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  • El poeta Ovidio y España dos mil años después

    El poeta Ovidio y España dos mil años después

    Roma ha revocado la condena al exilio del poeta Ovidio (Sulmona, 43 a.C.) dos mil años después. El Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo prometió en su programa electoral que uno de sus objetivos era corregir los errores de las administraciones pasadas… ¡y tan pasadas! Su revisión ha llegado hasta el emperador Augusto.

    Augusto mandó a Ovidio al exilio a Tomis, la ciudad romana que después se convertiría en Constanza (Rumanía). Se dice que uno de los motivos del exilio pudo ser porque Ovidio descubrió las relaciones ilícitas del emperador, aunque hay una segunda versión según la cual al emperador no le gustaba la notoriedad de Ovidio como cantor del amor por excelencia. Un poeta que ha marcado la historia de la literatura con sus «Metamorfosis», poema en quince libros que narra la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César.

    En realidad, la rehabilitación de Ovidio se inició el año 2012 en su ciudad natal, Sulmona, cuando el ayuntamiento aprobó por unanimidad enviar a Roma la sentencia de absolución emitida por un tribunal de juristas, solicitando que se procediera a la rehabilitación de Ovidio. El texto aprobado el 15 de diciembre de 2017 especifica que «se debe rehabilitar al poeta restituyéndole la libertad, la dignidad cívica y el arte universal, además de involucrar a las nuevas generaciones en el conocimiento de su vida para favorecer la participación activa en la ceremonia de absolución».

    El asesor de Cultura y vicealcalde, Luca Bergamo, ha declarado que «la rehabilitación de Ovidio es un símbolo importante, ya que habla del derecho de los artistas a expresarse libremente en la sociedad».

    Grupo de rap «La insurgencia»

    Es curioso que mientras que en Italia se rehabilita a los poetas con 2000 años de retraso apelando a su derecho a expresarse libremente, el gobierno del Partido Popular en la España del 2017 y 2018 recién estrenado parece volver a la época de Augusto encarcelando a aquellos músicos, como a los integrantes del grupo de rap La insurgencia de Zaragoza, por el contenido de las letras de sus canciones. Estos son los versos (fuera de contexto) por los que son acusados.

    #LIBERTADLAINSURGENCIA

  • «Enganchados» a la poesía de Félix Santiago

    «Enganchados» a la poesía de Félix Santiago

    La poesía de Félix Santiago o @cafe_lix (como firma sus textos en Poémame o en su perfil de Instagram) «engancha». Engancha por su ingenio y originalidad. Engancha por el uso de metáforas y símbolos, aparentemente sencillos y cercanos, pero que golpean en el punto preciso para  que el lector no puede ya pasar por alto.

    He llenado la tina de tréboles para hundirme en ellos
    para dejarme atrapar por su olor a suerte (…)

    Entre el verso y la prosa poética, sus letras consiguen encender esa bombilla en la azotea y que te quedes en ella… esperando encontrar entre líneas el interruptor que la hizo encender, disfrutando de su lectura. Enganchada.

     

    El primero es para mí

    Porque hay gente que se ríe contigo y no saben lo que hay detrás. Porque puedes verte en sus ojos y partirte en risa y frente al espejo quebrar en llanto.

    Porque hay gente que te desea tanto bien como mal, tanto amor como desamor, que no puede con tu tristeza y decide llevarla a cuestas contigo para reírse de ella cuando tú no puedas más y luego dejarte.

    Porque hay gente que no te abandona aunque tú lo quieras. Porque hay gente que se queda aunque te exaspere su (no) presencia.

    Porque hay música que te toca las entrañas y remueve tus recuerdos. Porque el pasado que no muere te mata y te ancla a la nada. Porque hay colores pasteles que no te quedan y los grises son nubes muy pequeñas para tanta tormenta.

    Porque el café no sabe a gloria en los días alegres ni las mentiras parten en dos a quien siempre las cree y no las descubre. Porque hay más sexo entre un cruce de miradas de dos segundos que en media hora de gemidos , porque una sonrisa en la boca correcta es más letal que el arsénico pero más dulce que la miel y un té con tres de azúcar -en los días fríos.

    Porque está quien me dijo: Nadie te va a amar como yo -como no me lo merecía- y esa profecía no deja de cumplirse y me muerde cada que un amor toca la puerta y se esconde mientras intento observar por la mirilla.

    Porque está(n) ella(s) que me lee(n) y se burla(n).

    Porque está él que ahora busca una nueva vida lejos y otro que nunca lo supo.

    Porque estoy yo que escribo para ahogarme en el pasado que retorna y pisar de puntas el futuro que no llega, que me corto la piel entre tantos hilos rojos. Que no sé soltar lo que ya no me sostiene y que floto sin despegarme del suelo.

    Porque estamos (des)unidos en palabras que nadie escribe y en rimas que no existen, en canciones que no se bailan, en colores que el caleidoscopio no refleja, en lluvia que nunca cae, en corazones que no se rompen y en sonrisas que no iluminan ciudades.

    Porque está él que es todo lo púrpura que encuentro en una canción triste y está ella que tiene aires de saber a azul y rojo, combinados.

     

    Duend3

    Si es por mí, que el universo te dé todo lo que le pides
    que la gente se canse de ti, de tu maravillosa risa
    que se harten de que su vida se ilumine con tu presencia.

    Que a ti no te importe.

    Espero que hagas pataletas para conseguir lo que quieres
    porque crees que te lo mereces
    que es lo justo
    espero que el suelo por donde flotes se muera por subir a la altura de las plantas de tus pies.

    Y florezca(s).

    Si es por mí, que las únicas veces que llores sea porque no te cabe tanta felicidad en el pecho y se te salga por los ojos en forma de recuerdos futuros.

    Para que te hagas nube.

    Que los arcoíris te salgan de la boca y guíen a cualquier duende -como yo- al tesoro que hay en tu cabeza.

    Porque tú eres camino y hueles a vida.

    Si es por mí, que siempre tengas días a blanco y negro para que cada mañana decididas entre pintarlos como quieras o cerrar el cuaderno para seguir durmiendo
    pues hay días que no valen el esfuerzo.

    Y eso está bien.

    Espero que logres volver a ser eso que nunca fuiste
    que me mojes los parpados -con besos- a la distancia
    me sostengas tan fuerte que parezca que aún estás aquí.

    Porque sí lo estás.

    Si es por mí, que nada ni nadie te quite la alegría
    que tus orugas siempre se transformen en mariposas
    y que tus luciérnagas nunca mueran.

    Porque tú eres
    y siempre serás jardín.

     

    Treinta y uno cero ocho

    Desde aquí se puede ver
    la cantidad de tristeza que hay en tu taza de café
    y yo quisiera un sorbo.

    Me explico:
    disculpa por querer colorear cada lágrima que salía de tus comisuras
    es que el peso de algo que no es mio siempre me llama cuando lo veo reflejado en alguien más y se me hace inevitable no querer colgarme de sus pies para evitar que anden por el mundo así,flotando.
    Disculpa por abrirme el pecho ofreciéndote un lugar donde dejar toda la basura que llevas a cuestas pero es que mientras me esquivabas la mirada en tu espalda me pedía que te arropara y a mí las palabras que no salen de la boca siempre me han dominado.
    Lo siento, no quería hacerme puesto en tu vida solo me tocó montar el mismo bus que a ti pero tu parada llegó antes y a mí me quedó estar sentado junto a puesto vacío.

    Me recontra explico:
    Tus caricias en mi pelo no generan nada más que una explosión de estrellas debajo de mis párpados
    pero en serio, perdóname, yo no quería que mi lista de cosas que jamás voy a necesitar en la vida se viera tachada con tu nombre
    debí quedarme viendo a través de la ventana del bus cómo te marchabas.
    Siento que no sepas nada de esto pero no podría soportar el momento en que me soples los párpados
    apagues las luces de mi ciudad
    me partas la piernas
    precipites mis nubes
    desatures mi arcoiris
    explotes
    me dejes fueras de la habitación
    me hagas correrme
    o que luego me pidas que me marche mientras al mismo tiempo me sostienes por la cintura con los dientes.

    Debo tomar otro bus.
    Debo tomar otro bus.

    Me obligaré a tomar otro bus.

    Porque desde aquí se puede ver
    la cantidad de tristeza que hay en tu taza de café
    y yo quisiera un sorbo
    con
    tres
    de
    azúcar.

  • El símbolo como recurso literario (3): el desciframiento personal

    El símbolo como recurso literario (3): el desciframiento personal

    Después de las anteriores explicaciones sobre la definición del símbolo, sus características y sus funciones, este apartado servirá a modo de conclusión, incidiendo en la idea de “desciframiento personal”, la autocomprensión o autoconocimiento. En efecto, si parafraseando a José Manuel Caballero Bonald, que en una entrevista dijo “Sólo deformando la realidad se pueden poner de manifiesto los enigmas que están dentro de ella” (Payeras Grau, 1987: 244), para entender esos enigmas tenemos que partir de esa deformación, del complejo de símbolos a través de los que conocemos el mundo y nuestra psique, lo de fuera y lo de dentro.

    En el apartado de la función gnoseológica del símbolo se ha hablado de la búsqueda de una revelación del contenido críptico, simbólico, de un poema, que necesariamente nos debe estar enseñando algo. Esta tarea no es fácil ya que el símbolo trata siempre de lo oculto y lo inefable, pero su sustancia y la inducción a la autorreflexión que genera nos sitúan en una posición cercana a ese conocimiento periférico de lo que esconde[1].

    Freud da el nombre general de interpretación al proceso simétrico e inverso de la simbolización. Para buscar las claves de los sueños “populares”, llega a hablar de desciframiento, y en éstos las claves de ese “disfraz verbal” son “generalmente conocidas y aparecen dadas por una costumbre fija del lenguaje” (Teorías literarias del siglo XX, p. 698). El maestro de Jung ya hablaba de variantes populares en los sueños que habían de ser descifradas con claves colectivas, como en muchos casos era el lenguaje, a menudo con dichos o giros coloquiales. Sin embargo, la diferencia principal en la interpretación de Freud y la de Jung es la siguiente: Freud, en su psicoanálisis, utilizaba los sueños como punto de apoyo para explorar el problema inconsciente del paciente. Los reducía a ciertos tipos básicos e interpretables y, al hacer seguir hablando al paciente de sus imágenes, y de los pensamientos que le suscitaban, le hacía traicionarse y revelar sus dolencias.

    Jung, por el contrario, no concibió esos “tipos básicos” y quiso dar toda la importancia a la riqueza de las imágenes. No es lo mismo, para simbolizar el acto sexual, abrir una puerta con una llave que aporrearla con un ariete. “[…] renuncié a las demás asociaciones que se alejaban del texto de un sueño. Preferí concentrarme más bien en las asociaciones del propio sueño […]”, “[…] llegué a la conclusión de que, para interpretar un sueño, sólo debería utilizarse el material que forma parte clara y visible de él”, afirmaba Jung.

    Ahora bien, desde el principio estamos hablando de imágenes colectivas, de símbolos. Pero los sueños están elaborados por el inconsciente de cada uno, que es lo más personal e “intransferible” que existe. Están hechos “por ti y para ti”, luego quien los tiene que descifrar eres tú. Y en lo visto acerca de las funciones gnoseológica y develadora ya se destacó la importancia de la adquisición de conocimiento a través del interior, esa emoción que se siente cuando se comprende algo.

    Es sorprendente lo mucho que tiene que ver la interpretación de sueños junguiana con la interpretación de una poesía construida con símbolos. En efecto, siempre ha afirmado Juan Victorio que, en el análisis, “hay que ceñirse al texto”, “basarnos en el propio texto”, con especial atención y detalle de cada palabra. La interpretación correcta, y su consiguiente “develación” para nuestro espíritu, será la que obtengamos de manera personal, ceñidos a la propia poesía o canción, atendiendo a lo que nos sugiera a nosotros, descifrada con el conocimiento profundo e innato que tenemos. Únicamente cabe señalar que, como hombres de una época de dispersión cultural y de urbanización, necesitamos nociones generales de antropología, mientras que los antiguos estaban inmersos en ellas.

    La comprensión del mundo obtenida de manera individual mediante el desciframiento personal de símbolos llega a garantizar la contemplación de todo aquello que de “divino” tiene la realidad que nos rodea. Esta era la primera tarea de la filosofía para los antiguos estoicos, la theoria: To theion o Ta theia orao significa “yo veo lo divino” (Ferry, 2007: 42). Como se puede suponer, la llegada a este estado es de infinito beneficio para la vida.

    Consideraciones finales

    Son muy acertadas las conclusiones a las que llega Gilbert Durand (2007: 124-140), entre las que cabría destacar, en primer lugar, la referida a la función de eufemización, no incluida en el apartado previo porque revela interesantes conclusiones globales. Hablando de la “fabulación”, el biólogo Bergson dice “Reacción defensiva de la naturaleza contra un desaliento… esta reacción provoca en el interior de la propia inteligencia imágenes e ideas que resisten la representación deprimente…”, como si fuera un paliativo ante la realidad desalentadora, sobre todo por la muerte. El psicólogo René Lacroze presenta el reino de las imágenes como una “posición de repliegue en caso de imposibilidad física o de prohibición moral” o “evasión lejos de la dura realidad”. De acuerdo con ellos, Durand establece la función de eufemización, no como un “opio negativo”, sino como un dinamismo prospectivo que a través de las estructuras de lo imaginario mejora la situación del hombre en el mundo. Es decir, no es, o no sólo es que se “tape” lo horroroso como la muerte, o lo feo de tratarse de algo íntimo que puede ser un acto sexual, sino que el mundo simbólico de imágenes genera casi una armonía con tales realidades, se logra una aceptación o una acogida de ellas.

    Es curioso que G. Durand hable de la eufemización y que J. Victorio, en su libro dedicado mayormente a los símbolos de la poesía amorosa, atienda con sumo interés los eufemismos. ¿No hay, en el fondo, algo común entre el antropólogo y el filólogo? Según parece, símbolo y eufemismo remiten a cierta intención paralela, que podríamos decir de enmascarar y endulzar diversos aspectos de la realidad.

    Este hecho apunta en gran medida al ámbito personal, pero la imaginación simbólica es también un factor de equilibrio psicosocial. Mediante el análisis junguiano, y la noción de arquetipo, “el símbolo es concebido como una síntesis equilibrante, por cuyo intermedio el alma individual se armoniza con la psiquis de la especie y da soluciones apaciguantes a los problemas que plantea la inteligencia de la especie” (2007: 128). El inconsciente colectivo, al presentar imágenes comunes, produce esa unificación antes referida entre miembros de la misma especie, y por tanto, una nivelación o equilibrio. Además, el término “apaciguantes” enlaza con la idea de la eufemización.

    Hasta qué punto es importante el mundo de los símbolos con el que convivimos que, en una sociedad, el equilibrio sociohistórico es una constante “realización simbólica”. Del mismo modo que la psiquiatría pretende devolver, con cierta terapéutica, al equilibrio simbólico, la pedagogía sería una “sociatría” que aportara las estructuras imaginarias necesarias para su dinamismo evolutivo.

    Actualmente, en nuestra sociedad científica e iconoclasta, es necesaria una pedagogía táctica de lo imaginario. Como se dijo anteriormente, “La razón y la ciencia sólo vinculan a los hombres con las cosas […]”, sentencia sobre la que Durand no ha querido extenderse, pero que remite al materialismo y a los medios de comunicación de nuestro mundo moderno, los cuales, como dice J. Victorio, “barrerán todo aquello que permitía al individuo reconocerse positivamente en su colectividad”. Resulta admirable cómo el veterano filólogo, sin haberse dedicado a estudios de antropología, cita palabras que encajan perfectamente en este análisis (reconocerse, colectividad). Léase también:

    La antropología de lo imaginario, y sólo ella, permite reconocer el mismo espíritu de la especie que actúa en el pensamiento «primitivo» así como en el civilizado, en el pensamiento normal así como en el patológico. Aquí nos reencontramos con el optimismo de un Lévi-Strauss cuando declara que «el hombre siempre ha pensado de igual modo», y supone que la especie humana siempre estuvo dotada de «facultades constantes» (Durand, 2007: 134).

    Con todos los avances de nuestra civilización, con el valioso fruto de nuestro pensamiento crítico, nuestra imaginación “demistificada”, conviene recuperar esa “demitización” borrada erróneamente, el inalienable “pensamiento salvaje” que ha servido de sustento durante milenios, frente a dos o tres centurias de relativo progreso del que estamos orgullosos, y también desvalidos. El símbolo es el refugio de la sociedad humana, fugacidad de la imagen y perennidad del sentido, cuando prácticamente todo es fugacidad. Es la realidad antropológica mucho más vital, “mucho más importante para el destino, y sobre todo para la felicidad del hombre, que la muerta verdad objetiva” (Durand, 2007: 140). Esperamos que en próximos estudios se vaya descubriendo algo más sobre los pilares que sostienen la estructura de nuestra casa, nuestra vida, nuestro mundo.

    Bibliografía

    CALVO SERRALLER, FRANCISCO (1981), La teoría de la pintura en el Siglo de Oro. Madrid, Cátedra.

    CASSIRER, ERNST (1994), Antropología filosófica. México, Fondo de Cultura Económica.

    DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, JOSÉ (2009), Teoría de la literatura. Madrid, Centro de Estudios Ramón Areces.

    DURAND, GILBERT (2007), La imaginación simbólica. Buenos Aires, Amorrortu.

    ESTÉBANEZ CALDERÓN, DEMETRIO (1996), Diccionario de términos literarios. Madrid, Alianza.

    FERRY, LUC (2007), Aprender a vivir. Filosofía para mentes jóvenes. Madrid, Taurus.

    GÁLLEGO, JULIÁN (1987), Visión y símbolos en la pintura española del Siglo de Oro. Madrid, Cátedra.

    GLASERSFELD, ERNST VON (2008), Radikaler Konstruktivismus: Ideen, Ergebnisse, Probleme (suhrkamp taschenbuch wissenschaft). Berlín, Suhrkamp Verlag Gmbh.

    HEGEL, GEORG WILHELM FRIEDRICH (1997), Introducción a la estética. Barcelona, Península.

    JUNG, CARL GUSTAV (2002), Obra completa, vol. 9/1: Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Madrid, Trotta.

    — (1998), Símbolos de transformación. Barcelona, Paidós.

    — (1984), El hombre y sus símbolos. Barcelona, Luis de Caralt.

    KIRK, G. S. (2006), El mito. Barcelona, Paidós.

    MACHADO, ANTONIO (2010), Soledades. Galerías. Otros poemas. Madrid, Cátedra.

    PAYERAS GRAU, MARÍA (1987), “Entrevista con J. M. Caballero Bonald”, Caligrama: revista insular de Filología, 1987, vol. 2, nº 2.

    PLATÓN (1999), Teeteto. Sofista. Madrid, Gredos / Planeta-DeAgostini.

    SAUSSURE, FERDINAND DE (1987), Curso de lingüística general. Madrid, Alianza.

    VICTORIO, JUAN (2001), El amor y su expresión poética en la lírica tradicional. Madrid, Ediciones de la Discreta.

    — (2006), “Naturaleza y poesía”. Anejo I, Hispanogalia (Revista hispanofrancesa de Pensamiento, Literatura y Arte), Estrategias didácticas para el análisis de textos poéticos en la enseñanza secundaria. Edición de Julio Neira. París, Consejería de Educación de la Embajada de España en Francia.

    [1] Hay que recordar también que la poesía es un fin en sí misma, y no tanto, o no sólo, un medio para “aprender” algo. Por eso tampoco procede “desentretejer” hasta lo absoluto lo que hay en ella, quizá porque es imposible. Dice Gerardo Diego en la célebre antología Poesía española contemporánea (Madrid, Signo, 1934): “La poesía se explica sola; si no, no se explica. Todo comentario a una poesía se refiere a elementos circundantes a ella, estilo, lenguaje, sentimientos, aspiración, pero no a la poesía misma. La poesía es una aventura hacia lo absoluto”.

  • Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    La Navidad aun con sus luces y sus sombras es un momento cargado de sentimientos y, cómo no podía ser de otro modo, los autores de Poémame se han hecho eco de ello. Os ofrecemos una selección de cinco de estos poemas navideños y una felicitación, casi declaración de principios, que os invitamos a leer y compartir.

    La Estrella que vuelve (Galilea)

    Ya vuelve un año más;
    que en el cielo
    repleto de estrellas
    faltaba una sola por llegar.

    Estrella que anuncia sueños,
    luces, sabores y sonidos.

    Sombras vestidas de rojo
    que en la noche se cuelan,
    acercando anhelados sueños.

    Luces brillantes
    que pintan en el Alma,
    la ilusión mágica
    de un tiempo feliz.

    Sabores,
    que en su dulce tradición,
    nos llevan al recuerdo
    y al cálido reencuentro.

    Sonidos,
    que en Villancicos aprendidos
    allá por la niñez,
    repetimos a los que llegan.
    Para que recuerden
    y no olviden.
    Para que soñando
    enseñen a soñar.
    Que la Estrella siempre vuelve
    y lo hace por Navidad.

    Navidad en solitario (Evan Huygens)

    Navidad en solitario
    mientras recorro Granada
    por sus ríos
    y sus barrios.

    Ya nada es como antes
    y muchas cosas
    han cambiado.

    Veo feliz a la gente,
    que lanzan cohetes y
    muestran una sonrisa
    permanente.

    El sol y el día mueren
    y las familias buscan el
    calor de sus más allegados.

    Yo, que vuelvo al piso
    por la noche,
    me permito el capricho
    de comprarme un libro.

    Antes solía decir que
    mi mejor regalo eras tú,
    pero te fuiste.

    En realidad me siento
    bien y realizado.
    Veo a los niños felices
    y me vuelvo despreocupado.

    Al llegar ceno solo,
    reposo pensativo y
    comienzo a leer.

    Noche de paz (Alejandro Poetry)

    Quizás fue otoño,
    o tal vez fue un invierno.
    Noche de Paz.

    Niebla (Silvia Mago)

    La nieve describe en el aire
    el baile que nosotros nunca.
    Hace menos frío si tus manos acarician mis mejillas en son de guerra.

    Tic, tac, tic, tac…

    No salgo de casa para no dejar mis huellas.
    Te mando flores allá donde no puedes recibirlas.

    Tu silla sigue vacía.
    Y yo,
    haciendo ángeles que no vuelan en el suelo de mi habitación.

    Llega del mar (Rafael Sánchez)

    Llega del mar el nordeste
    con la brisa delicada,
    que acaricia mis mejillas
    y con premura las raspa,
    para luego deslizarse
    por los cabellos y espalda
    entregándome su abrazo,
    restañándome las lágrimas,
    acelerando el latido
    de este pecho que cabalga,
    con la sangre impetuosa
    por recobrar la esperanza,
    en las fiestas que se acercan,
    la Navidad tan ansiada,
    que a los niños y mayores
    nos invita y nos reclama.

    Rompe una estrella, la noche,
    y parpadea lejana,
    pues va dejando su estela,
    la claridad y templanza,
    a los pastores y magos
    que hasta Belén van de marcha,
    para ofrecer los presentes,
    los regalos y las dádivas,
    al Niño que allí ha nacido,
    con un brillo en la mirada,
    de María, que es su madre,
    entre el pesebre y la paja,
    en esta noche de invierno
    y en medio de la nevada,
    con un mensaje en sus labios
    del Amor y la Palabra.

    Por eso quiero que suenen
    los tambores y las gaitas,
    los rabeles y ocarinas,
    los violines y guitarras,
    y todos los instrumentos
    que nos anuncien la danza,
    por este niño nacido
    con la sonrisa en el alma,
    que transmite y nos entrega
    una paz y una templanza,
    serenando corazones,
    taquicardias elevadas,
    y hasta haciendo que los hombres
    tranquilicen hoy las armas,
    y se olviden por un tiempo
    de las guerras y las balas.

    Ya sé que es una utopía
    y que el nordeste es la llama,
    que enciende los corazones,
    en estas fechas sagradas,
    cambiando los escenarios,
    los personajes, las sagas,
    los minutos y segundos
    de serenar las miradas
    y proclamar que es posible
    el compartir las migajas,
    de este mundo en que vivimos,
    y esta tierra que es la casa,
    de los hombres y mujeres,
    en continentes y razas,
    porque en Belén ha nacido
    este Niño de los parias.

    Te desearía una Feliz Navidad (Rafael Roldán)

    Te desearía una Feliz Navidad y un próspero año 2018 pero me suena a tópico y cumplido. Por eso te deseo que hoy seas feliz, sin más. En este momento tienes la posibilidad de alegrarte de la vida, de reconocer a tus personas queridas como lo mejor que jamás soñaste, de respirar, de sentir, de amar e incluso de sufrir. Si es así, todavía dispones del gran regalo de la vida. ¿Qué más quieres?

    No es necesario que digas nada, simplemente sonríe. Aunque nadie te vea estarás siendo consciente de tanta riqueza. Disfruta sin medida, abraza para sentirte cada vez más cerca de la humanidad, saborea el pan duro que no consumiste el día anterior, recréate contemplando las hojas caídas, mira hacia atrás y ríete de tus payasadas. Sueña en la vigilia y duérmete recordando cualquier cuento infantil. Tal vez aparezca esa estrella que siempre has estado buscando.

  • «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    Queremos celebrar con tod@s vosotr@s que el libro que recomendamos en nuestra revista el pasado mes de marzo, La isla de la tortuga de Gary Snyder (Kriller 71 ediciones, 2017) y cuya traducción ha sido realizada por nuestro colaborador José Luis Regojo, ha sido escogido por el New York Times en español como una de las lecturas «que han marcado el año 2017».

    No contentos con eso, El Cultural, de la mano de Luna Miguel, también lo ha citado entre los libros de poesía del año 2017. Y, cuando ya cerrábamos la edición de este post, nos llega otro artículo de Luna Miguel que, citando a Xaime Martínez, habla de La isla de la tortuga en Playground:

    Gary Snyder fue una figura única, y sus poemas y ensayos nos presentan aún un modelo muy válido para vivir y entender la vida —a pesar de que muchos de sus deseos, tristemente, se han cumplido, y no de la manera que él querría—. Podemos comprobarlo a través de La isla de la Tortuga, que acaba de ser publicado en castellano por Kriller 71 y que es quizá uno de sus poemarios más representativos.

    Xaime Martínez

    Estamos de enhorabuena, por lo que, si queréis volver a leer los artículos que le dedicamos en Poémame, aquí los tenéis:

  • La mercantilización del suicidio de Sylvia Plath en España

    La mercantilización del suicidio de Sylvia Plath en España

    Gracias a eldiario.es hemos sabido que una revista española de moda incluye el horno con el que se suicidó Sylvia Plath como parte de su muestrario. Esa revista frivoliza con el suicidio de la poeta que en 1963 decidió abrir la espita de gas de la cocina de su casa, al añadir un horno rosa a su vestimenta.

    La publicación ofrece la ropa y los complementos de diversas mujeres icónicas como ejemplos a seguir para vestirse durante las fiestas que se aproximan. Esto no sería criticable, a no ser que cuando se refiere a la poeta Sylvia Plath, reproduce su estilo con un abrigo de Benetton, unos mocasines de Gucci e incluye una cocina de color rosa con tres hornos de gas de 4.340 euros.

    Sylvia Plath con 30 años se convirtió en una de las mejores poetas contemporáneas en lengua inglesa. Sufría de depresiones desde la muerte de su padre cuando solo era una niña. Su matrimonio con el escritor Ted Hughes tampoco fue idílico.

    Es triste, tal como ha dicho una lectora de eldiario.es mediante un tuit, que ya «no solo mercantilizan nuestros cuerpos y nuestra lucha, sino también nuestros suicidios».

    Ya con motivo del 8 de marzo escribí una entrada en mi blog #RegEye titulada Publicidad y capitalismo que trataba el tema de la mercantilización de la lucha feminista, que es de tod@s.

    Para acabar con buen sabor de boca, os vamos a presentar el poema Espejo/Mirror para que podáis apreciar la sensibilidad que muestra Sylvia Plath cuando quiere describir los objetos más simples que la rodean.

    Espejo

    Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.
    Cuanto veo, lo trago inmediatamente
    Tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.
    No soy cruel, sólo veraz:
    Ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
    Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.
    Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo
    Que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.
    Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

    Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
    Buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
    Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna.
    Veo su espalda y la reflejo fielmente.
    Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
    Soy importante para ella. Que viene y se va.
    Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.
    En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja
    Se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.

    Trad. Cecilia Bustamante

    Mirror

    I am silver and exact. I have no preconceptions.
    Whatever I see I swallow immediately
    Just as it is, unmisted by love or dislike.
    I am not cruel, only truthful ‚
    The eye of a little god, four-cornered.
    Most of the time I meditate on the opposite wall.
    It is pink, with speckles. I have looked at it so long
    I think it is part of my heart. But it flickers.
    Faces and darkness separate us over and over.

    Now I am a lake. A woman bends over me,
    Searching my reaches for what she really is.
    Then she turns to those liars, the candles or the moon.
    I see her back, and reflect it faithfully.
    She rewards me with tears and an agitation of hands.
    I am important to her. She comes and goes.
    Each morning it is her face that replaces the darkness.
    In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
    Rises toward her day after day, like a terrible fish.

  • Néstor Perlongher y la poesía como difusión de la crítica política en la sociedad

    Néstor Perlongher y la poesía como difusión de la crítica política en la sociedad

    Néstor Perlongher fue un poeta, escritor y militante LGBT argentino radicado en Brasil desde 1982. Fue uno de los fundadores y referente principal del Frente de Liberación Homosexual en Argentina, una de las primeras organizaciones LGBT del mundo. Fue animador de la literatura neobarroca rioplatense, un estilo que él denominó “neobarroso”. Perlongher siempre rechazó el uso comunicacional del lenguaje; prefería deslizarse por sus contorsiones y sonoridades; la sensualidad del texto y el léxico exuberante. Entre sus obras publicadas se encuentran “Alambres”, “Austria-Hungría”, “El cuento de las iluminaciones” y “Prosa Plebeya”. Asimismo participó en diversas antologías y colaboró con numerosos medios periodísticos. Falleció a causa del SIDA en 1992.

    En su inquebrantable compromiso social, Perlongher abrió en 1971 un debate público para lograr que se derogaran las ordenanzas policiales que daban lugar a la detención y maltrato de los homosexuales, y colabora junto a Sabrelli, Matamorros y Puig en la fundación del Frente de Liberación Homosexual. Las repercusiones contra los homosexuales eran sociopolíticas ya que las pautas tradicionales se sustentaban por la religión y eran mantenidas por la cultura legislativa represiva de la sociedad.

    A mediados de 1975, el semanario fascista El Caudillo llama a acabar con los homosexuales y propone lincharlos, haciendo abierta referencia al FLH. En esos momentos, buena parte de los militantes se alejan, proponiendo la disolución; empieza a cundir el terror.

    Perlongher, con el trasfondo social de «ser humano afectado por su condición de homosexual», aparte de las funciones políticas que pudo ejercer estando al mando del Frente de Liberación, usaba su poesía para transmitir mensajes al entorno cultural. Es decir, lo mismo que las protestas, el mismo repudio mostrado para elaborar una crítica social, también lo muestra en sus poemas. La literatura es una búsqueda y un encuentro con nuestros deseos; una manera de afrontar la vida; una salida de las estructuras que el Estado ha impuesto. Perlongher a través de sus poemas ha logrado desterritorializar lo que el lenguaje había territorializado. Se menciona esto porque Perlongher ya no usa un lenguaje que sigue el ritmo de lo establecido en el espacio social, ahora marca violencia en el uso del mismo; a través de las líneas de fuga concibe el mundo del otro; el mundo de la homosexualidad en donde no se sujeta a la política, donde se siente un poco más libre.

    Perlongher era consciente de que el levantamiento homosexual era sólo parte de una mayor crisis social. El Frente de Liberación Homosexual formaba parte de todo el sector social del pueblo que estaba luchando por cambiar la economía, la sociedad y las leyes que mantenía el régimen autoritario. Escribió el siguiente poema en el momento en que se dirigía hacia la lucha por los derechos de los homosexuales y nunca fue incluido en los libros que él mismo editó más adelante, ni siquiera en el primero, «Austria-Hungría».

    Defensa de los homosexuales de Tenochtitlán y Tlatlexlolco (fragmento)

    Mientras
    los homosexuales se acarician en los baños
    viejas arpías hilan largos largos echarpes
    en lo alto de las ciudades
    coloquian en torno a grandes lavarropas azules
    sobre la representación de las tragedias griegas y los principios de la catarsis
    mientras que sus maridos los aztecas
    cazan en sus oficinas para los sacrificios de la cena
    los canarios duermen la siesta de los gusanos (…)

    De estos versos se desprende que, para Perlongher, la sociedad no está definida como un grupo de individuos que comparten solamente costumbres y estilos de vida, sino también un sistema moral y cultural que consideramos reaccionario.

    La poética de Perlongher está fundada en el neobarroco que se propaga en las letras latinoamericanas, y que fue uno de los estilos poéticos que usó el escritor para expresar la voluntad de reflexionar sobre lo que causó la última dictadura militar en Argentina. Esta poética se identifica con el abandono del tono coloquial del discurso poético, y en tono paródico Perlongher acoge el término «neobarroso» para aproximarlo al fango, al barro, y juega con términos de la cultura argentina; uno de ellos es el fondo de barro del río de la Plata en donde las cosas parecen desaparecer pero siempre están.

    (El neobarroco) No funciona como una estructura unificada, como una escuela o disciplina estilística, sino que su juego actual parece dirigido a montar la parodia, la carnavalización sobre cualquier estilo.

    En este caso, Perlongher a través de su poesía neobarrosa recurre al delirio que lo hace salir de la norma establecida del canon literario, y forma a través de su escritura una intervención en el discurso sociopolítico de protesta contra la guerra sucia y la política de exterminio; usando la descomposición de las palabras para recuperar a través del lenguaje una nueva creación sintáctica. En cuanto a la escritura del neobarroso, Perlongher a través de juegos en el lenguaje y figuras literarias, daba diferentes enfoques de lo que sucedía en su entorno, explorando lo superficial y lo banal; la exaltación de los espacios urbanos y del cuerpo son dos rasgos que se recuperan en el neobarroso. El lenguaje solo es el medio para expresar lo que tenemos dentro. “El ser y el significado siempre están unidos entre sí”

    El cubano Severo Sarduy en un artículo sobre «El barroco y el neobarroco», pone de manifiesto la artificialidad que asume el lenguaje en esta nueva estética y la condición paródica que tienen los textos que leemos como neobarrocos. Uno de los poemas bufos de Perlongher en el que asume el término «paródico» reúne al portuñol con lo gauchesco y lo barroco, parodiando la situación política brasileña.

    El que en la cuenta acredita del candidato amigable descubre, cuando ya es tarde, que se le ha ido la guita y que lo que le debían ya no le pueden cobrar, ni siquiera protestar por tamaña tropelía (…)

    Después de la transición totalitaria en Argentina, la poesía promovió el cuestionamiento de la identidad. Perlongher preparó la antología Caribe Transplatino con una introducción a la poesía neobarroca cubana y rioplatense (Iluminarias de San Pablo en 1991), en donde manifiesta que la poesía «no es una poesía del yo, sino la aniquilación del yo» . Con esto el autor nos invita a una lectura que cuestione micropolíticamente la construcción social del individuo como un modo de vivir. Y así, entre la escritura y la poesía, Perlongher fue desafiando las estratificaciones del poder.

    Algunos poetas describieron la dictadura a través de la poesía y funcionó como evidencia de un período en el que la censura cultural reprimía cierta expresión literaria. La poesía expresó todo aquello que no se podía decir abiertamente y a todo público. En palabras de Octavio Paz:

    La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; no pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis.

    En cuanto a la escritura del neobarroso, «usaban juegos de palabras y aliteraciones que daban diferentes enfoques de lo que sucedía, explorando lo superficial y lo banal. La exaltación de los espacios urbanos y del cuerpo son dos rasgos que se recuperan en el neobarroso». Así nace este tipo de «poesía social» que funcionaba como lenguaje testimonial de lo que ocurría a su alrededor.

    El poema «Cadáveres» de Perlongher, escrito al final de la dictadura, tiene un estilo neobarroso en donde nos hace pensar la relación entre poesía, política y memoria, logrando una escritura que causa horror de la realidad. Perlongher, a través del lenguaje poético, le da vida a los cuerpos desaparecidos:

    Bajo las matas, en los pajonales, sobre los puentes, en los canales. Hay cadáveres.

    En palabras de Ignacio Iriarte, la poesía de Perlongher «se centra en lo que sale del cuerpo (sudor, lágrimas, semen, materia fecal), como si la palabra y los flujos fueran lo mismo: constancia simbólica o supuración biológica que comprueba que ese cuerpo existió». Para Perlongher, el cuerpo en su totalidad es natural, y todas las emanaciones y secreciones forman parte del mismo, como extensiones válidas del propio ser, tan válidas como la palabra. El poeta hace una comparación entre esos flujos desechados por el «cuerpo humano» y los homosexuales, marginados y excluidos como restos que secreta el «cuerpo social», de esa forma crítica a la sociedad.

    En el poema «Evita vive» , Perlongher también utiliza el cuerpo para mostrarlo como tema social; desde la voz, las piernas, las miradas, la piel de Evita como figura que infringe la moralidad de las costumbres. Es por eso que creó una «Evita entre los marginados» logrando que aquella mujer rebelde que transgrede entre el goce y el juego alcance una realidad diferente a lo que vivían. Evita vuelve ya no siendo montonera (combatiente que lucha por el socialismo) sino que vuelve para ser una drogadicta que vive entre chupones, bebidas y gemidos; uniéndose con «maricas» para formar parte de aquellos marginados que eran criticados por la sociedad argentina.

    Por qué seremos tan hermosas (fragmento)

    Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
    encantadas de ahogarnos en las pieles
    que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
    fogosos, gigantescos.

    Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
    abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
    tan lánguidas, tan magras.

    Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
    tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
    salpicando, chorreando la felonía de la vida
    tan nauseabunda, tan errática.

    Néstor Perlongher supo captar que los deseos de transformación social están guiados no solo por la pasión de destrucción del mundo tal como se nos presenta, sino por una perspectiva afirmativa, por un profundo deseo revolucionario.

    No es el poder de nombrar lo que confiere la libertad que deriva del discurso del dominio, sino la habilidad de escapar al poder de los significados impuestos por el otro.

    Sin necesidad de recurrir a la deconstrucción de Derrida, se puede ver que es el mismo lenguaje como protagonista el que ocupa el centro de la escritura de Perlongher. Después de la transición totalitaria en Argentina, la poesía originó el cuestionamiento de la identidad. El poeta, el escritor, el revolucionario estaba exiliado del lenguaje; y coloca esa realidad en su escritura.

    En la escritura de Perlongher, el autor muestra la característica central del neobarroso, en donde lo principal es la presencia de lo político y la subjetividad del texto. El mismo autor manifiesta que la poesía “no es una poesía del yo, sino la aniquilación del yo”, esto lo lleva a exiliarse de él mismo, y nos incita a una lectura que cuestione micro políticamente la construcción social del individuo como un modo de vivir. Y así, entre la escritura y la poesía, Perlongher va desafiando las estratificaciones del poder. Es el lenguaje quien tiene el papel más importante. Al escribir, cuando se habla de neobarroso, no solamente es lo estético sino lo político de la literatura que tiene una conexión con lo real y lo simbólico.

    Bibliografía

    Iriarte, Ignacio. «VIII Congreso Internacional Orbis Tertius de Teoría y Crítica Literaria». La Plata en Memoria Académica, 7 de mayo, 2012.

    Perlongher, Néstor. «Prosa Plebeya». Ediciones Colihue S.R.L., 1980.

    Palmeiro, Cecilia. «Locas, milicos y fusiles: Néstor Perlongher y la última dictadura Argentina». Estudios 19:38, julio – diciembre 2008.

    Eagleton, Terry. «Cómo leer un poema». Ediciones Akal, S.A., 2007.

  • El género lírico y el cerebro humano

    El género lírico y el cerebro humano

    En el artículo anterior, “La lírica y el concepto de género”, se mencionó que los diez rasgos fundamentales de la lírica de Kurt Spang (2011) podían sintetizarse en tres: la expresión de emociones, la atemporalidad y la proyección social del individuo a la colectividad.

    No cabe duda de que la lírica es, por excelencia, el género de las emociones. Ya se conocen los motivos que lo ciñen a tal carácter expresivo del lenguaje, con las características de Spang: brevedad, instantánea, etc. A lo largo de este artículo vamos a razonar por qué las emociones y lo instantáneo, o relativamente breve, es propiamente lírico, adscrito a tal género, sin posibilidad de ser narrado.

    Aguiar e Silva (1981) habla del carácter estático de la lírica, ajena al fluir temporal e inmovilizada sobre una idea, una emoción o una sensación, frente al carácter dinámico de la narrativa y la dramática, que hacen actuar a los personajes y fluir a los acontecimientos a lo largo de un proceso temporal. Ésta es una dicotomía fundamental y de la que no se ha sacado mucho jugo, porque realmente daría para unos cuantos artículos interdisciplinares, al entrar en contacto la teoría literaria con filosofía y psicología.

    Se ha hecho ya conocido el término narratividad del filósofo Byung-Chul Han (2013), que defiende como actitud inherentemente humana en todos los actos vitales, en oposición a las tendencias actuales de adición, de inmediatez, de consumo, que nos hacen desembocar en depresiones y otros problemas, tanto individuales como sociales. Esta falta de narratividad provoca una falta de distancia con las cosas, incluso consigo mismo (de ahí que diga “la depresión es una enfermedad narcisista”) y, como apología de lo procesual y ritual, establece también metáforas conceptuales con la teatralidad o dramatización, ya que tampoco es algo que pueda acelerarse. Así, en un complejo ensayo que mejor no resumir aquí, explica (2013: 75):

    La caverna de Platón es un mundo narrativo. Las cosas no se encadenan allí casualmente. Más bien siguen una dramaturgia o escenografía, que enlaza entre sí las cosas o los signos de un modo narrativo. La luz de la verdad despoja al mundo de su carácter narrativo. El sol aniquila la apariencia. El juego de la mímesis y metamorfosis cede al trabajo en la verdad. Platón condena todo asomo de transformación y niega incluso al poeta la entrada en su ciudad de la verdad […].

    Lo que está diciendo aquí, o en toda esa parte de su libro, a modo de arriesgada síntesis, es cómo funciona nuestro cerebro. Nuestra mente no conoce la realidad, sino una escenografía interna de ésta, es decir, un teatro. O lo que sería lo mismo, un baile de sombras en las paredes de una caverna. Pero además, todo lo que se puede entender en nuestra mente está concatenado, enlazado, está hecho a modo de narración. No podemos comprender algo, o nos cuesta mucho, si no viene en forma de narración, si no es distendido en el tiempo de manera procesual. De ahí que todas las manifestaciones de conocimiento en la antigüedad fueran mitos, leyendas, historias… Porque no se puede entender nada, sobre todo si se quieren mostrar conceptos difíciles, si lo que sea no viene “envuelto” en una historia. Un sabio antiguamente era alguien “que contaba historias”. Y, en la Edad Media, los que se sabían o componían romances.

    Ahora bien, esto no es toda nuestra mente, y aquí entra la otra disciplina, la psicología. Hay una tendencia contraria a la apología de la narratividad de Byung-Chul Han y toda su escuela, cuya cabeza más visible suele ser Galen Strawford con su artículo Against narrativity (2008). Como se sabe en neurociencia, hay otra parte de nuestro cerebro, que suele ser el hemisferio derecho, que no entiende de narratividad ni temporalidad, sino que se abstrae a toda concatenación de información y funciona a través de emociones. No es nada desdeñable porque es la mitad de nosotros.

    ¿Qué tiene que ver todo esto con la literatura y los géneros? Viene a colación la observación del carácter estático de la lírica de Aguiar e Silva (1981). Una obra perteneciente puramente al género lírico no narraría nada, sino que estaría completamente enfocada a nuestro hemisferio emocional, no narrativo, ajeno a la interpretación procesual de hechos y razones. La lírica, lo estático y lo emocional son facetas de una misma cosa.

    Por supuesto, no puede existir una parte sin la otra, porque se complementan constantemente, a modo de “yin-yang”. Una obra literaria mayoritariamente elaborada por el hemisferio izquierdo, racional, narrativo, va a dar lugar a un género narrativo. Una obra realizada en su mayoría a través de la expresión del hemisferio derecho, estático, emotivo, pertenecerá a un género lírico. Pero siempre se entremezclan.

    Así, tenemos géneros históricamente consolidados que están adscritos a lo emotivo, o bien a una reflexión estática que no puede “relatar” nada, como el soneto, mientras que otros van siempre encaminados a contar una historia, como el romance. Aunque existan romances líricos, minoritarios, y que suelen relatar siempre “algo”.

    El género lírico menos narrativo de todos, bajo este criterio de lo procesual, es el haiku. Lo no narrativo, al ser atemporal, tiene algo de eterno. Lo que intenta transmitir un verdadero haiku es una percepción de la realidad que se abstrae de la temporalidad que, dicho sea de paso, es algo muy característico de Occidente: correr contra el tiempo. En Oriente, por el contrario, se busca una conclusión atemporal a través de la quietud contemplativa (Han, 2014: 63).

    La particularidad no narrativa de la lírica se acentúa con su figura retórica más poderosa, el símbolo. El hecho de percibir un símbolo conlleva para el receptor saltarse toda una serie de concatenaciones y relaciones de información plenamente administradas por la razón, por el hemisferio izquierdo. El símbolo tiene siempre algo de intuitivo: saber algo sin saber muy bien por qué. Es una asociación que va por un atajo, que “se salta” el camino de la razón a través de la emoción. Como dice un amigo del autor de este artículo, para cierta forma de conocimiento, “los poetas llegan antes”. Dice mucho al respecto esta cita de León Felipe (1975: 214):

    Además, los poetas sabemos muy poco. Somos muy malos estudiantes, no somos inteligentes, somos holgazanes, nos gusta mucho dormir y creemos que hay un atajo escondido para llegar al saber.

    Dice en la misma página: “Entonces abrimos un gran boquete en la pared y nos escapamos a buscar la luz desnudos […]”, lo que alude a saltarse lo procesual del entendimiento con la razón a través de emociones o intuiciones de índole atemporal.

    Estas construcciones simbólicas propias del género lírico, que eluden el lenguaje directo a favor del alusivo, tienen por característico el cultivo de la imagen. Esto es otro hecho revelador en cuanto a la relación con la psicología, dado que el hemisferio izquierdo, el racional y el narrativo, es en el que se halla el área concerniente al lenguaje, el área de Broca y Wernicke. El hemisferio derecho “no sabe hablar”, sino que funciona a través de imágenes. Todo esto es muy general, ya que hay interacciones constantes, e incluso concretado en el cerebro masculino, porque el femenino tiene entremezcladas las funciones de ambos hemisferios. Lo hay que resaltar es que las imágenes afectan o se enmarcan en el mundo de las emociones, al conllevar muchas veces asociaciones simbólicas.

    La siguiente nota de la lírica es una paradoja. Dice la escuela formalista de Jakobson, que establece relaciones entre elementos de la comunicación y las funciones del lenguaje, que en el género lírico se manifiesta la primera persona y por lo tanto se cumple la función expresiva, frente al género épico o narrativo en el que se cumple la función representativa, mientras que en el dramático, la segunda persona y la función apelativa.

    No cabe duda de que la lírica suele ser el género del “yo”, de la primera persona. Ahora bien, hay otra característica distintiva de los hemisferios cerebrales no mencionada hasta ahora: el hemisferio izquierdo, el racional, es el que tiene consciencia de sí mismo, el que es consciente de la individualidad. Es el responsable de que nos reconozcamos a nosotros mismos como individuos y en el que se fundamenta el ego. Por el contrario, el derecho, el emocional, no sabe de individualidad, sino de colectividad. Su concepto de identidad no viene dada por una mirada a sí mismo como sujeto, sino por una visión más amplia a todo lo compartido con la colectividad.

    Dicho esto, se podría pensar que la poesía cuyo emisor sea el yo lírico parte del hemisferio racional con consciencia de sí mismo. En parte es así, pero nos equivocaríamos. El yo lírico no es mayoritariamente racional, sino emocional. ¿Qué significa esto? Que es un yo que nos está representando a todos. Lo único que necesita el hemisferio derecho del izquierdo a la hora de expresarse emocionalmente es el lenguaje, capacidad unívoca del izquierdo, donde está el área de Broca. Pero los símbolos y las imágenes son suyos.

    Por eso se relacionan el símbolo, la colectividad y el hemisferio derecho: en otro trabajo (Madrid Cobos, 2015) expuse que la figura retórica del símbolo parte del inconsciente y, como sostenía Carl G. Jung, “el inconsciente, de por sí, es colectivo”. Las alusiones que nos suscita un símbolo tienen siempre que ver con conceptos atemporales cuya representación mediante realidades externas resultaba inteligible para toda la comunidad. Por eso, Juan Victorio (2001: 9), que por cierto nunca había leído a Jung, hablaba de “todo aquello que permitía al individuo reconocerse positivamente en su colectividad”. El hemisferio izquierdo y el derecho se necesitan mutuamente para que nos reconozcamos en nuestra totalidad, pues ni somos individuos aislados, ni somos una entidad colectiva. Así expresa la ausencia del hemisferio racional Michael Ende (1985: 368) en La historia interminable, capítulo XXIII, mediante los yskálnari, que no conocían la palabra “yo”:

    […] observó que los yskálnari no lograban su solidaridad armonizando formas de imaginar totalmente distintas, sino porque se parecían tanto entre sí que no les costaba ningún esfuerzo sentirse una comunidad. Al contrario, no tenían la posibilidad de discutir o de no estar de acuerdo entre sí, porque ninguno de ellos se sentía un individuo. No tenían que vencer ninguna oposición para encontrar la armonía y precisamente esa facilidad le pareció a Bastián, poco a poco, insatisfactoria.

    De modo que la poesía lírica es la voz de todos con el apoyo racional del lenguaje de uno solo. De ahí que la llamada corriente poética de la “poesía social”, a la que se adscriben Blas de Otero, Gabriel Celaya y otros, tuviera como emisor al yo lírico en muchas ocasiones. Pero es casi un rasgo definitorio de la lírica que el lector o receptor pueda sentirse o identificarse con el emisor a través de esas emociones o sensaciones plasmadas con lenguaje. El género lírico es, por antonomasia, el lenguaje de la colectividad. El propio Neruda, por esta razón, dijo en 1963, en la Explicación previa de Los versos del capitán: “[…] pienso que todos los libros debieran ser anónimos”. Por eso a Miguel Hernández se le considera poeta del pueblo.

    La poesía lírica, o cualquier obra del género lírico, que no logre 1) conmover, transmitir emociones; 2) encerrar en ella toda la eternidad, ser atemporal y 3) transcender la individualidad para abarcar la colectividad no es lírica ni es nada. Será una composición verbal más o menos ingeniosa, pero no está cumpliendo las funciones del lenguaje que se le atribuyen, la expresiva y la poética, con las inherentes impresiones en el receptor originadas por las tres características que se acaban de enumerar.

    El poeta lírico que no lo logre, como sucede mucho actualmente, los tres rasgos en sus obras, probablemente no esté controlando las dos mitades de sí mismo. El secreto es la complementariedad de ambas. Como decía Rubén Darío en Prosas profanas, en “Palabras de la satiresa” (1899): “ser en la flauta Pan, como Apolo en la lira”.

    Bibliografía

    ENDE, MICHAEL (1985). La historia interminable. Madrid, Alfaguara.

    FELIPE, LEÓN (1975). Obra poética escogida. Madrid, Espasa-Calpe.

    HAN, BYUNG-CHUL (2012).  La sociedad del cansancio. Barcelona, Herder.

    — (2013). La sociedad de la transparencia. Barcelona, Herder.

    — (2014). La agonía del Eros. Barcelona, Herder.

    MADRID COBOS, EDUARDO (2015). La naturaleza como símbolo en la poesía de la Edad Media y Siglos de Oro. Trabajo de fin del Máster de Formación e Investigación literaria y teatral en el contexto europeo. Madrid, UNED.

    SPANG, KURT (2011). Géneros literarios. Madrid, Síntesis.

    STRAWFORD, GALEN (2008).“Against narrativity”, in Real Materialism and Other Essays. Oxford, Clarendon Press.

    VICTORIO, JUAN (2001). El amor y su expresión poética en la lírica tradicional. Madrid, Ediciones La Discreta.

  • Poesías por la libertad de expresión del PEN Club Catalán

    Poesías por la libertad de expresión del PEN Club Catalán

    El 7 de diciembre comentamos una noticia del PEN Club de Argentina en la que se solidarizaba con los periodistas de América Latina. A partir de esa noticia, decidimos saber un poco más sobre el PEN Club España y nos llevamos una desagradable sorpresa.

    La asamblea del PEN Club Internacional, la asociación  de escritores cuyo prestigio se ha afianzado a lo largo de la historia por defender los derechos humanos y la dignidad de los escritores en todo el mundo (presidida, entre otros, por Heinrinch Böll, H. G,. Wells, Alberto Moravia o Benedetto Croce), adoptó la decisión de suspender al PEN Club España en su 81 Congreso, celebrado en Quebec a mediados de octubre de 2015 con la participación de representantes de 84 PEN clubs  del mundo.

    La situación española es ilustrativa de la realidad en la que vivimos desde hace años. Un PEN Club España inexistente entre los escritores y , según la investigación realizada, se detectaron “irregularidades y disfunción” en ese centro.

    Para los que no lo sepan,  el PEN Club Internacional jugó un papel muy importante en la lucha por la libertad de expresión y contra la censura en los últimos años del franquismo y fue relevante en la promoción de la presencia de los escritores españoles en la realidad política del país.

    La asamblea de Quebec decidió suspender al PEN Club España por un año, periodo durante el cual el PEN Internacional intentaría sanearlo en colaboración con escritores españoles. Es triste reconocer que la entidad presidida por Basilio Rodríguez Cañada estaba dirigida «para su propio beneficio». En otras palabras, la corrupción ‘Marca España’. A día de hoy, la suspensión sigue vigente.

    Por otro lado, hay que destacar que en Quebec sí estuvieron presentes delegaciones de los PEN Català, Euskal PEN Cluba y el PEN Clube de Galicia, centros independientes del PEN Club España.

    La última declaración del  PEN Club International sobre España se dio el 23 de noviembre de 2017 en la que muestra su preocupación por el clima de falta de libertad de expresión que se está viviendo en Cataluña, además de las detenciones de líderes políticos, investigaciones a maestros y profesores y acoso a la prensa desde la implantación del artículo 155 por parte del gobierno español.

    El PEN Català está llevando a cabo una campaña que lleva por nombre #LletresxlaLlibertat. Es una campaña que reclama la libertad de Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y los miembros del Govern de Catalunya que están encarcelados.  A través de las redes sociales, se ofrece un texto literario escrito desde el exilio o en cautiverio para concienciar sobre la situación de estas personas encarceladas sin haber cometido ningún acto violento.

    Aquí tenéis el poema publicado el 19 de noviembre de Chenjerai Hove, novelista, ensayista y poeta de Zimbaue que, crítico con las políticas de Mugabe, actualmente vive en el exilio colaborando con la Universidad de Brown.

    Identity

    Far away from home,
    The smells,
    the sounds,
    the madness,
    the laughter,
    the sorrows
    and joys of the
    land of my birth,
    the songs of the birds
    whose names I know,
    the sounds of the rivers
    whose names
    I grew up naming
    with rhythm and dance,
    the shapes of the hills and mountains,
    how they told us
    they looked like a man dancing,
    a woman smoking a pipe,
    a crazy woman dancing to several lovers,
    the colours of the sky
    as it changed its many tempers
    to invoke the voice of thunder and lightning,
    all those colours of butterflies and nameless things,
    all these will always remind me
    that I am part of that geographical
    space where I grew up.
    It is my traveller’s luggage,
    in my soul and heart,
    while I travel and reach
    out to other lands
    which might welcome me
    with their own voices.

     

    Identidad

    Lejos de casa,
    los olores,
    los sonidos,
    la locura,
    las risas,
    los dolores
    y alegrías
    de la tierra donde nací,
    las canciones de los pájaros cuyos nombres conozco,
    los sonidos de los ríos cuyos nombres dije mientras crecía
    con ritmo y danza,
    las formas de montes y montañas,
    como nos decían que se parecían a un hombre bailando,
    una mujer fumando en pipa, una mujer loca bailando con amantes,
    los colores del cielo a medida que cambiaba todos sus tonos
    para invocar la voz del
    rayo y el trueno,
    todos aquellos colores de mariposas y cosas sin nombre,
    todos esos colores que siempre me recordarán
    que soy parte de ese espacio geográfico
    donde crecí.
    Es mi equipaje de viajero, mi alma y mi corazón, mientras viajo y alcanzo otras tierras que quizá me darán la bienvenida con sus propias voces.

    Traducción de Daniel Coromines

     

    Identitat

    Lluny de casa,
    les olors,
    els sons,
    la bogeria,
    la rialla,
    els dolors
    i les alegries
    de la terra on vaig néixer,
    les melodies dels ocells
    els noms dels quals conec,
    els sons dels rius
    als quals vaig donar nom
    mentre creixia,
    amb ritme i dansa,
    les formes dels turons iles muntanyes,
    de quina manera ens deien
    que s’assemblaven a un home ballant,
    a una dona fumant amb pipa,
    a una dona boja ballant cap a diversos amants,
    els colors del cel
    com si canviés tots els seus humors
    per invocar la veudel tro i el llamp,
    tots aquells colors de papallones i coses indescriptibles,
    totes elles sempre em recordaran
    que formo part d’aquest espai geogràficen el qual vaig créixer.
    És el meu equipatge de viatger,
    a la meva ànima i al meu cor,
    mentre viatjo i arribo
    a altres terres
    que potser m’acolliran
    amb les seves pròpies veus.

    Traducció de Raffaella Salierno

  • Fallo del concurso poético Poémame – «Silencio»

    Fallo del concurso poético Poémame – «Silencio»

    El jurado compuesto por el autor del premio, Guillermo Vera, por la poeta y redactora de Poémame Iris Almenara y el poeta Víctor Aragú, ha elegido, entre los más de 70 textos presentados, a Lo que mata es tu voz cuando calla, de @Pequenho_Ze como poema ganador del concurso. ¡Enhorabuena!

    El fallo está sujeto a los criterios de integración temática (el silencio), empleo del verso libre, un relato sostenido a lo largo del poema y, finalmente, la intensidad que éste transmite, con especial mención a la última estrofa en la que solo el silencio tiene derecho a continuar.

    Sin más, os invitamos a disfrutar de la lectura del poema ganador:

    Lo que mata es tu voz cuando calla

    La azotea poblada de canciones acabadas,
    luces arruinadas tras las cortinas veladas
    sin tiempo para brillar de nuevo.
    (Nosotros se lo robamos, es cierto,
    cuando acordonamos sin reservas la esperanza).

    Ahora escucha pasearse los silencios,
    altivos, oscuros, puño en alto.
    Silencios coronados con la pena
    de haber cortado lenguas
    para que dejaran de sangrar palabras.
    Ahora calla el corazón en un silencio débil y templado
    por la nocturnidad vacía de este cuarto;
    y un sigilo plano, arma en mano,
    enturbia una razón que siempre estuvo callada.

    Hoy es este silencio largo
    que acomoda los miedos en lo alto
    para que no griten versos ni nostalgias.
    Y enmudece la oscura madrugada
    en un silencio vaporoso y funerario
    rodeando los cuerpos que se escarchan
    envueltos en trágicos sudarios.
    Tremenda lasitud en las gargantas
    que no pueden hablar, que silencian las almas y las dejan
    atoradas en un círculo perverso de silencios;
    vendidas a unos días que se van sin decir nada.

    Ha llegado la hora de las vidas selladas;
    de esa muerte en la boca que calla y enaltece
    la trémula imposicion disimulada
    de no decir, nunca más, nada.