Ana María Hurtado nació en Caracas, poeta, escritora,
ensayista y médico psiquiatra y psicoterapeuta. Ha colaborado en diversas
revistas y páginas literarias,de arte, psicoanálisis y de psicología
junguiana. Asiste al taller de poesía de Armando Rojas Guardia.
Autora de varios poemarios inéditos, tiene dos libros publicados: La fiesta de los náufragos (Editorial Diosa Blanca 2015) y El beso del arcángel (Oscar Todtmann Editores, 2018), este último en coautoría con el poeta colombiano Leonardo Torres.
en mí no hay horizonte
solo un lagar extenso
donde mi pulpa es triturada
sometida a la intemperie y al declive
el jugo de mis vísceras
caliente y asustado
a veces se hace agrio
otras veces fulgura
se fermenta
sin anhelar la luz
exhibe la piel dorada
al fondo
en la penumbra
la manzana inventó el pecado original
la gravedad
el veneno y el sueño de Blanca Nieves
y ahora vedla
yace tan redonda y tranquila
como inocente
olvidada de su piel y del árbol que en ella muere…
su mirada descubre la delicadeza de mi abismo
mi alma blanda y sinuosa
el más allá del árbol de la vida
Textos pertenecientes al poemario inédito El árbol que en ella muere.
Emir Sokolović (1961) es un poeta y escritor bosnio. Sus obras han sido traducidas al italiano, polaco, inglés y francés. Ha sido publicado en numerosas antologías y colecciones. Es el creador y director del prestigioso Festival Literario internacional Pero Živodraga Živković. Hasta ahora ha publicado 13 libros de poesía.
.Los barqueros
Barqueros
las profundidades debajo de ti navegan
en silencio y en paz
oh, mis albañiles
si supieran,
si tan sólo pudieran saberlo,
cómo la inmovilidad
ha esclavizado los sentidos
no necesitan cazar de nuevo.
Barqueros,
el atardecer ya está ahí,
el último rayo de sobriedad
está saliendo de su escondite
da un paso a través de la Blancura
oh, mis albañiles
justo después de que hayan atracado
sabrán que no es así
porque las almas tendrán la Unidad en la lengua
barqueros, mis atardeceres…
Cuando
Cuando una visión estalla en pedazos
y engendra a dos víboras
surge la necesidad de enroscar la frágil forma
y la sabiduría aún no se ha alcanzado
entonces el tejido se fisura
Cuando el agua se desborda
y dos serpientes brotan
surge la sed de envolver la carne frágil
y el poder para lavar a ambas en los arroyos junto al sueño
entonces su rostro crece agrietado.
Y cuando un yo se desgarra
y nacen dos serpientes
el hambre se enroscará en el cuerpo
y soñarán con el valor para siempre.
Y la espada cortará con desolación
porque hace mucho que no lo hace, lo hizo hace mucho tiempo…
Cada río brota de su propia semilla.
Cada río que
brota de su propia semilla
el viento lo envuelve
mientras nos regala su fragancia
el agua lo cuida
mientras brota adormilado
la piedra lo empuja hacia atrás
mientras se perfora sus pies descalzos.
Y el cangrejo, a veces,
cuando danza hacia atrás, hacia la desembocadura del río.
Carmen Cristina Wolf nació en Caracas, Venezuela, en 1953. Es poeta, ensayista, editora y correctora de estilo. Directora del Círculo de Escritores de Venezuela, su obra poética publicada comprende Fragmentos de isla, Prisión abierta, Canto al Hombre, Canto al Amor Divino, Atavios, Escribe un poema para mí, Huésped del Amanecer, La Llama Incesante. Ensayos: Vida y Escritura; Sobre el Apocalipsis (entrevista a Josefina Chacín Ducharme). En co-autoría: Travesía del alma (Doce escritoras con Teresa); Santa Teresa de Ávila (Poemario en conmemoración del quinto centenario de su nacimiento).
PROMESA
Traje conmigo algunas piedras de la ciudad perdida y un puñado de versos sin destino
Respirar lo imposible, sin esperar noticias recrearse en la experiencia de la sed El oleaje aparenta una conversación con las otras máscaras
Mejor no oír su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar Si los sueños dejaran de serlo se perdería el gozo de la promesa
La espera, un eterno comienzo
Miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través de la vidriera
Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo
El vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.
El oficio, aguardar en la ciudad que se abre al horizonte
AUSENCIA
Los minerales permanecían mudos sus contornos buscaban las formas
−aún no había tonos verdes
El germen de conciencia se dejaba ceñir por los océanos
Él se acercó, tenía atisbos de aurora en su mirada mis manos fueron el refugio exacto de sus cabellos un temblor de sangre abrasó mis entrañas
Desde entonces −cuando regreso al mundo− Vuelvo a sentir los pasos de su ausencia
ATAVÍO DE LA MEMORIA
Él nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa
su porte recordaba el vuelo del albatros y el tornasol del tigre
Íbamos los dos solos intensamente unidos
Desde entonces, asistí innumerables veces a nuestro nacimiento Alguna vez vuelve el esplendor
Espero que regrese su mirada de mineral profundo
Poemas pertenecientes al libro Atavíos, Editorial El Pez Soluble, 2006.
Patrick Williamson es un escritor y poeta inglés que vive cerca de París. Sus poemas han sido publicados en revistas literarias como: Blue Nib Press, Paris LitUp y Mediterranean Poetry. Ha publicado Traversi, un poemario bilingue inglés-italiano (Samuele Editore). Ha sido también traductor y editor de The Parley Tree, una antología de poetas del África francófona y del mundo árabe (Arc Publications). Es miembro fundador de la agencia literaria transnacional Linguafranca.
El poeta inglés Patrick Williamson. Foto: Dino Ignani.
Más alto
Somos más altos que tú
no te rías, esto será así
pero siempre nos sobrepasas
Siempre ha sido así
bueno, casi.
Escala lunar
Delicadamente perfumado
es el contorno de la sombra
que emites
claridad que traspasa el marco
de la ventana
Esta luz intocable.
Oscurece, el suelo
de seda no tiene centro
el campo resplandece no antes
no después de la cerca.
Horizontes eliminados
el claro alivio
de siluetas retorcidas
evidencia
la existencia de la luz
se nubla por un instante.
Mirando
La luz cae sobre los libros,
el escritorio, y de repente,
una sombra cruza
el jardín de rosas
mira rápidamente, revisa
mira hacia atrás,
las fotos que son una crónica
de todas nuestras etapas
yo, de pelo rizado
cerca del lugar donde él dormitaba-
Yo plantaré
una nueva especie de rosa.
Epílogos
Toma el hacha en la pared
aplasta tu puño en la mesa de cristal,
Siempre voy a amarte
Corta la rigidez, deja que
el lenguaje se quiebre en fragmentos
incómodo, retenido.
Atraviesa un campo minado
de sutilezas, elige tus palabras.
Quiero embriagarme y volar
en el valle colmado de luz
lejos de Phoenix,
a la fuente del ser.
Mañana
Detrás de mí, la puerta se cierra,
El viento se ha ido, fragmentos de luz.
Escudriño a través de lentes empañados,
Mi madre tiene una respuesta vívida, se tensa
Tomo nota de todas las posibles intrigas.
La primera copa negra como el carbón golpea los sentidos.
Moraima Guanipa (1961) es poeta, periodista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con una Maestría en Literatura Venezolana. Por más de dos décadas ejerció como periodista especializada en información cultural y como colaboradora en diversos diarios y revistas venezolanos. Es autora del libro Hechura de silencio: Una aproximación al Ars Poética de Rafael Cadenas (Fondo Editorial Humanidades y Educación, UCV, 2002) y su trabajo poético ha sido publicado en los libros La jaula de la sibila (Editorial Eclepsidra, 2001), Bogares (Fondo Editorial 60 años Contraloría General de la República, 1998), y las plaquettes Bodegones (Editorial La Espada Rota, 2011), Voces de Sequía (Editorial La Espada Rota, 1999) y Ser de agua (1997).
La poeta venezolana Moraima Guanipa
BOGARES
En esta noche de luna huida tú la inventas con tu cuerpo desnudo erizado en el frío que no sientes. Tu pálpito dejó de ser de esta tierra. Has ganado la levedad de lo nocturno, su silencio. Lenguas mudas lamen sin prisa las arenas, luces dubitativas saben cortar el perfil de un ave, rumores de hojas se deslizan como cuchillos afilados sobre las piedras. La luz se vuelve polvo para amarte. Cierra los ojos a la vida insatisfecha de los bosques, seca tu sudor, cede a las palpitaciones, no de las ninfas engañosas, a las del torrente que nace en tus sienes. Entrégate a este bogar que habrá de llevarte corrientes abajo hacia el lecho definitivo. El temido abismo mostrará tu imagen sumergida ajena a las flores y al tiempo. Desnudo ya, desembarazado de ti Ya.
LECCIÓN DE ESTRELLAS
Para que la noche nos diga de la ruina y el embeleso hemos de callar y como los poetas prestarle oídos a las constelaciones. Aquella estrella, su resplandor agónico tiembla desde sus años luz. Ser como ellas, morir y permanecer. Ser brillo perenne esta noche, mañana, presencia efímera. Sólo el temblor nos resguarda.
*
Y yo en ti prendida y yo en ti ardida toda susurros aire leve que la luna envidia rumor de hojas que la noche levanta. Y yo en ti amanecida y yo en ti escrita.
Poemas del libro Bogares (Fondo Editorial 60 años de la Contraloría General de la República, Caracas, 1998)
Tendai Rinos Mwanaka es un poeta, editor, traductor, artista visual y músico zimbabuense. Ha publicado alrededor de treinta libros. Escribe en inglés y en shona. Su obra literaria aparece en más de 400 revistas y antologías de más de 30 países. Sus poemas han sido traducidos al español, serbio, macedonio, albano, turco, bengalí, húngaro, francés y alemán. Los poemas Amor enesta página y Estrellas forman parte de su poemario Logbook Written by a Drifter (2018). El poema Refugiados apareció por primera vez en Voices From Exile (2010), reeditado por Mad Bob Republic.
El poeta zimbabuense Tendai Rinos Mwanaka
AMOR EN ESTA PÁGINA
Amor, un abrazo
que habla
una voz que golpea en mi corazón
exclama con lentitud
signos de exclamación
en la iluminación de la primera estrella
no es puntual.
los signos de puntuación
no responden
las interrogantes
de su corazón sin torceduras
soy su nota a pie de página
¿cuándo me transformé en esto?
pero ella sigue siendo el texto
una nube deshilachada
dora mi corazón
despojado
en mi mente, de
todas las cosas necesarias
estoy en un nuevo texto con extraños
símbolos
raras señales
estoy girando en aguas turbulentas.
ESTRELLAS
Mi amor tuvo la melodía
de las estrellas
en el llanto de los espíritus de los huesos
de las estrellas
resplandece el nogal de plata
resplandece con intensidad
frío, como un corazón vacío,
su corazón estaba congelado
y azul, estrellas
estrellas en la oscura frialdad
cielos vacíos.
en la media luz de las estrellas
las blandas rocas grises
de mi corazón
eran como esas estrellas
que se quiebran
contra la oscuridad
de la noche
minúsculos insectos son
los navíos de la gran esperanza
añorando la luz
incluso muriendo por ello
odiándolo
como la polilla
en el fuego.
REFUGIADOS
Incluso las águilas tienen opciones
en grandes y amplios círculos
por encima y por debajo de ellos
¡pero ellas nunca luchan con el viento!
fuera de los caminos y puentes, de las chozas del pueblo
fuera de los campos de refugiados, de los sucios contenedores
fuera de los pueblos fantasmas
nuestros fantasmas arden en nuestro interior sin culpa
fuera de las luces de neón de las afueras
fuera de las chicas convertidas en prostitutas para sobrevivir
fuera del miedo, la furia y los corazones envenenados
fuera de los hombres convertidos en bastardos asesinos
fuera del escalofrío de las noches de invierno
fuera de los incendios, inundaciones, y las vidas perdidas
fuera de las cáscaras vacías, vidas vacías y seres vacíos
fuera de las cepas por los policías en los foráneos
fuera de los camiones de la policía que nos transportan de vuelta a Zimbabue
el arma del policía me está apuntando.
su compañero me agrede
bestias curiosas olfateando por un soborno
esta guerra ilegal contra los inmigrantes
fomenta el patriotismo sin límites de los ciudadanos contra los extranjeros
Graciela Bonnet (Córdoba, Argentina, 1958) es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones para editoriales de Venezuela así como para la Biblioteca Nacional y el Consejo Nacional de la Cultura de ese país.
Graciela Bonnet
Escritora fantasma, realizó investigaciones en diversas áreas humanísticas para crear libros, tesis y monografías por encargo. En 1991 Editorial Eclepsidra publicó su poemario En caso de que todo falle y, en 1993, la Editorial Lector Cómplice editó el poemario Libretas doradas, lápices de carbón. Trabajó como asistente de artista y gallery attendant en Pittsburgh, es dibujante amateur y actualmente vive en la ciudad de Houston, Texas.
LAS NUBES
Nos acostamos de espaldas en el piso de cemento. Era una tarde de verano, casi inmóvil, no se escuchaba un solo rumor. Las hojas de los árboles se batían suavemente, en armonía perfecta.
Durante horas estuvimos viendo el cielo altísimo y las nubes que corrían una tras otra con la brisa leve.
Pensé otra vez que el cielo era el océano, y las nubes, las olas que se repetían idénticas una tras la otra, como el tiempo que no importa si existe o es una invención.
El vértigo me atrapó y lo recibí con gozo. Era agradable sentirse caer hacia arriba, hacia lo insondable. Estaba por fin en esa playa serena, donde nada ocurría. No podía haber nada mejor o peor, sólo estar en ese lugar, caminando en la arena, hundiendo apenas los pies en la orilla húmeda, dibujando mis huellas.
De vez en cuando una sirena me llamaba desde lo lejos y yo le respondía, alegre como una niña pequeña.
PEZ GIRASOL
Vienes de la noche, desde el medio del sueño, dices ser el pez girasol que emerge mostrando una cola de arena, la punta de la aleta, que también es un pétalo, que también es una hoja.
Vienes desde el otro extremo del cuarto, que en la madrugada es un espacio infinito, un desierto como nunca, la desolación completa, la resolana de los párpados cerrados, las sábanas superpuestas que son puertas sólidas cerradas a la otra realidad, la que viene del sueño, girando en miles de imágenes superpuestas, mientras dices ser el pez girasol que está enterrado en la arena del jardín, entre la tierra revuelta que espera semillas, humedecida para que estalle en un espinar de hojas.
Ya no importa lo que estuvo escondido detrás de esas puertas de la memoria, ya no existe. Si las abres por fin, no habrá nada oculto, así que nada podrá herirte.
Y mañana cuando amanezca rezaremos a las olas del patio, a las que pasan por encima de nuestras cabezas, muy arriba, arriadas por el viento, las que se van nadando volteadas al revés, te veré esconderte nadando, huir entre las nubes, pez girasol, hasta la resolana, hasta los ojos cerrados, hasta nunca jamás.
YA LLEGARON LOS CUERVOS
Ya llegaron los cuervos. Se lanzan en picada sobre los tendidos eléctricos y allí se quedan un rato, mirando el paisaje helado de mi calle.
Mientras camino y veo el cielo altísimo y limpio, nada se mueve en la desolación del invierno.
La tierra ha girado otra vez y completa su ciclo interminable. Ahora sol, ahora noche.
Nos toca ver el tiempo del recogimiento, la tregua. Muchos pequeños animales morirán con la estación de las heladas. Otros, los que tengan alas, se irán lejos.
Nosotros hemos reunido algunas ramas secas para calentar una fogata. Como acostumbramos hacer desde hace siglos, nos sentaremos en círculo y esperaremos. Cantaremos una canción que hable de lo hermosa que es la vida.
Realmente lo es. El fuego aviva el recuerdo y nos ayuda a imaginar que vendrá el sol otra vez y que mientras tanto debemos alimentar nuestra esperanza, tejer coloridas cobijas, hacer nudos de buenos augurios entrelazados, crear sueños fantásticos, ahora luz, ahora oscuridad.
¿Recuerdas el invierno anterior? Subimos al puente y desde allí vimos el río congelado. Nada podía ser más sublime ni más conmovedor que la vida detenida en apariencia.
Ven, pon en esta cazuela las nueces que encontraste al pie del árbol. Yo añadiré miel y avena, olorosas especias que guardé a la sombra durante el verano. Celebraremos la espera como lo hemos hecho desde siempre, desde que éramos otros, cobijados por la bendición de estar vivos.
Stanley H. Barkan es un poeta y editor estadounidense con residencia en Brooklyn, Merrick, Long Island, Estados Unidos. Es el director de Cross-Cultural Communications, una pequeña editorial, que comenzó como un Instituto en LIU’s Brooklyn Center en 1971. Hasta la fecha ha editado unos 450 libros y 500 impresos y postales en 59 idiomas diferentes. Se considera a sí mismo un poeta judío, no sólo un poeta de origen judío. Su poesía ha sido traducida a 28 idiomas diferentes y publicada en 25 antologías, varias de ellas bilingües (búlgaro, chino, italiano, kurdo, polaco, rumano, ruso, siciliano y español). Ha publicado As Still as a Broom / Tan quieto como unaescoba, traducido al español por Isaac Goldemberg (2018); More Mishpocheh (2018); y Wiersze wybrane[Poemas seleccionados], traducido al polaco por Tomasz Marek Sobieraj. Fue el Profesor de Poesía del Año de la ciudad de Nueva York en 1991 (otorgado por la Casa de los Poetas y la Junta de Educación) y el ganador en 1996 de The Best of the Small Presses. En 2017, fue galardonado con la Medalla Europea Homero de Poesía y Arte.
El poeta Stanley H. Barkan
PRIMER NACIMIENTO
Cubierta de hojas ella emerge de la tierra. ella primero, no Adán. Cuánto más probable (más demostrable), es que él surgió de la misericordia de ella y no que ella provino de la costilla de él. Fue un hombre el que escribió el mito.
AÚN NO NACIDO
Oh, ser Adán de nuevo con todas sus costillas ansiando a una mujer que aún no ha nacido, boca libre del sabor de las manzanas, oídos libres del silbido de las serpientes, inconsciencia de desnudez y vergüenza en el jardín de amables criaturas que esperan por un nombre.
HOJAS DE HIGO
Las hojas de higo los cubrían en su desnudez, escondiendo la vergüenza de sus ojos abiertos.
Estaban tan cerca, esas hojas dichosas, a la fuente del dolor y el placer a la seguida expulsión del jardín.
Tal vez sea por eso que el propio higo -cuando se abre- se expande para recibir la lengua que se deleita en la exploración.
Suculenta fruta, abierta a las bocas ávidas, tan colmada de solaz transitorio, de gozo momentáneo, abriéndose y cerrándose a los curiosos.
INMORTALIDAD
(una «nota al pie» después de Donald Lev)
Salté desde el puente de Brooklyn. Dos veces. Pero fallé. Yo no morí. El Libro Guinness de los Récords Mundiales me llamó, dijo que debería intentarlo de nuevo: si yo viviera, haría un récord. Así que salté por tercera vez y tuve éxito. Por fin he conseguido… ¿La Inmortalidad?
Alberto Hernández es un docente, periodista, poeta y narrador venezolano. Nacido en Calabozo (Guárico) en 1952, es autor de libros de poesía, cuentos, crónicas y novelas, entre los que destacan, en poesía, “Última instancia”, “Párpado de insolación”, “Bestias de superficie”, “Intentos y el exilio”, “Puertas de Galina”, “Poética del desatino/ aforismos”, “Slovenia”, “El poema de la ciudad”, “Stravaganza, “70 poemas burgueses” y “Ropaje”. Es también autor de las novelas “La única hora” y “El nervio poético” (ganadora del Premio XVII Concurso Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana, Caracas, 2017) y de los cuentos “Fragmentos de la misma memoria”, “Cortoletraje”, “Virginidades y otros desafíos”. En crónicas: “Valles de Aragua: la comarca visible” y “Voces de la memoria”.
Ha recibido varios premios nacionales y algunos de sus libros han sido traducidos al italiano, portugués, inglés, árabe y poemas sueltos al alemán. Colabora con medios nacionales y extranjeros. Vive en Maraca (Venezuela).
El poeta venezolano Alberto Hernández. Foto: Jhon Montáñez.
POEMAS ANDARIEGOS
(Textos extraviados una vez y otra vez)
Todo relámpago estima que ha sido utilizado para descubrir el rostro del asombro. De lo contrario se comportaría como el fenómeno que se anuncia antes de pisar la alfombra.
(…)
Un violín atado a la ventana hace esfuerzos por escapar a la calle. El genio, el Stradivarius que lleva en la madera, no le permite ciertas extravagancias. Con razón el estudiante llora cada vez que advierte su silencio.
(…)
Sin ánimo de lanzarse al abismo el poeta (el que contempla el vacío con media sonrisa) inicia el ejercicio de su depuración.
(…)
Le ha sido dado a la multitud el don de la quimera. Por eso -al abandonar el lugar del abuso- ahonda el grito el fracaso del vértigo.
(…)
La profundidad del beso lo condenó a un silencio mudable y sin medir las consecuencias de la única palabra que pudo pensar se desató del abrazo intentó un monosílabo asiático y huyó.
Nina Buckless es una escritora de ficción y poeta estadounidense. Su poesía y prosa han sido publicadas en diversos magazines como SantaMonica Review, Tin House, Unidid, Georgetown Review, Ausente, Burrow Press Review, Big Muddy Review y Pangolin Review. Su cuento Deer fue nominado para un Premio Pushcart. Se graduó en el Programa de Escritores Helen Zell en la Universidad de Michigan y recibió una beca Zell. Participó en el taller de escritura creativa de Jim Krusoe en Los Ángeles. Recibió becas para asistir a los Talleres de la Comunidad de Escritores. Recibió una beca Civitas y enseñó poesía en InsideOut Detroit en las Escuelas Públicas de Detroit. Ha sido profesora de escritura creativa y literatura en la Universidad de Michigan y en el Colegio Comunitario Washtenaw.
La poeta estadounidense Nina Buckless
Monstruos
Los tigres fueron cazados ayer.
Los buitres llegaron para robar sus huesos.
Nosotros dejamos a los bebés en el suelo frío de Yemen,
estómagos hinchados, vientres vacíos y hambrientos.
Aquí, un hombre abatió a un niño en la calle.
Allí, una mujer fue apedreada hasta la muerte,
sepultada en el suelo, rocas y cantos rodados, no hay escapatoria.
También había una chica cuyo rostro
fue quemado por un hombre, un hombre
poseído por un ataque de celos.
Y no olvides a los pequeños que
descansan en los brazos de los que rezan
con la cabeza orientada hacia el cielo.
No son las hojas las que cruzan
los océanos y no son las violetas
las que crecen salvajes en la hierba verde.
El cuerpo deja de consumirse en algún momento.
Mira al cielo y ve a los dragones gemelos,
durmiendo lado a lado en las nubes,
sus bocas están abiertas y preparadas como una entrada.
Sueño de pájaros
Hazme una cama en la que pueda dormir y así quizás logre tener
un sueño de pájaros bajo un sol presente en un lugar donde
cisnes del paraíso beben agua de lluvia en los charcos
que permanecen serenos tras el toque de la mano
del cielo sobre densos y marchitos pilares de sal.
Muéstrame un sueño que se pinte a sí mismo y déjame
ver las curvas de tiza de Nitzana, de pie
en el viento lejos de las pesadas rocas
donde una vez Andrómeda conoció a Perseo
en la boca de un dragón de mar.
Hazme recordar cuando una galaxia levantó al océano
con su pesada lengua llena de fuego y espuma de mar.
Cuéntame una buena historia cuando envejezca
acerca de un río y de sombras en medio de hierbas altas tendidas por arcos
de sauces cubiertos de enredaderas y hojas de parra
que se juntan cerca de la corteza del árbol donde crece el cardo
rico en oscuros minerales en un suelo de color dorado azur
Pon mi cuerpo a descansar hacia el final
del universo junto a los fénix gemelos
que acoplan sus picos negros y plumas blancas.
Cuando llegue mañana, deja que las luciérnagas
entren y salgan del aire, entre el mundo
en el que duermo y el mundo en el que me despierto.
El cuervo
Cuando amanece y oyes un cuervo
escucha lo que dice el cuervo. Porque este cuervo eres tú