que no tiene tendencia a dar rodeos, sino que tiene un mensaje directo, con un lenguaje desnudo que deja al descubierto emociones y heridas, sentimientos y vida.

    Para terminar esta pequeña introducción a su poesía, os dejo cinco poemas de Patti. Espero que los disfrutéis y os abra la puerta, si no la conocéis, a su amplio universo poético. Hay mucho, muchísimo por descubrir y disfrutar.

    El muchacho que amaba a Miguel Ángel (A Robert Mappelthorpe)

    El muchacho que amaba a Miguel Ángel

    decían tenía el rostro de un Dios

    otros veían un demonio con sandalias de esparto

    y un zarcillo de vid enredado en los rizos

    venas fluían por su brazos de mármol que cantaban

    esculpiendo montañas como niebla cubriendo

    una grieta en el corazón y la áurea honda

    creaba de una manera que ni soñamos

    cuchilla que raspa el dorso del deseo

    músculo expuesto de un amor no cosechado

    somos el búfalo una raza moribunda

    remolcados en carros huesos augustos

    vergüenza un éxtasis que nadie puede poseer

    esclavos abrazados mientras clama la sapiencia

    volúmenes de nada escritos en piedra

    Al Dalai Lama

    Una pequeña súplica

    puede que no sea nada

    excepto la cáscara de un loto

    llenando de papel la distancia

    para la planta de tus pies

    una piel solitaria

    para levantar y transformarse

    en una gorra para acunar

    tu cabeza reverente

    un oído para oír

    el gran cuerno

    una zapatilla para montar

    los escalones del templo

    una piel solitaria

    desnudando este deseo

    que tus manos

    se llenen de nada

    que tu juguete

    se esparza por el cielo

    pequeños ramilletes amarillos

    explotando estrellas

    como sonrisas

    y la risa de una campana

    Mariposas

    No puedo caminar

    no puedo ver

    más allá de lo que está

    frente a mí

    me recuesto

    pero no lloro

    transportada en el espacio

    por las mariposas

    Sobre mi cama

    otro cielo

    con las alas que enviaste

    a mi vista

    todo el dolor se disuelve

    en otra luz

    transportada a través del tiempo

    por la mariposa

    Me llegó esta cancioncita

    como un pequeño regalo

    mientras me paré

    junto a la cama de Frida

    se las regalo

    con mucho

    amor

    Escrito en su visita a la casa de Frida Kalho

    Arte en el cielo

    Navegando por el terreno cubierto de plumas dejando caer frases como

    he estado en sitios peores

    he estado en mejores

    he andado por ahí…

    Y todo lo que deseas es una mano amiga

    que te saque del lodazal,

    de la belleza,

    que te levante…

    Dejo que las ventanas vuelen, sobre los ríos, el campo y la rama que se dobla.

    A lo largo de la orilla del río unas mujeres cogen agua; otras golpean las camisas de sus maridos con una piedra. Niños medio desnudos muerden frutas extrañas, delicadamente dulces, y cantan.

    Un día todos estaremos muertos.

    Pero los que se siguen moviendo

    rastreando y volviendo sobre sus pasos

    nunca morirán

    Se llamarán

    Rembrandt, Colón,

    Soñé que era una misionera

    Soñé que era una mercenaria

    Mi mochila era un corte de lino

    atado como un globo a un palo.

    Arriba las nubes se forman una y otra vez. Parecen -un embrión, un amigo que se ha ido y descansa horizontal. Sobre un gran brazo, compasivo como un resorte que recibiera la orden de alcanzar y agarrar ese bolso de lino y todo lo que lleva dentro, aunque sólo fuera el alma de una idea- el color del agua, el peso de una colina.

    Devociones. A Arthur Rimbaud

    Él era joven. Él era muy joven.

    Era demasiado maldito.

    Se emborrachó con la sangre de jóvenes muñecas.

    Con el poder de esas risas locas.

    Corriendo codo a codo

    con la visión de su propio demonio.

    Rápidamente penetró a las jóvenes muñecas.

    Clavó alfileres en inocentes cabezas.

    Su tristeza dorada producía una mala semilla.

    Ja ja. Fue el último en reírse.

    Cabellos rubios enredados con tu aliento vital.

    Hidrógeno blanco. Rimbaud.

    Salvador de los científicos olvidados: los alquimistas.

    La alquimia de la palabra.

    El poder de la palabra.

    Los disparos de los rayos del amor

    en las ceremonias obscenas

    no dejan marcas doradas de prueba.

    Detrás, Rimbaud,

    bendito Rimbaud herido Rimbaud

    ángel con mangas de cabello azul (NO) luz sin sombra.

    Rimbaud,

    ¿fue una piedra rodante

    perseguida como todos los profetas?

    Fue un joven demasiado maldito.

  • La Mala Sangre, Poe Afónico. (Letras Cascabeleras, 2018).

    La Mala Sangre, Poe Afónico. (Letras Cascabeleras, 2018).

    Lupus est homini, non homo, quom qualis sit non novit. Esta frase de Plauto nos abre la puerta de La mala sangre; un poemario en el que nos vamos a encontrar con la parte más oscura del mundo y de la sociedad y, a su vez, en cierto modo aporta entre líneas una pequeña lección para conseguir que la vida no sea un camino de amargura y espinas.

    El poemario es un conjunto de veinte poemas sin título, de una profundidad abrumadora, escritos en verso libre, entre los que se intercalan ilustraciones de Cynthia Uceda, que se unen a la crítica que a lo largo del libro se nos va mostrando de una manera afilada, cruda y directa. De hecho, los poemas son pequeños aguijones que se clavan, mostrando en parte el lado más oscuro, a veces el más real, del mundo y la vida.

    […]

    No se percatan que la enfermedad más mortal es la vida.

    Poema VII

    El libro en sí me trae a la mente aquella frase de Schopenhauer que reza lo siguiente: «La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido.» Es cierto, ya estamos condenados desde el mismo instante en que nacemos, pero de nosotros depende hacer de ese camino, hasta la sentencia final, lo más agradable posible. Y creo que esta es la idea principal del poemario.

    De hecho, esta idea me sobrevuela a medida que voy avanzando en el libro; la muerte, la vileza humana, el fanatismo desmesurado, se dan cita en estos poemas para darnos a entender que la parte más oscura es parte de la vida y, a veces, prevalece sobre otros sentimientos y actuaciones porque, de algún modo, ya estamos contaminados en cuanto abrimos los ojos. Y aunque pueda parecer de un extremo pesimismo, más bien lo catalogaría de un cruel y cierto realismo, pero a su vez, con la certeza que podemos hacer que esto sea quizás un poquito más leve. Quizás pensar que en nosotros mismos hay unas mínimas claves que aportan una ligera luz.

    […]

    Ahora sólo soy un charco de sesos, huesos, sangre.

    Mi viente se esparce por el infierno de escarcha y lava;

    el estómago se traga el orgullo que nace del corazón aún cautivo

    de las costillas de mi cadáver.

    Poema VI
    Ilustración de Cynthia Uceda

    […]

    Sangro la dignidad que vuelve a mí;

    aunque desnudo y muerto,

    esta libertad

    no pueden quitármela.

    Poema XIX

    Abrázate a ti mismo,

    resucita.

    Poema XX

    De alguna manera, nos está avisando que nosotros somos los que podemos cambiar la oscuridad, que nosotros podemos cicatrizar nuestras heridas, que son inevitables, con nuestra propia saliva. Saber superarnos, ser capaces de ir más allá de la negrura y hallar «nuestra felicidad»a través de la reflexión y de nuestros propios actos.

    En cierto La mala sangre nos invita a reflexionar a través de la muestra cruda y directa de lo más oscuro de la sociedad y de las personas, para hacernos ver que hay cosas que no se están haciendo bien. Esta invitación viene complementada por algunas preguntas que de manera discreta aparecen en algunos poemas, que, inevitablemente, marcan al lector. Veamos por ejemplo el Poema XII.

    Estrechas calles, pequeños pasos.

    Fila india hasta llegar

    al extremo más oeste

    de la vida.

    ¿Hace cuánto que no te sientes libre?

    Amplias calles, cómodos pasos,

    formamos un perfecto círculo

    aún mucho más dorado que el sol.

    ¿Hace cuánto que dejaste de sentir?

    No existe ahora campo más santo

    que el que aquí fundamos:

    libres, seguros,

    con este pensamiento tan nítido y tan certero.

    Los cuervos negros vienen,

    aterrizan en el nido de nuestras costillas,

    arrancan nuestras almas,

    regresan con la intención de volver a su color original,

    como cuervos blancos

    por un camino directo al sol

    y aún con esto,

    los vivos se regocijan en lo que llaman libertad

    a costa de los demás,

    a costa de los desintereses de la existencia,

    mientras los cementerios permanecen vacíos de las flores prometidas.

    La muerte, tan presente en el poemario, la idea que ya estamos condenados a muerte desde el instante de nacer, la idea que la muerte nos acompaña porque al fin y al cabo, La muerte es lo que da sentido a la vida, es lo que le da el verdadero valor a esta. Sin muerte, no habría vida.

    A pesar de poder parecer, a primera vista, un poemario digno del llamado «Malditismo», un poemario donde se muestra la bajeza humana, la crueldad de la sociedad y de la vida, me atrevería a decir que hay algo positivo en todo ello, y es el hecho de abrirnos los ojos, de mostrarnos que existen la felicidad y la amargura, y que el truco es saber escoger bien y a tiempo. Y esto nos viene dado a lo largo de los poemas y, de una manera más clara, en el Epílogo:

    […]

    La dirección depende de cada uno.

    ¿Hacia la felicidad o hacia la amarugura?

    Elijamos lo que elijamos: o tomas una decisión o la decisión te toma a ti (y con un batallón detrás).

    Fragmento del Epílogo.

    Como nota curiosa, decir que el Poemario cuenta con tu propia banda sonora que recomiendo encarecidamente escuchar, mientras hacemos su lectura.

    Poe Afónico empezó pubicando en su blog Poeta Afónico Cuatro o cinco poemas de amor y mil canciones desesperadas, ha publicado de manera periódica en la revista de la Asociación de Empresarios de Villafranca de los Barros, y en el años 2015 formó parte de la Antología Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer, con el poema Desnudez. También forma parte del grupo de poetas extremeños Versarte. La mala sangre es su primer poemario.

    Actualmente se encuentra trabajando ya en el que será su segundo poemario, La mala sombra, que está concebido como una continuación a La mala sangre. Y aquí, en primicia, os adelantamos uno de los poemas que configurará este nuevo libro.

    Admiro cara a cara a Vida

    busco una recompensa en su mirada vacía,

    pero me devuelve el rostro hacia el otro lado.


    Cambia su cara por mi cruz.

    Le devuelvo la respuesta ante su desdén

    de virgen consentida

    con un golpe de realidad en su otra mejilla.

    Vuelve su inmaculado rostro cárdeno

    hacia mí, airada.

    Ha cambiado su cruz por mi cara.

    Ahora Muerte me mira,

    cara a cara.