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Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona, Rafa Aranda Valles ha desarrollado diversas profesiones en el ámbito empresarial combinándolas con su auténtica vocación: la literatura. Dicha vocación queda reflejada tanto en sus poemas como en sus relatos cortos y cuentos para niños.

Como es habitual en nuestras entrevistas, antes de pasar a las preguntas vamos a ver y oír a Rafa Aranda.

¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

Escribo desde siempre. Me di a conocer como poeta hace unos veinte años y como novelista hace tres. Tengo publicadas dos novelas “Descanse en paz” (Barcelona. Ed. Círculo Rojo, 2015), “¿Quién cuidará de ti? (Barcelona. Ed. Cronos, 2016) y el poemario “Poemas de amor malditos” (Barcelona. Editorial Hijos del Hule, 2017).

Imparto un curso de poesía en Aula de Escritores, donde llegan poetas cargados de inseguridad. Mi trabajo es quitarles ese miedo para que su poesía se abra al mundo.

Esos días grises

En esos días grises

en que parece que el mundo acaba.

En esos momentos tristes

en que solo llorar nos calma.

Cuando el corazón te dice

que escucha la queja de tu alma.

Piensa en el último beso que diste

y recuerda que alguien te ama.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

En general, más que autores, me gustan determinados poemas. Aquellos que al leerlos me despiertan alguna sensación. Aunque siempre tuve debilidad por Gloria Fuertes. De ella aprendí que no hace falta ser un virtuoso de la palabra para crear poemas demoledores cargados de contenido.

¿Cómo definiría a su poesía?

Un amigo me dijo que yo era un poeta de palabras sencillas. Me gusta emocionar con un poema. Me preocupa el sentimiento que se transmite y que se me entienda. Huyo de metáforas y símbolos. Los recursos que empleo son los que la mayoría de poetas utiliza sin conocer que existen como tal.

¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

Por supuesto. Vivimos en continua evolución tanto en la forma de escribir, como los temas que nos preocupan. La vida es evolución y la poesía, ser poeta, es una forma de vida.

Huida

Porque miras sin mirarme.

Porque no sonríes como antes.

Porque no me coges de la mano,

ni me abrazas como amante.

¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

Cuando ya no se me ocurre una forma mejor de decir lo que quiero transmitir con el poema. Suelo corregir poco. Me gusta la espontaneidad de las primeras palabras que surgen. Aquellas que no están muy pensadas. Que son puro sentimiento.

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

Que el lector sienta lo mismo que yo al escribir mis versos. Y si es posible, remover un poco las conciencias.

¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

Tengo muy poca experiencia, pero las ocasiones en las que he participado han sido positivas. No soy un buen rapsoda, pero seguiremos practicando.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

Me parece perfecto. Todo lo que implique popularizarla y dejar de entender la poesía como algo propio de unos elegidos irá en beneficio de todos. Es lo mismo que ocurrió el siglo pasado con la música. Son evidentes las diferencias entre Mozart y Justin Bieber. Pero nadie duda que ambos sean música.

¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

Mujer fenomenal de Maya Angelou.

¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

“Siete maneras de decir manzana”. Un ensayo sobre poesía de Benjamín Prado.

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

Que se quitara de encima el miedo. Ese especial complejo que tenemos muchos al iniciarnos de que la poesía que hacemos no es buena. Que no se justifiquen. He tenido en mis manos poemas de poetas supuestamente novatos que me han erizado la piel.

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

Como casi todo en esta vida:  un negocio. Y es normal. Por suerte internet y la autoedición permiten dar visibilidad a miles de autores que hubieran quedado en el olvido.

¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

¿Por qué no escribes en catalán?

Vida

Tu mirada,

mi pasión.

Tu cuerpo,

mis cadenas.

Tus caricias,

bendición.

Tu dolor,

mi pena.

Tu palabra,

mi oración.

Tus deseos,

mi condena.

Tu aroma,

mi adicción.

Tu vida,

mi vida entera.

Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


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