Autor: Gemma Rabaneda i Sureda

  • El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022)

    Si tuviera que definir en pocas palabras este nuevo poemario de José Siles diría que es crudo, abierto y real.

    Se abre entre las manos como un baile entre la memoria y el olvido, donde se abren distintos cajoncitos de recuerdos, entremezclándose con emociones presentes, con la evocación y el recuerdo como base de los poemas.

    Esto hace que inevitablemente el poemario adquiera un aire confesional, íntimo y privado en el que se desgranan emociones de ahora junto con las de ayer. Por consiguiente, me atrevería a decir que es un poemario, como el título indica, desamparado; un poemario lleno de cicatrices que nacen de ese olvido.

    Según dice Nietzsche

    El olvido es justo y necesario

    pero condena las cicatrices

    a la nada

    a esa tierra baldía

    donde los recuerdos fueron expulsados

    en aras del establecimiento

    de una dictadura feliz e intratable:

    la del paraíso de las conciencias ingrávidas.

    Fragmento de Bellas Cicatrices

    Es un poemario complejo que hace reflexionar en cada uno de los poemas, acerca de la vida y los sentimientos, pasando por los recuerdos, el deseo, el anhelo y la vida más primaria de las personas.

    Un poemario crudo, desnudo y profundo, que arraiga en la memoria y, partiendo de ahí, analiza y expone las contradicciones a la que el humano suele estar sometido, resultando un poemario duro y herido, intenso y a veces doloroso, pero muy real.

    Taciturnos e inconfesables deseos ocupan los áticos

    erigidos en verticales ebriedades

    desde las simas de tu alma, que aun impura,

    te incomoda despertando remordimientos

    y vaticinando tiempos de oscuras penitencias.

    -Fragmento de La inapetencia del deseo.

    El desamparo del tabú en flor, José Siles

    Osaría decir que el alma y sus caminos inescrutables es la protagonista del poemario; ya dicen que la palabra del alma es la memoria, y por ahí nos lleva José, a través de una memoria clara, contrapuesta con un presente duro y difícil, a veces roto, donde incluso la crueldad parece ser el estandarte de los días.

    También encontramos la parte humana más pura, la esencia más animal, esa parte de nosotros que, sin florituras ni adornos, que cruda y desnuda se aparece, mostrando cierta vulnerabilidad, e incluso un sutil velo de resignación, porque así somos, así nos hemos hecho. Vemos la parte más humana, con esos tabúes en flor que son parte de nuestras vidas.

    Y desde ese viaje por la memoria, se abren ante nosotros transparentes, puros e insalvables.

    ¿Quién busca certezas

    observando la secular podredumbre

    que nos revela el final de nuestro origen?

    ¿Quién bebe a deshoras

    buscando las estrellas perdidas

    que se parapetan tras un sol resplandeciente?

    -Fragmento de la indigesta saciedad de la certidumbre

    A mí, y es una opinión personal, me hace sentir que el poemario está herido que muestra una realidad oscura. Y es muy probable que con esta reseña no sea del todo justa con el poemario de José Siles; es un poemario que me parece muy profundo, que precisa de diversas lecturas para poder leerlo de verdad. Un poemario intenso y muy maduro, que muestra (y demuestra) cómo la memoria y los recuerdos pueden enfrentarse en una eterna paradoja al ahora, a través de nosotros mismos.

    Un poemario que me atrevería a calificar “Poemario de culto” y a la que os invito a entrar, porque abre los ojos, el cuerpo y la mente y, a mí parece, quizás nos hace un poquito más humanos, nos regresa a esa “casa deshabitada” que abre y cierra el poemario, porque al final, la esencia de lo que somos, y de lo que hemos sido, no es más que un tabú en flor desamparado.

    José Siles es catedrático de la Universidad de Alicante, que tiene varios libros de relatos y novelas publicados, habiendo sido algunos de ellos galardonados en diversos certámenes literarios, como La última noche de Erik Bicarbonato, Premio de novela Iruñe Bake). Igualmente, tiene también diversos poemarios publicados, siendo este el más reciente, editado por Verbum, 2022.

  • Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

    Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. (Ed. Cuadranta, 2022

    ¿Las cicatrices unen o separan? Con esta pregunta se abre ante nosotros el Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata, de Pablo Llanos. Una primera parte donde ya se nos avisa desde su título que parte de las heridas.

    De hecho, el poemario recoge cincuenta y seis poemas estructurados en cuatro bloques, donde se desgrana el amor, sentimiento principal y columna vertebral del poemario, con todo lo que al amor rodea, desde la pasión hasta la última herida y su último soplo de vida.

    Pensar que siempre

    hubo señales que indicaban

    que lo nuestro no iba a funcionar

    es como pensar

    que rompimos

    antes de empezar.

    -Había Señales

    En este primer grupo de poemas, Pablo nos hablan de una ruptura de una manera transparente y clara, y a pesar de que la entrada a este grupo de poemas nos habla de cicatrices, se intuye todavía una herida abierta, los sentimientos parecen hablar a través del dolor y, a veces, de la rabia que a menudo suele ser consecuencia de ese dolor.

    Poemas más bien breves, directos, con un lenguaje cercano y empático, donde el autor se centra en la ruptura y el sentimiento, sin adornos innecesarios.

    Intentando conseguir

    más espacio en la habitación,

    tiré las cosas que te habías dejado.

    Logré una habitación más vacía.

    -Vacío

    Pablo Llanos

    Seguimos con Ni todas las soluciones son una llave inglesa ni todos los problemas, una tuerca. Segunda agrupación de poemas donde la idea de la separación persiste, dando protagonismo a los recuerdos, a la memoria, al dolor y al vacío. La línea general de poemas más bien breves se mantiene, como pequeñas reflexiones que nacen del dolor de la separación, de lo que queda. Sigo sintiendo de algún modo la mezcla de dolor e ira, pero una ira no agresiva, una ira suave que parte del quizás no acabar de aceptar lo que ha ocurrido; el sentirse traicionado y herido es un sentimiento que se mantiene a lo largo de estos poemas.

    He sido joven

    y, como a todos,

    fueron muchas las chicas

    que me volvieron loco.

    Ahora que tengo una edad

    he de reconocerlo:

    sólo tú has sido capaz

    de volverme cuerdo.

    -Cuerdo por ti

    El tercer bloque de poemas, Breve recopilación de citas entre comillas, un ‘paseo’ por encuentros, distintos sentimientos. De hecho, esto, junto con la idea que el libro en sí explica una historia desde el punto de vista de los sentimientos, me hace pensar en otra fase de la ruptura, la del enamoramiento fugaz, el conocer otras personas, el creer que uno puede volver a amar y enamorarse sin remedio rápidamente, siendo al final solamente una manera de intentar poner un parche a la herida.

    Y esta idea me viene confirmada por los dos últimos poemas de la parte anterior y de esta tercera parte del poemario:

    Ambos finales parten de una misma pregunta: ¿Qué es amar? Que se repetirá un poco más adelante con distintas respuestas que, en cierta manera, marcan la línea del poemario.

    Amar es odiarte

    con todas mis debilidades.

    -Versos finales de la Segunda Parte.

    Amar es quererte

    con todas mis fuerzas.

    -Versos finales de la Tercera Parte

    Nótese que en vamos del odio herido al amor resignado, del n o querer, de la ira de la que antes hablaba, fruto del dolor, al darse cuenta que se sigue amando sin remedio.

    Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata (2022, Cuadranta Editorial)

    Y enlazamos así con la cuarta parte del poemario Formas de lograr que aquello que no podía ser dure demasiado.

    Aunque no soy capaz

    de decírtelo a la cara,

    desde hace algún tiempo

    pienso que el amor dura tanto

    como el tiempo que logras

    sostener la mirada.

    -Sostener la mirada

    En mi opinión, me parece la parte más tierna del poemario. Aquí el autor se abre un poquito más; es como un paseo de instantes, de momentos vividos en compañía de la persona amada, con un velo de tristeza, como si el dolor y la ira anteriores se fueran difuminando poco a poco, dando lugar al recuerdo y a la añoranza. La sensación de soldad se confirma al final, otra respuesta a la misma pregunta, ¿Qué es amar?

    Amar es que me quieras

    con todas tus fuerzas.

    Como si ese amor que había existido ya no estuviera, como si ese amor se hubiera ido desvaneciendo poco a poco, día tras día, y quedara solamente esa sensación de frío y soledad.

    Y llegamos a la última parte del poemario, Instrucciones para aprender de los errores y conseguir cometerlos cada vez mejor.

    Tú siempre mirabas el futuro

    y yo no sabía cómo llegar tan lejos,

    nunca superé mi miedo

    a los lugares desconocidos.

    -Fragmento de Una velocidad pausada

    Se me antoja la parte más madura de toda la ruptura. Recuerdos que llevan a reflexiones sobre el amar y el ser amado. Podemos intuir una voz rota, una voz que sigue herida y se arrulla en los recuerdos y el amor infinito, como el de los abuelos, cuya historia aparece en uno de los poemas más bellos del poemario, Morir juntos.

    Terminamos con la última respuesta a la pregunta reiterada del poemario:

    Amar es que me quieras

    con todas mis debilidades.

    Un poemario sencillo pero profundo, que nos lleva de la mano por una ruptura y los sentimientos que engloban esa ruptura. Memoria, amor, instantes… todo ello configura en conjunto una preciosa exposición sentimental, cercana y muy humana con la que todos nos podemos sentir inevitablemente identificados.

    Pablo Llanos, donostiarra afincado en Barcelona, abre su corazón, y el de muchos de nosotros en este poemario. No sólo se enmarca en la poesía, sino que es escritor también de relatos, que han sido publicados en revistas como Orsai, Narrativas o Madera Berlín.

    Ha sido finalista en dos ocasiones del Certamen de Poesía de Fuentetaja, y su primer poemario, Causa y defecto, salió en el año 2021.  Manual de modelado de corazones para hombres de hojalata es su segundo libro, publicado en 2022 por la Editorial Cuadranta.

  • Microartefactos, Daniel Rivallo (Ed. Talón de Aquiles, 2022)

    Microartefactos, Daniel Rivallo (Ed. Talón de Aquiles, 2022)

    Nos encontramos ante un libro especial y muy personal; un libro en el que cada texto es una bre-flexión lúdica, como el mismo autor subtitula.

     Lo primero que me llama la atención es el gran dominio del lenguaje que tiene el autor, combinado con un arte a la hora de escribir relatos; un libro muy bien escrito que hace que el cerebro se active, pues hay que ir más allá de los que las letras explican a primera vista.

    Un conjunto de relatos escritos bajo la técnica In media res, que juega con el significado de las palabras dando lugar a ideas curiosas, distintas, que abren la mente a otros planos más allá de la lógica natural.

    Estoy convencida de que Daniel se ha divertido haciendo este libro, a la vez que ha profundizado, aunque de entrada no lo parezca, en una feroz y a la vez sutil crítica:

    El golpe comienza desde el suelo, la energía se transmite a las piernas y recorre los músculos de la espalda, llega al hombro y al tríceps y finaliza en el puño; todo se paraliza alrededor del ring y lo único que se escucha es el conteo hasta diez del árbitro. Nocaut.

    Una vez finalizado el combate los políticos vuelven a ocupar sus escaños, mientras los empleados limpian el linimento de saliva de sus asientos.

    -Fragmento de Nocaut.

    Con una afiladura brillante, en los mini textos que presenta (artefacto: hecho con arte), entretiene y a su vez hace pensar y, por qué no, abre los ojos. Lo curiosos del libro es que, para esto, el lector ha de ser parte activa, no limitarse sólo a leerlo, sino atreverse a entrar en cada uno de los textos, jugar con el autor a través de los códigos QR que acompañan algunos textos, escogiendo, en su caso, alguna opción que el autor propone. No es un libro de lectura y ya, es un libro que no tienen sentido si no hay una mente al otro lado dispuesta a ver las cosas de otro modo, a descubrir un submundo que está ahí, tras todas las cosas, pero que hay que atreverse a contemplar.

    Le recetaban píldoras para curar sus axiomas.

    -Peregóricas

    Se denota cierto rigor científico, cierta tendencia analítica en todos los textos y, sin embargo, va más allá de lo puramente científico, abre nuevas puertas a nuevas dimensiones, a nuevos pensamientos y visiones que conviven con el mundo y las cosas tradicionales.

    Es un libro que creo que hay que leer simplemente por el placer de adentrarse en otras dimensiones, aprender a jugar con los vocablos y los significados, aprender, ir más allá, salir del acomodo mental habitual y descubrir otras estancias almacenadas dentro de nuestra cabeza que quizás, de otro modo, no habríamos abierto jamás.

    Sin duda alguna, se trata de un libro único y distinto, en el que el autor consigue hacer reflexionar a la vez que entretiene y divierte con sus textos mordaces, tan cargados de significados ocultos, de nuevas maneras de ver las cosas.

    Daniel Rivallo se define como filósofo, dramaturgo, areopagita (por vivir en las nubes), entomólogo de palabras y aforista con-pulso. A parte de Microartefactos, tambien es coautor del libro El punto sobre la y (Talón de Aquiles, 2021)

  • Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike, de David Rangel (Ed. Tinta Ebria, 2022)

    Lucky Strike es un poemario distinto; escrito con la intención de entretener, pero también para mostrar un punto de vista hacia diferentes ámbitos de la vida humana, ya sea el amor, la sociedad e incluso, y viendo el título ya nos lo indica, poemas relacionados con el tabaco. De hecho, viene a ser un cigarrillo: mientras uno disfruta del placer del cigarrillo, a menudo se detiene y observa la vida, y piensa, y analiza. Estos poemas bien podrían ser las cosas que pasan por la mente en lo que uno se detiene en una esquina y se enciende un cigarrillo.

    Treinta y ocho poemas configuran este libro, que aparece estructurado en cuatro partes, teniendo diez poemas cada una salvo la última, que son ocho. Cada portada de cada una de las partes va acompañada de unas fotografías realizadas por Gabriel Herrera al que el autor dedica unos de los poemas de libro.

    Son poemas escritos con un lenguaje cerca no y coloquial, como si el autor nos estuviera hablando directamente, en una conversación informal, con una copa y, como no, con unos cigarrillos.

    Primera Parte. Media de Lucky.

    Diez cigarrillos, media cajetilla, diez poemas. Diez poemas de variedad temática, pero con un hilo conductor casi imperceptible que es el cigarrillo; cada poema, cada cigarrillo, una reflexión, un análisis fruto de la observación, ya sea real o imaginaria, de distintas situaciones y ámbitos que, al final, son los que acaban configurando la vida diaria.

    Abrimos con su Colombia natal, con cierta dosis de crítica hacia la vida social del país, ante la situación que se vive:

    Salvo que Colombia es solo

    una equis intachable en una fe de erratas

    un trago de cianuro en la garganta

    una patada en los intestinos y, sobre todo,

    un país inclusivo que

    por el hecho de nacer

    ya nos trajo inválidos

    a todos.

    -Fragmento de Dicen

    Hay cierto regusto en el poemario a desengaño, un darse cuenta que la especie humana está tan degenerada que se presume que no tiene salvación, cierto regusto a decepción, porque la vida no es vida, la vida es un camino arduo y lleno de obstáculos y, esta idea, junto a la desbordada imaginación del lector, da lugar curiosos poemas muy personales, con ideas claras que quizás alguien podría tachar de absurdas, pero que, en su análisis de fondo, dicen mucho más de lo que parece a simple vista. Es una crítica dura y sutil a la vez, del mundo y la sociedad en general.

    Imágenes cotidianas como un paseo en autobús cobran una dimensión distinta al introducir un personaje con el nombre de un reconocido escritor, y dejando ver un alto nivel de “patetismo humano”, si es que se me permite esta expresión. Esto afianza un poquito la idea de la crítica, del mostrar lo más soez de la sociedad, personas perdedoras, tristeza, desorientación, fracaso.

    También hay espacio para las noches, esas noches de añoranza e insomnio que desembocan en poemas y humo; el instante en que uno está consigo mismo, y escribe como hace el amor, dando rienda suelta al sentimiento, usando la poesía como punto de unión y, por qué no, tabla de salvación.

    Se aproxima nuestra despedida,

    yo dejo algo en el papel

    el testimonio

    de un pobre angelito extraviado

    y te dejo que te lleves el poema,

    un cenicero no es más que un cementerio de la fe:

    bota el humo y continúa.

    -Fragmento de Tabacomancia II

    Segunda Parte. Otra Media.

    La otra media cajetilla, diez poemas, diez cigarrillos, diez historias-reflexión.

    Seguimos con estos poemas que describen instantes, que narran emociones y sensaciones, y aborda una vez más la variedad temática con el humano en el centro como denominador común.

    El paso del tiempo nos saluda desde el primer poema, un paseo en autobús que se convierte en un viaje a la infancia, en una mezcla de recuerdos que van desde el amor, el primer amor, hasta una herida y el paso del tiempo, que dejará una (desagradable) huella en nosotros mismos.

    Y es que el primer amor no se olvida ojos verdes, cabello rojo

    las margaritas que adornaba sus senos los besos

    sabor a Coca-Cola

    las largas horas atrapadas en su cabello.

    Ni las primeras cagadas

    cuántas veces sin pagar el pasaje del bus

    y de cuántos eventos de rock

    no salí reventado de la nariz,

    lo mismo ocurre en la primera

    decepción amorosa.

    -Fragmento El Primero.

    Se siente más cercanía los sentimientos internos en esta segunda parte; si bien sigue apareciendo un entorno humano y urbano, con sus miserias y su suciedad, aparecen más marcadas las emociones internas y más privadas.

    De nuevo se siente el velo de desengaño, junto con el aire de crítica que aparece de manera recurrente en los poemas. Como si los sentimientos, en esta vida, acabaran a un lado, fueran secundarios, a favor de cosas que nos hacen la vida más fácil, se supone, pero que olvidan lo esencial.

    Tercera Parte. Ceniceros.

    Persiste la línea general del poemario, humo, desolación y, casi, resignación.

    De esa manera parece que todos estamos

    bajo una misma estrella

    o en la pipa a vapor que se lleva a la boca

    el indigente que cambió los sueños por unos gramos

    de cocaína diluida en la materia gris del cerebro,

    quien cambió unos cuantos pesos por algo de fuego.

    -Fragmento Fumé una pipa en mi juventud.

    El paso del tiempo, la podredumbre humana, el desengaño y el ser consciente que esto es solo un tiempo de paso. Que probablemente no cambiaremos nada y hemos de lidiar con lo que tenemos alrededor porque al final, nos guste o no, eso es nuestro mundo y nuestra vida.

    Entrevemos cierta belleza en estos poemas, una reflexión todavía más profunda. Quizás es la belleza trágica de la tristeza que se abre paso entre los versos, el humo y las calles sucias. Los sentimientos han de tener algo bueno y hemos de ser capaces de protegerlos de todo lo que les rodea. El amor es uno de ellos, existe, está, y es capaz de conmovernos más allá del entorno.

    No existe una forma ni dos ni tres

    de dar el primer beso.

    El primer poema siempre se escribe a ciegas,

    es como cuando uno se enamora

    le crecen alas en las manos sin darse cuenta.

    -Magia

    Se abre camino con más relevancia la soledad. El mundo ya es de por sí un lugar solitario, pero aquí se nos abre, junto con cierta añoranza. Junto con la imagen de quedarse sin cigarrillos, el autor desgrana ligeramente esa sensación de sentirse desvalido en una soledad que, además, no tiene cigarrillos para acompañarla, no tiene ese humo, esa visión contemplativa.

    Cuarta Parte. Cajetillas vacías y poemas de relleno.

    Ochos poemas finales. El tabaquismo cobra el protagonismo en el primer poema, un poema que parece ser el más largo de todo el poemario, donde habla del tabaco y, por extensión de aquellas ‘cosas’ que son nocivas para la salud. Poniendo la idea del tabaco en paralelo con el hecho de escribir, ambos actos son solitarios y ambos, cada uno a su manera y salvando las distancias, llevan a la persona a la reflexión y al análisis. Dos actos escogidos con autonomía que, en este poemario, podrían llegar a darse la mano.

    Es entonces el corazón un cenicero

    que se llena poco a poco

    y cada día que pasa

    una colilla se estrella en el fondo del vidrio.

    Ahí asfixiados mueren, latido a latido,

    las esperanzas de vida y el poema.

    -Fragmento de Todo fumador es poeta.

    La idea genérica de que el mundo y la humanidad se está convirtiendo en ceniza sigue presente. Historias e ideas que van atadas a la negrura humana, a la negrura social.

    Es un libro realmente interesante; pero creo que hay que ir más allá de lo simplemente escrito. Creo que hay que ir detrás de las líneas y sacar ese mensaje que el poemario en cierto modo esconde. Ese desengaño por la vida y por el mundo en general sería, desde mi punto de vista, la tónica y el hilo conductor de estos poemas.

    Son treinta y ocho poemas sin filtro, en su mayoría largos en los que el humo se convierte, en algunos casos, en protagonista y, en cierto modo, de hilo conductor. Imágenes vistas a través del humo, reflexión y observación del entorno, de la vida cotidiana, y más allá todavía, de los sentimientos internos y emociones.

  • Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Adrenaluna, Anabel C. Huertas (Ed. Talón de Aquiles, 2021)

    Cuando una se introduce en los poemas de Anabel sabe que está a punto de entrar en otro mundo; en el mundo oculto, mágico y soñador que existe, pero que no solemos percatarnos de que está.

    Este poemario desgrana las cuatro fases lunares a través de versos oníricos y plenos; un viaje hacia las partes más vistas y, sobretodo, las más ocultas de la luna, o de nosotras mismas.

    Todos mis cuerpos. Luna Nueva.

    no puedo ser tangible

    (ni real)

    sino certera

    La primera fase lunar, la que marca un comienzo, la que cierra una puerta y abre otra en la que ya empieza el mismo final. Anabel abre las compuertas del reino oculto en el alma y en el cuerpo, y muestra una verdad carnal y a su vez etérea de la persona:

    Que alguien nos muestre el rumbo de lo atávico

    allí donde un final nos da comienzo.

    Volver a los antiguos inicios es también una manera de recomenzar. Esta primera fase lunar se me antoja como cierta presentación, como mostrar esa cara oculta que, como decía Mark Twain, todos tenemos. Pero es una parte oculta onírica, distinta, mágica e inalcanzable. Más allá de la piel y los ojos hay un universo inmenso de luces y tactos que escapan a la realidad empírica. Se inicia un camino que no podemos ver, pero podemos sentir en nuestra propia carne y nuestra propia alma.

    Todo a través de un sentir acuoso que no se puede agarrar ni retener, pero que está, que nos llena y nos completa.

    Reinos de Saliva. Cuarto Creciente.

    Tú no lo sabes

    pero bajo los puentes

    de tus ojos rotos

    una gota de cielo

    remonta el río.

    Deseos y anhelos se dan cita en estos quince poemas que configuran el cuarto creciente. Los cuerpos celestes parecen conjugar para dar pie a una pasión y a una incertidumbre. Anhelos divinos que parten de la propia voz, de la saliva, y comulgan con una espera luminosa donde los cuerpos van más allá de cualquier roce, donde no dependemos de nuestra propia voluntad, sino de aquello divino que vive en nuestras entrañas.

    Querer domar lo indomable es un espíritu de rebeldía que se asocia, en estos poemas, con querer domar el aquello intangible que nos configura, que nos hace ser y, sobretodo, que nos hace elevarnos.

    Especial mención al último poema de esta fase creciente, donde se produce una unión, una comunión del anhelo intangible con el beso que todo lo desata. Y crece.

    Plenilunio. Luna Llena.

    Tenemos el don del mar,

    los de la plenitud del fuego

    los del querer de aire.

    El primer poema ya nos lleva a la plenitud: el don del mar, la plenitud del fuego…  Para mí, la parte más intensa del poemario, la más plena, donde los vuelos llegan más allá de la piel y de la carne, donde los deseos y las sombras se unen por un instante, y todo confluye en un lenguaje mucho mayor y que va mucho más allá de las palabras. Tiene un aire sagrado e íntimo que exalta el ánimo casi sin querer, y ahonda en nosotros mismos, en nuestros sentimientos, para lograr el amor más puro.

    Me parece una fase repleta de anhelos y deseos, de sueños vaporosos y de sombras que circundan las miradas, las almas, hasta dar con el centro más puro, el que late en la garganta, el que vibra en la mirada.

    Muy significativo el último poema de esta fase plena:

    El óxido me traba,

    me escupe, incertidumbre,

    en tu herrumbre

    y vomito tu epitafio,

    mi posdata de fuego

    blanqueando tu fragua.

    -Fragmento del Poema Hefesto.

    Malenconiria. Cuatro Menguante.

    La gota que hundió

    mi barco

    cayó de tus ojos.

    Última fase lunar, última parte del poemario. Poemas breves pero muy intensos, donde ausencias y vacíos se encuentran hiriendo los sueños, regreso al mar, regreso al lugar de origen de todas las emociones y todos los pálpitos.

    La estrella queda clavada en un costado, como el resto de un sueño que nunca olvidamos; la luna es la que lame las heridas, quizás por eso escribir es una manera de curarlas, de recordar ese sueño del que nunca hemos sido capaces de volver.

    La poesía de Anabel tiene un sello muy personal; entre elementos naturales y maleables, agua, estrellas, aire, cielo, barro… el poemario que casi se puede tocar; abre canales que no sabíamos ni que existían, ilumina la mirada y la embriaga. Un poemario que recomiendo para dejarse abrir a una misma, para dejar entrar todas las lunas en el pecho y hallar así la luz del sueño.

    Anabel C. Huertas es escritora y divulgadora. ha sido galardonada en diversos certámenes de poesía, participando a su vez en diferentes antologías de relato breve, relato erótico y poesía. Ha publicado e ilustrado el libro de poesía zen Semilla de Haiku para un tanka en flor, 2016. También es co-autora del precioso libro Hijo de la Luna Nueva, un cuento poético escrito para una serie fotográfica de la artista Irene Cruz, en una preciosa edición artesanal y limitada. Su último libro publicado ha sido la antología poética Ningún violín puede amarte, Editorial Balanceo, 2018.

  • Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Algo te queda, Abel Santos (Ed. Vitruvio, 2022)

    Como suele pasar con los poemarios de Abel Santos, nos hallamos frente a una alta dosis de realidad, de humanidad y de vida. La primera bofetada de sinceridad arranca en el primer poema, donde nos habla claramente de un divorcio, de manera directa, como suele ser su estilo, sin dramas ni florituras, una verdad desnuda que se abre ante nuestros ojos para advertir que el poemario que tenemos entre manos se muestra como el contrario de su poemario anterior, El camino de Angi.

    La vida tiene giros que a veces nos pueden llegar a sorprender, y Abel ha sabido sacar partido de esta nueva sorpresa que la vida le tenía preparada sin saberlo. Una manera de canalizar y superar las trabas que se ponen en nuestro camino. Un poemario que es a su ver herida y cura, hasta quedar en cicatriz.

    El divorcio queda eclipsado por su hijo, por esa nueva luz que llena ahora su vida. Y nos lo presenta rápidamente, en su tercer poema, Un salto de fe. El autor ve la belleza de la vida en esos primeros gestos, en esas primeras expresiones que le colman a uno el corazón y disipan todas las penas.

    Es un poemario, como suele pasar con los libros de Abel, escrito abriéndose en canal. Recuerdos e ilusiones se enfrentan, como dando una de cal y una de arena, frente a los ojos y el alma del autor

    La lluvia,

    que nunca falla,

    que de nuevo

    cae.

    Así es

    tu recuerdo.

    -Fragmento del poema Tu nombre es canción.

    Abel Santos

    La lluvia nunca falla, porque siempre, en algún momento, acabamos diciendo adiós, y siempre duele.

    En ciertos poemas, probablemente el dolor, la sorpresa, hace que Abel cuestione directamente a la vida. La vida, muchas veces, aparece como ese personaje que todo lo mueve a su libre antojo, sin tener en cuenta quién o quiénes la están viviendo:

    que me pague al contado las ilusiones

    que se perdieron en el camino,

    toda esa bendita poesía amorosa

    que me ofreció, y que me debe.

    Pedírselo

    a la vida. Sí…

    A la vida…

    Menuda mafia.

    -Fragmento del poema Se acostumbra uno a caminar

    El desencanto, el sentirse vapuleado, quizás incluso utilizado, hace que la vida aparezca como ruin y malévola, como decíamos anteriormente, ese boss que mueve los hilos impunemente. Que causa dolor y desamparo y desilusión.

    Un libro escrito desde el dolor y el estupor que un hecho así en su vida le supuso; la pérdida inesperada de un ser tan querido, el enfrentarse a la soledad fría y blanca de un cuarto nuevo y distinto, el darse cuenta que el llanto no aligera, pero no cura ni trae de vuelta. Asumir y aceptar, aunque duela, mientras el lector es absoluto testigo mucho de lo que el poeta está sintiendo y viviendo en esta etapa de su vida.

    En esta desnudez sentimental, Abel muestra claramente sus heridas a la vez que intenta aceptarlas y comprenderlas, enfrentándose a un recuerdo tenue que poco a poco va perdiendo terreno, mientras el frío acecha.

    Retazos de vida ordinaria se agolpan en el poemario como recuerdos, como imágenes soñadas o imaginadas, como una manera de retener la vida que tendría que haber sido y que finalmente no ha sido. La necesidad de comprender pasa por la necesidad de revivir.

    La realidad se muestra abierta y sin adornos en sus poemas como si nos estuviera contando todo lo que arde en su interior a través de su mirada más sincera y clara

    Ya no me muero

    por hacer tonterías.

    Casado.

    Y recién divorciado.

    Y padre de un hijo.

    Compartiendo ilusiones,

    pero sobrio

    desde hace una década.

    Loco perdido

    por mi exmujer y sus ojos

    de aguamarina.

    Peleando, a diario,

    para que no falten

    los garbanzos

    en la mesa.

    Vamos,

    el auténtico

    lado salvaje de la vida.

    -Las horas más duras.

    ¿Puede haber poesía más cierta y humana que esta? Ahí donde el autor muestra sus miedos, sus debilidades, su lucha y su dolor. Algo tan característico en la poesía de Abel, se muestra en su esplendor en este poema, donde resume casi sus dos últimos libros, los últimos años que ha vivido. Y eso, al lector, le llega. Porque está casi escrito como si nos lo contara, porque se muestra claro y transparente y, por encima de todo, humano. La valentía de explicar su interior más íntimo es el sello de este poemario.

    Pero en toda esa amalgama de dolor y lágrimas está la luz de una sonrisa, la sonrisa de su hijo, que le habla, que le da fuerzas y que lo lleva de la mano hasta un futuro prometedor. El tener a alguien a quien amar por encima de todas las cosas hace ver que el amor no ha muerto, sólo ha cambiado de traje, ha cambiado de destino, y la fuerza sigue viva en algún rincón de esa alma herida. Esa fuerza que llena todos los poemas de Algo te queda, por encima de un dolor insufrible y de una tristeza que abruma.

    Hasta que llega la resignación, el saber que las cosas son como son, y aceptarlas, a pesar de todo y por encima de todo, aceptarlas.

    Porque ya te prometiste

    que no necesitar

    ser feliz en la vida

    es tu forma

    de felicidad.

    -Fragmento del poema Jazz en el agridulce blues de la vida.

    Así, después del dolor y el estupor, viene esa aceptación, y el alzar la cabeza con lo que se es y  lo que se tiene, porque es todo lo que hay en nuestro haber que, de algún modo, vale todavía la pena.

    Y en dirección a la poesía,

    vuelvo

    a caminar.

    -Fragmento del poema Estoy de paso en Vozkal.

    Los momentos cotidianos cobran magnitud en los poemas de Abel, porque no es sólo el instante que se está viviendo, es la comunión del instante con las emociones y los sentimientos del autor, de manera que no es sólo un momento, es lo que este momento provoca en él; así, de un viaje en tren sale un mar que se ríe, o de una vídeollamada en una Nochebuena, a veces tan fría, sale la sonrisa de un niño que hace que vuelva a ser Navidad.

    Y los recuerdos se agolpan a la vez que se difuminan casi a la fuerza, porque ahora el círculo se ha roto y el regreso no es a un hogar, a unos brazos, sino a una soledad fría donde uno casi se ve fantasma de esos días. Una vez más, la sinceridad y la humanidad del autor se muestran desnudas y claras, dejando ver que sufrimos, que lloramos, pero que también tenemos el poder de salir de esos agujeros tan profundos que parece que se nos tragan sin ningún tipo de piedad.

    si estos últimos versos te dejan

    con la miel en la boca,

    si el poema ya no es un lugar seguro,

    si ya

    no quiero

    hacer

    juntos

    algo

    bonito.

    -Fragmento del poema Boca Chiusa.

    La presencia del tren, como a veces suele ocurrir en los poemas de Abel, cobra un significado especial; viajes en tren como etapas de la vida. Cada etapa un nuevo tren que a veces ni siquiera sabemos dónde parará.

    Y entre trenes y viajes nuevos e inesperados, transcurre esta nueva etapa de la vida de Abel Santos, que nos muestra, como siempre suele hacer, en lo que mejor se le da: en los poemas. Una vez más, Abel nos presenta un poemario magistralmente escrito, desnudo, directo y claro. La parte más humana de la poesía; en la poesía no todo es luz y estrellas; si la poesía relata las emociones y la vida, la poesía también es soledad y frío, y podredumbre y falta de todo.

    Estoy completamente seguro

    de que los dos

    algo tenemos que ver:

    yo

    escribo

    -te escribo-

    para

    salir

    de la nada

    sin

    llegar

    al

    vacío.

    Un muy buen poemario que abre al autor en canal, mostrando la cara oculta de amor, la desencajada, la inesperada.

    Algo te queda es el último libro publicado de un autor tan prolífico como es Abel Santos, y fue finalista del XXIV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

  • Habitar el agujero, Carlos Huerga. (Ed. Amaragord, 2021)

    Habitar el agujero, Carlos Huerga. (Ed. Amaragord, 2021)

    Con un gran dominio del lenguaje, Carlos Huerga nos abre una puerta a la reflexión a través este poemario; poemas de cierta brevedad la mayoría, algunos incluso de un solo verso, que condensan en pocas líneas instante de observación, sentimiento y meditación.

    El poemario se encuentra salpicado de elementos naturales que nos lleva a un juego de luz y oscuridad, a un pasar de los años siempre en el mismo lugar. En cierto modo, me ha llevado como al origen y, a su vez, a darme cuenta de cuántos destrozos hay alrededor… ese agujero que habitamos, en el que nacemos y en el que morimos, tan seco, tan oscuro, tan dañado.

    La primera parte del poemario, Estar, aglutina una serie de poemas que plasman, en cierto modo, el caos, la frialdad e incluso me atrevería a decir que también la podredumbre del mundo en general. A mí, personalmente, su lectura me arrastra hacia aquella parta más oscura de la vida y del mundo: el hambre, el frío, el cemento que se contrapone a la naturaleza, la crueldad.

    Hay cierto vocabulario que se repite en esta primera parte que nos marca un poco el camino de lo que está contando: ceguera, frío, nieve, hueco, arder… palabras que crean una atmósfera casi en ruinas y seca, mostrando un entorno cruel y hostil que puede venir de nosotros mismos; ¿somos acaso nosotros la causa y el efecto de esta desolación?

    En esta primera parte se es, se habita. Uno se encuentra en este mundo y narra lo que es y lo que siente. Podría ser incluso un punto descriptivo muy sutil de un entorno, como ya hemos dicho, hostil y maltratado.

    En la segunda parte, Mirar, paradójicamente, se insiste en la ceguera, a pesar de estar viendo. Y es que una ceguera mucho mayor, una ceguera que no implica que no veamos, sino más bien que no miramos.

    Referencias a elementos naturales, alimentos naturales, madera, agua, sol… pero sin abandonar ese punto oscuro de los anteriores poemas.

    Sigue apareciendo la oscuridad, y la herida parece abrirse desde dentro y hacia adentro, a menudo causada por un grito que no se escucha, por una desesperación cansada; uno es consciente que el mal habita, que el mal está hecho, y no hay remedio.

    Finalmente tenemos una tercera parte, Ver. Una parte que podria resumir con un verso:

    los ojos son un corazón enfermo.

    Vemos, pero lo que vemos no está bien y, incluso, no existe. Los cambios se han sucedido para dar lugar a un agujero sombrío y húmedo, donde todo termina y empieza en sí mismo, sin dar opción al crecimiento.

    Las imperfecciones pueblan el mundo y la vida, los errores que conocemos, y debemos ser capaces de ver, de darnos cuenta que puede llegar un futuro, que quizás el agujero se puede salvar, aunque no alberga excesiva esperanza.

    Realmente, este libro de Carlos Huerga me parece a la par complejo como transparente. Creo que nace de cierta desolación, e intenta ser una vía para abrir ojos, a pesar de decir que no vemos. Intenta mostrar que lo oscuro puede tener un lado de luz, si se enciende la palabra en el instante y el lugar correcto.

    Es un libro que considero que se debe leer varias veces para llegar realmente a su fondo, y de hecho, termino esta pequeña reseña pensando que me quedan muchas cosas por descubrir de estos poemas, pero para eso os recomiendo que lo leáis y saquéis vuestras propias conclusiones.

    Os aseguro que no os dejará indiferentes; remueve algo por dentro, no sé muy bien el qué, pero remueve. Casi duele.

    Carlos Huerga es Doctor en Filología Hispánica por la UAM, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la UCM. Trabaja como profesor, y da talleres de escritura y Clubs de Lectura. Escribe n blog de crítica literaria y cultura, y es autor de Un hombre en el umbral (2010, Amargord), Road Movie (2012, Amargord) y Habitar el aguejero, que es su tercer poemario.

  • Cero, de Miquel Fernández Rivero (Ed. Opera Prima, 2022)

    Cero, de Miquel Fernández Rivero (Ed. Opera Prima, 2022)

    Después de leer y releer el el poemario de Miguel, una se da cuenta que está ante una descripció abrumadora de la vida, escrito desde lo más hondo del ser. Partimos de un cero, de una nada, vivimos, batallamos, sufrimos, y volvemos a esa nada.


    El poemario nos describe el pasar de la vida en su lado más oscuro; la falta de logros, la resignación, el dolor, la oscuridad, son las pautas que rigen ese camino. El tiempo nos mata, la lucha constante acaba incluso con los recuerdos, con los sueños… incluso rompe los versos, que podrían ser, quizás, la única tabla de salvación en este larguísimo naufragio.

    Quiero vestir mis ojos

    con la luz de unos versos

    que azoten el rayo.

    Fragmento de Poema IV.

    Se entrevé cierto ardor de libertad, de claridad. De hecho, el poemario nos llega lleno de palabras que denotan ese oscuro camino que es la vida. Intentamos sobrevivir en un entorno hostil, donde las luces apenas iluminan, las palabras apenas dicen, el miedo reina, y las heridas están repartidas por doquier.

    Forma parte de esta lucha diaria el estar sometido, el haber venido a un mundo donde casi se tiene que pedir permiso para vivir, donde nos ceden una parcelita para habitar, a cambio siempre de un precio.

    Vagan por los andenes

    perdidos en el vértigo

    de la prisa, ahogados

    por el grito salvaje

    de estas ciudades. Títeres

    movidos por los hilos

    del poder de las élites

    de estos nuevos imperios.

    Poema XXXII

    Se ve en este poema la crítica feroz a unas élites, a un sistema que nos marca la vida y no nos deja opción.

    Es interesante la aparición de CERO a lo largo del poemario, como un recordatorio de que, al final, todo es CERO. Y aparece así, en mayúsculas, recordando que nunca nos abandona, porque CERO es CERO, nada es nada, CERO quizás somos nosotros; una nada que intenta ser algo en medio de esta descarnada lucha que son los días, y aunque gritamos, caminamos, luchamos, arañamos… siempre está CERO alrededor para hacernos saber que a él volveremos. Ese intento de salir a flote sin lograrlo, ese miedo del que a veces regresamos menos vivos que muertos.

    Que la vida nos mata poco a poco, que el tiempo es un arma sutil que nos transforma, nos hiere, nos elimina los sueños, es una idea que planea por todo el poemario: la vida rompe, hace que lo perdamos todo sin quizás haberlo tenido, y esa lucha por seguir adelante, inevitablemente, aja el cuerpo y muerde las ilusiones:

    Si bien es cierto que hay ciertas palabras que marcan la espina dorsal del poemario, palabras como oscuridad, espejo, roto… querría destacar el miedo. El miedo tiene una presencia constante, y me transmite la idea de que el ser se encuentra indefenso ante lo desconocido, ante la vida y el vivir sin saber qué ocurrirá, a sabiendas de que ocurrirá y, probablemente no será bueno. El verso como un alarido desesperado que busca aportar la luz entre tantas sombras, la belleza entre tanta atrocidad, la compañía ante tanta soledad.

    Es el agotamiento de vivir, cuando casi la vida apenas depende de nosotros.

    Sólo nombrar al viento

    nos libera y nos da alas.

    Esa necesidad de libertad, de la que hemos hablado al principio, reaparece en algunos versos, sutil, casi efímera, pero presente como contraste al agotamiento de vivir.

    Es un poemario que, en cierto modo, se me antoja como algo que se abre y se cierra, y en el camino, esta batalla infinita, e invencible, que es el pasar de los días, la propia vida, entre gritos y oscuridades.

    Es un poemario abrumador que atrapa y se clava. Describe el dolor, ya no de uno, sino de cualquier persona, de una manera magistral, con un vocabulario muy bien escogido, que se repite a lo largo del poema, dando todavía más énfasis al dolor y la lucha de la vida. Me ha parecido un poema muy maduro, muy afilado y muy doloroso, del cual recomiendo la lectura pausada, poco a poco, para darnos cuenta, para quizás espolearnos a abrir los ojos y ser capaces de tomar las riendas de la vida y hacerla un poco más amable. Aunque parezca prácticamente imposible.

    Miguel Fernández RIvero (Morón de la Frontera, 1958), comenzó a escribir poesía desde muy joven, adquiriendo una madurez importante en su poética a lo largo de los años. Tiene diversos libros publicados, el primero en el año 186 (Imágenes de un espejo), hasta llegar a 2022, donde Opera Prima nos ha concedido el regalo de disfrutar de este su último libro, CERO.

  • Los ojos desdibujados, de Jorge López Llorente (Ed. Cuadranta, 2021)

    Los ojos desdibujados, de Jorge López Llorente (Ed. Cuadranta, 2021)

    Cuando nos miramos en un espejo, ¿nos vemos realmente a nosotros? ¿Qué es en verdad lo que vemos? Este poemario se centra en diferentes “yo”, que a lo largo del libro fluctúan para dar distintas voces de una misma realidad.

    Partiendo ya del título, y a medida que avanzamos por los poemas nos damos cuenta de la importancia cabal que tienen en estos poemas los ojos, las miradas.

    Un poemario que empieza en el espejo y termina en el espejo, dejando por medio miradas, ojos que miran y ojos que ven, los ojos míos, los ojos tuyos, cierto desdoblamiento y a su vez, la identidad de una mirada.

    El mismo autor nos explica en la nota introductoria que el poemario se encuentra dividido en dos partes, y marca esa separación Sombras, el poema más largo de todo el libro, un poema oscuro donde parece que se han perdido las miradas y todo es una oscuridad revuelta y caótica, casi apática y llena de olvidos. Incluso algunas sombras parecen cobrar vida, y ver, y hablar… para no reconocer. Es una pérdida de mirada, una pérdida de luz

    Una marea de siluetas ensombrecidas

    se bañan en mí y salen y vuelven,

    como en un río de fragmentos, cambiante.

    Me sale una medio sonrisa nerviosa. Me fundo en negro,

    me hago fondo de sombras chinas y oscuridades.

    Fragmento poema Sombras

    Los ojos desdibujados (Cuadranta, 2021)

    Los primeros trece poemas nos dan una visión algo genérica e indefinida, de algunas miradas, de instantes que esas miradas observan, o viven, o sienten. Podría ser cualquiera y, sin embargo, veo a alguien detrás, un yo que se dirige a un tú, aunque este yo y este tú podrían ser todos y nadie a la vez.

    Oscilando entre el verso blanco y el verso libre, estos poemas tienen un aire ligeramente oscuro, pero con asomos de claridad; las miradas pueden ser claras, pero esconden un rincón oscuro, que a veces va más allá de lo visto para adentrarse en uno mismo

    Eres tú, ¿verdad?

    No sé si esas imágenes de ti las imaginé,

    en otro tiempo, otro tú.

    ¿Dónde se esconde tu mirada?

    de la que se cayó con su destello, apenas sin rastro?

    ¿Dónde está esa luz que aletea y vuela

    en mi memoria pintándola de tu voz?

    Ahora son otras las pupilas huecas, sin parpadear

    Fragmento poema Virtualmente irreconocible

    Jorge López Llorente

    Los últimos trece poemas aparecen, en algunos poemas, personajes definidos, que poco a poco dejan de verse. Es como si en los primeros poemas los ojos estuvieran abiertos, y empiezan mirando en un espejo, introduciéndose en lo que se ve dentro de un espejo, y en esta segunda parte, los ojos se cerraran y todo terminara con la mirada del espejo hacia afuera: el poder del espejo es que tiene el dominio del reflejo, y es su venganza.

    A mi gusto

    te envanezco o te humillo, te reflejo y te empaño,

    dibujo y desdibujo tus rostros y cuerpos,,

    pero a ti te da miedo romperme, ja…

    Te muerdo. Te hundo, en frío, en mí,

    pues soy tu herida y tu cuchillo de cristal.

    (No es nada personal).

    Fragmento poema La venganza del espejo

    Los ojos desdibujados es un poemario muy bien escrito, con un gran dominio del lenguaje y mucha profundidad. Un libro que se abre y se cierra en sí mismo, como una mirada que se abre, ve, y acaba cerrada para ver más allá.

    Jorge López Llorente es graduado en Lengua y Literatura Inglesa por la Universidad de Oxford, donde recibió el premio Mason Lowance. Tiene diversas publicaciones en revistas en español e inglés y su relato “Igual que antes” fue merecedor del Premio Mordedores. Los ojos desdibujados es su primer poemario y es un libro que recomiendo leer con atención, para llegar a darse cuenta que todo en él está relacionado de algún modo, que las miradas esconden y ven mucho más de lo que creemos; este libro es una mordida que deja marca.

  • Ana Saavedra: La poesía ante todo es un arte que merece respeto.

    Ana Saavedra: La poesía ante todo es un arte que merece respeto.

    Para empezar, ¿podría usted contarnos un poquito de su vida y actividad literaria?

    Ante que otra cosa, estoy muy agradecida con esta entrevista. Yo tengo casi once años escribiendo con la intención de que otros me lean. Es un camino complicado, repleto de retos y cansancio que vencer. Comencé haciendo reseñas de mis lecturas, entrevistando escritores, mandando textos a concursos con la fortuna de ganar algunos de ellos. Participando en antologías, revistas, publicaciones a la vez que fomentando la lectura en la comunidad Anaquel Literario, de la que soy fundadora desde hace casi diez años.

    Hoy día colaboro en una estación de radio del estado de Querétaro, con una cápsula literaria semanal. También con el canal de EDUCAL, por YouTube, soy directora de Creación Literaria de una fundación cultural en mi estado, y formo parte de la mesa directiva del Consejo Literario del estado de Querétaro. Además de dar talleres de literatura de forma virtual y de dirigir clubs de lectura para niños de forma presencial. Ahora que lo veo escrito, entiendo porqué me queda poco tiempo para otra actividad!

    Usted se mueve en distintos géneros, poesía, cuento… ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas literarias y qué autores le influyeron?

    Uno de los primeros escritores que impactó mi vida sin duda fue Horacio Quiroga. Le quitó lo formal a la lectura y me permitió darme cuenta de todas las vertientes que tiene leer y las infinitas posibilidades que le da a un lector el poder viajar entre los amplios espectros del género humano.

    León Tolstói es mi autor favorito; lo he explorado y disfrutado como a ningún otro. Pero su influencia se detiene en que hicieron nacer en mí la necesidad de explorar mis propias letras, ideas, miedos, gustos y sentimientos.

    ¿Cómo definiría su poesía?

    La poesía para mí es un bálsamo. La utilizo poco. La reservo para esos sentimientos que no caben en una historia. Para esas instantáneas fugaces que anhelo atrapar en imágenes. No me considero profesional, pero encuentro en ella mucha satisfacción.

    ¿Cree que el poeta evoluciona en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Seguro que sí. Yo antes de escribir narrativa, escribí poesía. Esto siendo niña pequeña. Me gustaban la rimas y rimaba sin ton ni son, pero con profundo placer. Quiero creer que mis capacidades han cambiado a lo largo de los años, que las imágenes se han vuelto más maduras y su efecto mejor.

    Ha mencionado usted anteriormente que es fundadora de la comunidad llamada Anaquel Literario; ¿podría hablarnos un poquito de ello?

    Con el afán de ayudar a los escritores a concertarlos con sus lectores potenciales, fue que fundé esta comunidad que hoy día cuenta con más de ciento cincuenta mil seguidores y con presencia en casi todas las redes sociales. Siempre ha sido una labor altruista, he contado con grandes colaboradores que donan su tiempo y a mor por las letras. Un os han permanecido, otros han pasado dejando su magia. Allí es donde actualmente hago entrevistas en vivo, de forma mensual, a escritores de todo el mundo. Pueden seguirnos si buscan el nombre en las distintas redes sociales, siendo la más activa la de Facebook.

    También tenemos entendido, y usted ha confirmado anteriormente, que ha sido nombrada parte del equipo directivo del Consejo Literario Querétaro. ¿Podría explicarnos un poquito qué es y a qué se dedican?

    Es un proyecto ciudadano que busca crear un vínculo en el gremio de escritores queretanos, y los demás agentes involucrados en la publicación. Editores, ilustradores, correctores, etc. Además de tener presencia en la Secretaría de Cultura de Querétaro y funcionar como un canal entre ambas partes. Gestionando proyectos literarios y espacios físicos para presentaciones de libros y actividades afines.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Para mí es un gusto personal que disfruto de forma casi privada. No pretendo más que guardar para mis anhelos y sueños más preciados. Si en el camino encuentran eco en alguien más, será maravilloso. Por otro lado, mis textos de narrativa sí me gustaría que cuando yo ya no esté aquí, mis letras permanezcan.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta mucho estar detrás del micrófono. Me gusta leer en voz alta aunque no tengo especial entrenamiento actoral que considero fundamental para leer poesía. Puedo leerla con disfrute. Pero prefiero hacer lecturas de mis cuentos o relatos.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad para cualquier escritor. Es un trabajo duro y cansado autogestionarse, pero ahora al menos se tiene ese recurso a la mano y sin duda ha sido la diferencia en muchos casos. El mío propio. Así fue como comencé y me animé a entrar a este mundo tan complicado.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado especialmente?

    POESÍA NO ERES TÚ

    Porque si tú existieras,

    tendría que existir yo también. Y eso es mentira.

    Nada hay más que nosotros: la pareja,

    los sexos conciliados en un hijo,

    las dos cabezas juntas, pero no contemplándose

    (para no convertir a nadie en un espejo)

    sino mirando frente a sí, hacia el otro.

    El otro: mediador, juez, equilibrio

    entre opuestos, testigo,

    nudo en el que se anuda lo que se había roto.

    El otro, la mudez que pide voz

    al que tiene y reclama el oído del que escucha.

    El otro. Con el otro

    la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan.

    De la escritora mexicana Rosario Castellanos.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy terminando uno llamado «Detrás del muro», de Sabine Shütze, que habla sobre sus vivencias al ser una niña y atestiguar la caída del muro de Berlín desde la RDA. El siguiente jueves me toca acompañar a la autora a presentar su libro en la Secretaría de Cultura del Estado.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho, poetas del pasado y de la actualidad. Que estudie sobre poesía, teoría, métricas, puntos de vista. Actualmente es muy fácil para algunos calificar como poema casi cualquiera pensamiento. Y la poesía ante todo es un arte que merece respeto.

    ¿Cómo ve actualmente la industria editorial?

    Los escritores noveles o independientes deben tener muy claro adónde quieren llegar con sus letras. Eso va a determinar mucho su camino a seguir. La industria editorial tiene la finalidad de vender. Es comercial, un negocio. Y cada quien debe dedicar mucho tiempo a pensar si quiere irse por ese camino o no.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría decirle que me sigan en mi página de escritora y así pueden conocer un poco más sobre lo que hago y con suerte estar en su interés literario, así que les dejo mi link aquí y agradezco a quienes entren y se pongan en contacto conmigo.

    https://www.facebook.com/escritoraqueretana/

    Muchas gracias por estas preguntas. Lo pasé muy bien platicando con ustedes.