Autor: Gemma Rabaneda i Sureda

  • Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    Neus Gili es una deportista y amante de la naturaleza. Esto no escapa a sus poemas, que se encuentran tintados de colores brillantes, agua, sueños ocres, aromas… salpicado de elementos naturales que, de alguna manera, se entremezclan con los sentimientos, haciendo de su poesía un paraíso emocional e idílico. Pero no todo es paraíso, hay otro lado en todo esto, un lado ligeramente más oscuro, que se debe tener en cuenta…

    Reverso se presenta ante nosotros, en parte, como una ventana abierta al mundo y a la humanidad, poniendo de manifiesto la parte más brillante y la parte más oscura de ambos.

    Se contraponen la belleza natural del mundo, de los paisajes, incluso de las mismas personas, con el mal hacer de la humanidad que poco a poco va destruyendo lo que encuentra a su paso.

    El poema Abalorios es un buen ejemplo de una de las idea que sobrevuela el poemario: la importancia que se da a las cosas materiales, a aquello que se adquiere con dinero, cuando lo esencial es todo lo contrario, aquellas cosas que el mundo nos regala, aquellas cosas que no se pueden comprar y, a veces, ni ver ni tocar:

    Abalorios

    Collares, collares,

    de cuentas incontables.

    Colores, colores,

    lucía abalorios a montones

    Pulseras, pulseras,

    superpuestas en las muñecas.

    Pendientes, pendientes,

    con aros pendejos en sus orejas.

    Anillos, anillos,

    lleva la señora hasta en los nudillos.

    El bolso del mismo tono que los zapatos,

    de negro, el color que combina con todo.

    Su cara igual que una estampa,

    la mujer vestía ropaje floreado

    de amapolas y rosas, rojos los labios,

    como sus mejillas sin ser pintadas.

    Ni plata de ley, como una reina

    de ausencia su oro deslumbrara

    bajo ningún quilate, ¡qué disparate!

    Le pesaba más su caduca chatarra barata,

    que todo lo que tenía de valor humano en la casa.

    Queda de manifiesto una de las grandes ideas del poema, los auténticos valores de la vida que se dejan de lado, que se pierden, que se olvidan.

    Siguiendo esta línea de crítica, podemos encontrar poemas realmente duros como Rompehielos, donde expone temas lamentablemente tan en auge hoy en día como el racismo, el valorar las personas por su origen, la poca solidaridad de muchos frente a otros muchos:

    Un blanco pulcro descansado, la nieve,

    sobre azul marino de frío, helada,

    donde el agua clara yace encerrada

    y sobrevive pura, sabiendo que no hay nada.

    A la vista no divisa horizontes, ni límites,

    ni alcances, ni ningún monte donde subir a su alto.

    Solo un gran llano cautivo al baldo, bajo un cielo

    espejo de su espejismo, del reflejo de lo idéntico.

    […]

    Y no fue Dios, ¡fue la Humanidad!

    que de maldad quiso exterminar las especies, a una tierra

    donde el color nunca quiso confundir a otros;

    un rompehielos abre brecha.

    Al fijarse a fondo en los poemas que configuran el libro, una se da cuenta que están llenos de esas pequeñas cosas tan importantes que a veces escapan a los ojos, perdidos en el propio egoísmo y las rutinas diarias.

    Reverso, de Neus Gili Massagué

    Asimismo, se convierte a su vez en una defensa poética de las buenas acciones, de la parte más sana de la vida, del dar en lugar de recibir, de la empatía que tanta falta hace… En definitiva, es un poemario que a primera vista ofrece paisajes, historias, escenas de la vida, pero detrás van cargados de valores que a veces olvidamos y que son los que realmente hacen que la vida y el mundo funcionen.

    Tomemos como ejemplo el poema El pan nuestro:

    Si el trabajo al hombre y mujer dignifica,

    quienes de mucho bregar se creen de oro

    por un sin vivir de horas que mortifica,

    se olvidan que es la familia el gran tesoro.

    De nuevo hallamos en estos versos una crítica feroz hacia el valor que se suele dar a las cosas materiales.

    Reverso es un poemario que defiende la vida, defiende el mundo y su propia belleza ante los actos destructivos de la humanidad. En ese sentido, llama mucho la atención el poema Géiser, donde nos deja ver que, de alguna manera, la naturaleza intenta llamar nuestra atención, produciendo actos en defensa propia. Eso lo vemos muy claro en los últimos versos del poema:

    […]

    Aun así siempre será justicia,

    cuando la naturaleza estalla sin malicia,

    en su clamar por la existencia.

    Para hacernos una idea genérica del poemario, podríamos decir que muestra el lado más precioso de la vida y que más olvidado parece estar. Defensa de la naturaleza, de la pureza de los sentimientos, de los buenos actos, y crítica hacia todo aquello negativo que nos va tragando poco a poco, del valor desmesurado que se da a las cosas materiales frente a aquello intangible que, al fin y al cabo, sostiene la vida.

    Todo ello nos aparece escrito en cincuenta poemas que son capaces de emocionar por las verdades que cuentan, por la sensibilidad emocional que destilan.

    Si queréis abrir los ojos por dentro, si queréis encontrar historias que enseñan que hay que dejar el mundo en su paz, convivir con él y no masacrarlo, si queréis llenaros la mirada de la belleza real de la naturaleza y de las más sensibles emociones, del sentimiento más puro, sin duda Reverso es un libro necesario, que abre una ventanita a otra manera de ver la vida; a pausar el tiempo, a recapacitar y darnos cuenta de lo que realmente necesitamos para vivir.

    Neus Gili Massagué (Vallbona d’Anoia, 1966) ha sido galardonada en diversos certámenes de relatos cortos, colabora de manera habitual en la revista local El Xop y, en el año 2018, obtuvo el Premio Sant Jordi en su localidad. También aparece en la antología solidaria 50 Poetes de la terra. Reverso es su segundo poemario, después de Depulla’m a versos, en lengua catalana, que incluye también un audio de sus poemas, puesto que Neus es una rapsoda destacada, como podréis comprobar en su propio canal de Youtube Veu en vers.

  • Día Internacional de la Poesía

    Día Internacional de la Poesía

    Para conmemorar el Día Internacional de la Poesía, este año nos ha parecido bonito hacer un pequeño homenaje a nuestros poetas favoritos. Para eso, hemos publicado la propuesta en la web de Poémame, solicitando a los poetas que nos dejaran sus dos o tres versos favoritos.

    Con todo esto, hemos tejido un precioso ‘hilo’ hecho con versos de diversos autores a quienes, en cierto modo, les debemos que hoy estemos aquí escribiendo y compartiendo poesía.

    Pasen, lean y disfruten

    Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.

    Su lágrima inmensa delira

    y grita que algo se fue para siempre.

    Alejandra Pizarnik

    Desenlace

    Yo vivo solo

    al borde de un agua sin esposa ni hijos.

    Derek Wallcot

    Día uno sin ti; te echo tanto de menos, que en el reloj aún es ayer…

    Día siete sin ti: mi madre me ha besado las orejas y he salido del ataúd que es mi cama sin ti, dejando al lado de la almohada una nota de resurrección…

    Día once sin ti: no eres tú, es la poesía.

    Elvira Sastre

    Desperté de ser niño:

    nunca despiertes.

    Triste llevo la boca:

    ríete para siempre.

    Miguel Hernández

    Yo amo los mundos sutiles

    ingrávidos y gentiles

    como pompas de jabón.

    Antonio Machado

    Soy un alma desnuda en estos versos,

    alma desnuda que angustiada y sola

    va dejando sus pétalos dispersos.

    Alfonsina Storni

    Para saber de amor, para aprenderle,

    haber estado solo es necesario.

    Gil de Biedma

    Yo no sé de pájaros,

    no conozco la historia del fuego.

    Pero creo que mi soledad debería tener alas.

    Alejandra Pizarnik.

    Me espanta las palabras de los hombres.

    Dicen todo con harta claridad:

    esto se llama perro, aquello casa,

    y aquí está el principio y allí el fin.

    Rainer Maria Rilke

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Pablo Neruda

    Cuando contemplo el roble solitario,

    este patriarca de los bosques pienso

    sobrevivió al cruel siglo de mis padres

    y sobrevivirá a este siglo nuestro.

    Alexandr Pushkin

    Y la gente se quedó en casa.

    Y leyó libros y escuchó.

    Y descansó y se ejercitó.

    E hizo arte y jugó.

    Y aprendió nuevas formas de ser.

    Y se detuvo…

    K. O’Meara

    Cielo desnudo desde un navío. Campo desde los cerros.

    Tu recuerdo es de luz, de humo

    de estanque en calma!

    Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.

    Hojas secas de Otoño giraban en tu alma.

    Pablo Neruda

    No soy nada.

    Nunca seré nada.

    No puedo querer ser nada.

    Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

    Fernando Pessoa

    De la vida cotidiana

    de fuera a dentro

    penetra por mi piel

    cada momento.

    Gloria Fuertes

    Para mi corazón basta mi pecho,

    para tu libertad bastan mis alas.

    Pablo Neruda

    Dos cuerpos frente a frente

    son a veces navajas

    y la noche relámpago.

    Octavio Paz

    Muchas gracias a todos los que nos habéis ayudado a llenar de versos esta pequeña pantalla. Salud, poetas!

  • Seis poemas de Idea Vilariño

    Seis poemas de Idea Vilariño

    En el hogar donde nació Idea Vilariño (Montevideo, 1920 – 2009) se respiraba arte. Sus padres, Leandro Vilariño y Josefina Romaní, tenían pasión por la literatura y el arte, y siempre fomentaron la faceta más artística de sus cinco hijos, inculcándoles el amor por la poesía y la cultura en general. De hecho, a sus cinco hijos les pusieron nombres que delatan esa inclinación poética, pues los hermanos de Idea se llamaron Numen, Alma, Azul y Poema.

    Poeta, ensayista, traductora, Idea, aunque también se acercó a la música, componiendo algunas piezas y tocando el piano y, posteriormente el violín, siempre se vio atraída por las letras. Su primera obra poética, La suplicante, sale a la luz en el año 1945, cuando ella tiene veinticinco años, aunque sus primeros poemas aparecen cuando sólo cuenta diecisiete años, siendo ya poemas maduros y profundos, que muestran una intensidad y una madurez extraordinarios.

    […]

    Sola,

    sola y triste, lejos de todas las almas,

    de todo lo tierno, de todo lo suave.

    Silencio, tristeza, la muerte más cerca

    en el marco triste y sin luz de la tarde.

    Estos versos datan de 1937, y son una muestra clara de los elementos que marcarán su poesía a lo largo de su vida: la soledad, la tristeza, el desencanto, el desgarro, la muerte.

    Fue profesora de literatura a la vez que tomaba parte en diversos proyectos literarios, como la fundación, junto con otros literatos y artistas, de las revistas Clinamen, durante su época de estudiante, y Número, junto a Manuel Arturo Claps (escritor Argentino que se afincó en Uruguay) y Emir Rodríguez Monegal (profesor, crítico, literario y ensayista). De hecho, Emir Rodríguez fue quien ideó el nombre de Generación del 45, también llamada Generación Crítica, de la que Idea también formaba parte, para englobar a una serie de escritores uruguayos, a raíz del abandono que, en cierto modo, la literatura sufría en ese país. Sin duda, esta Generación fue tremendamente creativa y crítica. Carlos Maggi, escritor, historiador y dramaturgo, perteneciente a este grupo explica que por entonces no había ni editoriales, y este grupo sirvió para dar un empuje y marcar un camino que, a día de hoy, todavía permanece muy presente en la cultura uruguaya.

    La infancia de Idea fue una época feliz, pero la temprana muerte de su padre y su hermano mayor, hicieron que su vida se cubriera por un espeso velo de tristeza y desgarro emocional que nunca la abandonó. Estos dos hechos vitales se sumaron a los problemas de salud que sufrió durante toda su vida, pues padecía asma y eccemas que le afectaban la piel: «La piel se me necrosaba todos los días. Entonces me metían en una bañera llena de agua con no sé qué producto hasta que la piel se ablandaba. Esa piel caía y yo quedaba con una piel tan frágil que si me movía se rompía.” (Vilariño, en Gilio y Domínguez, 1993: 230).

    Como consecuencia, su poesía siempre aparece teñida de ese aire depresivo y triste que jamás puedo eliminar. La vida carecía de sentido, la vida era simplemente un esperar la muerte, mientras los días iban sangrando el dolor y el sufrimiento incansable. Afortunadamente, Idea canalizó ese sufrimiento con la poesía, dejando tras de sí gran cantidad de poemas que, para ella, probablemente fueron su salvación.

    Su obra también aparece marcada por la relación de amor-odio que tuvo con Juan Carlos Onetti, escritor y periodista al que conoció en una de las reuniones de la revista Número. Se veían de manera esporádica, se amaban intelectualmente, se juntaban, se separaban… en definitiva, un amor intenso, poético e inolvidable para ambos. Esta relación dejó una imborrable marca en los versos de Idea, en los que el dolor y el amor se entremezclan, y uno de los poemas más hermosos de la poeta, Ya no:

    Ya no seá

    ya no

    no viviremos juntos

    no criaré a tu hijo

    no coseré tu ropa

    no te tendré de noche

    no te besaré al irme

    nunca sabrás quién fui

    por qué me amaron otros.

    No llegaré a saber

    por qué ni cómo nunca

    ni si era verdad

    lo que dijiste que era

    ni quién fuiste

    ni qué fui para ti

    ni cómo hubiera sido

    vivir juntos

    querernos

    esperarnos

    estar.

    Ya no soy más que yo

    para siempre y tú

    ya

    no serás para mí

    más que tú. Ya no estás

    en un día futuro

    no sabré dónde vives

    con quién

    ni si te acuerdas.

    No me abrazarás nunca

    como esa noche

    nunca.

    No volveré a tocarte.

    No te veré morir.

    Idea falleció el 28 de Abril de 2009, dejando tras de sí más de diez poemarios, intercalados con numerosos ensayos y traducciones, de entre las que cabe destacar las traducciones que hizo de Shakespeare, e incluso algunas piezas musicales compuestas por ella misma.

    A su funeral acudieron diez personas, y ella dejó escritas las instrucciones:

    Nada de cruces

    Nombre: Idea Vilariño

    Llamar a Forestier Pose o a Martinelli y decir allí:

    Murió Idea Vilariño

    Socia Agadu 3540

    Socia de Coop. Magisterial 3114

    Cuidar nada de cruces (en los avisos, etc.)

    No morí en la paz de ningún señor, etc.

    Cremar

    Os dejamos a continuación una pequeña selección de sus poemas. No dudéis en bucear por su maravillosa obra, no os dejará indiferentes.

    El amor

    Amor, amor

    jamás te apresaré

    ya no sabré cómo eras.

    No habré vivido un día

    una noche de amor

    una mañana

    no conocí jamás

    no tuve a nadie

    nunca nadie se dio

    nada fue mío

    ni me borró del mundo con su soplo.

    Lo que hubo fue dolor

    lo solo que hubo

    que fue colmado atestiguó fue cierto

    pero dónde quedó

    qué consta ahora.

    Hoy el único rastro es un pañuelo

    que alguien guarda olvidado

    un pañuelo con sangre semen lágrimas

    que se ha vuelto amarillo.

    Eso es todo. El amor

    dónde estuvo

    cómo era

    por qué entre tantas noches no hubo nunca

    una noche un amor

    un amor

    una noche de amor

    una palabra

    No

    No debiera escribirlo

    no debiera quedarme

    sufriendo aquí

    sintiendo

    el horror del vacío

    dejando que yo

    que esto

    se haga vértigo

    náusea.

    Tendría que volverme

    tendría que reírme

    y de una vez

    dejarlo.

    *

    Tuve que ir

    sin dudas

    sin reproches

    y entregada

    sin nombre

    ya sin mí

    ya sin nada

    poner de buena gana

    la cabeza en el tajo.

    Se está solo

    Solo como un perro

    como un ciego loco

    como una veleta girando en su palo

    solo solo solo

    como un perro muerto

    como un santo casto

    como una violeta

    como una oficina de noche

    cerrada

    incomunicada

    no llegará nadie

    ya no vendrá nadie

    no pensará nadie en su especie de muerte

    no llamará nadie

    nadie escucharía sus gritos de auxilio

    nadie nadie nadie

    no le importa a nadie.

    Como una oficina o un santo o un palo

    incomunicado

    solo como un perro en su caja doble

    golpeando la tapa y aullando

    y en casa

    los deudos ingieren neurosom y tilo

    y por fin se acuestan

    y al otro la muerte le tapa la boca

    se calla como un muerto como un perro como

    una veleta girando en su palo

    solo solo solo

    Qué fue la vida

    Qué fue la vida

    qué

    qué podrida manzana

    qué sobra

    qué deshecho.

    Si era una rosa

    si era

    una nube dorada

    y debió florecer

    liviana

    por el aire.

    Si era una rosa

    si era

    una llama feliz

    si era cualquier cosa

    que no pese

    que no duela

    que se complazca en ser

    cualquier cosa

    cualquier

    que sea fácil

    fácil.

    No pudo consistir en corredores

    en madrugadas sórdidas

    en asco

    en tareas sin luz

    en rutinas

    en plazos.

    No pudo ser

    no puedo.

    No eso

    lo que fue

    lo que es

    el aire sucio de la calle

    el invierno

    las faltas varias las

    miserias

    el cansancio

    en un mundo desierto.

    El reloj

    Nada dice el violín

    nada la flauta

    nada las lanzaderas

    rumorosas del agua

    ni el mar sonando entero

    ni el viento por las ramas.

    Tampoco esas porfiadas

    patitas sin sosiego

    que hace tanto

    hace tanto

    pisotean el tiempo.

  • Bacs de vidre, de Carles Alòs (Ed. Germania, 2012)

    Bacs de vidre, de Carles Alòs (Ed. Germania, 2012)

    Bacs de vidre és un poemari viu que alhora explica la vida de manera transparent i senzilla; cada poema, una petita perla quotidiana i interna que esdevenen, en conjunt, un paisatge global i únic que configura un mapa emocional i sensible, que arriba a tocar l’ànima amb una suavitat paradoxalment intensa i sacsejadora.

    Els instants s’asseuen amb calma en cadascun dels seus versos, mostrant diferents emocions que hom pot arribar a sentir al llarg de la vida, en cada vivència que potser podria passar desapercebuda en una rutina massa accelerada, però en Carles sap agafar aquests instants i eternitzar-los en el bagul de les emocions i els sentiments.

    XIX

    Els abellons regolfaven aigua.

    Duiem el parabrisa trencat.

    Arribaren els veïns amb una estranya tendresa.

    La pedra queia amb violència,

    el vent xiulava indecís.

    La porta estava junta,

    ens era difícil entrar.

    Dúiem les mans plenes de pecats;

    la luxúria i la ira destacaven.

    Les mans plenes de fang,

    quina gran dissort!

    No érem nosaltres els que reflectia l’espill.

    L’hivern arribava a la seua fi,

    el sol entrava amb timidesa.

    Posàrem unes flors a l’estació d’Algemesí,

    mai més no tornaríem a veure’t.

    Malgrat semblar potser a primer cop de vista un poemari de records o instants, les emocions en els poemes más molt més enllà; entren dins la pell fins arribart a acariciar l’ànima amb una suavitat serena i a la vegada intensa. Versos com Els teus cabells, els teus dits, els teus pits. Tot cabia a les meues butxaques, ens mostren una tendresa i una immensitat que apareix de manera recurrent en tot el poemari.

    La importància del tacte, dels sentits, pren forma de manera subtil però amb una magnificència que arribar a esborronar l’ànima: El collar era un pretexte per acaronar-te el coll, per afonar els dits al fang primigeni, perquè sovint el tacte gairebé imprecís pot arribar a eriçar la pell.

    Observem, per exemple, en el poema XXI, com un petit mos engloba la magnitud de l’amor en un gest, en un petit mos:

    XXI

    Em vaig pegar la volta, sense adonar-me em pegares un mos.

    Em xorrava un riuet de sang, símptoma de la meva vivesa.

    Els claudàtors s’obriren, la rosada fou molt suau.

    Em pegares un mos i et vaig demanar que me’n pegares un altre,

    tots els camins de la vida en un bri de sang.

    Tots els itineraris.

    Sensualitat, desig, tacte, sentits, amor… tot això es dóna cita en aquest poema de sis versos. Una mostra de la destresa del poeta a l’hora de mostrar els sentiments i les emocions.

    Bacs de vidre. Germania, 2012

    Una cosa que em crida l’atenció, i crec que cal destacar, és la barreja de temps que es produeix en alguns dels poemes; passat i present es donen la mà a través del vincle dels sentiments i la part més humana de la persona:

    […]

    La teua cara reflectia el pesar,

    l’enyorança,

    la por a la partida.

    Què m’espera més enllà,

    què ens espera a tots!

    (Fragment del poema XXII)

    […]

    El vespre estava a punt d’arribar,

    ens vàrem adormir.

    Sabíem que no estàvem destinats a estar junts,

    una llàgrima es vessava pel teu rostres.

    Mai tornarem a ser com abans.

    (Fragment del poema XVII)

    Temps en passat i temps en present es barregen en els poemes, marcant la continuïtat del sentiment. I afegiria aquí, la connexió entre l’autor i el lector, i la resta dels humans, que podria venir donada pel canvi de la primera persona del singular a la primera del plural: tots sentim, tots sabem què se sent, l’autor introduiex al lector en el poema. Potser això és part de la màgia de la seva poesia, que ens hi veiem identificats i, poc a poc, anem fent irremeiablement, una mica nostres els poemes.

    La bellesa dels versos és innegable, les paraules justes voltades d’un lirisme que no decau al llarg del poemari, ans al contrari, ens va captivant poema a poema, fent-nos entendre que la vida està feta de petits tresors emocinals que, a vegades, poden portar-nos un somriure melancòlic, però també un deix de tristor o amargura. Això ens ho mostra de manera magistral en el poema LII, el poema que tanca el llibre:

    LII

    El parabrisa s’havia trencat,

    els cristalls plens de petites gotes.

    La tronada ens engolia;

    l’aire humit, el cel tapat.

    Un presagi, tal volta?

    El nostre amor surava enlaire,

    anava avalotat, violent.

    Les sureres immòbils,

    la boira espessa.

    L’atmosfera carregada,

    les agulles elèctriques.

    On és tot el que he deixat enrere?

    Barrancas, verdolagues, mots, pitets.

    La meua mà s’acomiada.

    Adéu-siau. Camins, pedres,

    caixons, fanals, cistells.

    No me’n puc estar de tancar aquesta petita ressenya amb dos dels poemes que més m’han captivat del llibre on, d’alguna manera, es pot sentir lleugerament tot el que el poemari té per oferir.

    II

    Tenia molta febre,

    el metge no arribava.

    Estàveu tots al meu dormitori,

    una cerimònia de defunció.

    Era menut, pregava

    amb totes les meues forces.

    M’entrareu un got de llet calenta,

    algunes galetes.

    Aquell hivern

    la mort vingué a visitar-me.

    Els llavis unflats,

    la cara enverdida.

    No tot degué ser silenci,

    un fosc presagi,

    la tensió trepidant.

    Em vaig posar de costa

    perquè no m’abastaren

    els vostres ulls.

    La tensió es mastegava,

    ploraven les parets.

    Ni una pedra, ni un bagul,

    ni una espasa.

    Ningú a qui adreçar-me,

    ningú que m’eixugarà les llàgrimes.

    XXXVI

    Arribava la tardor,

    amb el su estol de fulles caigudes.

    Fórem els monarques dels carrers,

    els arbres ens guarien.

    Un dit sobre l’altre, un amor pagà.

    Les nostres passes espantaven els anhels

    (la foscúria dormitava)

    Una mà sobre un cor,

    una matança impune.

    Bacs de vidre, en definitva, és un poemari madur, sincer, obert, i sentit que recomano sense cap mena de dubte. No us quedeu amb aquest article, el llibre va molt més enllà.

    Carles Alòs és professor de valencià, poeta i traductor. Bacs de vidre va ser el seu primer poemari. Regularment publica interessants entrades sobre poesia en el seu blog. No deixeu de visitar-lo.

  • Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    Cuando entro en la poesía de Rraffa, tengo la sensación de atravesar un bosque de niebla con luces que aparecen y desaparecen. Estar roedada de una soledad fría y húmeda, pero a su vez, sentir el tacto suave de una mano cálida.

    Rraffa nos lleva hacia su territorio de lluvias, océanos y sueños con poemas terriblemente intensos, creando ambientes que traspasan el papel, rodean nuestro espacio sin darnos cuenta degradando las luces, activando la noche, y abrazando con todo el sentimiento que un poema puede guardar.

    Ya sea en verso libre, ya sea adoptando alguna forma de poesía clásica, incluso métrica japonesa, todos sus poemas cuentan con una cadencia en los versos que parece involuntaria, pero que los dota de una musicalidad y un ritmo que los hace realmente agradables al oído.

    Vientos de olvido

    Una puerta cerrada entre los dos,
    retumba el golpe.
    La escalera se hace eco de tus pasos
    que resuenan con sabor a olvido
    en mis pulmones. Duele la memoria,
    tiemblan los cimientos de la casa.

    Abro la ventana ¿dónde el aire?
    ¿Dónde están las luces de la plaza?
    ¿Dónde las voces de la gente?
    ¿Dónde el mar?
    Sobre todo ¿dónde el mar?

    Burocracia del poema, letra estéril,
    palabras que vuelven al silencio,
    cenizas esparcidas por el suelo
    -se apagó el fuego-

    Al cerrar la puerta del olvido
    se lo llevó todo
    el viento de tus pasos.

    Muerte más allá del amor

    “… polvo serán, mas polvo enamorado”
    Quevedo

    Sí, bien rara es la vida que vivimos,
    no pagamos por sueños ni esperanzas,
    tardamos en armarla y en amarla,
    nada más aprender nos despedimos.

    Ya sé que somos longitud y tiempo,
    dependemos de fuerzas y de masas,
    sabemos que las horas siempre pasan
    y así evitamos todo contratiempo.

    No nos sirven lisonjas ni medallas
    pues seremos materia sin presencia
    en cuanto llegue a buscarnos la parca;

    al menos podremos decir bien alto:
    que la vida vivir hemos vivido
    si un día somos polvo enamorado.

    Algo recurrente en su poesía son los elementos que suelen asociarse al romanticismo, el mar, la lluvia, los sueños, la oscuridad, la nostalgia… pero, a su vez, siempre suelen aparecer con algo contrario que les arroja la luz necesaria; podríamos decir que a pesar de la melancolía que a menudo los suele rodear, siempre hay un pequeño asomo de esperanza, algo que nos dice que todo pasa.

    Así mimo, hay cierta comunión en algunos de sus poemas, entre el paisaje exterior y el estado interior. En este sentido, me parece precioso y muy significativo el poema Nubes, en el que, al leerlo, el lector puede acabar confundiendo el ambiente de fuera con el sentimiento de dentro; llega un momento que se produce tal fusión, que las nubes de fuera pasan a poblarnos por dentro:

    Esos días en que una nube
    anida en tu corazón
    se hace allí un hueco
    y acaba asomando por los ojos.
    No sabes que viento la ha traído;
    alguna melancolía del pasado
    que se escondió entre los pliegues
    de tu vida, espiral de recuerdos
    mal cosidos. Como esa piedra
    que espera en el zapato a qué comiences
    el camino y no te explicas
    como pudo entrar en él.
    Quizás es nube agazapada
    de una tormenta, que escondida,
    asoma al horizonte y la presientes,
    un aire frío recorre tu mirada.
    Esos días en que todo queda lejos.
    Esos días no te mueves,
    en silencio te acurrucas
    en tu mundo adoquinado
    de tristeza,
    a ver si escampa,
    si la nube no derrama
    mucha agua,
    si deja de oprimirte el corazón,
    si el vacío que sientes
    se vacía

    Antes de terminar, me gustaría destacar la capacidad de crear que guarda su poesía: una imagen, una atmósfera, que nos permite casi ver lo que cuenta el poema, a la vez que juega con los sonidos, dejando en sus versos sutiles aliteraciones, para hacernos casi tangibles las emociones que se describen. Pongo como ejemplo los dos primeros versos del poema Soledades: Por las calles vacías, sol, soledad; en los soportales: sombra, oscuridad. El sonido de la s aparece de manera reiterada, marcando cómo el tiempo se arrastra por el suelo en soledad.

    Por calles vacías: sol, soledad;
    en los soportales: sombra, oscuridad.
    Aire irrespirable de mitad de agosto,
    corazón sin agua, paisaje desierto.
    Esquinas, aceras, algún paseante
    llevando tristezas a ninguna parte.
    Pasan autobuses vacíos de aire,
    sin chofer, sin gente, destino al pasado.
    Árboles cansados ya no dan su sombra,
    nadie se cobija, no se ven sus hojas.
    El sol en lo alto al caos no lo ordena,
    cansar su mirada pides a la noche.
    El futuro allá lejos no sabes qué espera:
    está el mar oculto tras un baluarte.
    Buscando otros ojos no encuentras a nadie,
    contienes el caos con cadenas de sueños
    y vives de noche por no ver el cielo.
    Podrías volar, superar las cadenas…
    pero Ícaro es frágil, sus alas de cera

    Si bien su poesía tiene un sello muy personal, creo que marcado en parte por el vocabulario que usa, por la atmosfera que las palabras crean, cabe decir que en toda su poesía podemos encontrar diversidad temática; desde pequeñas lecciones encapsuladas en pequeños poemas:

    Ambición

    Una palabra, henchida de sí misma,
    fue sumando letras orgullosa,
    quiso decirlo todo,
    llegó muy alto…
    y al final calló,
    sin ruido,
    en el silencio.

    poemas inspirados por la propia poesía, en este caso, por un verso de Rilke: «Son como el viento que roza la rama y dice: mi árbol.»

    «Hechuras extrañas» (Rilke)

    ¿Quién dice mío?
    Los que tropiezan con las manos extendidas,
    avaros de sí mismos a pedestal subidos;
    de hechuras extrañas y patrias pequeñas.
    ¿Acaso hay algo nuestro?
    El viento no dice mía
    a la rama que mueve.

    Instantes descritos en los que, una vez más, encontramos cierta conexión entre el ánimo del autor y lo que este contempla:

    Desde mi ventana

    La lluvia esparce su sonido,
    gotas que repican en el agua,
    sonoro silencio repetido.
    Sin sonido se mueven
    las copas de los pinos;
    entre sus ramas, el mar
    y una gaviota bailan
    al son de una canción
    que dibuja en el aire
    melodías transparentes.
    El mar le cuenta historias
    de otras costas, con ríos
    y arenas en la orilla.
    La gaviota sueña,
    imagina nuevos vientos,
    caminos, libertad, otros paisajes.
    Un día partirá,
    verá mares turquesas,
    un aire cálido en sus alas
    sustentará su vuelo;
    otros cielos recogerán
    sus huellas, sus sonidos.
    No volverá…
    Y yo me quedaré
    mirando el mar,
    escuchando el repicar
    silencioso de la lluvia.

    En sus versos, siempre encontraréis complicidad emocional; sin daros cuenta, posando la lectura tras los versos, estaréis asimilando sutiles consejos para lidiar con algunos sentimientos, e incluso con la vida misma, o sintiendo una mano empática y amiga que, de alguna manera, reconforta el alma y hace que nos sintamos un poquito menos solos.

    De todas formas, la mejor manera de sentir la poesía de Rraffa es adentrándonos en ella. A tal objeto, dejamos aquí una pequeña selección de cinco poemas no sin antes, como siempre, recomendaros que deis un paseo por su perfil en la web de Poémame Poesía, Rraffa; pues allí encontraréis herida y cura, soledad y abrazo, caricia, sol y lluvia. Que lo disfrutéis.

    Nostalgia

    Un lagarto,
    desde lo alto de una piedra
    te mira con tristeza,
    reflejo de tus ojos en los suyos;
    la piedra, quemada por el sol,
    certifica la nostalgia.

    Melancolía

    La larga y sutil mano de la niebla
    surge del mar y aprieta mi garganta.
    Olas grises se agitan por la sangre
    y una nube anida en mis pestañas.
    Ya el horizonte es lo que fue,
    un punto en una esfera que se aleja.

    Dureza de las rocas en la orilla
    que hablan de naufragios muy antiguos,
    restos de otras vidas,
    de un tiempo adormecido.

    Del fondo de las aguas
    retornan recuerdos del pasado,
    sueños rotos cubiertos por las algas,
    almas atadas a tablones.
    Melancolía derramada por la playa
    … todo llora con el mar.

    Poesía en Otoño

    Me gusta el comienzo del otoño,
    no es tiempo para poetas malditos
    de calles apagadas y bares de absenta.
    Atrás quedaron ardientes arenas del verano,
    horizontes con sol que no se esconde.
    Lejos se ven inviernos infinitos
    con un frío de nieblas y de mármol.

    El espejo te pregunta ¿tú quién eres?
    olvidando las huellas de tu vida.
    Ya no eres ayer, aún no eres nada;
    ya no tienes frente a ti toda una vida,
    se acabó la incertidumbre del futuro,
    que ahora sabes ( ¿aceptas? ) lo que espera.

    Los relojes caminan con paso tranquilo
    por poemas que te hablan de sueños,
    por sueños que conviertes en poemas.

    Haiku

    El sol, tan grande,
    se pliega en una línea,
    llega la noche.

    Tanka

    Quisiste volar,
    ¡tristes tus alas rotas!
    queda el llanto.
    Recoges las lágrimas,
    haces nubes con ellas.

  • Parabellum en flor, de J.I. Pidal Montes (Versos y Reversos, 2017)

    Parabellum en flor, de J.I. Pidal Montes (Versos y Reversos, 2017)

    Parabellum, expresión latina que nos indica que hay que prepararse para la guerra. O bien Parabellum, tipo de munición, calibre 9mm, usada especialmente durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

    Sea como sea, se nos abre una puerta que ya nos pone alerta: esto es una guerra, gente, y está siempre en su máximo apogeo, pero ojo, admitimos que la vida es sinónimo de lucha, pero también hay paz, también hay flores. Y en este libro, vamos a encontrarlas entre toda la crudeza de una realidad expuesta en todo su esplendor, sin filtros, con su mala suerte, con sus cicatrices, con sus sueños, con su dolor… y con su fuerza. Sobretodo, con su fuerza.

    […]

    Alguien que nació limpio, y a quien

    con los años se le fueron adhiriendo

    a cada centímetro de piel

    capas y más capas de tragedias, nicotina

    y combates a muerte…

    Fragmento de Miradas.

    Parabellum en flor es un poemario escrito como el que libra una batalla consigo mismo y todos sus demonios internos. La fuerza, la derrota, la lucha, la caída, la remontada, se dan cita entre estos versos, aderezados con una buena dosis de sinceridad, de pasión y de sensibilidad.

    En la introducción, escrita por el propio autor, se nos indica que la heroína, lo mismo que el opio y la morfina, provienen de la planta de la amapola. No he podido evitar, después de haber leído y releído el poemario, ver que, tras la apariencia suave de una flor, se encuentra a veces esa bala que puede llegar a ser mortal. Ver que la hay una gran fuerza que se esconde a veces tras una aparente fragilidad. Y todo esto me dirige a la portada, y la concibo casi como un buen resumen: armas, flores, corazón – lucha, paz, sentimiento.

    Con esta idea en la mente, abrimos…

    ÉRASE UNA VEZ

    Érase una vez un yonki:

    muy gastado, trallado,

    terminal,

    que dijo

    <<La heroína cuando la tienes

    es como el abrazo de una madre.

    Cuando no la tienes,

    es como el puñetazo de un padre.>>

    Abrázame, madre,

    aunque tus manos hoy

    abracen como las de padre.

    Verso libre y desnudo que nos deja en bandeja la crudeza de la que hará gala en general el poemario. Tenemos la sinceridad, la vulnerabilidad y la fragilidad del ser humano en un breve ‘cuento’. Y a su vez, contamos con la cercanía, la complicidad de alguien que te cuenta algo, que a lo largo del libro explicará cosas que ha vivido, cosas que ha padecido, cosas que ha ganado, cosas que espera. Ese lenguaje coloquial, como ‘de la calle’, para mí, le da ese punto especial de cercanía y confianza entre autor y lector.

    De hecho, el libro es como andar el camino tortuoso de la vida, que poco a poco el autor ha logrado ir allanando a base de esfuerzo, caídas, recaídas y no rendirse jamás. Los poemas aparecen, en su mayoría, introducidos por una cita, versos o fragmentos de alguna cación, a mdida de pequeña introducción. A menudo ocurre que el poema también aparece cerrado por una cita a modo de cierre. Personajes como Mijaíl Bulgákov, Leonard Cohen, José Ángel Buesa o Sofía Castañón aparece abriendo o cerrando poemas, redondeando el sentido del verso.

    Hay dos elementos que, a medida que voy adentrándome en sus poemas, se me van convirtiendo en más esenciales: la sinceridad y cierta sensación de desencanto. Pidal Montes nos habla sin tapujos de vivencias, algunas realmente dolorosas, como la pérdida de seres queridos, de las consecuencias que estas vivencias han tenido, de las ganas de calma, de la dificultad de algunas de las batallas libradas, y todo ello con una nobleza admirable. Por otro lado, el desencanto, quizás porque ha conocido uno de los lados mas oscuros de la vida, quizás porque no supo llorar cuando necesitaba hacerlo, quizás porque en algún momento de su vida alguien, o algo, se llevó sus sueños:

    […]
    Dicen que el hombre del saco
    no existe. Pues sí,
    lleva el saco lleno de sueños.
    Te arrebata las ilusiones
    por pequeñas que sean
    – incluso antes de que aprendas a soñar. –
    También dicen que los ángeles no existen:
    Yo doy fe que sí
    – todas las noches duermo con uno. –

    Fragmento de Si existen.

    A su vez, quiero destacar, como contraposición a ese desencanto, el deje de esperanza que asoma en algunos de sus poemas. Es verdad, hay que prepararse para la guerra si queremos la paz, hay que aprender a esquivar las balas que vuelan sin aviso (algunas incluso a veces disparadas por nosotros mismos), pero tarde o temprano uno se da cuenta que lo importante es ser capaz de seguir el camino, de no rendirse, aunque sea arrastrando las botas por el barro, pero seguir caminando.

    Hay rayos de sol que
    ni todos los inviernos del mundo
    lograrían nunca apagar.

    J. I. Pidal Montes

    Parabellum en flor es, sin duda alguna, un libro que emociona. Creo que es muy necesario profundizar en todos y cada uno de sus poemas para lograr sentir en la propia piel esa sensibilidad, esa ternura, que en parte son algunas de las emociones que sujetan los poemas. La parte más emocional del individuo se nos muestra tras versos que son auténticas declaraciones. Y ya no me refiero sólo al amor, que también,

    […]
    Luego, ya a salvo del peligro,
    hasta me sentí inmune a las balas:
    Aunque seguí sintiéndome vulnerable ante cualquier beso
    depositado con dulzura en mis sedientos labios.

    Fragmento de Lázaro.

    Son recurrentes en el poemario emociones tan intensas como la nostalgia, los recuerdos, la tristeza y la pérdida. Esa fotografía es uno de los poema más sinceros, más duros y más bellos del libro, en el que se conjugan todos estos elementos con tal perfección y a su vez, con tal cercanía, que es imposible no sentir cierta empatía:

    Me emociona recordar que
    en aquellos años de niñez
    éramos felices cabalgando
    en nuestras bicicletas <<BH>>.
    […]
    Recuerdo a nuestro amigo Eduardo
    aún vivo, con aquella facilidad
    de palabra con la que embelesaba
    a todas las niñas de vestidos
    de flores y pechos incipientes.
    […]
    Pero ahora a mis cuarenta
    me acuerdo casi a diario
    del bueno de Eduardo.
    Y me jode al mismo tiempo
    que me rompe por dentro,
    el recordar esos últimos días…

    Las imágenes juegan un importante papel en los poemas de Pidal Montes. A menudo nos encontramos fragmentos que dibujan en la mente del lector, paisajes, instantes, lugares, de una manera tan concreta y gráfica, que se hacen reales frente a nuestros ojos. La oscuridad desde la que a veces escribe es casi palpable, en parte, por un excelente uso del vocabulario, palabras que crean un ambiente, que visten el poema; observamos, por ejemplo, en su poema Ya estaré, un remarcado contraste entre el exterior, aquello que en cierto modo le es ajeno, y el interior, el lugar donde él se encuentra:

    …Si alguna vez pasas ante mi puerta
    ─ esa con el perpetuo cartel de Se vende ─
    mira hacia ella y levanta
    tu nívea mano para saludarme.
     
    Yo estaré tras las remendadas cortinas
    como siempre, borracho de ruina.
    Yo estaré tras los rotos cristales
    como siempre, embriagado de dolor.

    Me llama la atención la palabra nívea, que parece iluminar todo el exterior y, en cambio, en el siguiente párrafo, donde se encuentra él, se hace oscuro, ruinoso, desolado. Y desde ahí, desde esa parte quizás más oscura y herida, es desde donde suelen brotar los más preciosos y sinceros versos, como los que configuran este libro.

    Parabellum en flor es el tercer poemario del asturiano J.I. Pidal Montes (1970, el Fadiellu, Bimenes). Un libro intenso y emocional, escrito con el corazón y las venas abiertos, que enseña, golpea y abraza como la vida misma. Considero que es un libro que hay que leer, y releer, para poder llegar a su fondo y descubrir toda la emoción y belleza que esconde, para sujetarnos cuando creemos que estamos a punto de caer, y aprender que nunca es tarde para volver a alzarse.

  • Versos al margen, de Marta Garrós. (Punto Rojo Libros, 2019)

    Versos al margen, de Marta Garrós. (Punto Rojo Libros, 2019)

    Cuando el lector se introduce en Versos al margen, lo que realmente queda al margen es la vida. Uno entra en un mundo brillante de emociones y sentimientos que, de algún modo, envuelven y atrapan el alma para no soltarla.

    El poemario, en su mayoría poemas breves y concisos que concentran en pocas líneas una esencia pura y emotiva, está estructurado en tres partes o capítulos que la propia autora nos presenta al inicio del libro, en una breve introducción:

    I. Más que amor, donde los poemas se centran en amor y desamor.

    II. Inspiración, donde la poesía parece fluir por sí misma.

    III. Mis versos al margen, donde encontramos una parte más oscura, más esencial y quizás más íntima, son esos poemas que parecen salir desde algún recóndito pliegue del alma.

    I. MÁS QUE AMOR

    «Y es cuando sus palabras tropiezan

    con su corazón,

    que todo se derrumba…»

    Marta deja unos pequeños versos al inicio de cada capítulo a medida de introducción, que ya nos ponen en pre-aviso de lo que vamos a encontrarnos: palabras, corazón y derrumbe. Tres vocablos que marcan la línea de este primer capítulo.

    Veintiocho poemas, algunos de una intensidad abrumadora, y otros delicados como un susurro al oído, que nos muestran en pequeños matices todas las emociones que podría englobar el enamoramiento: fascinación, entrega, sentimiento y casi devoción. Pero también nos habla de tristeza, ausencias, e incluso de puede llegar a vislumbrar una parte oscura de la relación:

    En el vaivén del tiempo
    Calidez su dentellada
    Y tu esposa me resuelvo
    Frágilmente subyugada.

    -Fragmento del poema Mi Contraluz

    …el consuelo
    De esta tristeza
    Abrigándome
    Con tus frías ausencias

    -Fragmento del poema Zona de confort

    A su vez, y casi ligado al tema menos plácido del amor, el que conlleva heridas, en el que hay batallas, entrevemos ese lado positivo que a veces suele rodear la poesía de Marta, y podemos ver esa parte femenina más fuerte, la de la mujer incansable que ama con todas sus fuerzas, a pesar de las heridas; la que siempre renace y se sobrepone. Veamos, por ejemplo el poema Guerrera, donde a pesar de perder, de arder y reducirse a cenizas, siempre vuelve, con más fuerza si cabe, dándole la vuelta a la situación y acabando convertida en su heroína:

    Resurjo de sus cenizas
    En cada batalla perdida
    Anudando en mi brazo
    Las heridas recibidas
    Y aun dándome él
    Por vencida
    Siempre seré su heroína…

    La sensación de plenitud sentimental también tiene su espacio, más grande que el dolor si cabe en este primer capítulo, y nos llega casi acompañada de música y estrellas, pues el lenguaje que usa Marta nos acerca inevitablemente a una magnífica atmósfera de destelles y sueños, todo envuelto en un fino velo de delicadeza y suavidad:

    BESOS DE SEDA

    Vuelan sus besos
    Que en mí se quedan
     
    Como caricias
    Envueltas en seda
     
    Y evoco sus labios
    Prendidos en ella
     
    Arrullo de amante
    Para que duerma.

    Un poema que casi parece que lo podemos tocar, y sentir su tacto sedoso entre nuestros dedos.

    La intensidad en los versos de Marta es algo innegable; hay versos que son prácticamente sentencias, firmes sentencias-promesas que son absoluta entrega, amores que ni la muerte puede romper:

    Si has de hacerlo
    Muere en mí
    Y vivirás
    En mis adentros.

    -Fragmento del poema Eternidad

    Yo me quedaré en ti
    Apartando tus espinas
    Para que me hieran a mí.

    -Fragmento del poema Para los restos
    La poeta Marta Garrós.

    II. INSPIRACIÓN

    «Buscaba inspiración en las estrellas

    sin saber que ya era polvo de estrellas.»

    Los siguientes diecisiete poemas nos llevan a otro ámbito, otro tipo de emociones como la timidez, la resignación, y sensaciones como el tacto o el aroma, se dan cita y se entrelazan con elementos mágicos y estelares, creando un universo o un único mundo que une la emocional con lo real y el imaginario.

    En este sentido, llama la atención del poema Hada Verde. Muchas veces, la poesía de Marta transmite ese ambiente mágico y como de fantasía y, en este poema, por primera vez nos aparece un ser mágico que esparce traviesa su narcótico elixir, la musa de la absenta, la poesía. Ahí es donde el lector, sin darse cuenta, se ve por un instante en la Francia del siglo XIX, y trae a la mente la imagen de Verlaine con su vaso de absenta entre las manos. Entonces se comprende que a menudo, lo que la autora intenta hacer en y con su poesía, es unir ese imaginario literario tan precioso con la realidad, la vida.

    HADA VERDE

    Esparce traviesa
    Su narcótico elixir
     
    Saciando poetas
    Malditos de ella
     
    Susurra en sus labios
    Ebrios de absenta
     
    Batiendo sus alas
    Sin dejar de reír.

    Sucede en este segundo Capítulo que nos aparece, al fin, la poesía japonesa, de la que Marta es Haijin y Senpai, en un Sedoka quem siguiendo la estructura de seis líneas seguidas 5-7-7-5-7-7, nos presenta un instante, como un cuadro, un sonrojo escondido detrás de un abanico y dedos temblorosos, en seis versos de gran belleza:

    SONROJO

    Un abanico
    Como frágil guardián
    Cubre su timidez
    La suave de seda
    Es baile entre los dedos
    Palpitando el sonrojo.

    Y le sigue otro llamado Shouganai, donde encontramos otro guiño hacia esa cultura en esa expresión japonesa que expresa la sensación de saber que hay cosas que no se pueden cambiar, y que son porque han de ser, ni más ni menos.

    Poeta retoma esa atmósfera suave y delicada, casi lírica podríamos decir, en un poema que se nos presenta como aromático.

    Y atesoran mis ojos
    Quimeras preciosas
    Cual rosa en un libro
    Perfumando sus hojas

    -Fragmento del poma Poeta

    Y eso se repite en otro poema de este Segundo Capítulo. Si en el capítulo anterior teníamos un poema que casi se podía tocar, Besos de seda, ahora nos encontramos un poema que casi se puede oler, Préndeme Claveles, y nos percatamos que definitivamente, la poesía de Marta tiene tintes sensoriales, haciendo de un sentido, el eje del poema junto con los sentimientos:

    Róndame con flores

    Que de penas voy sobrada

    Róndame esta noche

    En mi reja perfumada

    -Fragmento del poema Préndeme claveles

    Y de esa sensación empírica, volvemos de nuevo, entrelazando realidad e imaginación, a la fantasía con Ondida, que nos evoca aquellas perversas ninfas del mar, que son capaces de embrujar con su risa. Así lo cuenta Marta, casi ahogada en la inspiración:

    ONDINA

    Canto un canto de sirenas
    Me arrastró hacia su mar
     
    Embriagada por su esencia
    Besaba espumas y sal
     
    Y aun sabiendo
    Que me ahogaba
    Me olvidé de respirar.

    III. MIS VERSOS AL MARGEN

    “Sólo el loco en su cordura,
                    logra ver brillar,
                    el lado oscuro de la luna”

    Veintiún poemas que de repente oscurecen las estrellas anteriores. Se abre con Réquiem, un poema oscuro, lúgubre, que supone un alto contraste con la luz del capítulo anterior, las ninfas parece que se van apagando. Sería como entrar, quizás, en la parte más profunda del alma:

    RÉQUIEM

    Lágrimas muerde
    Tras las cortinas
     
    El borroso murmullo
    Por despedida
     
    Letras doradas
    En comitiva
     
    Perfilan el trono
    Con letanías

    Abunda en este Tercer Capítulo, un vocabulario que transporta a la oscuridad y a la tristeza: velas, cenizas, letanías, rosas negras, sangre, sombra, pozo, jirones, lluvia, duelo, llantos, lluvias, silencios… todo aparece un poco más crudo, un poco más áspero, un poco más triste.  

    Desde un corazón que se va diluyendo, a llantos que rompen –Me quedo como una nube que enjaulada va rompiéndose hasta llorar-, de tormentas que rugen a dolorosas despedidas:

    DESPIDIÉNDOTE

    Nunca sabré
    Dejarte ir del todo
    Mi amor
     
    Por eso
    Me despido de ti
    Poco a poco
     
    Para que no duela
    Tanto el adiós
     
    Prefiero ir
    Soltándote a trozos

    Danza Inmortal llama la atención en este tercer capítulo porque, en medio de tanta oscuridad y dolor y tristeza, aporta un punto de luz, la línea general del capítulo hace un giro puntual, y de repente se llenan los ojos de luz y brillos:

    Bailaré entre tules
    Vaporoso incienso
    Ritual de altares
    Donde está tu cielo

    -Fragmento del poema Danza Inmortal

    Para cerrar el poemario, Marta nos deja un poema precioso que aparece como el cierre de un círculo, es lluvia por dentro y parece que el alma anegada sólo desea volver a ser tierra, a la pureza, al origen:

    SOY LLUVIA

    Lluevo por dentro
    Y por fuera
    Quiero llover
    Esta nube
    Que se aferra
     
    Quiero llorar
    Y confundirme
    Hacerme agua
    De la Madre Tierra

    Versos al margen es el primer poemario de Marta Garrós Badal (Barcelona, 1966), publicado por Punto Rojo Editorial (2019). Sentimientos y emociones se entremezclan con esos tintes modernistas del imaginario y la realidad en más de sesenta poemas que configuran un poemario emotivo, mágico y auténtico.

  • 6 poemas de Wislawa Szymborska

    6 poemas de Wislawa Szymborska

    Es difícil condensar en un pequeño artículo toda la esencia de Wislawa Szymborska, poeta conocida por su afilado sentido de la ironía, según dicen, prácticamente irrepetible en la literatura polaca. Aun así, intentaremos dibujar unas pequeñas pinceladas sobre su vida y obra, y al final dejaremos seis de sus poemas para que los disfrutéis.

    María Wislawa Anna Szymborska, nació en Kórnik, en el año 1923. Su vida se vio inevitablemente marcada por acontecimientos políticos tales como la ocupación nazi de Polonia o la Segunda Guerra Mundial (que la llevó a tener que concluir parte de su formación en la clandestinidad).

    Crecida en un entorno familiar cultural, de bien joven ya escribía relatos cortos y versos; su padre la animaba dándole una moneda cada vez que ella le presentaba un escrito que era de su agrado.

    De hecho, la obra de Wislawa no se limita solamente a la poesía, pues también fue ensayista, traductora, cuentos  y autora de múltiples reseñas de libros e incluso ilustradora, especialmente durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

    Su primer poema publicado fue Sukam Slowaw (Buscando la palabra), que apareció en el periódico polaco Dziennik Polski, en el año 1945, pero su primer poemario propiamente dicho no apareció hasta el año 1952, Dlatego żyjemy (Por eso vivimos), que son básicamente poemas sobre su ideología política, así como el segundo, aparecido en 1954 Pytania zadawane sobie (Preguntas hechas a una misma), donde se siente una marcada ideología Comunista.

    Pero Wislawa se desencantó. En Polonia se vivió una especie de intenso rechazo de la presión soviética, y ella abandonó su marcada ideología comunista, y llegó incluso a rechazar sus dos primeros libros tras la publicación, en 1957, de Wołanie do Yet (Llamada al Yeti), quizás uno de los más intensos, donde se ve la insatisfacción y el desencanto de la autora llegando incluso en algún momento a comparar al líder soviético Stalin con el Yeti.

    A lo largo de su carrera, publicó más de una veintena de poemarios, cuentos e incluso una recopilación de las reseñas de libros que escribió. Su trabajo literario se vio reconocido con la obtención de diversos premios entre los que destacan el Premio Nobel, 1966, el Premio Goethe, 1991, y el Premio del Club Le PEN de Polonia 1996.

    Figura de Wislawa Szymborska en Kórnik, su ciudad natal.

    La poesía de Wislawa se caracteriza, principalmente, por el uso de un lenguaje coloquial, cosa que a veces hace que el trabajo de traducir sus versos sea relativamente complicado. Eso se traducía en una poesía cercana y accesible que pretendía hacer reflexionar, a menudo con un punto muy suyo de ironía y humor, pero un humor que podríamos calificar de serio, puesto que está muy bien trabajado y, a su vez, consigue lograr cierta complicidad o cercanía con el lector.

    Así mismo, no es una poesía exenta de tintes políticos, y más teniendo en cuenta la realidad histórica de su país. Pero también se centra en el individualismo, la realidad intelectual y espiritual del ser humano y el existencialismo.

    Y, como no, el amor y los sentimientos también juegan un papel importante en sus versos, destacando la serie de poemas que escribió cuando perdió a su compañero, de entre los que destaca Un gato en un piso vacío; poema con el que he decidido empezar esta pequeña recopilación, puesto que, en mi opinión, es uno de los más hermosos.

    Antes de pasar a su poesía, un último apunte; puesto que por el lenguaje cercano y a coloquial que Wislawa solía usar en sus poemas, como hemos comentado anteriormente,  hacía relativamente complicadas las traducciones de sus versos, he creído justo y necesario nombrar a la persona que ha traducido cada poema.

    Y ahora sí, os dejo aquí seis preciosos poemas de Wislawa Szymborska. Espero que los disfrutéis.

    UN GATO EN UN PISO VACÍO

    Morir, eso no se le hace a un gato.
    Porque qué puede hacer un gato
    en un piso vacío.
    Trepar por las paredes.
    Restregarse entre los muebles.
    Parece que nada ha cambiado
    y, sin embargo, ha cambiado.
    Que nada se ha movido,
    pero está descolocado.
    Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
     
    Se oyen pasos en la escalera,
    pero no son ésos.
    La mano que pone el pescado en el plato
    tampoco es aquella que lo ponía.
     
    Hay algo aquí que no empieza
    a la hora de siempre.
    Hay algo que no ocurre
    como debería.
    Aquí había alguien que estaba y estaba,
    que de repente se fue
    e insistentemente no está.
     
    Se ha buscado en todos los armarios.
    Se ha recorrido la estantería.
    Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
    Incluso se ha roto la prohibición
    y se han desparramado los papeles.
    Qué más se puede hacer.
    Dormir y esperar.
     
    Ya verá cuando regrese,
    ya verá cuando aparezca.
    Se va a enterar
    de que eso no se le puede hacer a un gato.
    Irá hacia él
    como si no quisiera,
    despacito,
    con las patas muy ofendidas.
    Y nada de saltos ni maullidos al principio.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano

    NUBES

    Con la descripción de las nubes
    debería darme mucha prisa,
    en una milésima de segundo
    dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
     
    Es propio de ellas
    no repetirse nunca
    en formas, matices, posturas y orden.
     
    Sin la carga de ningún recuerdo
    se elevan sin problemas sobre los hechos.
     
    ¡De qué van a ser testigos!,
    en un segundo se disipan en todas direcciones.
     
    En comparación con las nubes
    la vida parece tener los pies sobre la tierra,
    se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
     
    Frente a las nubes
    hasta una piedra parece un hermano
    en el que se puede confiar
    y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
     
    Que exista la gente si quiere,
    y después que se muera uno tras otro,
    poco les importan a las nubes
    esas cosas
    tan curiosas.
     
    Sobre toda Tu vida
    y también la mía, aún incompleta,
    desfilan pomposas igual que desfilaban.
     
    No tienen la obligación de morir con nosotros.
    No necesitan ser vistas para poder pasar.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano

    ANUNCIOS POR PALABRAS

    CUALQUIERA que conozca el paradero
    de la compasión (fantasía del alma),
    —¡que avise! , ¡que avise!
    Que lo cante a voz en grito
    y baile como si perdiera la razón
    jubiloso bajo el frágil sauce
    eternamente a punto de romper en llanto.

    ENSEÑO a callar
    en todos los idiomas
    con un método de contemplar
    del cielo estrellado,
    las mandíbulas del sinantropus,
    el plancton,
    el copo de nieve.

    DEVUELVO el amor.
    ¡Atención! ¡Ganga!
    En la hierba de antaño,
    cuando, bañados de sol hasta el cuello,
    yacéis mientras baila el viento
    (maestro del baile de vuestros cabellos).
    Ofertas a “Sueño”.

    SE BUSCA persona
    para llorar
    a los ancianos que en los asilos
    mueren. Sírvanse
    presentarse sin referencias
    ni solicitudes por escrito.
    Los papeles serán destruidos
    sin acuse de recibo.

    POR LAS PROMESAS de mi esposo
    —que os engañaba con los colores
    del populoso mundo, con su jaleo,
    con una copla desde la ventana, con un perro
    detrás de la pared—
    de que nunca estaríais solos
    en penumbra, en silencio y sin aliento.
    —responder no puedo.
    La Noche, viuda del Día.

    Trad. Elzbieta Bortkiewicz

    LA REALIDAD

    La realidad no se desvanece
    como se desvanecen los sueños.
    Ni ruidos ni timbres
    la dispersan,
    ni gritos ni estruendos
    la interrumpen.

    Las escenas en los sueños
    son equívocas y ambiguas,
    lo que se puede explicar
    de muy distintas maneras.
    Lo real representa lo real,
    por eso es mayor su misterio.
     
    Para los sueños hay llaves.
    La realidad se abre sola
    y no se deja cerrar.
    Por el resquicio se asoman
    certificados y estrellas,
    se derraman mariposas
    y almas de viejas planchas,
    gorros sin sus cabezas
    y los cráneos de las nubes.
    De esto surge un acertijo
    que no tiene solución.

    Sin nosotros no habría sueños.
    Aquel sin quien no habría realidad
    no es conocido,
    y el producto de su insomnio
    se contagia a todo el que despierta.

    No deliran los sueños,
    delira la realidad
    aunque sea por la insistencia
    con que se aferra
    al curso de los acontecimientos.

    En los sueños aún vive
    nuestro difunto reciente,
    goza de buena salud,
    se ve incluso más joven.
    La realidad tiende ante nosotros
    su cuerpo sin vida.
    No retrocede ni un paso.

    Los sueños son tan ligeros
    que la memoria se los quita de encima fácilmente.
    La realidad no tiene que temerle al olvido.
    Es un hueso duro de roer.
    Nos trae de cabeza,
    nos pesa en el alma,
    se nos enreda en los pies.

    No hay escapatoria,
    la realidad nos acompaña en cada huida.
    Y no hay una estación
    de nuestro itinerario
    en la que no nos espere.

    Trad. Gerardo Beltrán

    CAYENDO DEL CIELO

    Pasa la magia, aunque las grandes fuerzas
    tal como eran, siguen siendo. En las noches más bellas
    no sabes si es una estrella y otra cosa lo que cae.
    No sabes si es eso lo que tiene que caer.
    Y no sabes si es oportuno entretenerse en deseos.,
    ¿adivinar? ¿Por un malentendido estelar?
    ¿Cómo si constantemente nuestro siglo fuera el no-veinte?
    Qué brillo te juramenta: soy una chispa, una chispa auténtica,
    una chispa de la cola de un cometa,
    nada salvo una chispa, que suavemente desaparece,
    no soy yo la que cae en los periódicos de mañana,
    es esa otra, justo a mi lado, que tiene el motor estropeado.

    Trad. David Carrión Sánchez

    ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA DE UNO MISMO

    El ratonero no tiene nada que reprocharse.
    Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
    No dudan de loa  apropiado de sus actos las pirañas.
     EL crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.
     
    No existe un chacal autocrítico.
    El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
    viven como viven y así están satisfechos.
     
    De cien kilos es el corazón de la orca,
    pero no le pesa.
     
    Nada más animal
    que una conciencia limpia
    en el tercer planeta del Sol.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano
  • De lunas, sueños y primaveras otoñales

    De lunas, sueños y primaveras otoñales

    Nitsuga_Amano, o lo que es lo mismo, Agustín Esequiel, es una de las almas más vivas y atentas de Poémame. Hace poco más de un año que aterrizó en el bar y ha acabado por hacerse oír por todo el Parnaso, participando activamente y compartiendo sus versos.

    Adentrarse en su poesía es entrar en un universo lleno de imágenes, de sueños, de agua, de silencios, de ilusiones, de lunas… de historias. Pues si algo podemos destacar de sus versos, es la maravillosa variedad de temas que descansan en ellos, vistos todos a través del prisma de su inspiración, y pasado por el tamiz de los sentimientos, cosa que hace que todos sus poemas tengan un componente emocional intenso que no deja indiferente.

    En sus versos, las pequeñas cosas de la vida brillan con luz propia, y acaban por dar luz a su entorno y, a su vez, iluminar todo el poema; un instante tan mínimo como despertar por la mañana puede convertirse en cuatro preciosos versos:

    Al  despertar en sus ojos
    Se deslumbra
    El paraíso que guardas
    Bajo llave

    Fragmento del poema Bajo Llave

    Pero a pesar de esa casi innata capacidad de hacer grandes los pequeños detalles, sin embargo, encontramos también en Nitsuga a un gran contador de historias, donde siempre los sentimientos tienen un papel destacado, pero sitúa al lector en un entorno, en el contexto en el que se dan las emociones, y eso hace que a veces los poemas puedan parecer preciosos cuentos relatados en verso:

    EL ILUSIONISTA Y LA CAMARERA

    Era solitario
    Como el sol
    Sin una luna
    O una estrella que ilumine
    Su camino

    Decepcionado
    De sí mismo
    Inundado en un abismo
    Sin retorno
    Adornado
    De laureles
    Marchitos
    Bañado
    De agua de lluvia

    Llego hasta un restaurante
    Pidiendo
    Un trabajo que pudiera
    Llenar el vacío
    Que sentía
    Por dentro

    Pudo conseguirlo
    Luego de una difícil entrevista
    Fue cuando su mirada
    Se reflejo
    En aquella
    Doncella

    Que en ella
    Se desprendía una centella
    De esperanza
    En ese día gris
    Que para su asombro
    De sus ojos era la más bella

    Tenía una mirada perdida
    Llena de dolor
    Y desgracia
    Llena de melancolía
    Entre sus rojos
    Labios

    Un llanto que se vuelve moribunda
    Quebradiza
    Como un cristal
    Un dolor que oculta
    Detrás de esa mirada
    Tímida
    A través de esa felicidad
    Vestida de soledad

    Camarera
    De ojos
    Color
    Canela
    Que solo
    En ella
    Se refleja
    Lo tanto que se aleja
    De sí misma

    Se menos precia
    Pero para este corazón
    Es más que menos
    Sin duda
    Lo es todo
    Para mis moribundos
    Pensamientos

    Daría lo que fuera
    Para quitarle ese
    Dolor
    De su pecho
    Decirle
    Con franqueza
    Lo hermosa
    Que es

    Sin duda es la camarera
    Que conquisto
    Mi corazón
    A pesar de todo
    Para mi es más que menos

    Si tuviera que decir en pocas palabras lo que más destaca de su poesía diría, sin duda, la delicadeza y la suavidad. Sus versos pueden hablarnos de emociones dolorosas y tristes, pero tiene ese mágico don de aportar belleza con las imágenes que usa en sus poemas. Tomemos como ejemplo este pequeño fragmento de su poema Balada de un violín ausente:


    La tristeza
    se desenvaina en este violín
    mientras una lagrima recorre
    su piel marmolada
    su caja torácica
    Aun resiste
    A pesar de las cicatrices
    Que conlleva
    Consigo misma

    Mayoritariamente en verso libre, la poesía de Nitsuga nos deja entrever que detrás del papel, se esconde un alma sensible que tiene a emocinonarse y a dejarse llevar por los sentimientos y las emociones y, lo que quizás aporta una dosis especial de ternura a sus versos, es esa añoranza que a veces podemos intuir de la infancia, y la importancia que otorga a los sueños y la fantasía:

    Sumérgete entre los mares
    Soñador que te transformaste
    En pescador de tus sueños
    Un seguidor del destino

    Fragmento inicial de su poema Mar de Sueños

    Pero, no podía ser de otro modo, su poesía no escapa a quizás el más noble de los sentimientos, el amor; interesantes pinceladas de amor a corazón abierto, de dolor por la ausencia, aparecen en sus versos:

    Por dios, cómo me deshago el desahogo que llevo por dentro,

    cómo hago para olvidarte y dejarte en el pasado
    Si ya no estás por qué me atormentas
    Por qué será que pienso en ti cuando no debo?
    Por qué me siento tan lleno pero a la vez tan vació?
    Por qué vacilo? si acepté con tanta firmeza

    aquella idea de dejarte ir
    por qué ahora me arrepiento?”

    Fragmento del poema Corazón Penitente

    En contraposición un poco a ese matiz emocional, podemos encontrar algunos poemas que invitan a la reflexión, que se acercan al existencialismo, a los viajes internos para enfrentarnos a nuestros propios demonios, a conocernos pero, eso sí, siempre desde un punto de vista lírico y poético:

    La bestia estaba preparada
    Para este combate
    Armado
    Con filosas garras
    Poderosas fauces
    Llenas
    Con un arsenal de colmillos.

    Yo le mire de frente ante su
    Atenuante mirada
    Fija a hacia su presa
    El cual más desprecia
    En este rincón profundo
    De este gran coliseo

    Fragmento del poema Lucha interna contra el León

    Algo que llama la atención en su poesía, y que en cierto modo encaja con el Romanticismo que destilan a veces sus versos, es la importancia que cobran las estaciones del año y la lluvia en sus poemas; cómo a veces aparecen como una extensión del ánimo del poema, como una muestra de la tristeza interior. En su poema En plena soledad, por ejemplo, nos dice «Es Primavera que se volvió Otoño«, o «Tengo que decir que se siente como un Otoño en plena Primavera«, de su poema Otoño en Primavera.

    Y junto a las estaciones encontramos los paisajes, pequeños instantes que quedan inmortalizados casi como una emoción más, como acuarelas hechas con letras donde el autor nos describe un lugar, pero a través de detalles que, en los ojos del lector, acaban configurando un todo:

    CAMPO

    En tus extensas llanuras,
    El ventoso viento pasa presuroso.
    Los paisanos pasan a pasos sigilosos
    Atreves de tus arenosos
    Suelos, llevan cubierta la cabeza por los artesanales
    Sombreros de paja,
    Los callados perros caminan a su lado
    Se detienen cansados y sedientos
    Después de un largo trabajo
    Se paran al costado
    Del sauce a descansar
    Deparándoles sombra y frescura
    Del caluroso sol
    Comienzan a recorrer tus extensos
    Caminos de piedra
    Hasta llegar a casa.

    No quiero terminar este artículo si hacer una mención especial a ese pequeño espacio de su poesía que, un poco ligado a la fantasía que comentábamos con anterioridad, se reserva para seres mitológicos, para pequeños pedacitos de historia donde los dioses tiene un protagonismo especial a través de personajes como Mefistófeles, Zeus, Minverva o Pandora:

    PANDORA

    En esta caja
    Se esconden
    Los males
    Que jamás deben
    Desatarse
    Bajo ninguna
    Circunstancia
    Librarles
    Porque desataran
    Un sin fin
    De males
    Profanados
    De
    Condenados
    Que Zeus
    Escondió
    Para que nadie
    La pudiera encontrar

    Sin duda
    Una joven doncella
    Dotada por los dioses
    De una gran belleza
    Capaz de enamorar un inmortal
    Y conquistar un corazón mortal

    Sin duda ella
    Recibiría
    Esta mortal
    Caja
    Que contenía
    Allí contenida
    Los males
    Y por la curiosidad
    Fue que desato la maldad
    Nadie pudo
    Frenar el mal
    Que fue desatado

    Entre lagrimas
    Llorando Pandora
    Se lamentaba
    Por lo que hizo
    Mas un leve murmullo
    Callo el llanto
    Era un joven llena
    De luz
    Que se le acerco
    Le dijo
    Que era la esperanza
    Lo único que prevalece en los momentos
    Difíciles y lo Último que se pierde
    Dándole una razón por la que seguir
    una vez que caes

    Para terminar este repaso a la poesía de Nitsuga, os dejo una selección de algunos de sus poemas publicados en su parcelita de Poémame. Que lo disfrutéis!

    VERSOS LIBRES

    Antes del amor
    Existió la palabra
    Que le dio forma
    La hizo a su semejanza
    Le dejo la enseñanza
    Al poeta
    Para expresarla sobre sus versos
    Darle vida a su significado.

    Antes del poeta existió el amor
    Como un flechazo
    Atacando en el centro
    Del pecho haciendo latir un corazón de tinta
    Y dos desconocidos bajo la mirada de luna
    Bajo el resguardo de sus astros
    Mientras su boca expresa sus sentimientos
    Entre sus rimas una verdad oculta

    Es amor que el amante aclama a su dama
    Entre estrofas y oraciones
    Ambos se miraron
    Detenidamente
    Hasta perderse en sus miradas
    Quieren declararse al uno al otro
    Pero no hay oportunidad.

    POETAS

    Entre sus manos hilan
    Las letras
    Entre versos escriben poemas
    Gloriosos

    Llenos de amor por este arte
    Con una gran creatividad
    Y mucha creatividad
    Al escribir con tinta y un trozo de papel
    Lo que sienten

    Llenas de sentimientos
    Que marcan el antes y el después
    De edenes lejanos
    Y dunas áridas
    Como la crisálidas
    De Una mariposa
    Hecha de cristal

    Una pequeña ilusión
    llena de pasión
    una razón
    por la que escriben
    Es que por dentro son unas
    De las grandes poetas
    Llenas
    De sueños
    Y esperanzas

    Ellas son poetas
    Que demuestran que los poemas
    Son más que letras…

    REFUGIADOS EN EL OLVIDO

    Aquí es donde los recuerdos
    Yacen olvidados
    Sobre sus sepulcros
    Donde los pensamientos lloran
    Los sueños yacen rotos
    Como cristales reluciendo
    Como un manto de estrellas
    Sobre el asfalto
    Oscuro de la noche

    Incompletos
    Sin una razón de ser
    Golpeados por la realidad
    Abandonados
    Por sus dueños que los dejaron
    Aquí en este callejón
    Que yace vació

    Quedando inconclusa
    Los abandonan
    Y se venden la esperanzas
    Que alguna vez algún mantuvo
    Vivo.

    Aquellas ilusiones
    Que no pudo concretar
    En concreto
    Se volvieron.

    Las dejaron ir
    Porque las hirieron
    Tantas veces con palabras
    De impotencia
    Que solo querían clemencia
    De tantos intentos
    Sin victoria
    Recorriendo a la amarga derrota.

    Quedando las ideas anonadadas
    Las ilusiones siendo un simple truco
    Un sueño sin alcanzarse
    Dejándose desvelarse por la verdad
    Una mentira piadosa

    Querían ser mas que un puñado de palabras
    Ser un verbo no un sustantivo concreto
    No ser una simples cosas
    Que puedas guardar y luego dejar marchar
    Dejándolos abandonados
    En este mar náufragos

    Siendo esperanzas que se transformaron en ceniza
    Para que el ruiseñor las tome con sus manos
    Los deje allí en el lúgubre callejón
    Donde la luna no se asoma
    Mientras la única luz que existe es aquel lucero
    Pobre que dejo de brillar

    Como un viejo dicho dice:
    Si te rindes pierdes
    Sino arriesgas no ganas…

    Pero en este callejón viven
    Y se venden los recuerdos
    Que los dueños dejaron a su suerte…

    AL DESPERTAR VES UN OCASO

    Las luces del norte
    Te envuelven en su canto
    Melódico, mientras miras
    Con ojos curiosos
    La danza de los astros

    Castaños son tus ojos
    Como el ocaso
    Que cae sobre tu regazo
    Como hoja marchita sobre tu vestido
    Blanco

    El alba tiñe de naranja
    El cielo celeste
    Como si una alfombra se tratara
    Mientras te admira desde lo alto

    A tan bella dama
    Mirando desde la ventana
    Desde su cama
    Acostada soñando que algún príncipe
    Con un beso pueda despertarla
    Despertándote por la mañana despertando
    Tan radiante y cálida
    Cada mañana

    Por Las Mañanas Todo Sigue Igual

    La oscuridad se mece entre las sombras
    La luz se alza en el oeste

    El sol sale en el mismo oeste
    Yendo siempre en la misma trayectoria
    Todo sigue igual
    Las estrellas desaparecen sin dejar huella
    Los pájaros cantan cuando ven llegar tu silueta
    Los días se vuelven más claros cuando te ven llegar

    YO, EL GATO Y LA LUNA

    Sus ojos
    Verdosos
    Cuelgan en el umbral
    Mientras desde la penumbra
    La silueta juguetona
    Se pasea
    Iluminando su pelaje azabache
    Recorriendo la casa

    Esa noche
    La luz desapareció
    Fugazmente
    De la casa
    La sala quedó a oscuras
    Las ventanas
    Tapaban aquella luz blanca
    Tan cÁlida y suave

    Al abrir las cortinas
    Se dejó entre ver
    El espacio
    Que la ciudad
    Ocultaba
    Con la incandescente
    Velo brillante

    Aquel Lucero
    Llamó la atención del gato
    Que desde la ventana
    Sus ojos la reflejaban
    Junto con las estrellas
    Formándose en ellos
    Las constelaciones

    Que ambos mirábamos
    Desde aquella ventana
    Me acerqué más al gato
    Lo acurruque entre mis brazos
    Nos quedamos
    Juntos
    Apreciando
    El hermoso paisaje
    Nocturno
    Deslumbrante
    Con aquellas luciérnagas
    Volando sobre el mar
    Y de aquella dama
    Mirándonos desde la distancia
    Con aquéllos ojos
    De lucero

    Y uno de sus poemas más desgarradores, intenso y fuertes:

    GOLPES CONTRA LA PARED

    Se oyen leves
    Golpes
    Detrás de la pared
    Se oye detrás fondo gritos
    Y murmullos

    Se oyen los golpes
    Atravesando el silencio
    Que reinaba
    Por la noche

    Se oyen leves
    Tropezones
    Junto
    Con un gritó
    Que desgarra hasta el alma más pura
    Se siente los llantos

    Las lágrimas
    Cayendo
    Como lluvia
    En aquel
    Sitio
    Donde se desentraña

    La paz que alguna vez
    Reino
    Se desentraño
    El daño
    En destruir
    Con violencia
    Y malos gestos
    El cuarto

    Se notan las cicatrices
    Del dolor
    Encarnados
    Como espinas
    En la piel
    El desgarrador
    Infortunio
    Que debió sufrir
    Aquella
    Voz. ..

  • Animalicémonos, de David G. Lago (Boria Ediciones)

    Animalicémonos, de David G. Lago (Boria Ediciones)

    Sólo con el título del libro, David G. Lago ya nos despierta; un título que sugiere un regreso a nuestro ser más primitivo; un título que nos pide, casi nos ordena, que volvamos a recuperar aquello más auténtico y más esencial de nuestro ser.

    Al ir adentrándose en la lectura, el lector se encuentra frente a un poemario fuerte, valiente e intenso que, con cierta crudeza, nos acerca y nos muestra la realidad de la forma más clara y directa. Nos pone de bruces frente a nosotros mismos, nos abre una ventana a la vida actual, a la frialdad a la que estamos sometidos sin darnos apenas cuenta. Y es que la jaula, a veces, somos nosotros mismos y el mundo que hemos y estamos construyendo.

    El libro se nos abre con una primera puerta, Animal Analítico, con una invitación a meditar y revisar en qué nos hemos ido convirtiendo, este animal analítico que cada vez tiene más de analítico que de animal.

    […]

    Nuestras manos crearon el planeta,
    tallaron herramientas fraternales,
    dieron luz al progreso
                                                   y dieron lumbre al arte.
                   
    Pero también crearon jaulas
    y campos de exterminio.
    Tallaron herramientas fratricidas.
    Sometieron a sus hermanos.
    Aquellas manos primitivas
    olvidaron de dónde venían.

    -Fragmento del poema Analicémonos.

    Una descripción de lo que los humanos habían sido y lo que son, lo que han sido capaces de hacer. Un valiente aviso donde se nos abren los ojos ya de entrada. Una advertencia directa de que estamos perdiendo, si no hemos perdido ya, lo más esencial. Hay que alzarse y ser capaz de regresar al origen.

    Animalicémonos. David G. Lago. Boria Ediciones

    Pasado este primer golpe/aviso, nos adentramos de lleno en el cuerpo del libro, el llamado De vestigios y olvido. Encontramos el punto de vista crítico y afilado, la degradación humana y perdición de la humanidad, que sigue avanzando sin saber hacia dónde camina, pero arrasando con ella misma y con su entorno.

    Me parece totalmente simbólico el poema con el que arranca, Poco a poco hundiremos el arca de Noé. Se nos coloca delante la pérdida, conscientemente inconsciente, de los sentidos, destacando el olfato. El olor es uno de los sentidos que más agudizan los animales para sobrevivir, para conseguir alimento, para conocer su entorno. Quizás como para hacernos recuperar ese sentido ya casi olvidado, en el poemario se destacan los aromas con mucha intensidad:

    […]

    Un olor putrefacto
    emana del asfalto.
    Las horas punta
    se volvieron aún más
    malolientes, si cabe.
    Colapsos, atascos
    frenando a los vehículos
    pero no a lo frenético.
     
    […]
    Ya nadie huele.

    Fragmento del poema Poco a Poco hundiremos el arca de Noé.

    A lo largo del libro van apareciendo diferentes animales, cigüeñas, perros, golondrinas, elefantes… como muestras de conductas, aquello que la razón nos ha ido acotando hasta hacernos parecer casi autómatas que no sienten apenas ni tienes instinto. Se sirve de sus maneras de vivir para mostrar comportamientos humanos que nos alejan de nuestra parte más natural y primitiva, como animales vivos que somos; se va sucediendo en el libro como una reivindicación de nuestra parte más animal, aquella que debemos recuperar. No está del todo perdido, más bien está olvidado.

    […]

    Vivamos
    con plena intensidad,
    con calma y embeleso.
    Vivamos plenamente.
    Vivamos
    como copulan los cochinos.

    -Fragmento del Poema Vivimos como copulan los conejos

    Incluso los cuervos, en un precioso guiño literario a Poe, aparecen para grabarnos a fuego su mensaje: <<Por favor: nunca más.>>

    Otro de los puntos que David nos muestra y destaca, en contraposición con la vida animal, es la pérdida de libertad. Algo que el propio ser humano ha ido provocando si darse cuenta (se supone…) desde que la humanidad existe. De hecho, uno de los poemas más impactantes de este poemario es Tendremos microchips bajo la piel, donde se pone de manifiesto esta falta de libertad, el control al que estamos sometidos (por la propia humanidad), la pérdida de esa concepción del ser y el libre albedrío para pasar a ser lo que quieran que seamos. Hay algo tremendamente doloroso en este pomea, y quizás sea la sensación que esta vida futura que nos plantea no está desencaminad, que este futuro que se augura no es algo tan alejado de la realidad.

    […]
    cuando llegue el momento y nos desahucien
    de nuestros propios esqueletos
    y pasen el lector
    por lo que alguna vez
    fue nuestro cuello.

    El empobrecimiento de la vida se palpa verso a verso, de una manera fría y en parte, dolorosa; sobrevivir se ha convertido en un esfuerzo y eso, inevitablemente, acarrea cierta tristeza, pues en cierto modo se entrelaza, a través de precisas pinceladas poéticas en diversos poemas del libro, con la idea de un futuro arruinado y acabado por la evolución constante tan vacía a veces de emociones; se ha perdido lo esencial, el mundo está contaminado y el ser humano, cuanto más tiene, menos natural y más pobre es.

    […]

    Al margen de la lógica,
    fuera de lugar, como el látigo
    que azota al hipopótamo
    en el circo y su círculo cerrado.
     
    Pongamos cada cosa en su lugar:
    devolvemos al agua al hipopótamo;
    llevemos al destierro al que blande su látigo:
    dejemos al obrero libre como un animal.

    Fragmento del poema Cada cosa en su lugar.

    Vemos al final de este fragmento de poema que el libre no es el individuo, sino el animal.

    Sinceramente, creo que la mejor manera de aprender todo lo que este libro pretende enseñarnos es adentrándonos en él con todos nuestros sentidos despiertos, y preparados para aprender a vivir de nuevo. Pues página tras página, David y todo un grupo de animales que llegan de su mano nos dan pequeña lecciones que han de servir para que nuestra vida vuelva a ser vida y vuelva a ser nuestra; para que aprendamos a disfrutar y comprendamos que, tal como estamos viviendo y avanzando, nos estamos perdiendo las cosas más básicas y preciosas de la vida:

    […[
    El pájaro se ríe del avión
    pues sabe que es ilógico
    volar
    con la frente plagada
    de hojas de ruta.
     
    El vuelo nunca fue lo más valioso,
    sino poder girar el timón
    a voluntad.

    Fragmento del poema El pájaro no quema queroseno.

    Este poemario no es una caricia, es un puñetazo crítico sobre la mesa que, como mínimo a mí, ha conseguido agitarme la vida, las emociones y la conciencia.

    Altamente recomendable para no perdernos del todo.

    Analicemos las señales. Retomemos la cultura.
    Icémonos como animales.
    Animalicémonos.

    Animalicémonos es el cuarto poemario de David G. Lago (Córdoba, 1981), profesor de Geografía e Historia. Su primer poemario salió a la luz en el año 2016, 33 Reflexiones que Cristo haría en mi lugar (Esdrújula Ediciones). Luego llegó Corazón Inmueble (Lastura, 2017) y posteriormente Satán es un canalla despeinado (Canalla Ediciones, 2017).