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Dani Orviz. Foto: Ramón Raluy

Conocí a Dani Orviz por casualidad cuando fui a un slam poético en Barcelona. Me pareció genial su actuación y al acabar me dirigí a él, le compré un libro y le pedí una entrevista. Aceptó, pero no llegaba. Pasaron los meses y fui a la final del Slam de escritura y él era el presentador/conductor del acto. Allí que fui, ¿te acuerdas de la entrevista? Sí, sí, no te preocupes, pronto te llegará. Y así fue. Aquí la tenéis.

Antes de empezar, veamos una biografía rápida:

Poeta, video-artista, slamer, performer y juglar 2.0. En el año 2102 se proclamó campeón Europeo de Poetry Slam tras haber logrado también la victoria en el Campeonato Nacional. Posteriormente, en el año 2013, obtuvo la medalla de bronce en el Campeonato mundial de Poetry Slam celebrado en París. Ha publicado los poemarios «La del medio de las Ketchup» (2014), “Muere sonriendo” (2012) y “Mecánica Planetaria” (2010), en el que ha basado el espectáculo multimedia que actualmente representa en escenarios nacionales e internacionales. Internacionalmente, ha recitado su poesía en festivales tan prestigiosos como los de Voix Vives (Francia), Ruunoviikko (Finlandia), Crazy Tartu (Estonia), Weiter Sagen (Alemania), Sziget (Hungría) o Notturni di Versi (Italia), entre muchos otros.

Una pregunta a los lectores de esta entrevista, ¿bailas bien o mal? La respuesta la tiene Dani Orviz aquí.

¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

Nací en Asturias hace 42 años, y desde entonces he vivido en Madrid y en Barcelona. Fue en Madrid en donde empecé a recitar poesía en el mítico Bukowski Club, tras haber estado escribiendo en semi-secreto casi toda la vida. También, poco después, empecé a participar en los Poetry Slams que empezaban a celebrarse en el Libertad 8. A partir de ahí comenzó una vertiginosa carrera hacia adelante que me ha acabado llevando a vivir de la poesía y a recitar por toda Europa y parte del extranjero.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

Pues creo que mi primer contacto con la poesía, así de niño, fue mediante los poemas de Gloria Fuertes. Más tarde conocí los clásicos: Quevedo, Bécquer, Lope… Y ya casi en la adolescencia descubrí “Aullido”, de Allen Ginsberg, que me añadió una nueva dimensión y me abrió una puerta hacia una poesía más abstracta y deconstructiva: Gimferrer, Pizarnik, Vallejo, Panero…

También, y también como a mucha gente de mi generación, me viene una fuerte influencia de letristas de canciones: Primero Sabina, Serrat, Auserón… y más tarde Robe de “Extremoduro”, Evaristo de “La Polla Records” , Juan Abarca de “Mamá Ladilla”… Una mezcla explosiva.

¿Cómo definiría a su poesía?

Portada de Massaslam

Un difícil pero divertido equilibrio entre la estructura clásica y la irreverencia postmoderna. Ahí queda eso.

¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

Sí, indudablemente el poeta evoluciona del mismo modo que lo hace personalmente a lo largo de su vida. Yo cuando empecé escribía de una manera muy “escultórica”, es decir, golpeando con el cincel hasta que todo en el poema quedaba lo más cercano posible a mi idea inicial. Con el tiempo fui aprendiendo a ser más “impresionista” cuando era necesario, a ser más espontáneo y no tener miedo a dejar que el propio poema me guiase en vez de al revés.

¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

Muchas veces he leído que un poema nunca está terminado del todo, y creo que eso es verdad. Siempre, por tiempo que pase, le sigues viendo cosas que le cambiarías o arreglarías. Pero bueno, hay un punto en el que por no volverte loco del todo, hay que decir: “ya está” y dejarlo ahí. Correcciones hago bastantes, e incluso cuando luego lo pongo en escena, el propio recitado va puliendo y cambiando cosas.

Portada de Viejo Caos Universal

¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

Comunicarme con el público y crear junto con ellos un momento que trascienda mínimamente lo rutinario. También, si fuese posible, ayudarles a ordenar ideas y ofrecerles nuevos puntos de vista sobre la existencia. Lo mismo que otros poetas han hecho por mí.

Escuchemos su poema sobre la guerra y las madres antes de continuar.

¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

En mi caso son básicas. La mayor parte de mi producción poética está enfocada a ser transmitida en directo, a viva voz, y sin su lectura en vivo no encuentra su dimensión total. Eso sí, también me parece muy bien que haya poetas que decidan dejar sus versos en papel y no recitarlos. La lectura en vivo no creo que deba ser nunca una obligación sino otra opción creativa más.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

Me parecen muy bien. A pesar de que todo el tema de las redes se ha acabado convirtiendo en un Leviatán que muchas veces nos supera, en casos como éste le sigo viendo más ventajas que inconvenientes. Para cualquiera, escriba lo que escriba, todos los canales están abiertos y su audiencia puede ser mundial con poquísimo esfuerzo de difusión. Yo, por ejemplo, le debo gran parte de mi carrera a la difusión en redes.

¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

Os recomiendo tres poemarios: “Kaddish”, de Allen Ginsberg, que es mi poemario favorito de todos los tiempos. “Nuevo documento de texto”, de Rafael Sarmentero, que también anda por ahí cerca. Y de lo último que ha salido, recomiendo “Apenas”, de David Trashumante.

¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

Acabo de terminar una biografía del modista Yves Saint Laurent y ahora mismo estoy con “Compañía de sueños ilimitada”, de J.G. Ballard

¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

Le daría 3: El primero, que escriba sin parar. El segundo, que tenga autocrítica sobre lo que escribe. Y el tercero, que gaste la menor energía posible en discutir/quejarse/chafardear en redes sociales y que gaste toda esa energía en escribir. Y con esto volvemos al primer punto.

Portada de La del medio de las Ketchup

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

Pues no muy bien: Con unas (muy) pocas editoriales grandes que sólo van a lo seguro y unas muchísimas editoriales pequeñas que sí que arriesgan pero viven continuamente al borde de la quiebra. Afortunadamente, como decía en la pregunta 8, las nuevas tecnologías han permitido que se abra un cierto nicho de autoedición y autodifusión que bien empleado puede permitir sobrevivir a los artistas, como es mi caso.

¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

Cuando Jesucristo caminó sobre las aguas…¿se mojó los pies?. Y como solo me has preguntado por la pregunta, la respuesta (que la sé) la dejaré en el aire…

Quizás si entráis en su blog, encontraréis la respuesta.

Antes de irnos vamos a escuchar cómo es ‘un día en la vida‘ de Dani Orviz.

Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.


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