Matilde Campilho (Lisboa, 1982), poeta portuguesa desconocida para el público hispano, pertenece al grupo de la «nueva poesía portuguesa». Vivió en Rio de Janeiro desde el año 2010 hasta el 2013 cuando volvió a Portugal. Ha publicado diversos textos y poemas en diarios y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos de Norteamérica.
El libro que tratamos hoy, Jócquei, fue publicado por primera vez en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Se podía encontrar alguna traducción al castellano por internet, pero hasta hoy no podemos tener el gusto de leer el libro completamente traducido por Aníbal Cristobo y publicado por Kriller71.
Matilde Campilho, poeta medio portuguesa y medio carioca, huye en este poemario de las rigideces que imponen los signos de puntuación (los puntos, en muchos poemas, no aparecen hasta el final), no se ciñe a una sola lengua a la hora de escribir y las mezcla con naturalidad. Es una poesía valiente para lectores valientes, lectores que buscan nuevas formas de poesía, que no buscan clasicismo. Está en una línea similar a la de otro poeta que ya hemos conocido en Poémame como Luca Argel y de otro que conoceremos próximamente, Ricardo Domeneck.
La poesía de Campilho no es para leer deprisa, hay que saborearla. Mi experiencia con la lectura de este poemario ha sido doble y he descubierto una faceta que no había experimentado antes: leerla y escucharla por Youtube. La lectura me fue gustando poco a poco, pero cuando compaginé la lectura en castellano con sus poemas leídos en portugués, fue tremendo, un éxtasis. Sentado en el sofá, solo, con el libro, los auriculares y el ordenador conectado a las lecturas de Matilde Campilho de Youtube. Probadlo, ha sido un descubrimiento, al menos para mi. ¡Impresionante! Poesía que te hace levitar.
Os dejo como ejemplo el poema ‘Cocotal’ y Campilho recitándolo aquí: Coqueiral.
La nostalgia es un golpe que estalla así
veintiocho veces desde mi hombro tatuado
de desastre hasta la rosa colgada de tu boca
Y el amor, en este caso específico, es una zambullida
sin miedo que proviene casi siempre de una nota
climática sólo para convergir en el hueso frontal
del cráneo del rey de la ilusión – tierno es su rostro
Señor, los huesitos del mundo son de miel y oro.
Jócquei es muchas cosas a la vez: vida, música, melancolía, tragedia, belleza, trabajo, … como un poema de Whitman a quien se refiere en el poema ‘Paz, palabra útil’.
En algunos de sus poemas, suponemos que Campilho juega con los silencios. De ahí la importancia de oírlos, de autoleerlos para escucharnos a nosotros mismos y así escuchar esos silencios que sólo con la lectura no aparecen.
En otros poemas, la poeta mezcla dos niveles de ‘cultura’, la callejera y la burocrática, la popular y la oficial:
Algunas veces, durante el cómputo de estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que se firmara una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage.»
‘Noticias garabateadas al borde de la carretera’
Es una poesía que no solo elimina los signos de puntuación, también elimina las fronteras:
Ya no sé lo que cree el brasileño porque hoy creo que brasileño o argelino son precisamente la misma cosa: todo lo que respira, brota. Creo que la ternura es importante. ‘Tiger balm’
Matilde Campilho
Como joven poeta de su generación, no siente nostalgia de ningún tiempo pasado y por eso vive en un mundo multilingüe, multicultural y multicontinental.
Aprenderé a amar las casas
cuando entienda que las casas
están hechas de gente
que fue hecha por gente
y que contienen en sí la posibilidad
de hacer gente.
‘Two-lane blacktop’
Finalmente, quiero destacar un comentario de Arancha Nogueira, quien firma el prólogo del libro que nos atañe: «Las voces de Jócquei son a veces perversas, malencaradas, superficiales; otras veces son únicas, generosas, estupendas. Son tan humanas que son a veces todo y otras veces nada, y se aburren… Nos incita a saber mirar todo lo que queda detrás de la sorpresa. También lo que hay detrás del tedio.»
Ferran Garrido ha consagrado su vida al periodismo desde hace más de 30 años. Como periodista de prensa escrita ha colaborado en periódicos como Las Provincias, Diario de Valencia o Superdeporte y su carrera radiofónica ha pasado por Radio Juventud, Radiocadena Española y Radio Nacional de España. Desde principios de los años 90, como redactor de Televisión Española, ha desempeñado diversas tareas en TVE, donde ha sido Jefe de Informativos de RTVE en la Comunitat Valenciana, Coordinador de Programas, Editor de Informativos y Coordinador de Deportes.
Su tarea profesional ha sido distinguida en numerosas ocasiones. Premio Nacional de Periodismo para jóvenes profesionales (INJUVE 1990), Premio de Periodismo del Ateneo Mercantil de Valencia 2015, la Distinción Especial del Colegio de Psicólogos 1993, Premio de Periodismo del Instituto Valenciano del Corazón 1992…
Conocido como “el poeta de la imagen” comenzó a escribir poesía muy joven, en la década de los 70, y siempre bajo la influencia y el contenido social de su trabajo. Su obra se populariza en redes sociales, donde combina siempre los versos con la fotografía, con la obra del fotógrafo Pedro Ignacio Fernández.
“Reflejos” es el segundo libro de poemas de Ferran Garrido, en esta ocasión editado por la editorial valenciana oléLibros. Llega tras la publicación de “La ausencia habitada” (Editorial Carena, 2014), y su contenido nos acerca de nuevo al poeta, a la persona, a sus estados de ánimo y a su experiencia vital, sin renunciar al contenido social de gran parte de su obra.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Es imposible renunciar a nuestro pasado literario y cultural. Nuestra literatura es tan rica que no podemos renunciar a la influencia de muchísimos autores. Aquí, por poner una primera raíz, evidentemente los poetas de la generación del 98. Reivindico su obra como el inicio de la literatura española moderna. La obra de Antonio Machado es absoluta. Pero mis grandes referentes nacen en la generación del 27. Para mí, la obra y la lectura de los poemas de Luis Cernuda ha sido fundamental. La influencia de Vicente Aleixandre es irrenunciable. Mi relación con la obra de Lorca llegó como un acto de justicia para leer y poner en valor sus versos y, en lo más personal, la obra y la figura de Federico me llegaron a través del poeta Luis Rosales, su gran amigo, a quien tuve el honor de conocer. Cada vez que leo los versos de Miguel Hernández me enamoro de la vida y de su fuerza. Después llegaron los poetas de postguerra que son capitales para la literatura española. Y, en cuanto puedo, en poetas de una generación posterior a esa, reivindico a Jaime Gil de Biedma, el hombre, el poeta que supo hacer de la sencillez del lenguaje una obra de arte. Seguramente el poeta español más importante de la segunda mitad del siglo XX. Y, en lo más íntimo de mi cabeza, como valenciano orgulloso de nuestra cultura, siempre tengo presente la obra y la personalidad de Vicent Andrés Estellés.
¿Cómo definiría a su poesía?
Como decía Celaya, «la poesía es un arma cargada de futuro». Yo, a veces pienso, que también es un arma cargada de pasado… y de memoria. Creo que la poesía ha de despertar sentimientos y de remover conciencias. Concibo la poesía como un acto de comunicación íntima entre el autor y el lector. Para mi es una necesidad. Escribo por necesidad vital. Seguramente, tal vez, para mí es un antídoto a la realidad que vivo cada día como periodista, desde hace 35 años. Empecé a escribir muy joven, a finales de los años 70. Pero nunca tuve vocación de publicar. Tuve vocación de escribir. Para mí. En un acto íntimo. Lo de publicar mi obra vino, con mucha humildad, mucho después.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Reflejos es un paso más en mi evolución como autor. A ver, mis poemarios, lejos de ser recopilaciones temáticas, son como un diario. Escribo a medida que vivo. Los hecho, el entorno, un suceso, una cuestión persona, vital, hace surgir un poema, y así es como va naciendo mi obra. Es cierto, como dice Carmen Amoraga en el prólogo, que desnudo mi interior en un «acto de valentía». No se, a lo mejor es mas un acto de necesidad que de valentía. «La ausencia habitada» fue una primera publicación, una obra con mucho significado para mí… pero «Reflejos» creo que recoge poemas de un perfil más maduro. En algunos casos, más duro, más crudo. Con un significado más explícito. Se lo que quiero comunicar y lo hago. Aunque, a menudo, son los versos los que me llevan de la mano a la construcción de un poema. Como si tuvieran vida propia dentro de mi cabeza. Por eso escribo en cualquier sitio, a cualquier hora, donde surja la inspiración y esté donde esté. Tengo muchos versos escritos en la servilleta de una cafetería… Mis bolsillos van llenos de papeles con dos versos sueltos, o con uno, y después ellos mismos, en la calma del despacho, me llevan hasta escribir un poema completo. La madurez del lenguaje evoluciona con la madurez de la vida. Pero, siguiendo la impronta de Gil de Biedma, creo que la sencillez de las palabras cotidiananas es la tónica que marca mi obra.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
¿Sinceramente? Pues no lo se. Un poema, un texto, es un ser vivo. En realidad nunca me parece que esté bien acabado. Podría estar corrigiendo eternamente.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Creo que la poesía ha de remover conciencias y despertar sentimientos.
¿Cómo ha influido su faceta como poeta en su labor periodística, y viceversa?
Sin duda ha influido el ejercicio del periodismo en mi obra poética. Algún crítico ha escrito que mis poemas son como la crónica de un instante, de un momento determinado. Y puede que tenga mucho de eso. Esa es la razón de unir poesía y fotografía. Tal vez por la necesidad periodística de apoyar el mensaje con una imagen. Los periodistas tenemos el privilegio de vivir muchas cosas en primera persona. Y toda experiencia vital se refleja, sin lugar a ninguna duda, en mis versos.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios y revistas virtuales, blogs, etc.?
Yo también nací al público como poeta en redes, en Internet. Los tiempos cambian y también el canal de comunicación. Pero nunca renunciaré a la edición en papel. Soy un bibliófilo. Casi un fetichista de los libros. Pero no se puede negar que las publicaciones en Internet, hoy en día, son fundamentales y tienen un valor incalculable. Han democratizado aún más el mensaje y la obra literaria. Sin ellas, el trabajo de grandes autores seguiría perdido en el anonimato ante la dificultad de publicar. Y han conseguido algo esencial. Han puesto en contacto directo a unos autores con otros. Y de ese intercambio de ideas y conversaciones hoy, yo por ejemplo, comparte amistad y conversaciones con autores de muchos países, con la cercanía de la inmediatez de la comunicación por Internet. Sin duda, es muy enriquecedor.
En la actualidad leo mucha poesía contemporánea. Decía Lorca que «la poesía no requiere seguidores, necesita amantes», y yo estoy enamorado de poetas actuales como Elvira Sastre, Irene X, Loreto Sesma, Sara Búho, Nerea Delgado o Erika Münchausen. Son mujeres que plasman toda la sensibilidad y la calidad de la poesía española de nuestros días. Son jóvenes y han sabido hacer de las redes sociales una plataforma para la difusión de su obra. Por fin, la poesía española se escribe en femenino. Y me encanta que sea así.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
En realidad estoy leyendo dos. Casi nunca leo un solo libro a la vez. Ahora, mientras leo un poema al día de Luis Cernuda, justo antes de ir a dormir, estoy leyendo dos libros. La ultina novela de Carmen Amoraga, «Basta con vivir», una obra excepcional, y el último libro de María García-Lliberós, «La función perdida» que es de esos que me van a dejar huella sin lugar a ninguna duda.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en la poesía?
Que lea mucho. Mucho. Que escriba. Que no tenga miedo a enfrentarse a un folio en blanco. Y que viva. La experiencia vital es fundamental para escribir. Y que use internet para difundir su obra y para darse a conocer.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Sé que es un mundo complicado y que atraviesa por problemas económicos. Yo, la verdad he tenido mucha suerte en mi relación con las editoriales. Me han tratado muy bien. Primero Ediciones Carena, de Barcelona, y ahora oléLibros, dirigida por Toni Alcolea, una editorial que ama lo que hace.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y que no le he hecho?
No me has preguntado por el contenido social de mi poesía… y lo tiene. Y mucho. Y muy intenso.
Nota: Ferran Garrido presenta su libro «Reflejos«, el miércoles 7 de febrero a las 19h, en el Ateneo de Valencia .
Cirratus, también conocido como Luís Ángel López Vélez, es experto en tomar cafés con la vida y sonreírle. Probablemente sea de esos momentos que surge la poesía que nos regala ya sea a través de su cuenta de Twitter (@cirratus_), su cuenta en Poémame (@cirratus) o su blog.
El primer poema que publicó en Poémame ya avisó que algo bueno había llegado:
Estrellas compartidas…
Hoy he vuelto una vez más
al hayedo que nos desnudó los sueños,
sigue aquí, impasible al tiempo.
Muestra aún las marcas tatuadas
en cada tronco profanado,
y huelen todavía los besos cobijados
entre sus hojas perennes.
Se perfuma el aire de tomillo y brezo,
que se mezcla con el jazmín de tu recuerdo,
mientras ceden mis pasos vacilantes.
Hoy es el ayer de abrazos infinitos,
de miradas a un cielo encendido
en busca de una estrella compartida
para morir algún día.
He regresado a buscarte
para decir una vez más que te quiero,
y me he tatuado en las arrugas
el perfil indeleble de tus ojos.
En este viejo tronco retorcido
ha de vivir eternamente,
cautivo de una piel que ya no siente.
Ves amor;
nuestra estrella sigue allí,
donde un día la pusimos
para ser retiro eterno.
He vuelto para mirarla una vez más,
para decirla que voy,
que deje encendida su estela
y así encontrar el camino,
que se van agotando el tiempo y la vida.
Me embargó un cúmulo de sensaciones y aromas que se me clavaron en el alma. Después de seguir leyendo más poemas suyos me di cuenta que su poesía va dotada de una maravillosa carga emocional (entiéndase carga emocional como una tormenta intangible que asola el alma), así como de cierta crudeza que la hace única y especial. Se funden en sus versos una mezcolanza de sentimiento, poesía, y paso del tiempo (de la mano de la memoria y los recuerdos), que hacen que, sin apenas darse cuenta, al lector se le encienda una llamita en su interior. De hecho, afirma que “somos emociones”, y sabe cómo despertar la emoción perfecta en el momento adecuado, ya sea con un poema suave como una caricia, o afilado como un alfiler.
Sobran palabras cuando la poesía puede hablar por sí misma, así que les dejo aquí una pequeña selección de sus poemas. Déjense enamorar….
A veces
A veces
me escondo del tiempo
detrás de tu magia.
A veces
se abre una puerta
que estaba cerrada.
A veces
me pongo unas alas
cosidas al pecho.
A veces
regreso de dentro
en busca del alba.
Y a veces…
A veces
cuando llego,
no encuentro nada…
Una sonrisa es la llave
Una sonrisa es la llave
que abre el corazón
en armónico gesto,
una sonrisa
es una mirada al alma,
un beso que se da sin serlo…
Puede que no dure mucho
Puede que no dure mucho
este paisaje,
esta luna que nos mira,
este sueño imaginario,
este beso de otoño
en esta primavera…
Acabo este artículo invitándoles a dar un paseo por los versos de este autor con la promesa que no les dejará indiferente. Y si se me permite, pongo el cierre con uno de mis poemas favoritos:
A veces muere la poesía
Tantos versos
agolpados en la memoria,
tantas runas esperando
un chamán capaz de interpretarlas,
poniendo en orden su rima.
Vomitar un poema
casi se hace indispensable,
no por el hecho de ordenar los sentimientos,
sino por la ausencia de los mismos
y la turbación que ello causa.
Quién no ha escrito un verso
como antesala de un sollozo
que sin saberlo se convierte en poesía,
quién no ha llorado tinta
mientras el corazón le dolía.
Tener tantos versos
agolpados en la memoria,
que el espacio y el tiempo
se funden en uno,
incapaces de ser más que un instante pasajero.
Ese instante donde el puño
aprieta con desdén la pluma
ajusticiando el momento,
y entonces muere un poema entre las manos
desangrado sobre el lienzo de la vida.
Esa vida que se torna caprichosa
haciendo del destino un «ya veremos»
y asfixia el pulso y el alma,
dejando morir los versos sin llegar a ser
ese «quizás» que nos salve la existencia.
A veces,
la poesía muere
ahogada por el puño del destino.
Hoy os presentamos la poesía visual de Jong Oh (Mauritania, 1981). Este artista creció entre España y Corea del Sur y actualmente vive y trabaja en Nueva York, donde se graduó en MFA en la Escuela de Artes Visuales luego de obtener su BFA en la Universidad Hongik en Seúl.
Jong Oh no usa un estudio sino que crea sus esculturas mínimas o poemas visuales in situ. Sus obras responden a una situación espacial dada, dependen de la configuración del espacio que tenga y las interconecta con diversos materiales: cuerdas, cadenas, hilo de pescar, metacrilato, varillas de madera y metal e hilos pintados.
El trabajo de Jong Oh es muy difícil de clasificar ya que sus obras, una especie de haikus visuales, son de un minimalismo llevado al extremo. Los elementos de sus obras parecen flotar y los hilos que las suspenden son prácticamente invisibles, incluso el artista a veces pinta el hilo ligeramente, reforzando la presencia visual del elemento, o utiliza la iluminación para crear sus composiciones.
The Brooklyn Rail, Between Two Doors (installation photo), 2012. Dimensions variable. Thread, paint, wood, Plexiglas, aluminum, and brass weights.
Jong ha expuesto en los EE.UU., Corea, México y Europa, y su obra pertenece a colecciones públicas como la Fundación Maxine & Stuart Frankel en Michigan (EE. UU.) y la Fundación Kablanc Otazu en Navarra (España).
Tal y como la propia Galería Sabrina Amrani explica en la presentación de la exposición: «Oh apela al espectador a cuestionar su propia percepción y la forma en que tiene que relacionarse con el espacio que lo rodea, ofreciendo un espacio para la meditación y la contemplación ante el ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana contemporánea: un sutil y refinado haiku visual sobre la universalidad y el sonido del espacio.»
La Galería Sabrina Amrani (c/ Madera, 23, Malasaña, Madrid) presenta Lodestar, la primera exposición individual del artista surcoreano Jong Oh en España, del 10 de enero al 10 de marzo de 2018. Aquí podéis hacer una visita virtual a la exposición.
Señoras y señores
Ésta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se retractaron y se dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
«Libertad absoluta de expresión».
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.
Ha partido el poeta chileno Nicanor Parra (1914-2018), el Antipoeta.
El jurado compuesto por la autora del premio, Rebeca Tejedor, por la poeta y redactora de Poémame Iris Almenara y el poeta Abel Santos, ha elegido, entre los cerca de 50 textos presentados, a Luna aurática de Alex Richter-Boix como poema ganador del concurso. ¡Enhorabuena!
El fallo está sujeto a los criterios de integración temática (la esencia), el hábil empleo del verso libre y la nítida musicalidad que se mantiene a lo largo de todo el poema.
Igualmente, el jurado quiere hacer una mención especial a los poemas Química de Ángeles Torres y Años luz de tu esencia de Alejandro Poetry.
Sin más, os invitamos a disfrutar de la lectura del poema ganador:
Luna aurática
Pude oír la belleza
en esa voz que cruzaba bocas
desde tiempos cosidos
a la tierra en verdes ramas.
Voces de discursos frágiles entre gentes
que se derrumban como puentes
débiles, bajo una luna de aurática luz.
La tiniebla lleva años agazapada
en las esquinas del cielo,
anidada en las ramas del tejo
de piel lacerada por el viento.
Ocho balas para una sola voz, ocho,
la coz de una bestia
y echar tierra a las faldas del tejo
como si con ello desapareciese su esencia.
Sal sobre el suelo, que no crezca nadie
Nadie, nadie, ni nada,
que se duerma su esencia
que se la trague un perro en vela
para que no carie nuestras bocas.
Allá, bajo el tejo ocho balas para una voz
encendida en venas que no duerme
ni descansa ni calla.
Voz bella y perdurable
la esencia pasa de boca en boca
de luna en luna calavera.
Retrato de la poeta argentina Alfonsina Storni (1892-1938).
Hablar de Alfonsina Storni es hablar de sensibilidad pura, de anhelo, de la esencia del ser plasmada en letras.
Alfonsina fue una dama fina y delicada, de una exquisita sencillez, según relatan algunos autores que le conocieron, que nos traslada hacia un sentir puramente femenino, a ese lado de mujer que muchas veces no es comprendido por el varón en una época machista. Así, escribe y se da a conocer en un medio dominado en gran parte por varones poetas, por ejemplo de la altura de Amado Nervo, y se desenvuelve de forma majestuosa y única destacándose por la sensibilidad de sus versos.
Nos pasea por paisajes de ternura, pasión, y nostalgia. Sus letras nos llevan melancólicamente a la reflexión y erizan la piel por la delicada forma en que aborda de forma directa su sentir:
Huye hacia los bosques, Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada; Alimenta el cuerpo Con raíz amarga; Bebe de las rocas; Duerme sobre escarcha; Renueva tejidos Con salitre y agua; Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada, Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nívea, Preténdeme casta.
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Etiquetada como una escritora feminista, Alfonsina rompe con varios estilos de poesía y trae a la época algo más fresco, que destaca por mover las fibras en su género y ser reconocida y escoltada por varios Poetas de su tiempo. Su vida amorosa fue un misterio, tanto así que nunca se reveló la paternidad de su hijo. Fue, una mujer que guardó para sí mucho y que mostraba ese paraíso interno, melancólico y cristalino a través de sus letras; que revelan su personalidad y su encanto:
Mariposa triste, leona cruel, Di luces y sombra todo en una vez. Cuando fui leona nunca recordé Cómo pude un día mariposa ser. Cuando mariposa jamás me pensé Que pudieras un día zarpar o morder.
Finalmente, sabida de que era víctima de cáncer mamario y del poco avance en la época en cuanto a tratamientos, no quiso vivir con ese sufrimiento a cuestas:
Tengo el presentimiento que he de vivir muy poco. Esta cabeza mía se parece al crisol, Purifica y consume. Pero sin una queja, sin asomo de horror.
Alfonsina decide terminar con su vida, de una forma discreta, durante la noche en uno de sus descansos en Mar del Plata. Una de sus sandalias se halló en uno de los peñascos de la costa y su cuerpo fue encontrado flotando de mañana cerca de la playa.
Para Alfonsina el suicidio era algo que podía decidirse a voluntad. Ella tomó esa opción y nos dejó su legado en letras, como una delicada brisa.
Animal cansado
Quiero un amor feroz de garra y diente Que me asalte a traición en pleno día, Y que sofoque esta soberbia mía, Este orgullo de ser todo pudiente. Quiero un amor feroz de garra y diente Que en carne viva inicie mi sangría, A ver si acaba esta melancolía Que me corrompe el alma lentamente. Quiero un amor que sea una tormenta, Que todo rompe y lo remueve todo Porque vigor profundo la alimenta. Que pueda reanimarse allí mi lodo, mi pobre lodo de animal cansado, Por viejas sendas, de rodar, hastiado.
Alma desnuda
Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda, que angustiada y sola, Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta, Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora, sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva, se disuelve En tristezas, clamando por las rosas Con que la primavera nos envuelve. Alma, que a ratos, suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia, De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega. Y negando lo bueno el bien propicia, Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por el oro precioso de una estrella.
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Un sol
Mi corazón es como un dios sin lengua, Mudo se está a la espera del milagro, He amado mucho, todo amor fue magro, Que todo amor lo conocí con mengua. He amado hasta llorar, hasta morirme. Amé hasta odiar, amé hasta la locura, Pero yo espero algún amor natura Capaz de renovarme y redimirme. Amor que fructifique mi desierto Y me haga brotar ramas sensitivas, Soy una selva de raíces vivas, Sólo el follaje suele estarse muerto. ¿En dónde está quien mi deseo alienta? ¿Me empobreció a sus ojos el ramaje? Vulgar estorbo, pálido follaje Distinto al tronco fiel que lo alimenta. ¿En dónde está el espíritu sombrío De cuya opacidad brote la llama? Ah, si mis mundos con su amor inflama Yo seré incontenible como un río. ¿En dónde está el que con su amor me envuelva? Ha de traer su gran verdad sabida… Hielo y más hielo recogí en la vida: Yo necesito un sol que me disuelva.
Soy
Soy suave y triste si idolatro, puedo bajar el cielo hasta mi mano cuando El alma de otro al alma mía enredo. Plumón alguno no hallarás más blando. Ninguna como yo las manos besa, Ni se acurruca tanto en un ensueño, Ni cupo en otro cuerpo, así pequeño, Un alma humana de mayor terneza. Muero sobre los ojos, si los siento Como pájaros vivos, un momento, Aletear bajo mis dedos blancos. Sé la frase que encanta y que comprende Y sé callar cuando la luna asciende Enorme y roja sobre los barrancos.
Voy a dormir
Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados. Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera; una constelación, la que te guste; todas son buenas: bájala un poquito. Déjame sola: oyes romper los brotes… te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides… Gracias. Ah, un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido…
Para mostrar el rumbo que ha tenido el papel de la poesía y la literatura, se tratará de identificar a qué tipo de poesía se dirige Platón en su crítica, ya que por parte de Platón se encuentra la llamativa tensión entre poesía, educación y razón. En cambio, Nietzsche en su texto de Zaratustra manifiesta que el poeta experimenta dulces emociones, esto se debe a que muchas veces el poeta no sabe que es capaz de crear e instaurar desde su subconsciente una naturaleza divina que lo empuje al juego que nace de su ser para construir poesía con el lenguaje.
Platón, en su texto la República, trata de descifrar si acaso la poesía sirve para llegar al conocimiento verdadero o si el conocimiento se adquiere a través de la imitación. La poesía era reconocida no solamente por ser dulce o imaginativa, sino por el conocimiento que pretendía demostrar; además, Platón condena a la poesía por ser un texto ético que cumplía un papel social, por tanto, los poetas se articulaban dentro de la moral pretendiendo ser educadores, algo en lo que Platón no estaba de acuerdo, ya que Platón cuestiona el conocimiento del poeta, porque es un conocimiento alejado de la verdad.
Platón habla de la educación en el arte, los jóvenes se hallan en una época en que se dejan moldear fácilmente. A través de su libro la República, Platón empieza a condenar a la poesía refiriéndose a los mitos: “Debemos vigilar y rechazar a aquellos forjadores de mitos que pretenden moldear las almas” [1]. El arte no puede adjudicarse el trabajo de moldear el alma, por lo tanto, nos encontramos frente a una separación de la poesía de la filosofía. Para Platón, la poesía tiene una capacidad “dañina”. Pretendiendo este concepto, Platón busca que sea sólo la filosofía la responsable de moldear el conocimiento a través de la belleza del lenguaje; de la manifestación de la razón y la exposición de las ideas. Pero, ¿por qué dañina? Para Platón, la poesía no conoce sobre lo que habla, ya que no despierta lo racional del individuo; solamente muestra “que con palabras, se dan falsas narraciones; mentiras indecorosas y meras imitaciones” [2]. Esta explicación platónica nace acerca del tema de la veracidad de los relatos, ya que para tener una formación espiritual se debe dejar a un lado la mentira porque corrompe al ser humano al engañarlo sobre la naturaleza de las cosas. Es por esto que se refiere directamente a Homero y Hesíodo, en donde tergiversan lo divino; dan falsas imágenes sobre los dioses, tal como lo hace el carpintero con los muebles.
Entre las características de la poesía está el hecho de que la escritura está escrita en verso, el uso de metáforas predomina al igual que el empleo de figuras míticas y religiosas. Deleuze en su libro Nietzsche y la Filosofía dice que: “para Nietzsche nunca un juego de imágenes ha reemplazado un juego más profundo, el de los conceptos y el del pensamiento filosófico”.
Antes de Platón no había un Nietzsche. “Hoy en día Platón sólo podría admitir, a lo sumo, la poesía mística como uno de los pocos géneros plausibles. Las obras individuales y personales no serían bienvenidas a menos que el artista refleje una visión de lo eterno y lo divino” [3]. Los jóvenes en esa época sólo se interesaban en el disfrute, y se sentían atraídos por todo aquello que les producía placer, siendo lo menos inmediato el pensamiento y la filosofía, y lo más cercano la poesía y el arte que producían un regocijo debido a la contemplación, el cual es más superficial que el de la indagación y la búsqueda del conocimiento.
Para Platón, la verdad, la muestra de lo real y lo puro es aquello a lo que llamamos supremo, en donde el arte es simplemente una copia; en cambio, para Nietzsche el arte es “la auténtica actividad metafísica” [4]. Con este concepto sobre el arte como actividad metafísica, se empieza a plantear el problema de la verdad y, sobre todo, a cuestionar el valor de la verdad, no desde la visión de un filósofo, sino más bien de un artista. “Para Platón, el devenir es en sí mismo un devenir ilimitado, un devenir loco, un devenir híbrido y culpable que, para que adopte un movimiento circular, debe sufrir la acción de un demiurgo que le doblegue por la fuerza” [5]. La metafísica en Platón vendría a ser una paralización de la realidad del ser. En cambio, la razón en Nietzsche paraliza el devenir, el crear.
La creación juega un papel importante ya que quien crea está inmerso en lo nublado, y lo que busca el creador es esclarecer y develar ese misterio que podría ser real. Eso es lo que hace la literatura, revelar, al igual que el papel del filósofo o del poeta, alcanzar la verdad pero de distintas formas. El único medio que tiene la literatura y la filosofía para indagar en la verdad es el lenguaje, por medio de la palabra. “La filosofía es literatura del conocimiento” [6]. La filosofía está inmersa en la escritura, por lo tanto, la literatura se rehabitaliza. “Escribir también es devenir otra cosa que escritor”[7].
Poema «No Caminho, com Maiakóvski» por Eduardo Alves da Costa
La poesía, guste o no, es, como todo en la vida, política. Eso debieron pensar tanto Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller cuando se vieron envueltos en la turbulencia del poema o poemas que vamos a comentar a continuación.
El tiempo ha hecho que un poema que se viene repitiendo a lo largo de los años tenga diversos títulos, autores y versiones. Investigas y cada vez la autoría se complica más, pero lo que aquí nos interesa es el mensaje que nos transmite el poema. Después, la elección de su autor y título es del lector.
Empezamos por el que parece que es el original del poema polémico, un fragmento a su vez del poema “No caminho com Maiakovski”, de Eduardo Alves da Costa, (Niterói, Rio de Janeiro, 6 de marzo de 1936):
[…]
Na primeira noite eles se aproximam
e roubam uma flor
do nosso jardim.
E não dizemos nada.
Na segunda noite, já não se escondem;
pisam as flores,
matam nosso cão,
e não dizemos nada.
Até que um dia,
o mais frágil deles
entra sozinho em nossa casa,
rouba-nos a luz, e,
conhecendo nosso medo,
arranca-nos a voz da garganta.
E já não podemos dizer nada.
[…]
El hecho de que aparezca el nombre de Mayakovski en el título del poema anterior es un primer paso hacia la confusión y hace creer que el poema titulado Libertad de expresión, es de Vladímir Vladímirovich Mayakovski, (Baghdati, Georgia 1893, Moscú 1930), poeta y dramaturgo y una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX:
La primera noche,
ellos se acercan
y toman una flor de nuestro jardín.
No decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden,
pisan las flores,
matan a nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día,
el más frágil de ellos,
entra solo a nuestra casa,
nos roba la luna,
y conociendo nuestro miedo,
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada.
A partir de esta versión original aparece el poema titulado “Ellos vinieron” cuya autoría se le asigna a Bertolt Brecht, (Augsburgo 1898 – Berlín 1956), dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador del llamado teatro épico:
Primero se llevaron a los negros
Pero no me importó
Porque yo no era negro
En seguida se llevaron algunos obreros
Pero no me importó
Porque yo no era obrero.
Después prendieron a los miserables
Pero no me importó
Porque yo no era miserable
Después agarraron algunos desempleados
Pero como yo tengo mi empleo
Tampoco me importó
Ahora me están llevando a mí
Pero ya es tarde
Como yo no me preocupé por nadie
Nadie se preocupa por mí.
Si no había suficiente con esta versión, Martin Niemöller (1892-1984), pastor luterano alemán, parece ser que escribió otra diferente. Niemöller reaccionó contra el nazismo en 1933 cuándo Hitler impuso sobre las iglesias protestantes el párrafo ario que excluiría de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos.
Un día vinieron y se llevaron a mi vecino que era judío
Como yo no soy judío, no me molestó
El día siguiente vinieron y se llevaron a mi otro vecino que era comunista
Como yo no soy comunista, no me molestó
Al tercer día, vinieron y se llevaron a mi vecino que era católico
Como yo no soy católico, no me molestó
Al cuarto día vinieron y me llevaron
Ya no quedaba nadie para protestar…
A partir de aquí ya hay multitud de versiones, adaptaciones o traducciones, incluso Poémame publicó un Poemareflexiona con… Martin Niemöller hace unas semanas:
Primero se llevaron a los comunistas,
pero a mi no me importó porque yo no lo era;
enseguida se llevaron a unos obreros,
pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era;
después detuvieron a los sindicalistas,
pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista;
luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso,
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.
Algunos dicen que la cita auténtica parte de un sermón de Martín Niemöller en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern (Alemania) que dice así:
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Como curiosidad y para finalizar el relato de esta historia, hemos encontrado una noticia según la cual, en un espacio reservado a la memoria del horror, como es el Museo del Holocausto en Washington, la presentación del poema tiene una particularidad, se le ha eliminado/censurado nada menos que su primera frase, aquella con la que Niemöller invariablemente iniciaba su exposición:
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Sea como sea, la realidad se empeña en que este poema sea hoy más actual que nunca.
El ‘no decir nada’ de la versión original, o el ‘no me importó’ de Brecht, o el ‘no me molestó’ o ‘no era’ de Niemöller son un espejo frente a nosotros que nos muestra lo que somos realmente y hace que la poesía, como arma cargada de futuro que es, nos haga cuestionarnos a nosotros mismos:
¿No será que buena parte de nosotros, de nuestra sociedad, ha cedido y continua cediendo su libertad por comodidad?
Poémame – Revista abierta de poesía ha decidido iniciar el año 2018 con una mirada global y solidaria en apoyo a las personas refugiadas y migrantes que sufren en todas partes del mundo. Desde el inicio de la crisis de las personas refugiadas en el año 2015, voluntarios y voluntarias de la Fundación Barcelonactua han estado ayudando de diversas maneras: clases de alfabetización, reparto de alimentos, socialización, ayuda a los más pequeños con sus tareas escolares, etc.
Por todo ello, Poémame en colaboración con el Área de apoyo a las personas refugiadas y migrantes de la Fundación Barcelonactua convoca el Premio de poesía «Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes».
Los poemas seleccionados se incluirán en un poemario editado por la Fundación Barcelonactua junto a poemas de poetas reconocidos y con obra ya publicada. Los beneficios de la venta del poemario revertirán en mejorar la ayuda que se presta a las personas atendidas por la Fundación Barcelonactua.
Las BASES del premio son las siguientes:
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano y/o catalán.
Los originales deberán estar escritos en verso libre, la temática deberá tratar sobre la crisis de las personas refugiadas y la inmigración. La extensión estará comprendida entre 4 y 30 versos.
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 31 de enero de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursorefugio” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por un/a representante del equipo editorial de la Revista Poémame, otro/a de Barcelonactua y una tercera persona del mundo de la poesía. El fallo del premio tendrá lugar durante la segunda quincena de febrero y se dará a conocer en los sitios web de Poémame, de la Fundación Barcelonactua y en sus respectivas redes sociales.
El premio a los mejores poemas consistirá en su publicación en la antología que publicará la Fundación Barcelonactua durante el mes de marzo de 2018, así como un ejemplar de la referida antología.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.